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México está convertido, desde hace meses, en un dinámico laboratorio para los estudiosos del Golpe de Estado.

Todo ha sido preparado de antemano para que, inmediatamente después del día de las elecciones intermedias, se dé un golpe de Estado, por parte del Poder Ejecutivo Federal. Los comicios, sea cual sea el resultado no variarán la estrategia central planificada con antelación.

El previo apoderamiento de los órganos electorales, como el Instituto Federal Electoral y los tribunales federales que juzgan la legalidad de las elecciones y hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, están bajo la obediencia completa a favor del Poder Ejecutivo Federal, no hay margen para la  duda. La oposición partidista del PAN comprada, cooptada o amenazada está para hacerle el juego al poder central.

Si aunado a lo anterior consideramos que el Ejército está en las calles, en las autopistas, carreteras y aeropuertos y demás zonas estratégicas de las ciudades, menos en los cuarteles, los indicadores se hacen evidentes. El pastel está a punto de ser sacado del horno.

Los medios de comunicación, especialmente los monopolios electrónicos de la radio y la televisión, están volcados para legitimar los comicios, independientemente de su limpieza. Las relaciones entre los empresarios de la comunicación y la dirigencia del Estado son, desde hace años, miel sobre hojuelas.

La oposición política del gobierno federal está fragmentada, sin voz, sin voto, aislada y penetrada hasta por sus propios copartidarios que han sido cooptados por los funcionarios del partido en el poder y de la estructura de gobierno panista. Hasta algunos enclaves de la geografía partidista, como Azcapozalco, se debaten entre pleitos intestinos por mantener a raya la penetración gobiernista, que materialmente ahoga los legítimos intentos de hacer prevalecer los mínimos derechos de la incipiente democracia, la que está sufriendo un retroceso impresionante con todas las prácticas de la política panista.

Nos atrevemos a afirmar que pocas, o muy pocas, son las posibilidades de enfrentar con éxito una aplanadora diseñada en el centro de Los Pinos. Para ser francos, si no sucede un milagro, y nosotros somos totalmente escépticos a fenómenos sobrenaturales, cuando se trata de fenómenos del poder político, la oposición tal como se encuentra en estos momentos, no tiene un mañana cierto, después de las elecciones del 5 de julio.

       Gerardo Reyes Gómez

29 de Junio de 2009

 



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