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Hoy 17 de noviembre de 2008, es uno de esos días que fueron transformados en festivos bajo el pretexto de mejorar la productividad, pero que en realidad están inspirados en el periodo de transición para la anexión de México a los EE. UU. de Norteamérica.

Detrás del pretexto explícito de evitar los “puentes” que forman los días festivos y de asueto obligatorio, al juntarlos con los de los fines de semana, se encuentra el propósito de homologación del calendario oficial mexicano con el nuevo calendario propicio al del corazón del imperio.

El lector con curiosidad podrá notar que, en días como hoy, los reporteros de los diversos canales de televisión salen a la calle con la orden de realizar mini encuestas entre los transeúntes citadinos haciéndoles preguntas semejantes a ésta: ¿sabes usted qué se festeja hoy? La gran mayoría ignora que hoy no se festeja nada. Que este día se cambió por el del 20 de noviembre, Día de la Revolución Mexicana. De esta manera el próximo 20 de noviembre, que cae en jueves, estamos obligados a trabajarlo como día normal y casi a nadie se le ocurrirá dejar de trabajarlo para unirlo al viernes y formar un puente, como todavía hace pocos años se hacía. El propósito de aumentar la productividad de la clase trabajadora está cumplido, pero el sentido histórico se ha perdido.

El reportero de la televisión, ducho en su trabajo, abundará para preguntar qué se festeja el día 20 de noviembre y lamentablemente cada año que pasa, son menos los ciudadanos que recuerdan la celebración y el significado de esa fecha histórica. Y así pasa con cada una de las fechas que guardan relación con nuestra historia. Pero tras de ello está el propósito que mencionábamos; hacer olvidar el pueblo lo que de valioso tiene nuestra historia como un elemento de identidad nacional.

Las fechas que nos quieren hacer olvidar son todas las que tiene que ver con las luchas de independencia, la soberanía, las que conmemoran a nuestros héroes, las que exacerban el nacionalismo y refuerzan nuestra identidad.

¡Carajo, quieren hacernos olvidar que el movimiento de la Revolución Mexicana le costó a la patria un millón de muertos! Que el movimiento aportó reivindicaciones sociales que fueron pioneras en los movimientos sociales del mundo, que establecimos avances que revolucionaron los modelos de desarrollo social de países más atrasados que el nuestro e incluso más avanzados y que finalmente, con el advenimiento  del capitalismo salvaje, y modalidades como el neoliberalismo, al que bien representa el actual poder central encabezado por buen número de traidores, están destruyendo y castrando a las nuevas generaciones de mexicanos a quienes con todas las argucias posibles les están robando su identidad.

 

       Gerardo Reyes Gómez

17 de noviembre de 2008

 



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