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| ESPERAMOS
UN DISCURSO DE COLIN POWELL EN MÉXICO Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 04-03-02) Que
se equivocó, que no dijo lo que dijo, que probablemente fue un lapsus
estúpidus, como los frecuentemente pronunciados por algún
mandatario. Que pensó que estaba dando una conferencia magistral en una
prestigiadísima y beata institución académica-religiosa, como la Escuela de las Américas,
y no en el mero centro de la gusanera de Miami, donde, sospechosamente
escogió la cancillería para establecer un consulado y la Casa de la
Cultura de México. Sin embargo, miente. Miente el güerito Castañeda,
porque a él se le puede acusar de muchas cosas, menos de ser un con ¨P¨,
con ¨D¨ con¨J¨. No,
claro que ¡no! El güerito llegó a Miami con su plan con maña; se
trataba de una provocación internacional contra Cuba, perfectamente
calculada en sus alcances. Porque hasta el más imbécil de cancilleres
sabría de los efectos que podría tener un mensaje disparado en forma
irresponsable en un contexto como el que él utilizó. Así que, no nos
digan, que no nos cuenten: a Fidel Casto se le apreció el Coco (me
refiero al Coco Castañeda) quien algunos de mis malosos, como
maledicientes compañeros de la pluma, llaman, por alguna extraña razón:
“la Coquis”. Claro
que don Vicente Fox estaría dado de brincos de puritita alegría si otro
canciller, como Colin Powell, el Negrito Sandía titular del Departamento
de Estado, pronunciara un discurso semejante, ante una de las más
exclusivas audiencias, como es la Confederación Nacional Campesina en el
cual mencionara, vía un conocido programa radiofónico “Fox en vivo,
Fox Contigo”, que las puertas de la Embajada de EE.UU. en México, y las
de todos sus consulados en la República están abiertas de par en par
para que, sin trámite alguno, todo mexicano, salvadoreño, hondureño y
en general latinoamericano que quisiera probar suerte levantando cosechas,
atendiendo jardines, lavando platos, barriendo calles, aseando letrinas y,
por el mismo precio, adquiriendo sida, se decidiera a abandonar nuestro país. Entonces
sí, los espantosos tumultos debidos a la provocación, causarían la
muerte hasta de otro ilustre oaxaqueño, Heladio Ramírez, el nuevo”
bomberito Juárez” del agro mexicano y no precisamente porque él
quisiera tomar el primer lugar en la fila de la Embajada
de EE.UU., sino por estallamiento de vísceras, debido al
apachurramiento involuntario provocado por las multitudes de fans del
popular Mr. Fox. Tal situación, según el güerito perverso de Tlaltelolco, no justificaría una nota diplomática de protesta, y hasta intentaría, como es su costumbre, cargarle el muerto al maquiavélico de las largas barbas, Fidel Castro. Eso sí que sería gratificante para Fox y para todos los chiquillos y chiquillas viviendo bajo los maravillosos espacios del cuerno de la abundancia que cubre la moderna águila mocha de la Presidencia. Así que dediquemos un ¡bravo! Y tres ¡hurras! al güerito Castañeda, quien representa mejor a los gusanos cubanos de Miami, que a los mexicanos que según él, nosotros ni a gusanos llegamos. |
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