UNA VOZ DE ALTURA

ALEJADRO DIAZ CAMACHO

  

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El mundo se vio pasmado cuando se enteró del resultado de la consulta popular británica para determinar su separación de la Unión Europea. 

Nadie lo podía creer y causó un terremoto de décimo grado en el mundo financiero internacional. Fue un típico golpe de la pérfida Albión, a una estructura que tenía ya muchos años de estar operando y una puñalada por la espalda a los acuerdos primigenios internacionales que le dieron vida a la Unión Europea. 

Como es natural nadie se esperaba una traición internacional de tan colosales dimensiones y cimbró hasta sus cimientos el edificio financiero internacional. Pero analizando el proceso se vio que no podía haberlo hecho bajo la dirección británica, sino que requirió de inspiración y ayuda directa del que ha sido siempre, desde los albores de la histórica relación de alianza con los Estados Unidos de Norteamérica. 

Se trató de llevar a cabo el mayor movimiento globalizador que el imperio económico de EE. UU. quiere imponer al mundo para usufructuar la riqueza mundial.  

Ahora, una semana después de haber coronado sus intenciones, se ha descubierto que para lograr sus imperialistas ambiciones los sediciosos ingleses intentaron hasta prácticas priístas fraudulentas, que creíamos patentadas en el México priísta. Porque las autoridades inglesas han descubierto que los separatistas ingleses utilizaron, la falsificación de miles de firmas de ciudadanos ingleses y otras sucias estrategias para lograr sus objetivos de desestabilizar la Unión Europea.  

Gente muy dolida, como la señora Merkel, gobernante del Estado Alemán, despotricó contra los ingleses, antes de conocer que los resultados estaban trucados y, claro, que no la calentaba ni el sol. Sin embargo las cosas malas del proceso británico han comenzado a salir a flote y se observa la mano negra de la consulta popular viciada y no hay de otra; una potencia sucia se alió con lo peor de los británicos para presentar un fraude de dimensiones catastróficas. 

Todavía se hablará mucho de esa consulta ciudadana, pero lo que los estadounidenses no lograron ocultar, incluyendo a Barack Obama, fue el gusto que les dio a todos los estrategas de Wall Street. 

Ahora falta comprobar si la suciedad del proceso de la consulta popular, será suficiente para echar abajo la decisión de repetir el proceso de consulta británico, ésta vez con la suficiente limpieza y sin usar prácticas mexicanas fraudulentas para ganar una consulta, que nunca hubieran ganado sin hacer fraudes.

por GERARDO REYES GÓMEZ

27 de JUNIO de 2016

 

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