FOX;
UN PRESIDENTE DE TELEVISIÓN
Por Gerardo Reyes Gómez (LD
23-12-02)
Como
iluminado por el resplandor de una estrella navideña, que le marcara la
trayectoria a Belén, Vicente Fox volvió con toda su proverbial terquedad
a tomar la bien probada senda utilizada durante su campaña a la
Presidencia: la mercadotecnia política.
Con
lujo de apoyos técnicos, para estas fiestas navideñas su equipo de
asesores le preparó un mensaje manipulado dirigido, principalmente a las
clases medias mexicanas y, en general, a todos los sectores que cuenten
con un receptor de televisión. El contenido del mensaje fue dividido en
dos partes: la del manejo del texto y, la más importante; la de la venta
de imagen.
En la
parte del texto sus contenidos no sorprenden a nadie, porque reiteran los
conceptos que, como merolico, Fox no se cansa de repetir. No tiene esencia
nueva, no llama a las conciencias, ni invita a la reflexión. Es la misma
cantaleta machacona, el bla, bla, bla, de una ave semi canora conocida
como el perico que repite incansablemente lo que le enseñaron a
pronunciar.
Sin
embargo, como manejo de imagen, la segunda parte del mensaje sí posee
impacto, porque técnicamente utilizan por primera vez telemontajes para
sobre poner imágenes. En esta ocasión la edición de la imagen de la
pareja presidencial se sobre puso a otra imagen tomada días antes,
durante la celebración de una posada en Los Pinos. Con ello,
subliminalmente se desea implicar que detrás de la pareja presidencial se
encuentra el pueblo que lo respalda; mismo que agradece a la pareja Fox la
enorme dicha de estar siendo gobernados por tan feliz como artificial
pareja.
Luciendo
el presidente una recién estrenada dentadura, que discretamente se
preocupa por exhibir, al pronunciar cada vez con mejor dicción, las
palabras que hasta hace poco le costaban mucho trabajo, deja la impresión
de estar ante una figura presidencial renovada y lista para enfrentar los
retos de un año político crucial para su régimen. Retos que implican
recobrar para la Presidencia, el control del Congreso.
No
obstante todos los esfuerzos para grabar ese importante mensaje, y los que
vendrán, poseen una falla fundamental: están vendiendo la imagen de una
pareja, en un precio mucho más alto que su valor real. Y eso constituye
un fraude al pueblo que dicen representar. La engañifa, más pronto que
tarde, será descubierta y la reacción será no solo de decepción sino
de coraje. Y si alguien lo duda, dejémoslo al tiempo.
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