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EDITORIAL
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EDITORIAL La suerte está echada, la UNAM cruzó el Rubicón. Los estrategas de Andrés Manuel López Obrador definieron el momento del destape y ya no hay vuelta atrás. Juan Ramón de la Fuente el ex rector de la gran casa de estudios, después de haber coqueteado durante años con la izquierda se decidió y tomó partido. No hay retorno. Con todo, fue una decisión valiente para formar el primer importante frente de lucha política que busca la transformación del política de México. Un factor que indudablemente aceleró la toma de la decisión, fue el ambiente de rebeldía de importantes sectores universitarios, curiosamente, encabezados por las actitudes de importantes núcleos de población estudiantil del sector privado, cuando respondiendo a los llamados de AMLO, se solidarizaron con un partido que les brindó esperanza y una forma pacífica de cambio social. La población estudiantil de la Universidad Iberoamericana, como la del Instituto de Estudios Superiores de Monterrey abrumadoramente se pronunciaron por el cambio político en el país a siete semanas del término de una importante fase del proceso electoral para el cambio de presidente de la República. En las próximas semanas se organizara, a marchas forzadas el frente universitario de la UNAM para, junto con otros sectores progresistas de avanzada, participar en las estrategias de lucha que mejor convenga a los objetivos del frente de oposición a las corrientes tradicionales del aparato político oficial. La fuerzas leales a las corrientes oficialistas del PRI y del PAN se organizarán y antepondrán una defensa despiadada de sus intereses. Esperemos que los cauces de la resistencia no desborden la línea de la violencia, que luego podremos lamentar por muchos años. Por lo pronto se deberá estar muy pendientes de las reacciones de los poderes fácticos de la nación, los cuales ya se sienten amenazados por la posibilidad de un cambio de cúpulas políticas que los conduzcan a solicitar la ayuda a instancias extranacionales del imperio. Hay mucho en juego y no será fácil transitar hacia un nuevo régimen sin violencia. Esperamos y hacemos votos porque no se desborden las vías pacíficas de la transformación de la República. Está en juego el futuro del país y un error, de cualquiera de las partes, podría desencadenar en nuevas formas de lucha y resistencia ciudadana. Hacemos un llamado a la cordura y a medir las consecuencias de todas nuestras acciones. México merece una oportunidad. Gerardo Reyes Gómez 14 de mayo de 2012
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