UNA VOZ DE ALTURA

ALEJADRO DIAZ CAMACHO

  

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CORTE DE CAJA 

A dos años de iniciada la administración de Enrique Peña Nieto, todavía no le cuadran las cifras y, a primera vista, ya perdió el tren. 

No hay avances en los más delicados y urgentes temas de su administración, estábamos mucho mejor antes de que el susodicho llegara a la que él llama "su presidencia", que ahora, al grado de no haber comparación posible. Con un ridículo crecimiento económico no se pueden hacer grandes cosas para "mover" al país. Y, sin embargo él insiste cotidianamente en sus mentiras y lo mismo hacen sus incondicionales y pálidos colaboradores. 

¿Qué acaso no cuenta entre su equipo con alguna persona honesta y honorable? O esta es una más de las pandillas predadoras de una banda más de Ali Babá y sus famosos cuarenta ladrones. El país ya no está para mentiras, aun que éstas vengan de Los Pinos. El hambre no deja pensar a millones de mexicanos, ha pero eso sí, no le falla la memoria porque nunca había estado tan desesperada esa mayoría de paterfamilias que rechazan la nueva administración priísta, como lo hacen con sus descarados y comprados socios de los partidos políticos peleles que, a cambio de migajas le venden sus votos en el Congreso de la Unión para que la gentil damisela le de vuelo a la hilacha. 

Si Peña Nieto tuvo la habilidad suficiente para venderle al Diablo hasta el último pedacito de su cuerpecito, en relación con el patrimonio nacional, cómo muestra una ineptitud para darse cuenta que su popularidad política se perdió en medio de las traiciones para despojar a su pueblo de sus ancestrales riquezas energéticas. ¿En qué cabeza cabe que el pueblo, por más que le laven el cerebro utilizando todos los medios de comunicación del espectro, algún día le perdonará la más grande de las traiciones de la historia?  

Está como orate o ¿qué le pasa? Trae un pleito cazado con la historia y no acierta a distinguir la verdad de la mentira. O ¿acaso es un jovencito voluntarioso y berrinchudo que está peleado con la realidad en que vive la gente que dice gobernar? Para efectos fundamentales de su administración, en materia de buen gobierno, él no llegará a ninguna parte, no después de haber hecho lo que hizo. 

Primero tendría que demostrar que es capaz de terminar, o al menos moderar, la enorme corrupción que priva en todos los rincones de su maldito gobierno y después de llorar sangre, atenerse al juicio de la historia. No vivimos solos en el Planeta Tierra, hay testigos de todas clases, hasta de calidad. Si el es incapaz de darse cuenta de ello, entonces está perdido.  .

POR GERARDO REYES GÓMEZ

1 de SEPTIEMBRE de 2014

 

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