Linea Directa


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AL DÍA DEL AMOR Y LA AMISTAD

Mientras seamos capaces de enternecernos cuando la sonrisa de un niño le ilumina el rostro de alegría; todavía tenemos esperanza.

Cuando logramos arrancar del rostro de una mujer enamorada una mirada pletórica de la agradecida ternura de su entrega compartida; entonces todavía tenemos esperanza.

Cuando somos capaces de sentir en carne propia, al menos en parte, el infinito sufrimiento del reclamo de una madre adolorida por la pérdida de sus dos únicos hijos; entonces todavía tenemos esperanza.

Cuando se nos cimbra el alma ante el sufrimiento de un amigo en desgracia; entonces renace la esperanza por la ayuda que podemos aportarle.

Cuando nos impacta la belleza de un insólito amanecer y nos llena de alegría, entonces, también, todavía tenemos esperanza.

Cuando redescubro un pedazo de corazón que todavía siente la felicidad de la entrega al ser amado, entonces me renace la esperanza.

Cuando se me conmueve el sentimiento y necesito ahogarte en besos de infinita ternura, entremezclados con los que te entregan mis salvajes arrebatos, entonces todavía tengo algo más que una esperanza.

Cuando percibo el delicioso olor de tus aromas animales, hasta por el menos común de los sentidos, entonces se me conmueve la esperanza.

Cuando recorro con mis labios y toda la necesaria lentitud, el infinito perfil de tu belleza, se me deshace el alma entre tus dedos y el nido de tu amor estalla en mil sensaciones de notas y colores, entonces; ¡cómo no! revive la esperanza.

Gerardo Reyes Gómez

15 de febrero de 2010

 

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LA UNAM ANTE LOS PROBLEMAS NACIONALES

Una de las muy variadas maneras de aproximarse a las actividades sustanciales desempeñadas por la UNAM en el vida nacional es observar la actuación de de sus rectores. Los jefes natos de la UNAM como genuinos líderes de sus comunidades reflejan en sus actividades y en su discurso las grandes tendencias del posicionamiento universitario.

La transición del mando del ex rector Juan Ramón de la Fuente al del doctor Narro Robles, en nuestra opinión fue demasiado larga, en momentos en que la vida política del país ha alcanzado, por momentos, una agilidad vertiginosa.

Al principio pareció como si esos dos personajes se hubieran dividido un poco las responsabilidades del espectro; mientras el doctor De la Fuente, tras ocho años de ejercer el poder de la Rectoría se hubiera acostumbrado y hasta un poco obnubilado y con el poder real que le dio el haber colocado a la plana mayor de los funcionarios universitarios en esta administración, en las actividades que todavía desempeñan, pareció hacerse medio pasito a un lado para atender aspectos relacionados con grupos de poder de la derecha, que desde su punto de vista son de utilidad práctica institucional.

Cuando apenas se iniciaba la separación real del poder, probablemente por consenso, el doctor Narro impulsó, como una vía para consolidarse acercamientos con la izquierda política nacional. Su voz crítica se elevó, con toda la autoridad que dimana de su investidura, al percibir un enorme descontento en el grupo social nacional, alertando sobre la creación de condiciones sociales propicias para un estallido social. Esto no solo alertó al poder central sino que lo alarmó; no sabían en el Gabinete Presidencial si el rector mismo simpatizaba con alguna idea revolucionaria y, por  si acaso, le hicieron llegar veladas advertencias de desagrado, especialmente cuando el Sindicato Mexicano de Electricistas nombró al doctor Narro como un árbitro en sus negociaciones con la Secretaría de Gobernación.

Curiosamente en ese momento se solucionaron las negociaciones de la propia UNAM sobre su déficit presupuestario. Entendemos que la primera responsabilidad de un líder de la comunidad universitaria es la supervivencia de su institución, pero tiene otras, tan o más importantes, las que dimanan de los valores que le dan vida, como intentar, con todos los recursos de que dispone, solucionar las problemáticas plateadas por la misma sociedad y dos de ellas son la inseguridad y la violencia.

Lo raro es que, al menos hasta este momento, la UNAM carezca de un Instituto de Investigaciones sobre Violencia Urbana, para estudiar casos como el de la reciente masacre de Ciudad Juárez. Al igual que carece de mecanismo que puedan estudiar cómo afecta la partidocracia el velado apoyo al crecimiento de la delincuencia organizada, como uno de los pilares en los que se apoya la misma. ¿Cómo influyen la élite política y la económica en el manejo de los multimillonarios recursos financieros de la delincuencia organizada y qué grado de participación poseen los poderes fácticos en ese “juego”.

Podríamos continuar citando las carencias de la UNAM en materia de organismos científicos de estudio para determinar cómo se puede ayudar a solucionar renglones tan prioritarios para el país como los mencionados, y algunos más que se nos quedaron en el tintero. Pero si un, por llamarlo de alguna manera, “romántico”, acercamiento al SME hizo palidecer de miedo al huésped de Palacio Cobián, imaginen los lectores cómo entrarían en pánico los inquilinos de Los Pinos, con cualquier intento de análisis por parte de algunos de los brillantes investigadores de la UNAM sobre tópicos de palpitante actualidad, vitales para el desarrollo nacional.

Gerardo Reyes Gómez

08 de febrero de 2010

 

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La evolución de la violencia generada por la delincuencia Organizada, no se da como una secuencia continua en el tiempo, sino que en ocasiones sus saltos rompen o desbordan reglas y crea nuevos paradigmas como en Ciudad Juárez Chihuahua.

Este fin de semana pasado el fenómeno de violencia incontrolada en México dio un salto cualitativo de impredecibles consecuencias. Por primera vez en México nace un Escuadrón de la Muerte creado, inspirado y comandado por la delincuencia organizada.

En los primeros fenómenos de los escuadrones de la muerte que nacieron en Brasil hace varias décadas, estos cuerpos fueron organizados, financiados y apoyados por apéndices de la autoridad policíaca del Estado para exterminar delincuentes y lograron crear el clima social adecuado con sus operaciones de exterminio que permitieron crear un clima social de terror que, al menos momentáneamente, inhibió el número de delitos y disminuyó la violencia. Después de un corto tiempo, porque a todo se acostumbra el hombre, la nueva estrategia institucional terminó en fracaso.

Ahora, más de cinco décadas después, del fenómeno creado en Brasil, la innovación mexicana consiste en que los sicarios de los nuevos Escuadrones de la muerte no nacieron en el seno institucional de la autoridad formal policíaca, sino en el regazo de la autoridad real: la delincuencia organizada. Ésta es la aportación del nuevo esquema al fenómeno social de la violencia en México.

Las reglas que obedece el nuevo fenómeno son distintas. Las organizaciones al margen de la ley, ya le están disputando al Estado el monopolio del poder formal. Además como sucedió en Ciudad Juárez este fin de semana pasado, el objetivo del escuadrón de la muerte que operó en la ciudad norteña era sacrificar a estudiantes que departían en una reunión de jóvenes de nivel de preparatoria, de los cuales mataron a doce, además de dos adultos e hirieron a otros catorce estudiantes.

Es en este tipo de delitos en los que la Procuraduría General de la República sí está obligada a actuar y no solo para atender órdenes de Los Pinos para defender las quejas del PAN sobre los “delitos” de las bodas de personas del mismo sexo, anteponiendo recursos constitucionales, de muy dudosa procedencia jurídica. Qué pobre inteligencia del nuevo procurador, abogado del “presidente”.

Gerardo Reyes Gómez

01 de febrero de 2010

 

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Hoy dedicaremos este editorial al presidente Barack Obama, un personaje que, por su posición de poder en el imperio, pone en peligro la seguridad nacional, no solo la de EE. UU. sino también, la de México.

Obama, como le sucede en México a Felipe Calderón, cada vez cuenta con menor legitimidad. La debilidad política de Obama es tan evidente que la aceptación de su actuación pública en el medio social norteamericano deja mucho que desear porque su popularidad anda por los suelos, si se la compara con los niveles de aceptación con los cuales comenzó su mandato.

Evidentemente Obama no estaba preparado para ser presidente y sus adversarios políticos contaban con una estrategia muy fina para desacreditar al primer mandatario de color. No supo prever Obama que una vez transferido el poder de la Casa Blanca, la derecha haría causa común en su contra y que, para avanzar el más pequeño paso para consolidarse, le brotarían los adversarios por docenas.

Mientras la sociedad civil estadounidense sí estaba preparada para ser gobernada por una persona con las características de Barack Obama, e hizo todo lo posible para llevarlo a la Casa Blanca, la clase política de la élite del poder, sistemáticamente aún lo rechaza y eso, para la derecha estadounidense, no es negociable.

Quien se sitúe en la realidad pragmática (la única que cuenta para la toma de decisiones) se percatará que Obama no está gobernando, a pesar de haber prestado juramento en el Congreso para hacerlo. Muy por el contrario es el mismo grupo que acompañó a George Bush como su equipo base de su gabinete, el que continúa tomando las riendas del poder, con alguna salvedad poco importante, sin tomar en cuenta en mayor medida al equipo de Obama. 

La derecha está mucho más unida y articulada en el mundo que su contraparte, tiene enormes intereses que defender, impulsar y hacer prevalecer. Solo así podremos entender que las naciones de América Latina hayan iniciado una estrategia para consolidar a la derecha, hacerla avanzar en posiciones y anteponer un frente común que, en general le ofrece ventajas a todo el establishment. Los intentos muy serios de algunas naciones como Venezuela, Bolivia, Ecuador y el mismo Brasil, para poder despegarse de sus enclaves de derecha, se ven frustrados continuamente, porque en el imperio se han endurecido en torno a la defensa de sus posiciones.

La falta de firmeza para defender las políticas que debieran limitar al grupo hegemónico de la derecha norteamericana, por parte de Obama, ha resultado un obstáculo insalvable para las esperanzas latinoamericanas. Si consideramos que, iniciativas como el plan Mérida-Panamá-Colombia, es el caballo de Troya del Pentágono para romper la espina dorsal de la unidad de Latinoamérica.  Una estrategia a la que se presta gustosamente la actual administración federal de los mexicanos, personificada por Felipe Calderón.  

 

Gerardo Reyes Gómez

25 de enero de 2010

 

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SOBRE AVISO, NO HAY ENGAÑO

La decisión tomada por Felipe Calderón y compartida por quienes lo colocaron en la Presidencia, para hacer permanecer en Los Pinos al PAN, por al menos dos sexenios más, está firme, no importando si se logra o no la deseada legitimidad; ya se demostró que en México ésta no es indispensable para ejercer el poder.

Todo el catálogo de pequeñas o grandes pillerías, tenebras e intrigas, cometidas recientemente en la cúpula del poder, comenzando por las de Calderón y su secretario de Gobernación nos remiten en esa dirección. Ya están formados los cuadros de mando estratégico e iniciaron subrepticiamente sus acciones. Como en la vieja estafa de “la bolita” ya están reclutados los artistas de la uña, los paleros o cómplices, los “hildebrandos” los soplones y los violentos. No han dejado nada al azar.

Hay demasiado poder y dinero en juego. Aquel viejo prurito de pureza blanquiazul quedó hecho pedazos en los primeros meses de gobierno calderonista. El primer paso para superar pruebas de falso decoro consistió en empatar patrones de conducta con los de los viejos del priísmo y en ello obtuvieron titulo de suficiencia, porque lograron una verdadera hazaña; la de superar al maestro. Diego Fernández de Cevallos en su propio lenguaje le dijo a Carlos Salinas de Gortari: “quítate que hay te voy”.

La pudrición galopante permeó en todos los niveles de la administración federal mexicana y de ahí, en cascada, a nivel municipal, con la única condición de respetar el feudo del Señor de Los pinos. El modelo ético del imperio estadounidense demostraba que todos los que lograran aceptar la idea de que la vieja moral, con la que los poderosos de fines del siglo XIX y principios de los años XX, habían logrado edificar el imponente imperio económico y militar más poderoso del planeta de los tiempos modernos, fue el modelo ético con el que habían logrado derrotar a Adolfo Hitler y a sus socios del llamado Eje, por ser tan pragmático y útil, no podía ser tan malo.

Bastó solo medio sexenio para que el PAN, encabezado por Felipe Calderón, transformara a México en el país que cuenta con los índices más violentos del planeta. Con las calificaciones de corrupción e impunidad más altos de nuestra historia. Con las organizaciones criminales más sanguinarias del mundo. Situación que haría morir de envidia a cualquiera de los cuatro jinetes de la Apocalipsis. La degradación de la sociedad política, e incluso de mucha de la civil, por omisión o comisión ha logrado niveles realmente peligrosos y se impone un alto en el camino, que permita hacer una auto evaluación fría, del camino por el que transita el PAN y sus secuaces los del PRI, así como los socios de los poderes fácticos que los acompañan.

       Gerardo Reyes Gómez

18 de enero de 2010

 

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LIDERAZGOS UNIVERSITARIOS EN PELIGRO

En la vida de un político indefectiblemente llega la hora de la verdad, Felipe Calderón no fue la excepción. Aunque en los primeros momentos se negó a aceptarla, lo que tiene de animal político, en el sentido aristotélico de “zoon politikon”, lo obligó a asimilarla; su tiempo había terminado.

No fue que no le doliera, antes bien quiso rebelarse, pero las evidencias fueron múltiples y muy importantes. Después de las últimas elecciones ya no había nada que hacer; conservó el cargo, pero paulatinamente ha ido perdido el poder.

Fue entonces cuando Felipe se tornó más cerrado, peligroso y autoritario. Su carácter acusó cambios suficientemente drásticos hasta para los miembros de su círculo íntimo. Rodaron cabezas de su gabinete presidencial y sus reemplazos no fueron fruto de las mejores decisiones. Como un animal herido en retirada, siente los más mínimos desprecios, que son muchos.

Así se hicieron llegar a la rectoría de la UNAM no tan sutiles advertencias de moderar las críticas y adoptar mesura en la emisión de posturas políticas; en una Presidencia débil, no caben liderazgos sociales fuertes ni ponderar peligros de estallidos sociales revolucionarios. Se estrecharon los márgenes de la crítica para la UNAM y se diseñaron estrategias en la Gran Casa de Estudios, para sin renunciar a esgrimir la verdad, matizarla y ponderarla positivamente. El tigre purepecha estaba herido y lamiéndose sus más recientes laceraciones.

El doctor José Narro Robles, que no es un advenedizo a las cuestiones políticas de fondo, preocupado por el adverso entorno institucional de Los Pinos, optó por lo sano para su institución. Metió la cabeza para moderar su presencia y no dar alas a los alacranes.

Hasta un grupo muy afín a su predecesor que entusiasmado, puso en la palestra que, ante la perdida de prestigio de los liderazgos políticos partidarios formales, el doctor Juan Ramón de La Fuente debería impulsar su postura como probable candidato a la Presidencia de la República para el próximo sexenio. Aun cuando faltan más de dos años para el término de la presente administración; Esto también en Los Pinos lo consideraron un grave exceso.

Sin embargo el doctor Narro ya había comprado boleto para iniciar una aventura que, más que lid romántica, considera una obligación moral: mediar en el conflicto del conflicto del Poder Ejecutivo con el Sindicato Mexicano de Electricistas, como una de las responsabilidades consustanciales al papel que desempeña con toda honorabilidad de líder de la comunidad universitaria.

Eso a Calderón le dolió mucho más que una mentada y, como les dijo a los miembros del personal consular mexicano y en general al diplomático, “o están conmigo o contra mí” no hay medias tintas. Queda prohibido emitir críticas desde sus puestos a la administración federal mexicana.        

       Gerardo Reyes Gómez

11 de enero de 2010

 

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Después de casi un mes de aparente inactividad en los asuntos del más redituable de los negocios del Estado y sus avances y retrocesos, legitimados parcialmente por los poderes fácticos, el narcotráfico demostró importantes avances en la nueva conformación de sus estructuras.

Sin duda el operativo gubernamental más exitoso de las últimas semanas fue el montado por la Armada de México para ajusticiar al capo y buen número de los sicarios de un belicoso cártel que se constituyó en un peligro porque se especializó, entre otras cosas, en un renglón importantísimo de logística criminal: el reclutamiento de hombres claves del gobierno de la República para ponerlos a trabajar en la consumación de sus objetivos conjuntos. Nos referimos al masacrado capo Beltrán Leyva.

Habiendo dejado, los "marines mexicanos y unos cuantos estadounidenses, sus navíos a buen recaudo en un puerto seguro, valientemente se internaron en tierra firme y avanzaron en los “high landers” del Estado de Morelos para sorprender por la noche a sus víctimas en la misma posición que el Tigre de Santa Julia, asestando el más demoledor de los golpes de los últimos meses a las “fuerzas del narco”.

Si tales esfuerzos hubieran sido realizados en contra de sus finanzas, desde hace algunos meses, incluso años, otro gallo cantaría. Pero claro que, de esa manera, se hubieran ganado una demanda de amparo del ahora ex procurador Eduardo Medina Mora, pero al menos hubiera sido una señal para la sociedad civil de que Beltrán Leyva había caído de la gracia de quienes indudablemente, toleran los negocios del narcotráfico en México.

Sin embargo, no fue así, y el operativo dejó al descubierto un peligroso flanco de las fuerzas armadas que ahora se encuentra tan deteriorado, que el valor de sus acciones en la bolsa de valores vale un cacahuate. Específicamente me refiero a la relación entre la SEDENA y la Armada de México.

El haber privilegiado Los Pinos a la Secretaría de Marina, fabricando unos cuantos héroes de azul y despreciando a los verdes, sea porque los consideraron más capaces o menos corruptos, pusieron en evidencia la ruptura de la unidad de las fuerzas armadas para lograr objetivos comunes y eso, quiérase que no, duele y cuenta. Los primeros no saben qué hacer con tanta gloria prefabricada y los segundos mascullan mentadas de madre un día sí y otro también, pero todo inspirado por Los Pinos.

Claro que las cosas no podían quedar así. Otros servicios de inteligencia se sintieron ninguneados y hechos a un lado. No hay que olvidar, que la Iglesia en México en materia de inteligencia no canta mal las rancheras y, ni prestos ni perezosos, se apuntaron para no perder presencia y los jerarcas hicieron declaraciones que lo único que aportaron fue el resentimiento por no haber sido incluidos en una estrategia que marca un hito en México. Ellos los de la Iglesia, también juegan y no solamente a las canicas. Sin su importante aval todo puede valer pura M. Si Calderón no lo entiende, hay quienes sí los toman en serio.

El operativo demostró, por la magnitud de las operaciones que venía desarrollando el cártel asentado en las goteras de Cuernavaca, que el gobernador Marco Antonio Adame Castillo no podría haber ignorado su presencia en el Estado. La prueba contundente es que el procurador de la entidad está pendiente de proceso. Para decirlo pronto: Adame Castillo es, en Cuernavaca Morelos, el Ulises Ruiz sobreprotegido por su partido de Oaxaca.

       Gerardo Reyes Gómez

4 de enero de 2010

 

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¿Quién puede gritarle a Calderón: ¡regrésenos el país que nos robó!

Este país ya nunca podrá ser el mismo. El México que conocimos, apenas a uno y medio sexenio de haber ingresado el panismo a Los Pinos, ha muerto envuelto en mortajas de sangre, corrupción, miedo social, violencia institucional, mentira oficial, colusiones bastardas y descomposición política.

Cuando terminen de gobernar los taimados, los de los golpes de pecho, los hipócritas que siempre juraron sobre sus principios, defender los derechos y valores humanos, los que van a misa todos los domingos, mientras tienen todo el resto de la semana para esclavizar, golpear, y explotar a quienes de ellos dependen. Los que faltaron a su palabra de defender a la clase mayoritaria.

Los que expoliaron al pueblo con más, así como injustos impuestos, los que fueron capaces de condonar los cargos impositivos a los más pudientes, haciendo de la justicia tributaria una mala parodia de risa loca.

Cuando termine de gobernar esa inepta, como rapaz y corrupta horda yunquista azul, todavía será una amenaza para México, porque aún con un pié fuera de Los Pinos, puede continuar masacrando a grandes masas sociales con el flagelo de la pobreza. Sin ética social y sin compromiso, hemos visto cómo se vino abajo la calidad de vida de los mexicanos, ya de por sí de muy bajo nivel, cómo se incrementó el desempleo, cómo vaciaron las arcas nacionales, cómo malbarataron los bienes de la nación, cómo otorgaron concesiones en su propio beneficio y el de sus socios y amigos, el espectro radioeléctrico patrimonio inalienable de los mexicanos.

Cuando las futuras generaciones se percaten de cómo la magia de la corrupción panista, vestida de levita y de chistera, fue capaz de escamotearle un billón de pesos provenientes de los últimos recursos petroleros, pueden ser capaces de ir a sacar de sus tumbas sus calaveras solo para escupirlas y proferirles algunas mentadas de madre, aunque ya va a ser demasiado tarde. Porque debatiéndonos en la violencia habremos aprendido asignaturas difíciles de olvidar o  hacer a un lado; a matar, mutilar, cercenar, como lo hacen los sicarios que bajo la protección de las autoridades panistas, civiles y militares operan el mando de las mafias de la violencia en México.

Ahí esta la denuncia de varios empresarios de Ciudad Juárez, que amándose de valor lograron dominar el miedo y achacan a las fuerzas armadas dependientes de la SEDENA, de extorsionar a la población que más ha sufrido, en carne propia, la degradación social, por medio de la violencia institucionalizada. A la que de nada le sirvió clamar para que no les nombraran a un procurador general de la República que, de alguna manera ha sido cómplice del genocidio de las muertas de Juárez.

       Gerardo Reyes Gómez

7 de diciembre de 2009

 

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Durante tres largos años los mexicanos vivimos engañados. Nos enteramos que teníamos a un funcionario encargado de la política ejecutiva en Los Pinos, con fallas sicológicas de carácter estructural, con tendencias maniaco-depresivas que él procuraba ahogar en licores, pero nunca imaginamos el grado real de retrazo mental que la semana pasada exhibió.

De buenas a primeras el señor, que con esto de alguna manera se acepta como presidente espurio, en una reunión ad hoc celebrada en el nido, no de las águilas calvas, sino en el privilegiado Centro Banamex, el pasado jueves 26 se soltó la coleta y muy orondo pronunció la frase: “es hora de enderezar el rumbo social del país”. Con ello dejó patitiesa a la audiencia.

Con tres años de retrazo, ese señor logró reunir toda su inteligencia y tamaños, para aceptar que él había venido defraudando al país. Para  inmediatamente después declarar que “la primera de las prioridades de su gobierno, para los próximos tres años que le faltan, será la reducción de la pobreza extrema”. ¡Carajo, si se tarda un poco más se le muere, enfrente a sus narices, la mitad de la población de México!

Sin embargo miente y vuelve a mentir porque en este momento Calderón tiene la vista fija en una de sus prioridades personales: viajar. Justo ahora está en camino rumbo a Portugal para asistir oficialmente a un evento. En lugar de citar a su gabinete social a una reunión de emergencia para plantearles hoy, el día en que estamos escribiendo estas líneas, que hay millones de mexicanos que no tienen idea de qué llevarse a la boca para comer. Esta, como se la quiera ver, es una crisis social de grandes proporciones 18.2% de la población viven en la pobreza alimentaria. Y que no nos crea a nosotros, que le pregunte al INEGI si tenemos o no razón.

La explicación de no haberse planteado antes la gravedad del asunto es que el equipo de Calderón está formado por un grupúsculo de ineptos y/o perversos, a quienes les vale un cacahuate la salud mental del pueblo, porque dentro de esos millones de mexicanos viviendo hoy en la pobreza alimentaria, un buen número de ellos, son niños que durante esta crisis no podrán ingerir los nutrientes indispensables para mantener el desarrollo y un nivel de equilibrio bioquímico mental que les permita asimilar los conocimientos que imparten en las escuelas.

Cómo carajos tienen valor Calderón y sus secuaces panistas para poder conciliar el sueño cada noche, si saben que son responsables de lo que está pasando en el país y que en muchos de los casos el fenómeno de la desnutrición inhibe y destruye zonas neuronales por deficiencia alimentaria y, además, que el fenómeno es irreversible.

Venir a reconocer hasta ahora, en este momento que el daño ya está hecho, no reduce  la culpabilidad de ser actores de una tragedia nacional, la cual debe ser denunciada en todos los foros locales e internacionales. Y que no nos digan luego los EE. UU., que se hacen pasar por los samaritanos del continente, que no han estado conscientes del asunto porque, viviendo bajo la brutal dependencia de su esfera económica, ellos fueron el más importante de los factores para que Calderón pudiera llegar al poder en México.

Es cierto que falló estrepitosamente el PAN de Calderón, pero su nuevo aliado en el contubernio, el PRI, no tiene escapatoria de la responsabilidad histórica. A estos últimos deberá acreditarse el agravamiento de la situación, a partir del primer día del 2010, cuando entre en vigencia el nuevo presupuesto de egresos aprobado en el Congreso por el binomio maldito. Y no hay para dónde hacerse, son tan culpables los azules, como los tricolores; cuando el pueblo los tiene catalogados como una bola de bandidos carroñeros que se ceban en la pobreza y miserias de los inocentes del pueblo. 

       Gerardo Reyes Gómez

30 de noviembre de 2009

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SACRIFIQUEN A CALDERÓN, NO AL PAÍS

Una de las fallas estructurales más perniciosas del Gobierno de Felipe Calderón es la colusión entre dos poderes: el Ejecutivo Federal y el llamado poder fáctico de la comunicación.

Fue tan evidente el maridaje entre el gobierno federal y los medios de comunicación electrónicos que, durante el proceso de protesta del movimiento sindical para mostrar su rechazo a la extinción del Sindicato Mexicano de Electricistas de Luz y Fuerza del Centro, se les salió de control y ampliamente mostraron lo que querían ocultar.

Se echó a andar un movimiento mediático dirigido a manipular la realidad, mostrando a la sociedad mexicana, con viles engaños, las “bondades” de la política del gobierno federal. El SME y su aliados solidarios eran los “malos” y el Gobierno federal los “buenos” e impolutos. Como la campaña fue exagerada, los resultados fueron contraproducentes. Se requieren grandes dosis de imbecilidad para creer en las burdas patrañas de los comunicadores al servicio de Televisa y Tv Azteca. La evidente falta de objetividad desbordaron los límites de la cordura, cuando se podía decantar el veneno de la mediocracia y la falta de equidad para presentar los argumentos de la parte agredida en la que utilizaron toda la fuerza y el peso del Estado.

Los comunicólogos de Televisa no guardaron las formas ni los modos. Se trataba de apachurrar al enemigo sin miramiento alguno. Sin el menor pudor ocultaron los datos duros del diferendo, como pueden ser los índices de desempleo que ha producido el régimen calderonista en solo tres años de desgobierno.

En este momento, según el INEGI, el índice de desempleo alcanza 6,2% en tercer trimestre de 2009, gracias a Felipe Calderón, el campeón del desempleo en México, lo que significa que 2.9 millones de personas están sin trabajo en este momento en México, de las cuales al menos una pequeña parte, estarían dispuestas a realizar actividades delictivas con tal de poder llevar un mendrugo de pan a sus hijos o medicinas a sus pequeños hijos enfermos.

Este es el cuadro que está formando la iniquidad de la política de Felipe Calderón. De esto, hasta los insensibles empresarios son capaces de percibir que se ha formado un frente de choque que necesariamente tiene que estallar por quítenme estas pajas. Solo les falta organización y una dirección racional y decidida para lanzarse a las calles al asalto a los supermercados para conseguir los satisfactores indispensables para su supervivencia.

Contando con herramientas sociopolíticas adecuadas, el rector de la UNAM, el doctor José Narro Robles, y otros prestigiados líderes sociales intelectuales pusieron a trabajar su sensibilidad para el análisis y determinaron medidas urgentes e indispensables para intentar evitar el choque violento entre los desesperados, movidos por la pobreza, pero ellos solos no van a poder evitar el enfrentamiento. El muy reciente, pero finalmente tardío, rechazo de los empresarios de la élite, a las políticas económicas del calderonismo, seguramente ayudará, pero tampoco es una garantía para desactivar la bomba social; se requiere echar fuera, o al menos, marginar a Calderón.

Por ello se torna demasiado peligrosa la actual y enorme huida de capitales que en cualquier momento provocará una grave devaluación del peso, con todas las secuelas perniciosas para la economía de las capas más desprotegidas de la población. Y entonces sí ¡sálvese quien pueda!

       Gerardo Reyes Gómez

16 de noviembre de 2009

 

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VIVIENDO CON EL ENEMIGO EN CASA

Hace demasiados años que México vive compartiendo la frontera norte con los EE. UU. para no darnos cuenta de que, por convenir así a sus intereses, existe un acuerdo internacional entre nuestros dos países; la libertad para dirigir nuestra economía es restringida.

El imperio, desde hace muchos años cogobierna en México en materia de Economía y en los EE. UU. siempre se ha pensado que en algunos rubros de gobierno no somos completamente confiables. Es debido a ello que en el Gabinete Presidencial mexicano, desde hace ya mucho tiempo, la última palabra en la designación del Secretario de Hacienda la tienen en Washington.

Ahora que en México soplan aires de una revisión a fondo de nuestras políticas económicas, e incluso algunas pocas mentes lúcidas se atreven a plantear la necesidad de una refundación de la República, sobre bases más sólidas de equidad social y económica para todas las capas que forman la comunidad mexicana, se hace indispensable preguntarnos: ¿Para quién trabaja el secretario de Hacienda en México? ¿Para el presidente de la República, o para la sociedad mexicana? O, incluso ¿para los EE. UU. por medio del Fondo Monetario internacional?

Si tomamos en cuenta que la propia Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos dicta que las leyes emitidas por la Presidencia de la República no son válidas, mientras no estén firmadas por el secretario del ramo. Entonces llegamos a la conclusión de que ni el presidente de México puede oponerse a una decisión de alguno de sus secretarios de Estado. Sin embargo, esto que puede interpretarse como un candado muy efectivo, para proteger la maquinaria constitucional de los excesos de un presidente que en algún momento pueda volverse loco, también lo es para evitar que el presidente dicte leyes que van en contra de los intereses que el secretario de Estado representa.

Por ello se hace evidente que siendo el señor Carstens, además de un mal pitcher, un mal médico, por aquello del “catarrito”, tampoco tiene los méritos suficientes para desempeñar el cargo para el que fue nombrado. La pregunta fundamental sería: ¿puede alguien removerlo sin la anuencia del Fondo Monetario Internacional, a pesar de que ha demostrado una total insensibilidad para ejercer el cargo que se le encomendó?

Esa será la prueba de fuego que tendrá que pasar una administración que tome el toro por los cuernos. El otro gran renglón y que se cuece aparte, es el cargo de Gobernador del Banco de México. Los dos grandes eslabones de nuestra economía que mantienen nexos indivisibles con el imperio.

       Gerardo Reyes Gómez

9 de noviembre de 2009

 

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LÍNEA DIRECTA A MEDIO LUTO

Hoy, más día de muertos que de vivos, después de observar los recientes y lamentables resultados de las jornadas del Congreso mexicano, las cuales pletóricas de lodo fueron ganadas por la ambición y la iniquidad de los poderosos, nos declaramos a medio luto porque si bien la corrupción venció en todos sus frentes, también es cierto que no lograron hacernos renunciar a la esperanza.

Hoy, que más que orgullo de sentirnos mexicanos nos da vergüenza reconocernos como tales, sabemos que fuimos testigos de cómo venció la injusticia y los mafiosos del poder se volvieron a salir con la suya. Sin embargo, lo importante es que estamos conscientes de que fuimos atracados. De que la hermandad del sistema de partidos, coludido con los detentadores del poder que gobiernan en Los Pinos, los poderes fácticos poseedores de los medios de comunicación electrónicos, y los dueños del dinero, impusieron su poder para sangrar aún más los exiguos recursos de los desposeídos. 

Otra ventaja que nos deja la experiencia vivida en estos días aciagos, de muertos y consejas, es la convicción de que nunca renunciaremos a defender nuestros legítimos derechos. De que tenemos que ser más creativos y estudiosos de las nuevas tecnologías y todos los avances que nos proporcione la ciencia. Si queremos vencer algún día, espero que no muy lejano, tendrá que ser con las mismas armas que maneja el enemigo.

Los tiempos de la revolución armada y de la imposición de la fuerza por medio de la violencia física e indiscriminada, han sido superados. El mundo ha evolucionado lo suficiente para demostrarnos que las vías de la disidencia tendrán que transitar por otros caminos aún inéditos, pero que nacen en el conocimiento y el saber.

Los poderosos, que tiene bien definidos  sus objetivos, alquilan los servicios de los dueños de la tecnología y de los instrumentos de los que se sirven. Tienen para pagarle a un Bill Gates o cualquier otro mercenario de su calaña. Los desposeídos que escasamente tienen para mal comer, forzosamente tendrán que suplir con creatividad, ingenio e inteligencia, sus carencias de recursos. Esto está lejos de ser poesía, es  practicidad pura.

Por ello los centros de educación, como las universidades y los núcleos de manejo y acopio de información, serán los puntos neurálgicos en el diseño de las estrategias para mantener la lucha entre las formidables fuerzas en conflicto.

En un Estado de corte fascista la guerra de la inteligencia, es la guerra del futuro, mientras no se entienda esto suficientemente, se estará bordando en el vacío. México, por más que hoy haya sido derrotado, no está fuera de la pelea.

       Gerardo Reyes Gómez

02 de noviembre de 2009

 

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LA UNAM Y EL PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS

Seguramente cuando le pasaron a Felipe Calderón la tarjeta con el texto del mensaje telefónico de felicitación que debería leer al doctor José Narro Robes, rector de la UNAM, en ocasión de la entrega del Premio Príncipe de Asturias concedido a la gran casa de estudios, no pudo evitar recordar que ésta se encuentra bajo asedio para ser disminuido su presupuesto para el próximo año.

Con todo y que el protocolario mensaje no evocaba mayor reflexión, tampoco pudo evitar imprimir un sentimiento no muy leal, pero eso sí muy diplomático, impreso en la selección de palabras para comunicar correctamente que se hacía solidario de la merecida distinción con que es había señalado a la Universidad mexicana.

Frecuentemente son señalados claro obscuros soterrados, entre la relación del poder central y las autoridades de la UNAM, los que están condicionados por la crítica que algunos universitarios distinguidos ejercen en materia educativa, principalmente entre las fuerzas corporativas del magisterio y las presiones que ejercen tales instancias sobre la infraestructura pedagógica nacional, las cuales son consideradas altamente nefastas para las resultantes de calidad de la educación y que no se pueden tapar con un dedo, aunque este pretenda ser presidencial.

Sin embargo, haciendo a un lado puntillosos criterios divergentes, la UNAM se vistió de galas para recibir agradecida, una distinción que claramente marca una frontera entre las instituciones que pueden aspirar a recibir un reconocimiento como el Premio Príncipe de Asturias y aquellas que claramente están impedidas para recibirlo. En el austero, pero muy emotivo sólido mensaje de agradecimiento del doctor Narro al premio se encontraba la respuesta a la diferencia fundamental que marca esa frontera.

Mientras otras instituciones, fundamentalmente privadas, cuentan con amplios recursos para ejercer la función educativa de calidad, de las cuales contamos en México con algunas instituciones ampliamente conocidas, éstas, persiguen el fin del lucro y finalmente, resultan excesivamente caras para las posibilidades reales de una población depauperada y marginada, la UNAM con un notable sentido social, mantiene abiertas sus puertas para ofrecer educación humanista, científica y tecnológica de excelencia, cumpliendo con uno de sus postulados prioritarios: el compromiso con la función que le fue encomendada por la Nación.

Es por ello que resultó tan significativa la distinción que llenó de legítimo orgullo todos los corazones de los universitarios y que, en el momento más pletórico de alegría, rompió en estruendosas manifestaciones de júbilo y apasionados “goyas” que se dejaron escuchar por todos los rincones de los recitos de la UNAM. No era para menos, el rector había rematado su mensaje de agradecimiento, ante los príncipes de Asturias, con el siempre palpitante lema de: “Por mi raza hablará el espíritu”.

       Gerardo Reyes Gómez

26 de octubre de 2009

 

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LA POLÍTICA DEL TERROR EN MÉXIC0

Poco a poco la fisonomía de los miedos colectivos en México ha ido cambiando conforme a una estrategia prefigurada en el imperio. El proceso se ha acelerado exponencialmente a partir de que Felipe Calderón se cruzó al pecho la banda presidencial.

A partir de ese momento, con  el compromiso extranacional de hacer intervenir a otros actores, Calderón anunció con bombo y platillo la intervención activa del Ejército Mexicano en tareas y responsabilidades no militares, como la lucha al narcotráfico y a la delincuencia organizada; esto es, sacar al Ejército de sus cuarteles y ampliar su campo de operaciones a niveles muy por afuera de sus responsabilidades constitucionales.

Pero todo lo anterior planeado cuidadosamente en otras instancias extranacionales. De lo que se trataba y se trata, es de sensibilizar a la población para aceptar un cambio de cosmovisión en la sociedad en torno a los temas del narcotráfico y a la problemática que surge de la delincuencia organizada.

Para estas alturas la población en México vive siendo víctima del terror social. Numerosos medios de comunicación electrónicos y escritos hacen diariamente, la crónica de la nueva violencia que envuelve a la comunidad nacional. La cronología de la violencia se ha vuelto diaria referencia en los parámetros del comportamiento social.

Se sabe que existen claros indicios de que la política mexicana y quienes la ejerce participan de alguna manera, en los acuerdos para permitir licencia y otorgar patentes de corzo a grupos dedicados al narcotráfico. Es evidente que sin las protecciones oficiales no podría prosperar el amplio ambiente delictivo que permea en casi todas las capas sociales del país.

La penetración en los cuerpos policíacos por parte de conocidos grupos delincuenciales es tan evidente que aflora hasta en los procesos electorales y termina por trastocar la vida institucional de los mexicanos.

Lo que implica que la sociedad y sus instituciones están envueltas en un torbellino de descomposición social. Y todo eso no puede ser producto de la casualidad. Es imperativo que los centros de estudio y análisis de las universidades ofrezcan una salida y proyectos de solución a tan prioritarios para el desarrollo nacional.

Las instituciones políticas han fallado de medio a medio por estar directamente involucradas en el proceso del incremento del miedo social, sin aceptar que la creación de ese ambiente esta prediseñado y dirigido a grandes masas de población para obtener objetivos que persigue el imperio.

De hecho universidades como la UNAM, poseen infraestructura intelectual que utilizan para detectar, estudiar y proponer alternativas de solución. Pero si no las escuchamos, porque los medios masivos de comunicación las apabullan con todo tipo de estrategias para minimizar sus hallazgos, ello se traduce en una guerra de sordos y ciegos, sin sentido.

       Gerardo Reyes Gómez

19 de octubre de 2009

 

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Con premeditación, alevosía y ventaja, pero sin esgrimir ningún documento que justificara sus acciones, se presentaron el pasado sábado en horas de la noche en el domicilio legal del Sindicato Mexicano de Electricistas, fuerzas policíacas a cumplir un objetivo: la extinción o muerte, para ser precisos, de una histórica organización gremial.

No valieron razones, argumentos, o reclamos para evitar la ilegal toma de instalaciones. Iban a lo que iban, amparados por las sombras de la noche, armados y perfectamente uniformados, encabezados por el comandante en jefe de los genízaros, como un grupo de asaltantes encargados de tomar la plaza. Sabían que no se presentaría resistencia y que estaban exhibiendo toda la aplastante fuerza del Estado.

Mientras a una distancia relativamente corta; en el Ángel de la Independencia en Paseo de la Reforma todavía festejaban los residuos de una manifestación popular que lanzaba porras al equipo de la Selección Nacional de Fútbol que había vencido en justa deportiva a la de El Salvador. Mientras los elementos policíacos se dedicaban, allá en el edificio que hasta entonces cobijara al SME, a desalojar a los miembros del sindicato de Electricistas.

Felipe Calderón estaba cumpliendo las amenazas proferidas desde días antes y propaladas por casi todos los medios de comunicación oficialistas. Había tenido lugar un golpe de garrote a un sindicato que ni se doblaba ni se rompía. Y que, a decir verdad, no es el sindicato de los sueños de los mexicanos, por añejas fallas en su conducción y operación, agravadas por una administración altamente ineficiente, que dependía de la federación y dejaba mucho que desear.

Lo extremadamente raro es que ese golpe del Estado, propinado en un sabadazo como los que acostumbra a dar el Gobierno, al que hoy nos referimos no iba dirigido contra el SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación) el cual sí lesiona en la parte más medular al desarrollo y formación de la niñez y las juventudes de los mexicanos, sino que estaba dirigido a un sindicato con un historial independiente y orgulloso de su tradición.

Entonces, Felipe Calderón no está tratando de beneficiar al país y los argumentos que el esgrime para apoyar sus acciones, como es su costumbre, no contienen un gramo de verdad. Si Calderón ya nos mintió flagrante y descaradamente con aquello de que él era “el presidente del empleo”, cómo pretende que ahora sí le creamos, cuando al gato encerrado de la privatización de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, se le ve la cola por todos lados.

Miente usted señor Calderón y miente todo su impresionante aparato mediático. No intente convencernos de torpezas con los delirios de su siempre interesada y convenenciera mente.

       Gerardo Reyes Gómez

12 de octubre de 2009

 

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SE PREPARA UN CRIMEN DE LESA PATRIA

El gobierno de Felipe Calderón está desesperado y actuando así se torna sumamente peligroso. Detrás de las leyes de inversión que pretende sean aprobadas por el Congreso, se encuentra un intento de crimen de lesa patria: apropiarse de los ahorros de los trabajadores para salir del hoyo en que metió al país con su política económica depredadora.

Calderón propone, con muchas posibilidades de conseguirlo, utilizar los fondos de las AFORES, el instrumento creado por los gobiernos del Estado mexicano para intentar, sin mucho éxito, proteger los recursos de los trabajadores del país, para vivir, después del retiro de su vida útil de trabajo, una digna calidad de existencia.  

El señor Calderón y su Gabinete no quieren aceptar que en los últimos comicios él, más que nadie, perdió el consenso ciudadano; que el resultado de esas elecciones fue de repudio a su inexistente liderazgo. Que los seis millones de desempleados creados durante su administración le endilgaron el bien ganado título del “presidente del desempleo” y no como lo pregonaron incesantemente, los serviles medios electrónicos de comunicación al servicio de Los Pinos “El Presidente del Empleo”.

Si Calderón tuviera una pizca de decencia, y mínima congruencia con sus creencias religiosas, ya estaría preocupado por realzar una peregrinación de rodillas con una espinosa penca de nopal en el pecho y otra en la espalda desnudas, desde Los Pinos a La Villa, para pedir perdón a las alturas por su infinita soberbia. Pero ya no hay congruencia, ni compromiso, ni vergüenza.

El plan “B” de Calderón para salir de una crisis prefabricada para despojar a los trabajadores de sus fondos de pensión, si se lo aprueban sus numerosos cómplices del Congreso, marcará un récord entre los más grandes e injustos despojos de los poderosos a los desposeídos. Y con seguridad será el inicio de un estallido social que tardará el tiempo que sea necesario hasta derogarlo y que el pueblo cobre venganza de tan injusta como cruel hazaña.

Calderón debe recordar que carece de activos sociales y políticos positivos que lo pudieran salvar de la ignominia. Ya sabe que se le reconoce como el presidente de la violencia, de la inseguridad y de la corrupción. Diez mil muertos así lo atestiguan con lo que será su perenne silencio. Sus socios, los empresarios de la comunicación y generales de las huestes mediáticas, así como los centenares de industriales del grupo de élite a los que les regresan los impuestos, mientras exprimen al pueblo,  no podrán salvarlo del juicio de la historia.

No en medio de una revolución de la comunicación social electrónica, porque, mientras Calderón se dedica persistentemente en cuerpo y alma a ir contra los intereses de las mayorías, en Brasil Luiz Inacio Lula da Silva, en solo un periodo de gobierno, levantó un emporio digno de un imperio económico emergente, el contraste es altísimo.

Si Calderón insiste en su proyecto de despojar a los trabajadores de sus pensiones para el retiro, no habrá suficiente ejército para protegerlo de la venganza de todos millones de trabajadores sometidos al despojo. Dentro de unos pocos años no le podrán salir al pueblo con aquello de que: ni modo perdimos en las inversiones que intentamos y los recursos de millones de trabajadores se hicieron humo en la nada, perdiéndose en la supina incapacidad de aquel a quien nunca se le dieron bien las virtudes de la gobernanza

       Gerardo Reyes Gómez

05 de octubre de 2009

 

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POR MI RAZA...

Finalmente el doctor José Narro Robles, rector de la UNAM valientemente diagnosticó una grave miopía política en el equipo responsable de la conducción del país. Un mal que aqueja al selecto grupo que impone los lineamientos para la consecución de los objetivos nacionales y que ha producido un “enfermizo distanciamiento entre el poder y las mayorías”.

Ataviado con sus mejores galas de sencillez, valentía y dignidad, que le impone su investidura y personalidad, Narro, sin el menor ánimo de zaherir orgullos o lastimar intereses que provengan de la razón y la limpia gestión de las actuaciones responsables, denunció que algo está mal cuando grupúsculos de poder enarbolan un reprochable y “majestuoso dogmatismo en torno a un modelo desvencijado y contraproducente” en clara alusión al proyecto económico que ha probado su obsolescencia, tanto en México como en otras regiones del planeta.

Carente de ánimos de ofensa, pero no así de la firmeza que el caso ameritaba, en el marco de la clausura de la Semana de Ciencia y la Innovación, organizado por el Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal, José Narro alzó la voz, metafóricamente hablando, para dar sustento a los reclamos de su comunidad académica, la comunidad del conocimiento, para defender su verdad 

Reclamó lo que es una legítima exigencia: la autoridad política del Estado no tiene derecho de afectar los rubros destinados a los recursos de la educación superior y tecnológica, los que finalmente, serán el soporte del futuro del país. En cierto momento debió notarse el esfuerzo que realizaba el rector para mantener, obligada y respetuosamente, el tono de lo que, al final de cuentas, resultó ser una crítica mesurada pero firme a una política de choque que pone a la defensiva a toda la comunidad universitaria de la nación.

Había que decirlo así, tal como lo dijo el rector Narro. Si por un prurito cohibido, o un mal entendido respeto institucional, eso se lo hubiera callado, algún no muy lejano día al rector poco a poco se le terminaría por envenenar el alma. Por fortuna brilló ese esplendido espíritu grabado en el lema de la UNAM, por medio del cual frecuentemente habla nuestra raza.

       Gerardo Reyes Gómez

28 de septiembre de 2009

 

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LA AUTONOMÍA ACOTADA DE LA UNAM

La lucha por la autonomía de la UNAM es un proceso que siempre será inconcluso, porque la autonomía requiere defenderse cotidianamente. Recordemos que la autonomía no solo se refiere a la libertad de auto gestión administrativa y académica. La autonomía es, sobre todo, libertad de pensamiento, de análisis y de crítica.

Cuando la UNAM limita, modula o matiza la expresión de su libre pensamiento comienza a desvirtuar su esencia. Por ello la libertad para externar sus juicios, defender sus tesis y postula nuevos hallazgos, producto de su intelecto y el conocimiento, es fundamental para su sustento ideológico.

En estos días importantes sectores de la UNAM viven días de zozobra, cuando el caldo de cultivo social de los mexicanos es presa de la que parece incontrolable violencia. En ocasiones se tiende a pensar que México vive tiempos de un nuevo modelo social prediseñado, para ser modulado por el terror. Como si se tratara de degradar un modelo tradicional de convivencia, para sustituirlo por otro, pleno de salvajismo que anuncia el rompimiento de un paradigma y su sustitución.

En un México actual que vive en carne propia los sinsabores de la injusticia económica, de la impunidad jurídica y la desagregación social, los líderes de la Universidad, con sus honrosas excepciones, tratan de esquivar los golpes de una realidad que degrada a la sociedad y la corrompe. Se ha llegado a sentir el miedo, que vislumbra el terror de un estallido social que no puede nunca garantizar el éxito para las causas justas. Hay demasiado en juego y las fuerzas en pugna son formidables.

Por un lado el peso específico de una oligarquía voraz, predadora e insaciable, que tiene a su servicio a la peor parte de los políticos y sus partidos y, por el otro, una sociedad que se acerca a pasos agigantados a formar un movimiento libertario y desesperado. De la calidad y capacidad de organización que logre reunir y ejercer, dependerá la cantidad de sangre a derramar.

Por lo pronto la capacidad de crítica de la UNAM se encuentra coartada, mediatizada y controlada, en gran parte, por los llamados poderes fácticos del Estado. Ni siquiera se ha logrado articular una respuesta crítica, suficientemente lúcida, para oponer resistencia a las lacras que supone la incursión del sindicato magisterial más poderoso de América Latina y su papel cuidadosamente diseñado para socavar la calidad de la educación en México desde una posición fundamental en del organigrama de la SEP.

El reto está ahí. Por desgracia el reclamo más reciente que logramos recordar, por cierto nimio, pero simbólico, fue la solicitud para que le fuera entregado a la UNAM, en custodia, el escritorio que utilizara don José Vasconcelos, durante el tiempo que ejerció el cargo de Secretario de Educación Pública. Y sin embargo la SEP continúa egresando hordas de analfabetas funcionales en detrimento de los niveles de calidad ya de por sí bajísimos.

       Gerardo Reyes Gómez

21 de septiembre de 2009

 

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A LOS TERRITORIOS LIBRES DE LA AMÉRICA MEXICANA

Cumbia dedicada con todo cariño y respeto a don Pomponio, señor de Bucareli

La tarde noche del pasado miércoles 12, al filo de las 18:30 Hs. Tuvo lugar presuntamente, un incidente que a nosotros nos sirve, al igual que al siempre solemne don Pomponio, para ilustrar la gobernabilidad y la inquebrantable fe republicana.

Ese día y en torno a esa hora, se llevó a cabo un siempre presunto “levantón” en la ciudad de Monclava Coahuila, de los cuatro miembros del  guapachoso (a la norteña” grupo musical denominado la “Sonora Dinamita”. Fue un inédito episodio que en estos días patrios nos recuerda la alegría de la independencia y la heroica gesta de los insurgentes, que dieran nombre a una importante vialidad capitalina. Por cierto importante arteria que corre paralela a Bucareli, en donde se sitúa la casona donde reina, al menos por ahora, don Pomponio (el del Jefe Diego).

El incidente, lleno del folklore norteño, sirvió para reclutar a un grupo de mucha aceptación artística, que fue invitado a amenizar la reunión de esa noche de miércoles en un salón de fiestas del SNTE, donde alegremente departieron un grupo privado de invitados, mientras las autoridades civiles y militares intentaban localizar al grupo musical levantado por el grupo de sicarios que, aunque fuera por otros motivos socialmente aceptables y justificables, fueron a llevar una bocanada de fresca alegría a ese orgulloso centro industrial, crisol de la metalurgia que ha logrado mantener vivos los valores patrios de la independencia mexicana.

Después de más de quince horas continuas de jolgorio, tiempo que casi sin parar fue amenizado por la “Sonora Dinamita”, el evento terminó casi a las nueve horas del día jueves. Y todavía es hora que un nutrido grupo de agentes federales encapuchados de negro los andan buscando.

Esta nota de color, que en días aciagos de inaudita prepotencia por parte de las huestes de don Pomponio, el de Bucareli, y de Carstens, el de la esquina noroeste de Palacio Nacional, sirve para ilustrar el México bronco, pero alegre que aún convive a flor de piel en el territorio mexicano.

       Gerardo Reyes Gómez

14 de septiembre de 2009

 

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Nunca como ahora quisiera estar equivocado, pero le he dado mil vueltas al análisis político y todo me vuelve a llevar a la misma conclusión: la violencia social, más tarde o más temprano, volverá a estallar en este sufrido México de nuestros tiempos.

Correrá la sangre a raudales, mientras el dolor y la desolación hará presa de las capas más desprotegidas de la pirámide social y, a menos que suceda un milagro el país, enfermo de injusticia de pobreza, iniquidad e impunidad, se convulsionará hasta poner en peligro su propia supervivencia.

De nada sirve llenar de insultos, merecidos todos, al presidente usurpador y a los miembros de su insensible equipo. Como de nada servirán las peregrinaciones de gente del pueblo a sus centros religiosos a rogar para que pronto termine este suplicio lleno de sufrimientos y muerte a que se verá sujeta la mayor parte de los mexicanos; el daño está hecho, cuando los poderosos hicieron del Estado de Derecho una ridícula parodia y convirtieron a los ministros de la Suprema Corte de Justicia y a todo el Poder Judicial en cómplices de un vil proyecto de despojo para exprimir al pueblo.

Como tampoco servirán los golpecitos de pecho del partido gobernante. En el Ejército, desde que fue sacado a las calles, sabían que sería obligado a reprimir salvajemente al pueblo, hasta hacer parecer la guerra diseñada contra el narcotráfico, como un juego de niños, a pesar de los ríos de sangre que han bañado ya extensas zonas del país.

En México, desde antes de conformar su identidad, incluyendo el México indígena, el respeto a los  mayores fue uno de sus preciados valores. Ahora la Suprema Corte de Justicia se ha prestado a hacer  jurisprudencia, por encargo del Poder Ejecutivo, para despojar de gran parte de sus recursos de supervivencia a los jubilados y pensionados. Si esto no es atentar contra la seguridad social, no entiendo que pueda serlo.

Las instituciones, como el ISSSTE y al resto de los sistemas  pensionarios fueron despedazadas por una caterva de ambiciosos e insaciables gángsteres de la política que destruyeron hasta los cimientos la seguridad social de millones de trabajadores de la llamada tercera edad, y los condenaron a padecer hambre e  inseguridad médica, desposeyéndolos de sus derechos acumulados durante toda su vida para vivir una vejez digna y respetable.

Por todo lo anterior y aún más, que excede en mucho a cualquier  capacidad de indignación, la persona que pueda empuñar un arma y posea fuerzas para ello, estará  dispuesta a morir peleando. Si este sentimiento de genuina indignación social logra transmitirse a las nuevas generaciones en un corto tiempo, la primera gran revolución del siglo XXI irrumpirá en el México secuestrado por una clase política depredadora, compuesta por traidores.

Las élites privilegiadas por la clase política no van a renunciar por motu proprio ni por un providencial auto convencimiento a sus insaciables apetitos de tal manera que, finalmente, serán las armas las que hablen. Por desgracia mucho dolor, lágrimas y sangre teñirán de tristeza una lucha que será larga, excesivamente costosa en vidas, hambres y penurias, pero al fin de cuentas justiciera y que si renunciáramos a ella, estaríamos renunciando a nuestra capacidad humana de reaccionar ante la injusticia y la adversidad.

       Gerardo Reyes Gómez

07 de septiembre de 2009

 

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¿LOS MUERTOS NO CUENTAN?

¿Sabe una cosa señor Calderón? usted puede continuar dilapidando el erario nacional pagando miles de millones de pesos por los “spots” de Televisión para tratar de justificar su ineficacia durante su administración, pero mientras no presente la lista de casas financieras en las cuales lava su dinero la delincuencia organizada, nunca le vamos a creer.

Usted puede hacer mil veces más ricos a los consorcios de la comunicación electrónica, entre ellos Televisa y TvAzteca pero, señor Calderón, mientras no nos convenza de la honestidad de sus “verdades”, no le vamos a creer un pelo de las miles de mentiras con las que sin piedad atosiga usted al pueblo de México.

Cuando en fechas próximas al Informe Presidencial, ese del que en lo obscurito, le eximió Don Beltrones presentar de viva voz ante el Congreso, usted optó por transformar en una parodia disque republicana, filmando cientos de spots mentirosos para lanzar odas de alegría a toda la rosa de los vientos, con los supuestos logros de su corrupta como violenta administración, no se midió. Y ahora solo un imbécil podría apoyarlo, aunque dice el dicho y dice bien: “nunca falta un roto, para un descocido”.

¿Es que no le da un mínimo de vergüenza exhibirse así, señor Calderón? ¿Se nos fue, o se nos escondió, la decencia y solo nos quedó el cinismo? ¿De veras cree que México está formado por más de cien millones de idiotas incapaces de darse cuenta de sus prefabricadas patrañas. Por más asesores profesionales de la mercadotecnia de la imagen que lo auxilien para vender sus ultra manipulados mensajes usted, señor Calderón es producto de un fraude gigantesco que ha creado límites de pobreza desconocidos para nuestro país.

Reconozca que en sus empeños se ha quedado solo, ya no tiene personajes con credibilidad y prestigio a su lado, por eso no le quedó más alternativa que quemar su imagen personal y claro ello conlleva sus costos. Usted, cada vez más representa menos, ha abusado del excesivo uso y, al final, como un trapo sucio que ha fuerza de ser usado se desgasta y, como último recurso, se tira a la basura.

Podríamos seguir bordando sobre el asunto pero, con toda franqueza, que mejor trate de seguir salvándolo Televisa. Ha pasado usted a ser un asunto de segunda, del montón y no vale la pena ni gastar en tinta para imprimir lo que no tiene remedio.

       Gerardo Reyes Gómez

31 de agosto de 2009

 

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EN LA RUTA DEL ESTALLIDO SOCIAL

Como una víctima de su propia estupidez e incapacidad para responder ante los retos de la adversidad, el Gobierno Central, semejante a un ser atrapado en un banco de arenas movedizas en el desierto, entre más trata de moverse más se hunde.

Los mexicanos hemos cruzado el punto del no retorno, entramos, obligados por las circunstancias y la falta de respuesta y congruencia del Gobierno Federal, en la dinámica de la generación del estallido social. La incapacidad e insensibilidad de quienes aún detentan el poder anula todos los esfuerzos para resolver en forma pacífica un conflicto que se agrava por momentos, y además, se permite recetar  placebos como la “ley de salarios máximos”, a los enormes males de corrupción, e iniquidad en la repartición de la riqueza, los altos niveles de pobreza y desnutrición, y la descapitalización de la economía.

Ha comenzado la fase de la organización de la oposición, de la identificación de aspiraciones de reivindicación afines, los tiempos de establecer las ligas entre las diversas organizaciones de ciudadanos, en el diseño y creación de estrategias modernas y la adecuación de las ya conocidas, de crear el padrón secreto de individuos y micro organizaciones dispuestas a jugársela por México.

Es indispensable la creación de un organismo discreto y subterráneo que genere inteligencia y elabore el Manual de la Insurgencia. Que a marchas forzadas trabaje en el diseño del perfil del nuevo soldado-ciudadano. La creación de mini redes interconectadas y fije las prioridades de acción política de penetración para sensibilizar a las bases de la resistencia y hacer acopio de voluntades.

La colusión entre las fuerzas de poder reales y quienes detentan el poder fáctico del Estado, no va a terminar de motu proprio el corrupto pacto que han formado para, prácticamente esclavizar económica e intelectualmente a la sociedad mexicana. Es necesario salir a la luz pública, y dar principio al activismo dirigido a conseguir un objetivo. Enarbolar valientemente nuestra propia verdad y encontrar ecos en la solidaridad social y civil. Explicar, defender y luchar por ser escuchados, leídos y tomados en cuenta como seres libres con albedrío propio y el pleno derecho a la esperanza de cambio. Así como al libre juego de las decisiones.

Es necesario sensibilizar a la comunidad nacional de que sin libertad ni oportunidades de acceder a mejores niveles de vida y de justicia, nuestro pueblo se dirige al fracaso y a una mayor dependencia internacional. No podemos aguantar otro sexenio de olvido mientras en los imperios del planeta viven haciendo usufructo de nuestros bienes, como el petróleo y lo que aún nos queda de nuestras exiguas riquezas. No sería ocioso gritarle en el rostro a quienes nos explotan un ¡ya basta! De mentiras y explotación, corrupción e impunidad.

       Gerardo Reyes Gómez

24 de agosto de 2009

 

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CUANDO LOS VIAJES NO ILUSTRAN DISTRAEN

Como para picarle la cresta al gallo, Felipe Calderón se apersona en Brasil y da un pretexto baladí, para pasear su triste figura y peor espíritu. Y allá, diplomáticos, lo toleran.

El séquito de políticos que le acompañan dice más de sus objetivos que lo explicito de si pobre como falso discurso de promoción industrial. Cuando PEMEX famélica por el saqueo y el robo descarado es ahora apenas una sombra de lo que fue. Pero es ahora cuando a los mercadotécnicos de Los Pinos se les ocurre la posibilidad de una alianza estratégica con PETROBRAS de Brasil. Como para morirse de risa.

¿Acaso alguien tomará en serio a Calderón en el nuevo gigante industrial del cono sur, especialmente cuando Lula da Silva sabe que recibe a un lacayo del imperialismo estadounidense? También las naciones emergentes de Suramérica saben de quién se trata. Saben que Calderón fue a pasear sus miserias, sumido en el juego político de las apariencias.

Al mismo tiempo todo el mundo sabemos que no existe la mínima justificación de un viaje que solo sirve para tratar de ocultar la ineficiencia, la desesperanza y la frustración que provoca la acelerada pérdida de poder. El proceso de transferencia del poder político nacional está en marcha y es irreversible. Hasta en los pequeños detalles, como un viaje inocuo, se nota que en realidad no hay propósito que lo justifique.

Encerrarse durante horas en la cabina de un avión para establecer o reforzar lazos de camaradería o amistad puede resultar peligroso, porque los invitados se dan cuenta de la tremenda debilidad de lo que queda de un supuesto jefe de Estado. Entre el séquito va algo más que un par de lobos que le cobrarán caro los intentos de seducción. Todo el pasado reciente de Felipe Calderón habla de su imposibilidad psicológica para hacer amigos de verdad. Tarde o temprano tiende a traicionarlos, porque quien traiciona a su país como él lo hace tiende a hacerlo con todo el mundo. 

Los líderes de fracción legislativa de los partidos de oposición que lo acompañan, como suele decirse “le darán al avión”, pero sabrán tomar ventaja del conocimiento directo de un dirigente que aparte del poder también pierde poco a poco la vergüenza. El señuelo que motivó a los invitados a participar en la triste aventura, como siempre, fue darle gusto a la vanidad, pero ellos sabrán cobrar con creces la fragilidad política de su anfitrión.

Si Calderón fuera un mago de las relaciones públicas o interpersonales estaría justificado su intento, pero en realidad, como se dice vulgarmente, es un hígado. Y tendrá que pagar el intento de descarada corrupción para seducir a sus invitados.

       Gerardo Reyes Gómez

17 de agosto de 2009

 

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LA FINA DIPLOMACIA BLANQUIAZUL

Otra vez el maldito síndrome del “comes y te vas”, que los servicios de inteligencia cubanos le grabaran al patán de Vicente Fox cuando se concertaba la última visita del entonces presidente Fidel Castro a México, volvió a hacerse presente en los momentos en que el presidente Zelaya abandonaba nuestro país.

A los brillantes asesores de Felipe Calderón, y a él mismo, se les cruzaron los cables en el cerebro y le recomendaron dar tratamiento de jefe de Estado al presidente hondureño. Eso llevaba dos propósitos: uno, hacer parecer ante la opinión pública mundial y a la diplomacia latinoamericana continental que el régimen de Calderón es democrático y de amplia solidaridad con el pensamiento político de la región, cosa que es la más clara mentira, y dos; abrir canales de entendimiento para dar la apariencia de que, un poco como Chávez Frías, el presidente venezolano, también en México se reprobaba el golpe de Estado militar que depuso al mandatario hondureño.

Gran patraña y craso error. En cuestión de horas le llegaron las órdenes de Washington a Calderón: debía retirarle al presidente hondureño Zelaya las deferencias oficiales que se le dispensan a un jefe de Estado.

A Calderón y a sus asesores se les olvidó que el golpe de Estado dado por los gorilas hondureños, había sido fraguado en la embajada de los EE. UU. y contaba con el visto bueno del Pentágono.

El “trágáme tierra” de Calderón fue de antología. Pero el daño a su relación con Washington ya estaba hecho. No le quedó más remedio que olvidarse que en México, aún se encontraba de visita oficial el presidente legítimo de Honduras. Y, como si fuera cualquier bicoca dio instrucciones a su Estado Mayor Presidencial que trataran al hasta ese momento invitado especial del Estado Mexicano, como a cualquier hijo de vecino. Y claro, a ese castrense cuerpo, se le hacía tarde para comportarse, como acostumbra a hacerlo la diplomacia doméstica, con altanería prepotencia y total desdén.

Poco antes de abandonar el presidente legítimo hondureño nuestro país, por un error de logística que frecuentemente se presenta en estos casos, Calderón estuvo a punto de encontrarse en el aeropuerto con Calderón, quien regresaba de una gira de trabajo y por cuestión de minutos no coincidieron. Sin embargo, al enterarse el presidente  hondureño de la situación, intentó despedirse de su homólogo mexicano. Y fue entonces cuando miembros del Estado Mayor se lo impidieron, alegando que estaban cumpliendo órdenes.

Esta descortesía diplomática rayó en la grosería mayúscula porque los militares del general mexicano de cinco estrellas que lleva el nombre de Felipe  Calderón, llegaron a cerrar con llave la puerta de acceso al lugar que tendría que llegar Calderón, para bloquear el paso del distinguido visitante. Esta es otra fina muestra de la diplomacia blanquiazul, y pinta de cuerpo entero al que se dice jefe del Poder Ejecutivo mexicano.

 

       Gerardo Reyes Gómez

10 de agosto de 2009

 

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ADELANTEMOS LA DESPEDIDA

 

Ante el acelerado declive del poder político de Los Pinos, producto de la pérdida de los últimos comicios, es tiempo de comenzar a pensar en la restauración de las instituciones de la República.

El país en solo dos sexenios ha sido convertido en un páramo económico y desolado espacio casi muerto. Si algo se le dio muy bien a Felipe Calderón fue su tenaz esfuerzo para hacer de la impunidad en México, su paraíso.

Con las debilidades estructurales de su obtusa mentalidad Calderón se lograron milagros que la humanidad del siglo XXI consideraba  erradicados, con hazañas tales como y haber convertido a los ricos, en seres  mucho más ricos, y a los pobres mucho más pobres. Hasta parecería que una de sus metas fundamentales era agudizar la desigualdad y llevarla a límites semejantes a los de las naciones más paupérrimas del continente africano.

Claro, eso no podría haberlo logrado solo, se requirieron selectos y bien escogidos cómplices que lo ayudaron en su odisea. Mientras a los miembros del Consejo Coordinador empresarial se les salían los billetes verdes hasta por las orejas, millones de compatriotas carecen de los alimentos esenciales para la vida.

Una de las encuestas que deberían haber llevado a cabo las empresas que se dedican a realizarlas para conocer las condiciones de vida de la población, tendría que haber contemplado el índice de satisfacción o insatisfacción de los mexicanos para ver si están bien o mal alimentados. En lugar de desperdiciar ingentes recursos en buscar la popularidad política de un gobernante que perdió la oportunidad de quedarse callado o bañar con montañas de insípida verborrea plagada de retórica barata, aunque la misma fuera de color azul.

Si Calderón quisiera conocer lo que de él pensamos los mexicanos bastaría enterarse del último deseo de millones de sus paisanos: tener la oportunidad de arrojar sobre su calavera el último escupitajo de despedida. A tal grado llega el repudio que, en mala hora lo escogió la retrógrada derecha para convertirlo en un personaje espurio.

    

       Gerardo Reyes Gómez

27 de Julio de 2009

 

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OTRO FIASCO DE DON POMPONIO

En uno de los momentos estelares, dignos las mejores épocas de comunicación social y política del Estado Mexicano don Fernando Gómez Mont, nuestro excelso secretario de Gobernación, alias “don Pomponio”, tomó el micrófono y con toda la solemnidad del caso, dio respuesta el pasado día 16 en nombre de Felipe Calderón, a Servando Gómez Martínez, alias “La Tuta”, nuevo jefe de La Familia Michoacana.

Don Pomponio, como es su costumbre, serio, firme, solemne y circunspecto dio respuesta a la solicitud de dialogo del nuevo guía del narcotráfico en Michoacán. El rechazo implícito en su menaje a una solución negociada con el narcotráfico no estuvo exento de descalificaciones para quien había osado proponer una solución o tregua en las hostilidades y así frenar el baño de sangre producto de la guerra declarada por Felipe Calderón a la delincuencia organizada.

Sin embargo, se hace necesario aclarar que los brillantes estrategas de Los Pinos, incluidos los de la Secretaría de Gobernación, pasaron por alto un aspecto que decantando los resabios del asunto, deja mucho que desear. Calderón parecía decir, refiriéndose a “La Tuta”, por boca de don Pomponio: ni los veo ni los oigo, ni los huelo. No me interesa lo que tengan que decir, el Gobierno federal hace oídos sordos a sus necias proposiciones.

Sin embargo, en el pecado va la penitencia; don Pomponio estaba, sin proponérselo, otorgando a La Tuta categoría de interlocutor, ya que específicamente se refería a cada momento al mensaje de Jefe de la Familia Michoacana. Y lo que se proponía ser una respuesta impersonal, se convirtió, quieras que no, en un reconocimiento oficial al nuevo líder de la región purepecha.

A pesar de todo a don Pomponio, hay que reconocérselo, lo que le falta de tablas para abordar asuntos políticos de importancia, le sobra de prestancia y solemnidad, que para el caso valen una pura y dos con sal, pero él se siente a sus anchas y verdaderamente feliz frente las cámaras y el micrófono. No nos atreveríamos a calificar a Don Pomponio como un personaje de opereta, pero de que se sirve de actitudes melodramáticas baratas, como en ciertos momentos las de su Jefe Diego, no hay duda.

El trasfondo y meollo del problema de este tipo de comunicación social, es su ineficiencia y es a tal grado evidente que, al otro día de haber pronunciado el solemne discurso de Don Pomponio, le tuvieron que quitar el respaldo escrito. Fue un mensaje que nunca se pronunció, porque no dejó huella en ningún medio de comunicación escrita.

Calderón, sin renunciar a su posición de rechazo de la propuesta de negociación, reconoció implícitamente, que la intervención de su secretario de Estado, encargado de la política nacional interior, había sido un fiasco y, en cambio, un acierto para “La Tuta”.    

       Gerardo Reyes Gómez

20 de Julio de 2009

 

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El enemigo No. 1 de México, en franca retirada

“Dime de qué presumes y te diré de lo qué careces”

Proverbio clásico de la más pura sabiduría popular.

Mintió el señor Germán Martínez, cuando afirmo que renunció a su cargo en el Partido Acción Nacional, por dignidad, al haber fracasado en los comicios intermedios del pasado 5 de julio. Eso se lo hubiésemos creído si hubiera renunciado a los treinta días de haber aceptado un cargo para el que él nunca estuvo preparado.

Como también el señor Felipe Calderón lo hubiera podido hacer a las pocas semanas de haber usurpado el poder, así que no nos vengan con cuentos infantiles. La dignidad es un valor que los actuales panistas no conocen ni de oídas. Pero cuando ya llevamos años de un incesante incremento en los niveles de violencia y el barómetro del fenómeno podrían ser los 10,400 muertos acumulados en la guerra contra del narcotráfico por la más alta de las deficiencias del régimen, entonces, que no nos vengan con fantasías de adolescentes calenturientos. El PAN fracasó como partido en el gobierno y si de verdad tuvieran un mínimo de vergüenza habrían renunciado apenas tomaron los bástulos del poder.

El lugar de ello Calderón y su elitista como inepto gabinete se dejaron utilizar como alfombra para que transitara sobre su estructura la corrupción más descarada. De hecho Calderón cumplió con su primera y fundamental asignatura: permitir el ingreso de capitales extranjeros en la explotación petrolera de México. En menos de tres años de gobierno lo había logrado y lo demás era lo de menos. Devastó al país en sus estructuras jurídicas básicas y convirtió en un erial político la nación. Golpeó con tal fuerza a las instituciones,  aquellas que fueron pilares del incipiente desarrollo de nuestra democracia, que ahora pocos reconocerían al México de nuestros días, si lo compararan con el país en que vivíamos hace apenas cuatro lustros.

Así que cuando abandonó el “ring”, en el que Germán Martínez debatió con sus pares en una gran tina de lodo, quiere hacernos creer que fue por “dignidad”, la razón que lo obligó a renunciar. Que eso se lo crea la más vieja de su casa, pero que no ofenda la inteligencia de los mexicanos, como acostumbra a hacerlo su jefe, el otro funcionario  que políticamente se murió el 5 de julio no ha tenido todavía la cachaza para afirmar que renunciará por dignidad y que les pedirá su renuncia a los secretarios de la Defensa Nacional y al de Marina por ser dos de los más fieles seguidores de su política de fracaso contra la violencia delincuencial.

Miles y miles de soldados fuera de los cuarteles tratando de frenar un fenómeno que él creó y del que se sirvió, y al que continúa fomentando Felipe Calderón, para utilizarlo como justificante de sus malévolas políticas, a un costo exorbitante para un pueblo en el que día a día crecen los niveles de pobreza. ¿A quién cree que engaña este general fallido y en franca retirada, que no fue capaz de ganar la mínima batalla?

       Gerardo Reyes Gómez

13 de Julio de 2009

 

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El señor Felipe Calderón Hinojosa, con una insensibilidad rayana en la estupidez, se propuso, reiteradamente, insultar la inteligencia de los mexicanos: nos consideró como una caterva de imbéciles mentales, incapaces de darnos cuenta que él adoptó como su socia política a la Viuda Negra del Magisterio Elba Esther Gordillo.

Él Calderón, abrió la puerta de la corrupción más cínica y descarada a una fuerza política que viene medrando desde su creación, con el carácter de mercenaria al servicio del mejor postor. Así la educación, una institución que debería poseer altos valores cívicos se corrompió hasta la médula y está encauzada a destruir las bases de la formación de los infantes y juventudes mexicanas.

Calderón no puede llamarse a engaño, él conocía, porque no es recién llegado a la política nacional mexicana, las implicaciones de su decisión, y aún así  buscando los beneficios del control electoral del sindicato más poderoso de América Latina se aprovechó de una relación que terminaría envenenando las relaciones con otras instituciones paralelas del control electoral. También es cierto que confió en la ayuda de los poderes fácticos para diluir una responsabilidad de su gobierno que excedió con mucho la buena fe de los mexicanos. Él, despreciando la sagaz inteligencia del pueblo, se pasó por debajo del arco del triunfo los intereses de sus gobernados, pero se equivocó y ahora, aunque precariamente, el control del Congreso no está en manos del PAN. El pueblo se lo quitó.

Si Calderón insiste en sus marrullerías, despreciando la inteligencia del pueblo, entonces se pasará a otro nivel más drástico de lucha y hasta la violencia si fuera estrictamente necesario.

Asimismo, pasando por alto los legados de la historia hechos suyos por el pueblo, Calderón ignoró despectivamente la voluntad de los mexicanos para ejercer su soberanía sobre los recursos energéticos de sus yacimientos petrolíferos y, otra vez insultó al pueblo con sus engañifas. Y los mexicanos en su grana mayoría, sí se percataron del robo bestial de nuestros recursos energéticos. Y, contra lo que pensaba Calderón y su brillante equipo de economistas rateros, en las elecciones intermedias, sí tomó conciencia del despojo y, para ser claros, también tomó venganza de sus enemigos.

Continuar por este camino conducirá a Calderón y a los intereses que él representa, a llegar, indefectiblemente, a un nuevo tipo de movimiento armado de carácter popular. ¿Quiere Calderón ser la primera víctima de tan desigual combate?  

       Gerardo Reyes Gómez

06 de Julio de 2009

 

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México está convertido, desde hace meses, en un dinámico laboratorio para los estudiosos del Golpe de Estado.

Todo ha sido preparado de antemano para que, inmediatamente después del día de las elecciones intermedias, se dé un golpe de Estado, por parte del Poder Ejecutivo Federal. Los comicios, sea cual sea el resultado no variarán la estrategia central planificada con antelación.

El previo apoderamiento de los órganos electorales, como el Instituto Federal Electoral y los tribunales federales que juzgan la legalidad de las elecciones y hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, están bajo la obediencia completa a favor del Poder Ejecutivo Federal, no hay margen para la  duda. La oposición partidista del PAN comprada, cooptada o amenazada está para hacerle el juego al poder central.

Si aunado a lo anterior consideramos que el Ejército está en las calles, en las autopistas, carreteras y aeropuertos y demás zonas estratégicas de las ciudades, menos en los cuarteles, los indicadores se hacen evidentes. El pastel está a punto de ser sacado del horno.

Los medios de comunicación, especialmente los monopolios electrónicos de la radio y la televisión, están volcados para legitimar los comicios, independientemente de su limpieza. Las relaciones entre los empresarios de la comunicación y la dirigencia del Estado son, desde hace años, miel sobre hojuelas.

La oposición política del gobierno federal está fragmentada, sin voz, sin voto, aislada y penetrada hasta por sus propios copartidarios que han sido cooptados por los funcionarios del partido en el poder y de la estructura de gobierno panista. Hasta algunos enclaves de la geografía partidista, como Azcapozalco, se debaten entre pleitos intestinos por mantener a raya la penetración gobiernista, que materialmente ahoga los legítimos intentos de hacer prevalecer los mínimos derechos de la incipiente democracia, la que está sufriendo un retroceso impresionante con todas las prácticas de la política panista.

Nos atrevemos a afirmar que pocas, o muy pocas, son las posibilidades de enfrentar con éxito una aplanadora diseñada en el centro de Los Pinos. Para ser francos, si no sucede un milagro, y nosotros somos totalmente escépticos a fenómenos sobrenaturales, cuando se trata de fenómenos del poder político, la oposición tal como se encuentra en estos momentos, no tiene un mañana cierto, después de las elecciones del 5 de julio.

       Gerardo Reyes Gómez

29 de Junio de 2009

 

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¿LA PUNTA DE LANZA?

Bajo el principio de que vale más pedir perdón que pedir permiso, el super secretario de seguridad García Luna consiguió que, bajo el amparo protector de Felipe Calderón, le autorizaran traer a México a 80 agentes antinarcóticos en activo para capacitar a 1,500 polícías mexicanos pertenecientes a un cuerpo de nueva formación. Todo ello sin autorización del Congreso.

Y dice el dicho y dice bien: no hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcan buenas, porque esta operación coordinada desde los EE. UU. se parece mucho a la incursión que hizo el imperio en Colombia para permitir los asesores militares a Colombia y que todavía después de años de aquello continúan operando y dirigiendo las acciones contra las FARC.

El curso de capacitación durará varias semanas y será impartido e la Academia de Formación Policial de San Luis Potosí. En dicho centro serán formados los cuadros que encabezarán la lucha antinarcóticos en México, y los Eliot Ness mexicanos que pondrán muy en alto los valores que siempre están detrás de cada lucha heroica emprendida por el hombre.

El asunto es todo un proceso, pero viendo las características de éste se nos antoja preguntarnos ¿acaso será fácil sacarlos después? Especialmente después de haber echado raíces en nuestras instituciones.

¿Cómo compaginar la preparación de 1,500 flamantes policias mexicanos con los relativamente también flamantes escuadrones de la muerte, formados al interior del Ejército mexicano en un desesperado intento para acabar con los zetas, escuadrones que están ahí y son hasta este momento los únicos que cuentan con permiso presidencial para matar, como los agentes doble “0” británicos?

¿Acaso es éste otro experimento más de García Luna para ganarse su casita de veinte millones de pesos, que a vista de pájaro le permite dominar la nueva perspectiva del Estado policiaco mexicano?  

       Gerardo Reyes Gómez

15 de Junio de 2009

 

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Cuando un sistema da muestras de corrupción en algunas de sus partes, tiende a contaminar al resto del todo.

La Administración Pública Federal en México no podía ser una excepción. La reciente medida de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para sacar de operación a la empresa Aérea Aviacsa debido a presunciones de falta de seguridad, reflejó el manejo faccioso del poder económico imbricado con el poder público.

A nadie le resultó claro que de buenas a primeras y sin mediar estudios técnicos sólidos y confiables, se le retirara la licencia para operar, como desde hace años lo había venido haciendo. No fue sino hasta que la fuerza laboral de la empresa, esto es sus empleados y trabajadores lanzaron la voz de alarma para defender la fuente de su trabajo, denunciando que otras empresas se beneficiarían de la desaparición de Aviacsa, cuando cundió la voz de alarma. La administración calderonista está amenazando una importante fuente de empleo para beneficiar a empresas que poseen fuerte ligas con el poder central.

Por fortuna esta vez funcionó a regañadientes una instancia de justicia y otorgó el respectivo amparo en contra de la medida de la Secretaría de comunicaciones. Aviacsa podrá continuar operando, pero ello no significa que esté resuelto el problema. El interés que motivó la decisión de sacar a Aviacsa del espectro de competencia, continúa haciéndose presente y no cejará en su empeño; existen ligas de complicidad empresarial con el poder central, que harán reincidir las medidas para hostilizar la salida del mercado de servicios de la línea aérea que nos ocupa.

Desde siempre existen pruebas de que la Secretaría de Comunicaciones es un botín político de quien la detenta. El actual secretario de la dependencia arribó a su puesto gracias a que su antecesor se vio involucrado en un escándalo de alta corrupción, cuando se prestó a hacerse cargo, por instrucciones presidenciales, de la defensa del atentado terrorista que acabó con la vida del ex secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño. Fue tan grave su intervención para distorsionar la verdad que su permanencia se hizo insostenible, a pesar de que tras sus espaldas traía la recomendación y el respaldo del núcleo de poder del ex presidente George Bush, socio de la macro financiera global del Grupo Carlyle Sr.

Todo lo anterior comprueba por enésima vez, la ingerencia de las redes de interés económico en las que basa Calderón la mayor parte de su poder presidencial. Si ese no fuera el caso el señor Lorenzo Servidje, dueño de la transnacional Bimbo, la consentida de los empresarios de ultraderecha, no estaría organizando pasarelas para palomear a los candidatos panistas a puestos de lección popular en los próximos comicios intermedios.

Debajo de la levita, no pueden esconder la cola que les arrastra.

 

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LAS LAVADORAS DEL SISTEMA FINANCIERO MEXICANO

Ese lunes por la mañana, a pesar del fresco de la madrugada, se sentía en el ambiente una tensión fuera de serie. De algunos cuarteles comenzaron a salir camiones llenos de tropa armada y de las instalaciones de la Procuraduría General de la República salía un bullicio nervioso. Nadie sabía a dónde se dirigiría el operativo, pero de que era de gran envergadura no había duda.

A las inmediaciones céntricas de Paseo de la Reforma y sus laterales, comenzaron a llegar vehículos militares. Se veía que no deseaban llamar mucho la atención a las escasas personas que circulaban a esa hora, pero las fuerzas del operativo principiaron a rodear el edificio de la Bolsa mexicana de Valores.

En un vehículo blindado finalmente llegó el Procurador Eduardo Medina Mora, escoltado por nutrido grupo de escoltas que los alcanzó en otro transporte.

Al mismo tiempo frente al Edificio Guardiola esquina con el Palacio de Bellas Artes, tenía lugar un operativo similar al descrito en la Bolsa de Valores, tropas del Ejército Nacional estaban ocupando los ingresos y salidas al Banco de México. Agentes especiales ministeriales tomaron por asalto las instalaciones y los escasos espectadores que, extrañados, se comenzaron a reunir preguntándose que carajos estaba pasando en el lugar.

Alguno de los curiosos recordó que el día anterior había sido publicado por la prensa escrita que la cantidad de dólares lavados por el sistema financiero mexicano llegaba a 25 000 millones. La mente de los curiosos comenzó a tejer fino y se dijeron que por fin, después de años de impunidad, el poder central se había decidido a a cerrar las más importantes lavadoras del sistema.

La noticia corrió como reguero de pólvora por todo el país. La red más importante de la delincuencia organizada estaba siendo desmantelada. El ciudadano común no lo podía creer, porque aunque no reflexionaba frecuentemente al respecto, de alguna manera sabía que esa era la base y el tamaño de la corrupción del sistema político mexicano. Se preguntaba cuanto tiempo duraría vivo el presidente de la República que se había atrevido a amenazar, incluso, al sistema financiero internacional.

Medina Mora pálido y ojeroso deambulaba hablando solo y no había quién le prestara atención. Guillermo Ortiz salió corriendo al baño más cercano y no lograba parar sus evacuaciones.

México estaba renaciendo en medio de un sueño guajiro. Un sueño inconcluso que se abría paso a través de todo el territorio nacional. Sin embargo, estimados lectores éste no pasó de ser un sueño, pero lo cierto es que las bases populares están listas para la siguiente Revolución. 

  

       Gerardo Reyes Gómez

01 de Junio de 2009

 

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CRIMEN DE LESA PATRIA DE FELIPE CALDERÓN

Cuando hace unos días Felipe Calderón abrió la boca para anunciar que la Comisión Federal de Electricidad pondría a licitación dos fibras ópticas dejó patitiesos a la mayoría de su auditorio.

El impacto del anuncio congeló los rostros de varios poderosos empresarios de la comunicación. Los gobiernos panistas de los dos últimos sexenios habían estado jugando al gato y al ratón con los magnates de la comunicación en México. Era evidente que la intención de Calderón era abrir la competencia entre las superestructuras monopólicas que poseen el control de las comunicaciones electrónicas, pero también, que estaba profundamente enojado con Calos Slim, a quien se acusa de tener el control del más poderoso monopolio de la transmisión telefónica tradicional. Así el mensaje llevaba tanta jiribilla, como la bola envenenada de un mañoso pitcher que se propone ponchar a alguien.

Hasta aquí lo anecdótico. Lo verdaderamente serio es que con esa decisión de apertura para licitar los hilos sobrantes de la CFE, se estaba evidenciando que el Poder Central, a cargo de quien quiera que sea el presidente de la República, se favorece o se hunde, según sea el caso, a uno o más de los grandes tiburones de la industria de la comunicación.

A Felipe Calderón no lo motivó para tomar la decisión, el bien social de los mexicanos, o afanes de justa competencia y equidad tecnológica. Él sabe que posee el control de las decisiones y, como buen panista, utilizó la balanza de la justicia para vengarse de algunas actitudes prepotentes de Slim y ponerlo en evidencia. Por actuar como actuó, Calderón merece ser enjuiciado como presidente criminal, ya que al haber estado conteniendo la decisión que recientemente anunció perjudicó grandemente el avance tecnológico del país.

Si la medida anunciada hubiera sido tomada hace dos años, el país podría haber avanzado exponencialmente en la calidad de las comunicaciones y los costos de las mismas se hubieran abatido en forma muy importante. Y, sin embargo, no lo hizo. Prefirió manipular la situación, obedeciendo a sus intereses políticos de grupo.

La medida de licitar los hilos de fibra óptica estaba congelada por la Presidencia desde el sexenio de Vicente Fox, a quien por no haberla tomado lo calificamos de estúpido e ignorante. Ahora a Calderón, no es lo mismo, pero le añadiríamos lo de  taimado y perverso.

Lo que hizo Calderón al retrazar la medida en forma criminal, a grandes rasgos equivale a contar con grandes existencias de una poderosa vacuna para prevenir una pandemia y prohibir que se inoculara al pueblo para satisfacer los intereses económicos de la poderosísima industria farmacéutica internacional. Eso es un crimen de lesa patria.

  

       Gerardo Reyes Gómez

25 de mayo de 2009

 

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EL FECALISMO NUEVO ESTILO DE GOBERNAR

Rodeados los mexicanos de los nuevas modas de gobierno no acertamos a salir de la sorpresa, cuando no estamos rodeados por el pánico, lo estamos por el circo, o el escándalo.

Detrás del nuevo estilo está la incapacidad que conduce al desgobierno. Estamos rodeados de pantallas y cortinas de humo. Unas sirven para tapar algunas acciones, otras, solo sirven para ocultar las previas.

Felipe Calderón no está feliz si no está rodeado de cinco mil soldados armados y pertrechados hasta los dientes y aún así, por largos momentos, la sonrisa desaparece de su rostro. En medio de retos y tumbos camina por la vía de la incertidumbre; cuando no es por una cosa es por otra, pero debido a que son innumerables los frentes que se le presentan, nunca termina lo que se decidió empezar, y como los infortunados que son atrapados en bancos de arenas movedizas en el desierto, entre mas se mueve, más se hunde.

Apenas anteayer, sábado 16, un comando armado de ochenta sicarios, disfrazados de agentes federales, irrumpió en el penal de Cieneguillas, situado en las goteras de la ciudad de Zacatecas y rescató a cincuenta y tres presos, la gran mayoría de ellos acusados de crímenes contra la salud, pero de haber querido, habrían escapado con todos los reclusos y, sin disparar un solo tiro, lo que hace pensar en la complicidad de las autoridades para proteger el operativo de

Guerra, los reos liberados dijeron adiós a sus aposentos y a sus custodios.

Lo que debe ponernos a pensar es que hubieran podido ser doscientos o trescientos sicarios los que llegaran a desmantelar cualquier penal de la República y nadie les ofrecería resistencia.

El operativo a que nos referimos no fue montado esa madrugada por aficionados, habida cuenta que utilizaron equipo inusual en México para ese tipo acciones. Decenas de camionetas del gusto común de los narcos, armados con granadas de fragmentación y hasta con un helicóptero que apoyaba las acciones. Si eso no significa un reto al poder presidencial y su guerra contra las drogas, no vemos qué lo pueda ser.

Felipe Calderón ya puede grabar una muesca mas en su fusil. Sin dispar un tiro le ganaron la mano e hicieron quedar en ridículo su estrategia contra el crimen organizado. Todo lo anterior nos lleva a concluir que quien pierde la guerra, pierde el respeto. Es debido a  ello que crece la ingobernabilidad en el país y la falta de respeto al estilo Fecal de hacer la guerra.

  

       Gerardo Reyes Gómez

18 de mayo de 2009

 

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EL SISTEMA IMPERIAL ESTA PODRIDO

El primer gran encontronazo de Barack H. Obama se lo dio contra las estructuras de poder del Pentágono. Por desconocimiento del sistema el jefe formal del imperio ofreció, a sus votantes y las organizaciones de defensa de los derechos humanos durante su campaña, terminar con el oprobioso sistema carcelario de Guantánamo. Y ¡vaya chasco que se llevó!

Si se nos permite usar un símil, compararíamos a Guantánamo, con un tumor altamente maligno, enquistado en el cuerpo naval de los EE. UU. el cual por, por especial metástasis tendió ramificaciones cancerosas en otros partes del sistema.

Ahora, el poder político de la Casa Blanca es insuficiente para extirpar ese cuerpo extraño que creció bajo el personal cuidado de la Dinastía Bush y tendió raíces en resto de las instituciones de justicia estadounidense. No estamos afirmando que ello sea imposible, pero no es solo con la retórica como instrumento político, que desaparecerá el cáncer. A cinco meses de haber tomado Obama la estafeta del mando, el Pentágono, con tanto o más poder que Obama, se rebeló a obedecer la línea política directa del presidente.

Pasarán todavía varios años, solo para investigar cuánto daño le hicieron los Bush y su pandilla, con poderosas ramificaciones en todos los servicios de inteligencia, especialmente los militares, al sistema político del imperio.

A los asesores de seguridad y defensa de Obama les convendría comenzar a hacer un estudio del organigrama de defensa, para detectar cuántos funcionarios tiene enclavados en el poder Ejecutivo Federal estadounidense la dinastía Bush. Se van a llevar una sorpresa cuando detecten que están penetrados totalmente por la CIA y otras agencias de inteligencia. Ellos están allí para preservar intactos los intereses de su grupo de poder, no necesariamente al servicio del presidente.

Lo que se ha hecho evidente y es irrefutable, es que rebelión del Pentágono dejó mal parado a Obama y el bastión arrebatado a Cuba, continuará siendo la manzana de la discordia.   

       Gerardo Reyes Gómez

11 de mayo de 2009

 

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Dicta la filosofía popular que “no hay mal que por bien no venga”; necesitábamos en México una crisis como la amenaza de una pandemia para darnos cuenta, en vivo y en directo, de la clase de equipo que nos gobierna.

Hemos vivido la nueva experiencia de tener frente a las cámaras de televisión diariamente a los principales actores del Gabinete Presidencial y frecuentemente a Felipe Calderón quien, bien evaluadas las cosas, posee un coeficiente intelectual semejante al de Vicente Fox Quesada. Ahora también, un equipo de ineptos que llegó al poder para saquear, engañar, confundir y depredar, no para ofrecer soluciones. Y esa es la imagen que se difundió no solo a los mexicanos, sino al mundo.

Si nos atuviéramos a la información que nos han proporcionado los diferentes secretarios de Estado veríamos que pocas cosas coinciden con la realidad. El tiempo que transcurrió, entre los eventos, como el día en que dicen se descubrió en México el primer brote de la cepa del virus que amenaza al mundo y el día que se difundió la voz de alarma fue demasiado amplio. Lo que obliga a pensar que se tomaron el trabajo de diseñar una estrategia de comunicación que pudiera beneficiar al grupo gobernante politizando y manipulando los acontecimientos a su favor para que el partido en el poder pudiera capitalizar las preferencias del voto en las próximas elecciones intermedias. Y eso, además de mostrar una gran irresponsabilidad, fue criminal.

El gobierno mexicano está siendo evaluado por todos los países que tienen algún tipo de relación con nuestro país y ha sido encontrado culpable de la transmisión de un virus que podría haber aparecido en varias partes del planeta, pero lo hizo en México.  

Todo parece indicar que, a pesar de haber sido descubierta la amenaza sanitaria, se guardó todo en secreto para darla a conocer hasta después de la visita a México del presidente Barack H. Obama. Y para estas alturas del partido, la mayoría de las naciones que están amenazadas tienen un juicio formado de que México actuó con criminal irresponsabilidad o total ineficiencia. Las condenas y muestras de rechazo internacionales no se han hecho esperar, si puede el resto del mundo, prefiere vivir sin nosotros, más que cerca de nosotros. Y eso se lo ganó a pulso Calderón con su equipo de “brillantes” colaboradores.

Sin embargo, no nos llamemos a engaño. Reconozcamos que el rechazo, incluso oficial, de muchos gobernantes del mundo, posee un sustento de justicia; el gobierno mexicano es, en gran parte, culpable del probable descontrol de la pandemia. Las debilidades estructurales de nuestro sistema en materia de carencia de infraestructura científica y tecnológica para poder defendernos de contingencias tan graves como las que estamos viviendo, son solo de nuestra responsabilidad y, si acaso también, del modelo de desarrollo que nos impuso el imperio. Pero eso no nos salva de la parte que nos corresponde. Si ellos, los del imperio, nos tienen sumidos en la corrupción panista, es porque así conviene a sus intereses, nosotros no estamos haciendo gran cosa para quitarnos el yugo con que nos tienen sujetos y el pro yanqui Calderón no puede alegar nada a ese respecto.  

 Debido a lo anterior las naciones líderes emergentes del cono sur nos vomitan.   

       Gerardo Reyes Gómez

04 de mayo de 2009

 

EDITORIAL EDITORIAL EDITORIAL EDITORIAL 

 

No cabe duda que hay personas con suerte, como Barack Obama.

Mientras el presidente estadounidense calentaba motores del Air Force 1 para iniciar una gira por Centro América, comenzando por  México, la madrugada del día 16, en un hotel de la ciudad de Santa Cruz en Bolivia, se armó una balacera cuando los servicios de inteligencia bolivianos irrumpieron en el lugar para frustrar un magnicidio destinado a matar a Evo Morales, al vicepresidente Álvaro García Linera y al prefecto opositor Rubén Costas.

En el enfrenamiento murieron tres presuntos sicarios y dos más fueron arrestados y ahora se encuentran confesos del complot en el que participaron. Como era de esperarse los sicarios eran de diversas nacionalidades. Lo anterior fue denunciado por el propio Evo Morales desde Venezuela, donde se encontraba en una gira de trabajo.

Sin embargo, no es la respuesta al complot lo que nos interesa resaltar, sino el problema en que se hubiera metido Barack Obama si el intento de magnicidio hubiera tenido lugar.

Cabe aclarar que nadie manda matar a un presidente en el Continente americano sin que de éste esté enterada la CIA. Éstos son sus dominios, especialmente cuando la férrea oposición de derecha en Bolivia tiene sentenciado a alguien como Evo Morales, Hugo Chávez Frías o cualquiera de los nuevos liderazgos presidenciales de izquierda en América Latina. De haberse llevado a cabo el atentado, encargado a por lo menos dos células de sicarios en Bolivia, Obama hubiera sido culpado del mismo, aunque tendemos a pensar que fue durante la administración de George Bush, cuando se pensó seriamente en utilizar a la CIA y sus famosos operativos encubiertos para defender a toda costa su hegemonía en el Continente Americano.

También cabe la posibilidad de que la CIA, que desde hace muchos años se sabe que es más leal a la dinastía Bush que a los propios EE. UU., en cualquier momento se vaya por la libre y ponga en serios aprietos al señor Obama, aunque no haya sido él quien dio la orden ejecutiva.

Más le valdría a la canciller Clinton y al propio Obama reconfirmar las lealtades de sus servicios de inteligencia, porque, de hecho ya suena bastante sospechoso que no se haya desactivado el atentado contra el presidente Morales, un caballero indígena que concita muy enconados sentimientos entre la poderosa clase política de derecha de Bolivia. Y cuando sucede este tipo de casos tendrían que ser la CIA y la inteligencia del Pentágono las que garantizaran la vida de los mandatarios de izquierda latinoamericanos, si no quieren que la población del continente, por puras sospechas, responsabilice al Gobierno de su país de lo que suceda.

Pueden inferir que en Latinoamérica somos muy mal pensados, pero dice un sabio dicho: “no hagas cosas malas que parezcan buenas ni buenas que parezcan malas”. De que alguien, de los servicios de inteligencia del imperio, dejó de hacer su trabajo, no existe la menor duda. Ahora que, si lo hicieron con mala o buena intención, esa es  una tarea que dejaremos a Obama o a su gente.

       Gerardo Reyes Gómez

20 de abril de 2009

 

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EL BESO DE LA IGUANA

Como se tira a la basura un plato desechable después de una reunión, intensa y memorable, así se lanzó Felipe Calderón al depósito de los desperdicios a la señora Josefina Vázquez Mota; había dejado de serle útil a sus propósitos o estaba cumpliendo con un compromiso: arrojar su cabeza a los perros de la política.

Al menos así lo sintió ella cuando la desplazaron de la Secretaría de Educación  Pública con un pequeño discurso, y por ello el ataque público de nervios que materialmente la paralizó de terror.

Aclaremos que ella nunca fue la persona idónea para ocupar el puesto que desempeñaba y si le faltó valor y dignidad para, en su momento rechazarlo, con valentía y contundencia, lo pagó con la inmolación que se merecía y le prepararon.

Ella, la señora Vázquez Mota,  quizá por su fina intuición, sabe que si hubiera sido varón habría tenido más oportunidades de sobrevivir, pero nunca tuvo posibilidades de recorrer el camino que tan fácilmente recorrió, debido a sus encantos, Juan Camilo Mouriño.

Finalmente la socia de Felipe Calderón, la señora Gordillo, se salió con la suya; esperó el momento oportuno para saltarle a la yugular a su enemiga. Y el momento más propicio fue cuando la líder del magisterio corrupto estudió los tiempos políticos y olfateó en el ambiente la notoria debilidad política de Calderón, su cada vez más precaria popularidad y aceptación de una ciudadanía que lo repudia y comienza a despreciarlo. Y claro, ella le cantó al oído con los melosos y amorosos trinos de la iguana, e imaginando que quien le hablaba era una princesa encantada, se dejó embelesar con el cántico del poder; una sinfonía que Calderón necesitaba escuchar. La ahora ex secretaria de Educación nunca le hubiera podido ofrecer más oportunamente la Presidencia del República para el PAN, ni la garantía de su impunidad para la historia.

Poco le importó a Calderón que su veleidosa conducta condenará al país continuar sufriendo niveles perros en los niveles de educación primaria y secundaria y la salvaje sangría que le significa para el erario la terrible fuga de recursos dilapidados en un sistema podrido de incorregible  corrupción. Poco le importó a Calderón que México se haya convertido en el hazmerreír de América, si mantiene sojuzgada la voluntad política de la niñez y la mayoría de las juventudes. Si el PAN se ha de convertir en la tumba de la que se consideraba la incipiente democracia, pues que así sea.

       Gerardo Reyes Gómez

13 de abril de 2009

 

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EN LONDRES, LA CÚSPIDE DE LA DELINCUENCIA ORGANIZADA

En el reino unido se llevó a cabo la semana pasada la reunión de las veinte potencias que se comen el pastel del producto y la riqueza del resto de los países del globo terráqueo, la enorme mayoría de éstos países están pobres y famélicos.

Nadie de los allá presentes en la pérfida Albión logró encontrar un solo culpable de quienes fueron los que provocaron la crisis mundial que tiene postrado al mundo. Una crisis que causa miles y provocará millones de muertos por inanición e insalubridad y, sobre todo, por un sistema terriblemente injusto de reparto de la riqueza. Y ahora nos dicen que nadie tiene la culpa. Cualquiera que se sienta valiente puede constatar que las memorias y los anales de la Junta de los Veinte, no achacan culpabilidad alguna a ninguno de los distinguidos miembros del grupo.

Ellos pretendiendo pasar por justos y talentosos creadores pudieron proponer una estrategia que ayudará a ese grupo de delincuentes encubiertos a salvar al mundo de sus males y, creyendo descubrir el hilo negro, se atrevieron a recomendar que una de las dos más grandes y sospechosas instituciones económicas dirigidas por el imperio estadounidense, el Fondo Monetario Internacional, refaccione con recursos las necesidades de las naciones más dependientes y, de esta manera, resolver la crisis que, en esta misma Semana Mayor, para el mundo religioso católico, causará miles de muertos en el planeta.

Sin embargo, se equivocan, porque perversamente, ellos saben que la crisis no solo es de carencias económicas, sino también los es de confianza y de deficiencias estructurales del sistema económico mundial; una crisis de justicia y credibilidad.

La verdad es que el capitalismo, llevado a la acumulación salvaje de la riqueza, falló como sistema económico mundial. Nunca fue la solución para un desarrollo mundial integral de la comunidad de naciones del planeta. Solamente alrededor de veinte naciones fueron las que hicieron usufructo de la riqueza total y corrompieron las relaciones económicas y financieras del mundo para llevar a cabo la consecución de sus intereses. Esas veinte naciones no pueden evadir su responsabilidad de tener, entre otras políticas predatorias principios casi religiosos, del que, como en la naturaleza, el pez más grande se come al chico. De legitimar un sistema terriblemente injusto de la participación en la acumulación de la riqueza.

Fueron las relaciones económicas de los países imperiales las que provocaron las guerras mundiales que ha conocido la humanidad y en ellas no pueden evadir su responsabilidad los líderes mundiales del capitalismo. Ellos están en deuda y si logran, como es su propósito, aplicar paliativos o placebos a los males actuales de las enormes mayorías depauperadas estarán sentando las bases de la próxima conflagración.

       Gerardo Reyes Gómez

06 de abril de 2009

 

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EL GRAN HERMANO CON PEÑA NIETO

El Estado mexicano ha creado un monstruo y así en otras latitudes del planeta está ocurriendo lo mismo. Poco a poco se consolida el nacimiento del moderno gran hermano orweliano, un poco lo que los mexicanos conocemos como los poderes fácticos de la comunicación electrónica.

Desde luego los poderes institucionales del Estado han pasado a segundo término. Para estas alturas existe más poder decisorio en las monopolios de las cadenas de la televisión que en las cámaras legislativas y, cuando estas se lo proponen para satisfacer sus intereses, le disputan al Estado puntos torales de la conducción política nacional.

Por poner solo un ejemplo, en días pasados en la Ciudad de México se organizaron una serie de manifestaciones en el centro histórico de la metrópoli por parte de grupos de transportistas que, utilizando sus camiones como frete de presión, protestaron por el alto precio del diesel. Durante horas causaron un caos vial de antología en el primer cuadro de la ciudad y lograron desquiciar la vialidad y trastornar el transporte de cientos de miles de capitalinos, visitantes y turistas. Y a pesar de ello, créalo, amigo lector, no pasó nada, con todo lo agresivo que es el trastorno vial para cientos de miles de personas en una ciudad como la capital del país.

Por la tarde-noche algunos medios escritos dieron profusa cuenta gráfica del acontecimiento, sin embargo, ¡oh! sorpresa, para los medios electrónicos televisivos, no fue noticia importante y casi el evento no existió. Y siguiendo las pautas modernas de la comunicación electrónica, lo que no fue consignado en esas transmisiones prácticamente no existe.

La sociedad ha comenzado a regirse por esas nuevas pautas que le imponen los medios y la conclusión lógica que esa capacidad decisoria de las cadenas televisivas es la que finalmente se impondrá en las acciones ciudadanas, incluidas las del manejo y conteo de votos.

La sociedad ha pasado a ser rehén de los grupos de poder fácticos, debido a la enorme debilidad de la autoridad central para hacer cumplir las leyes y disposiciones legales que la protejan. Y siempre ha sido así: “a río revuelto ganancia de pescadores”. Sin embargo, por este camino vamos a la debacle, porque es un círculo vicioso: un gobierno ilegítimo se  ve en la necesidad de ceder poder a aquellas corporaciones que se lo disputan y el resultado es cada vez más, el empobrecimiento del Estado de Derecho y claro, ¿cuál Derecho?

El fenómeno descrito del “Gran Hermano” se sitúa en el tiempo y en diferentes etapas. Todavía no es posible afirmar que los poderes fácticos nombrarán al próximo presidente de la República en México, sin embargo, ya en estos momentos cuentan con el poder para imponer su decisión de quién no lo será. El priísta Manlio Favio Beltrones lo sabe y lo teme, especialmente cuando conoce las cifras invertidas por quienes apoyan al mexiquense Peña Nieto en la promoción de la campaña que nació hace tres años; van por todo y con todo. 

       Gerardo Reyes Gómez

30 de marzo de 2009

 

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Ante la ausencia de una autoridad presidencial efectiva, eficiente y oportuna se crean huecos de toma de decisiones de Estado que alguien tiene que llenar. Durante angustiosas horas y luego días, la autoridad blandengue se sentó en sus laureles y retrazó su participación en el área de su competencia.

Finalmente el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público habló  y se manifestó en nombre y apoyo de su jefe. Sin embargo, el papal de oráculo no le queda a alguien que asume un papel de juez, siendo, como es, parte interesada en el conflicto. Que quede suficientemente claro; un secretario de Hacienda, no es una extensión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para pontificar sobre la vigencia y los límites de la Ley fundamental del país.

Las declaraciones de Agustín Carstens son ex oficio, cuando se tratan de interpretaciones a modo para obedecer órdenes del ilegítimo jefe del Gabinete Presidencial, especialmente cuando implican resolutivos que van en contra del bien común de la comunidad nacional.

Aparte de la invasión de áreas de autoridad Carstens pontificó que la inversión de capital del Gobierno de los EE. UU. en Citigrup no viola la las leyes mexicanas para instituciones de crédito, específicamente de aquellas que, como es el caso, opera en México, como lo hacen otras instituciones extranjeras.

O sea, que el señor Calderón y su secretario de Hacienda se pasaron por debajo de las tumbas etruscas, el espíritu de la Constitución, la que trata de preservar los derechos e intereses de la nación para mantenerlos a salvo de los apetitos financieros de otro gobierno que no sea el mexicano.

¿En qué estado de derecho cabe mayor aberración jurídica que obliga al Poder Ejecutivo, ilegítimamente constituido, a salir en defensa de intereses extranjeros, relegando la obligación de defender los propios? ¿Se habrán percatado los asesores legales de la Presidencia de la República que a ojos vistas están violando la soberanía jurídica de la nación?

Si su intención era echarle gasolina al fuego, lo están logrando y perdiendo la muy escasa credibilidad que les quedaba. O será que el pánico por la cercanía del proceso electoral los está llevando a la desesperación, cuando descuidan el fondo y la forma de sustentar sus decisiones. Nada más eso nos faltaba. Que las oficinas de los Pinos se convirtieran en defensorías y legitimadoras de los derechos estadounidenses, en contra de los intereses nacionales. Ni siquiera Guillermo Ortiz Martínez, el gobernador del Banco de México se hubiera atrevido a tanto.                                                                                        

Gerardo Reyes Gómez

23 de marzo de 2009

 

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Lenta e inexorablemente se cumplió la profecía del ex presidente López Portillo; nos hemos convertido en un país de cínicos.

La piedra angular, también conocida como “llave”, sobre la que se apoya toda la estructura de la incipiente democracia en México es el Instituto Federal Electoral (IFE). El organismo que se da el Estado para llevar a cabo el episodio fundamental de la democracia: las elecciones de los miembros de la dirigencia política de la República.

La sociedad política del país, haciendo uso de todas las artimañas conocidas, logró la hazaña, por segunda vez en nuestro pasado reciente, de lograr la creación de instituto podrido, debido a las negociaciones que se establecieron entre los dos principales partidos del espectro: el PAN de Felipe Calderón y el PRI de Manlio Favio Beltrones.

Esos dos personajes consiguieron, gracias a sus notables como persistentes esfuerzos, construir una organización corrupta y sin la menor credibilidad. Fue imposible convencerlos de que sin esa condición indispensable todo el aparato electoral del Estado no vale un cacahuate. Sin embargo prevalecieron los apetitos del poder, por el poder mismo y desvirtuaron el objetivo fundamental del IFE ser al máximo árbitro con suficiente peso moral para hacer válidos los objetivos de la justicia electoral y la democracia.

Ahora, de nueva cuenta, se ha creado una pesada y extremadamente cara estructura burocrática que le sirve a un pequeño subgrupo de interés para costear sus excesos y alimentar sus apetitos, pero al país no le sirve sino para el oneroso dispendio y cubrir las apariencias de que se realizan esfuerzos en el camino del perfeccionamiento de nuestra cada vez más pobre realidad democrática.

Y toda la dirigencia partidista de México hace inauditos esfuerzos para aparentar lo que no son: los garantes de un proceso electoral limpio, moderno, justo que le brinde legitimidad a quienes detentan el poder y avalen la equidad de sus formas y procedimientos.  

¿Cuál es la vía más fácil para darnos cuenta si el IFE responde o no a las expectativas de la ciudadanía mexicana? Pues basta observar su comportamiento para con los factores reales de poder. Cómo se comporta frente a los llamados poderes fácticos del Estado. Si doblan la cerviz frente a los dueños de los medios de comunicación electrónicos y a los barones de la economía que la dirigencia del gobierno privilegia con su trato, concesiones y canonjías y el reparto de la renta.

Sin embargo, el actual IFE vive atemorizado, se deja intimidar y rinde pleitesía a ese concubinato de intereses que domina al país, mientras no se dé un cambio de perspectivas y dignidad en el sistema de partidos que padecemos. No cabe duda, nos dirigimos a la confrontación que más tarde o más temprano estallará.

    

       Gerardo Reyes Gómez

16 de marzo de 2009

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TIEMPOS DE REDEFINICIONES

A la UNAM se le acaba el tiempo para redefinirse en el nuevo contexto sociopolítico de México. Los tiempos no están como para hornear bollos.

El Estado mexicano se encuentra al borde de un colapso de consecuencias aún impredecibles. Hasta ahora México se ha ido degradando rápido e inexorablemente a niveles desconocidos de corrupción política y de violencia social sistematizada.

Cuando abiertamente se habla y se publica en diversos medios de comunicación del peligro de estar viviendo al borde de una intervención militar negociada entre las altas esferas del poder central mexicano y los círculos de mando estratégico del Pentágono, así como de la construcción ideológica para hacerla posible, en el marco de la Iniciativa Mérida, catalizada ésta por el advenimiento del partido demócrata en el poder estadounidense. La responsabilidad mínima de instituciones como la UNAM, indiscutible rectora del pensamiento político de México, se hace vital para la supervivencia independiente de nuestro desarrollo.

¿Tendrá el doctor José Narro Robles conciencia de los retos que enfrentarán y sufrirán el país y la UNAM ante el acoso frontal del imperio? ¿Sabrá hacer un verdadero llamado a la unidad nacional para ofrecer un frente común, ante los apetitos, abiertamente intervencionistas de un imperio que se debate en medio de una pavorosa crisis económica que le provocó la corrupción que lo mina hasta la médula de sus huesos y que exporta como su principal producto?

Después de que hace por lo menos seis años comenzaron a  implementarse en México las medidas de penetración y ablandamiento social diseñadas en los centros de inteligencia militar estadounidenses, ahora nuestra sociedad se encuentra amedrentada y hasta ansiosa de recibir casi cualquier tipo de ayuda que nos permita poner una barrera al miedo perro que provoca la violencia indiscriminada. Miedo teledirigido a nuestra sociedad, para que seamos nosotros en México, los que pidamos que vengan los militares estadounidenses a salvarnos. ¡A esta perversa jugada estratégica se prestó Felipe Calderón, con tal de mantenerse en el poder político, después de haberse robado la Presidencia de México!

¿Tendrá luces suficientes el doctor Narro para explicar a la intelectualidad, a los científicos, a los estudiantes universitarios y al pueblo mexicano en general, lo que está verdaderamente pasando detrás de los entretelones creados por el Pentágono, y obligarnos a ceder soberanía militar y política, para llevar a cabo sus planes de integración continental?

Hacemos votos por que el rector Narro Robles posea lo que se necesita, en estos momentos de redefinición del proyecto nacional y de vital supervivencia, para eso llegó a la rectoría, y no para otra cosa.    

       Gerardo Reyes Gómez

09 de marzo de 2009

 

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EL RETORNO DE LOS TRAIDORES

La vieja estirpe de traidores, esos cuyos nombres engalanan las reuniones de la nueva elite de la sociedad económica y política mexicana, como los Reyes Heroles, los Calderón Hinojosa, los Beltrones, Gamboa Patrón, los Zavala y demás.

Esos que se alquilaron como plañideras profesionales para lanzar sus lamentos a los cuatro vientos y se rasgaron las vestiduras en el Congreso porque al agotarse los recursos de la zona de Cantarell, en el Golfo de México, ya no tendríamos que vender, ya que se nos habría acabado el petróleo, esos traidores sin recato, ni el menor pudor, publicaron bajo la firma de PEMEX una licitación para perforar 170 pozos en la región de Chicontepec para convertirla así en una cuenca que producirá entre 600mil y 700mil barriles diarios de crudo.

Habría que aclarar que en la región de Chicontepec se encuentran casi el 40% de las reservas totales del petróleo mexicano descubierto hasta ahora. Y eso que en el Congreso mexicano se propaló que agotado el complejo Cantarell ya no tendríamos ni chicles para vender a los atribulados primos del norte de la frontera y a sus pequeñas empresas “transnacionales humanitarias” dedicadas a desinteresadamente cuidar el petróleo del mundo.

Pues bien, esos traidores incrustados en las estructura más estratégica de la industria nacional, de la que de hecho se apoderaron, en los prolegómenos de la más terrible crisis financiera que comienza a padecer el mundo introducen sus prioridades para afianzar el negocio del petróleo mexicano y confiscar lo que nos quedaba de renta.

Ahora está más que claro, porque Felipe Calderón fue nombrado secretario de Energía en el México de Vicente Fox, en el sector energético, el imperio lo probó como traidor y pasó la prueba. Entonces robaron la Presidencia de la República a Andrés Manuel López Obrador y se la entregaron al michoacano.

Para quienes hemos seguido con atención la transformación de PEMEX y entendemos lo que es ahora, no pude escapársenos que el libre juego de las traiciones tiene un papel determinante en el nuevo régimen legal de PEMEX y eso envuelve el precio que estamos pagando.

¿Ya ni llorar es bueno?  Esto lo podremos observar en los resultados de las próximas elecciones. Falta poco para que la oposición política nacional comience a lanzar porras al ejército paralelo informal que lucha en contra del ejército federal.

       Gerardo Reyes Gómez

02 de marzo de 2009

 

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PREGUNTAS PARA DOCUMENTAR NUESTRA RABIA

El lector debe pensar en grande para poder entender lo que está pasando en México. Debe preguntarse, por ejemplo, ¿cuánto cuesta sobornar a un general, jefe de una zona militar? ¿Desde cuando no pisa la cárcel, en calidad de detenido un traficante de armas? ¿Cuál fue el último financiero apresado en México por lavado de dinero y a cuántos años de cárcel fue sentenciado?

¿Cinco mil muertos en 24 meses de administración calderonista no son suficientes para demostrar que la actual estrategia del gobierno no está funcionando? ¿Acaso quieren el doble o el triple?

¿Cuál fue el último ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación juzgado por corrupción? o ¿acaso todos los últimos cincuenta ministros han sido incorruptibles, inmaculados e impolutos? ¿Qué métodos utilizan los dirigentes políticos del Estado para corromper a los miembros de la Suprema Corte de la Nación? O que alguien nos diga ¿cómo alcanzaron las ridículas sentencias dictadas por esos ministros una acumulación de años que casi exceden los de la imaginación, especialmente en los llamados delitos sociales?

¿Acaso no se observa que muchos de los ministros de la SC de la Nación se pisan la cola cada vez que dan un paso? Tendríamos que estar, ciegos, sordos y tarados para dejar de hacernos éstas y otras mil preguntas que nos demostrarían que más que ingenuos pecaríamos de estupidez, si no le rascáramos al asunto.

¿A quién carajos se le ocurrió aquello de que vivimos en un estado de Derecho, sabiendo que todo nos funciona chueco? ¿haces algo, amigo lector para tratar de remediar el mar de impunidad en que diariamente nadamos? ¿No te das cuenta que el régimen en el poder y sus cómplices están para darnos atole con el dedo? ¿A quién le crees más: a Calderón, a Beltrones, Germán Martínez o al chapulín colorado? ¿Vamos a continuar dejándonos que nos traten como imbéciles o vamos a gritar nuestra inconformidad?

 

       Gerardo Reyes Gómez

23 de febrero de 2009

 

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ROBOS POR HAMBRE

Con el riesgo de ser tachado de catastrofista por la dirigencia federal del Estado, hoy haré una profecía que quedará registrada en nuestra base de datos y en otros bancos de información nacionales e internacionales: antes de que termine el presente año serán  saqueadas un buen número de tiendas de autoservicio en diversas ciudades del territorio nacional.

Es probable que Línea Directa sea estigmatizada por las hordas de seguidores oficialistas al servicio de los dictados del Gobierno y hasta podría ser desaparecida del mapa del ciberespacio mexicano. Sin embargo creo, como siempre, que valdrá la pena lanzar un llamado de alarma, previo al desencadenamiento de la ruptura del tejido social, como resultado de una crisis que ha puesto cada vez más entre la espada y la pared a cientos de miles de familias de muy bajos ingresos.

La dirigencia política del Estado mexicano ha dado fehacientes muestras de insensibilidad social y está poniendo en peligro la estabilidad y la gobernabilidad en México. En su desmedido afán de proteger a los poderosos y a los que más tienen, las organizaciones patronales y empresariales mexicanas han rebasado linderos de elemental justicia para con los desposeídos y los desempleados, que en número creciente y exponencial se sienten agredidos por las políticas gubernamentales tan injustas como impopulares.

Mientras por vía fiscal impositiva se privilegian los intereses de los ricos, a los pobres se les imponen cargas muy difíciles de satisfacer y esto está elevando la temperatura de la rebelión social. Tenemos noticia que solamente en el último año, Cargill una de las transnacionales comercializadoras de granos en nuestro país sufrió un incremento de 190% en los robos de granos durante el pasado enero, en relación al mismo mes de año anterior.

Durante el transporte de granos, sea por ferrocarril o con vehículos automotores frecuentemente son saqueadas importantes cantidades de granos que afectan a las intermediarias que lucran con el comercio de granos, sea maíz, frijol u otras leguminosas. Dejamos claro que las compañías aseguradoras amparan la mayoría de esas pérdidas, cuando se presentan cada vez con más frecuencia grupos más o menos numerosos para desviar los granos a otros destinos que cubrirán las ingentes necesidades de pequeñas comunidades. Esto no es delincuencia organizada, como la que organiza el gobierno calderonista en los centros financieros amparados por el sistema político mexicano, esto, que no lo dude nadie es robo por hambre.

 

       Gerardo Reyes Gómez

16 de febrero de 2009

 

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Siendo la política una ciencia en la cual las percepciones poseen un alto valor no podemos, ni queremos, hacerlas a un lado, y éstas están, de alguna forma, conectadas con las apariencias.

Existe un caso que tiene extremadamente preocupada a la clase política mexicana y es el manejo que se está haciendo de las cada vez más disminuidas reservas monetarias en moneda extrajera. Como todos sabemos la base de estas reservas utiliza al dólar como primera prioridad de unidad de cambio. La brutal y reciente  devaluación del peso es, como es lógico pensar la fuente que mueve a los especuladores a realizar movimientos bursátiles y, supuestamente nuestras autoridades económicas están encargadas de regular y proteger el valor de nuestra moneda.

Sin embargo, no olvidemos que la crisis económica es, al mismo tiempo una crisis de confianza. Y nosotros carecemos de ella, porque a decir verdad la defensa que han hecho del peso el Banco de México y la Secretaría de Hacienda, deja mucho que desear y día con día crece la sospecha que las estrategias de defensa de nuestra moneda tienden abiertamente a favorecer a grupos privilegiados en detrimento de los bienes nacionales, esto es, están volviendo a saquear al país.

En el campo de las percepciones no se puede ignorar que los mexicanos recibimos a Agustín Carstens como el nuevo estereotipo del banquero de Estado. Lamentablemente su rubicunda apariencia es un insulto a la austeridad y a la inteligencia de los mexicanos, un pueblo sumido en la pobreza, con criminales casos de selectiva desigualdad. Si solo una pequeña parte de la grasa en que envuelve el cuerpo del señor Carstens la convirtiera en neuronas, se podría dar cuenta de cómo ofende a los mexicanos con su enfermedad de la obesidad.

Para hacer de ello una situación secundaria o irrelevante Carstens tendría que demostrar que efectivamente él está al servicio de los mexicanos y no del Fondo Monetario Internacional, obedeciendo los dictados para beneficiar a las clases privilegiadas de México, en lugar de hacerlo para las mayorías populares. Si tuviera un mínimo de inteligencia debería convencer a Andrés Manuel López Obrador a criticarle su actuación, para enterarse de lo que el pueblo carece y realmente necesita.

Para ser suficientemente claros debemos mencionar que es imposible olvidar que si Carstens está donde está se lo debe en gran medida a Guillermo Ortiz Martínez, el ex secretario de Hacienda de Ernesto Zedillo Ponce de León, el creador del fraude del siglo, el Fobaproa y uno de los más grandes y cínicos traidores de todos los tiempos en México.

Para ser sinceros a Felipe Calderón nunca le preguntaron si aceptaría a Carstens como Secretario de Hacienda y Crédito Público, simplemente el Fondo Monetario Internacional se lo clavó en su administración, como ya estaba predeterminado y como acostumbran a hacerlo en los puestos en que los acuerdos secretos entre los gobiernos de nuestros países se los permiten.

 

       Gerardo Reyes Gómez

09 de febrero de 2009

 

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ES CUESTIÓN DE VOLUNTAD, COORDINACIÓN Y AUTOCONTROL

 

Todo hace parecer que la mayoría de la comunidad mexicana no se ha percatado del nuevo rol que los gobiernos de derecha en México han obligado a asumir a nuestra población como resultado de las estrategias de geopolítica continental impuestas por los EE. UU.

Decirle a la sociedad mexicana que, en el juego de la diplomacia de las traiciones, México ha dado pasos firmes para ejercer el papel de esquirol en el movimiento latinoamericano no es fácil para un régimen presidido por panistas, cuando están en la palestra la solidaridad latinoamericana, y un importante proceso electoral en México que podría ser definitorio. Sin embargo, es un hecho que nuestras cúpulas de poder han acordado (Iniciativa Mérida) con los EE. UU. participar en la estrategia diseñada en el Pentágono para lograr el predominio económico militar imperial en todas los pueblos hermanos del continente.

En un momento de radicalización de la lucha ideológica de los mexicanos, los grupos opositores al rompimiento de nuestro país con el resto de los países latinoamericanos con los que tenemos lazos históricos imposibles de hacer a un lado, tendrían que identificar a los enemigos internos y obrar en consecuencia.

Quién se opondría a que fuera elaborada una lista de los mexicanos enemigos del movimiento latinoamericano que incluyera a personajes como Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quezada y Felipe Calderón Hinojosa, aunque este último hace esfuerzos inauditos para disfrazarse de ferviente latinoamericanista.

Los israelitas, los inventores de los asesinatos selectivos, a ese tipo de enemigos los ejecuta, utilizando la última tecnología de punta satelital desarrollada para el Pentágono. Una vez localizados, les lanzan un misil de alta precisión milimétrica capaz de evaporarlos. A otros como Yasser Arafat, los envenenan y Luego ponen en funcionamiento todo el aparato mediático a nivel mundial, para justificar su acción.

Está claro que en México no poseemos las tecnologías sofisticadas del aparato de control militar estadounidense-israelí, pero cualquiera militante dispuesto a cambiar vida por vida, las posibilidades de éxito para desaparecer al enemigo, se incrementan considerablemente. Las cosas caminan por su propia inercia, es cuestión de voluntad, coordinación y autocontrol.

Mientras Barack Obama hace sus “pininos” en estas, nuevas para él, esferas de acción y se le aglutinan en el cono sur los nuevos líderazgos latinoamericanos que están decididos a dar la batalla contra los intereses hegemónicos del imperio, México sufre el rechazo y la desconfianza de ese grupo que no acepta lacayos como Flipe Calderón, volcado de nachas hacia el norte, haciendo pedazos la diplomacia mexicana que por más de un siglo encontró solidaridad en nuestros pueblos e incluso, en una dirigencia política de extracción revolucionaria.

       Gerardo Reyes Gómez

02 de febrero de 2009

 

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LA CUEVA DE ALÍ BABÁ Y LOS CUARENTA LADRONES PANISTAS

Todavía hace algunos meses uno de los empresarios financieros mexicanos más renombrados de nuestro sistema se quejaba amargamente de no poder hincarle el diente a los fondos acumulados de las AFORE (Fondo del Sistema de Ahorro para el Retiro) los cuales, aseguraba él, deberían ser suficientes para servir de palanca que impulsara el desarrollo nacional. El empresario en cuestión lleva por nombre Carlos Slim Helú.

Nadie podría rebatirle a ese hombre su experiencia y capacidad para hacer dinero, poniendo a trabajar el dinero de él o de otros, sin embargo, no hubo una repuesta positiva a su demanda y ahora creemos tener la explicación del porqué no encontraron eco sus palabras, a pesar de, según la revista Forbes, que él es el hombre más acaudalado de México, multimillonario en dólares.

Si además de lo mencionado agregamos que la inventiva mexicana, de cualquier tipo, es altamente reconocida en el mundo, cuando existe una motivación que despierte el suficiente interés.

Hace apenas unos días dos investigadoras mexicanas, las profesoras María Luisa González y Patricia Rodríguez, investigadoras del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, proporcionaron información al periódico La Jornada que vale oro, demostrando, sin mencionarlo, porque nadie del mundo oficial de la economía y las finanzas dio respuesta al principal accionista de Telmex. Sucede que la CONSAR (Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro, perdió 30.6 mil millones de nuestros ahora devaluados pesos debido a inversiones de alto riesgo efectuadas por los miembros de la citada Comisión. Y no contentos  con ello, los distinguidos miembros que perdieron esa “bicoca” de millones de pesos, se permitieron cobrar una jugosa comisión a quienes permiten que esa runfla de presuntos ladrones les “administren” sus dineros con tamaña merma de la cantidad que deberían haber administrado en forma honesta.

Por lo anterior lo único que resta es hacer notar que una organización formada para robar con tal eficiencia es, lo que se dice en buen castellano, una macro célula de delincuencia organizada formada desde las altas esferas del poder Ejecutivo, y con la complicidad abierta y descarada del Poder Legislativo, aunque aparentemente, sean legales sus operaciones.

El reparto del botín que forman los recursos robados a los trabajadores que cotizan en el Sistema de Ahorro para el Retiro es tan cuantioso, como la enorme ambición de Alí Babá y sus cuarenta mil ladrones panistas incrustados en el sistema de la administración federal de Calderón, quien si todavía posee una pizca de decencia estaría obligado a dar una explicación al respecto.

 

       Gerardo Reyes Gómez

26 de enero de 2009

 

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EL PRESIDENTE ASESINO 

Dentro de 48 horas llegará a su fin el mandato, de quien podría calificarse como el presidente asesino, pero también como el presidente impune. George W. Bush (junior) pasará a la historia como el jefe del imperio estadounidense más sanguinario de los tiempos modernos.

Bush le apostó a salir airoso de una administración que fomentó la intriga internacional, con la complicidad de sus aliados, y destruyó las bases de la democracia sui generis que esa nación venía construyendo desde su nacimiento. Condujo a su imperio a ocupar un lugar privilegiado en el terrorismo de Estado internacional. En Guantánamo logró destruir las bases de su propio sistema de justicia, al poner al margen del derecho nacional e internacional, la más irracional de las políticas avalando y utilizando las técnicas más efectivas de la tortura. Y su hazaña consistió en validar, con el consenso y participación de sus aliados un estado de excepción supranacional. No olvidemos que naciones como España, Francia, Italia, Bélgica y en primerísimo lugar el Reino Unido, sirvieron de comparsas en las execrables acciones de la presunta ignorancia de las leyes y el derecho.

Sin embargo, el motor ético funcionando en el epicentro del imperio lo representaba George Bush. Después de enarbolar durante dos periodos presidenciales el cetro del poder del imperio, Bush convirtió a su pueblo en cómplice de la barbarie, por haber atacado impunemente a un pueblo débil y haberle causado cientos de miles de muertos, la gran mayoría civiles, solo para beneficiarse del petróleo guardado en las entrañas de Irak. Y por haberse solazado en la muerte de mujeres, niños y ancianos iraquíes que nunca tuvieron la oportunidad de defenderse ni cambiar el estado de cosas de su propio país.

Irak ensangrentado, devastado y saqueado será el testigo más vivo de la hazaña del pueblo norteamericano que nunca quiso darse la oportunidad de juzgar la ética que enarbolaba, para actuar como gran depredador de la humanidad. Un cerdo, encerrado en la zahúrda Oval de la Casa Blanca, tendría más oportunidad de salir airoso del juicio de la historia, pero no Bush. Esta es la verdadera esencia que le hereda a Barack Obama quien podrá hacer mucho, pero no milagros.

Obama, nace a la historia maniatado, pero tiene la ventaja de ser mucho más inteligente que su predecesor y posee un mucho mayor  bagaje intelectual y ético, sin embargo, eso no es garantía aún, de que será un ser humano más justo y el líder que requiere el imperio, porque éste, ante todo, es un complejísimo sistema de factores de poder. Por ahora no existe, más allá de la esperanza, nada que le de solidez al futuro de una nación cuyas estructuras políticas están podridas hasta sus cimientos. Así pensamos un gran número de habitantes del planeta, sabiendo y aceptando que no somos dueños de la verdad.

 

       Gerardo Reyes Gómez

19 de enero de 2009

 

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EE. UU. ¿ALIADOS O CÓMPLICES?

Uno de las más graves y perniciosas secuelas del ejercicio de poder político de la familia Bush en los Estados Unidos han sido las decisiones que, en materia de política exterior, le han impuesto al pueblo estadounidense. Las decisiones cruciales que influyen en la estrategia estadounidense sobre el Medio Oriente, no han sido creadas ni por el gobierno ni por el pueblo de los Estados Unidos; han nacido en Israel y en Wall Street.

La alianza entre EE.UU. e Israel no paso por los consensos políticos estadounidenses, el pueblo del imperio nunca se enteró a cabalidad de lo que implicaba esa comunión de intereses políticos. Vista a la distancia del tiempo ahora se percibe, más que como una alianza, como una relación de complicidad.

Por principio de cuentas, nunca se celebró un referéndum en EE. UU., porque su legislación no los permite, para preguntar a sus sociedades civil y política, si estaban de acuerdo en apoyar un micro estado, como Israel, para fabricar cuatrocientas bombas nucleares e incorporarlas a su arsenal de guerra. Esto creó un foco importantísimo de tensión en todas las naciones islámicas de la región de Medio Oriente. La amenaza de ese arsenal no ha podido ser ignorada, es una realidad que sienten dolorosamente en forma cotidiana, todos los pueblos de las naciones de la región.

Israel ha alegado, desde la creación de su arsenal nuclear, que ese material ha sido fabricado para defender su supervivencia, cosa que está por verse. Si ello es cierto o no, nadie se ha atrevido a investigarlo, pero quiérase o no esta ahí. Y lo más importante, también ha servido para instaurar una era de violencia debido a una política de permanente de agresión en contra de sus vecinos y no se diga con mayor razón contra el pueblo palestino.

Viéndolo bien, desde hace muchos años los servicios de inteligencia de Israel, aunque parezca paradójico, asediaron a los estadounidenses. El Mossad, se permitió tender un cerco en instituciones como la ONU y no se diga en Washington, incluida la Casa Blanca. Gracias a la desproporcionada influencia y enorme peso económico de los grupos financieros de capital judío y operado por judíos estadounidenses no le fue difícil controlar puntos estratégicos de las finanzas que maniataron a los grupos no judíos y comenzaron a dictar políticas francamente proisraelítas, las que beneficiaban más Israel que a los propios EE. UU.

En  el terreno político, el espionaje fue despiadado, hasta poner de rodillas a sus enemigos. Quién no recuerda el caso de la Casa Blanca, cuando el Mossad logró incrustar, con su estrategia a una muy joven becaria que ayudó a desacralizar o, según como se vea, humanizar el ambiente puritano de la Oficina Oval, cuando en esa oficina inauguró las prácticas de sexo oral con el entonces presidente Wiliam Clinton. El asedio, luego entonces, en contra de las instituciones estadounidenses fue, por decir lo mínimo, muy efectivo y contundente.

Como se puede imaginar, después de tomar la plaza el Mossad, las condiciones de trato entre miembros de las comunidades de inteligencia fueron otras de mayor hermandad y, claro, complicidad.   

       Gerardo Reyes Gómez

12 de enero de 2009

 

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LOS CICLOS DEL DESTINO HISTÓRICO

Ahora y no mañana ni pasado es cuando debemos estar concientes

de los retos que enfrentamos y actuar en consecuencia.

En el amanecer de este 2009 pocas alternativas positivas de emancipación se vislumbran para México en el futuro inmediato. La creciente recesión económica mundial va ensombreciendo el horizonte del globo terráqueo y a los mexicanos nos sorprende en posición supina esperando el golpe final del imperio. Pero no todo está perdido, ni se ha dicho la última palabra; nos resta una pizca de esperanza: la de encontrar la energía y creatividad necesaria para oponer resistencia y concebir un nuevo mundo más justo y más humano.

Luchar cada instante de nuestra existencia, para crear un frente común capaz de ofrecer resistencia a los formidables embates de la ambición desmedida de las elites dominantes, de la corrupción generalizada que se ha vuelto el cáncer más maligno de la vida moderna en casi todas las comunidades nacionales y que, sin exagerar, amenaza con la extinción de la especie humana, no sin antes haber provocado cruentos conflictos, despiadadas hambrunas y la desaparición de enormes porciones de la población más dependiente.

Se han puesto en operación estrategias globales, por parte las grandes potencias, diseñadas en los llamados think tanks para dominar al mundo utilizando: la violencia, el poder de la comunicación masiva, la dependencia alimentaria, la explotación de los recursos estratégicos, la centralización decisoria de las finanzas mundiales, la apropiación de los adelantos tecnológicos, la regulación de las desigualdades, y el control mental de las masas, entre otras.

Los objetivos de todas esas estrategias de dominación mundial son, entre otros: fortalecer el poder hegemónico de las elites, imponer una organización jerarquizada del poder político, centralizar el control de los recursos estratégicos del planeta y la acumulación de la riqueza en un cada vez un menor número de manos. Todo ello pasa por la obtención y fortalecimiento de los instrumentos de control de la economía y de la violencia institucional e informal de los estados.

Los mexicanos, atávicos como somos, ciframos el grueso de nuestras esperanzas en ciclos históricos. Desde hace algunos años comenzamos a considerar que después de las altamente simbólicas fechas de 1810 y 1910, de los movimientos de Independencia y la Revolución Mexicana, estamos predestinados a emanciparnos en el año 2010 y todo un importante movimiento, cada vez menos soterrado se encuentra en gestación en las bases populares con nuevos líderes políticos e intelectuales que han tomado en sus manos ese futuro destino. En este movimiento ha sido fundamental la formación de una nueva base de cuadros que tomen lo esencial y rescatable de nuestra historia.

       Gerardo Reyes Gómez

05 de enero de 2009

 

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A Marcelo Ebrard Casaubón le ganó la ambición, y como a Napoleón Bonaparte que en la campaña de la toma de Moscú le ganó el General Invierno, así a Marcelo le ganó el general dinero, por su falta de previsión y planeación; abrió más obras viales en construcción de las que puede atender, con lo que logró una hazaña: soliviantar en su contra a la sociedad capitalina.

¿En que cabeza cabe que al comienzo de la crisis financiera más grave de la historia el jefe del D. F. se haya lanzado a abrir innumerables frentes de batalla sin contar con la seguridad de tener todos los recursos financieros disponibles y a la mano para terminarlas en los tiempos programados?

Por ese craso error a Marcelo se le vino el mundo encima, en unos cuantos meses ha logrado, en las horas pico, paralizar a la ciudad más poblada del país. Ha convertido en un verdadero diario vía crusis el camino de millones de capitalinos y claro, eso no le resulta gratis. Ello lo ha convertido, como a Durán Reveles, el presidente municipal de Naucalpan, en otro coleccionista de mentadas de madre. A Marcelo le mientan diariamente la madre en todos los tonos, colores  y matices millones de víctimas de su estupidez. Por su desmedida ambición quiso competir con el carisma de Andrés Manuel López Obrador, el presidente legítimo de México, un político que puso de moda aquello de “amor con amor se paga” y cariñosamente se echo, materialmente al bolsillo, a millones de habitantes del D. F. y lugares aledaños.

La irresponsable y criminal falta de previsión y desmedida ambición de Ebrard Casaubón ha puesto en peligro el prestigio de años de exitosa gestión administrativa de políticos del viejo PRD. Además que su falta de sensibilidad y congruencia política lo llamó a adoptar una conducta a la que muchos califican de “dos aguas” y medio traicionera, a las que debieran ser sus lealtades.

Todo indica que Manuel Camacho Solís no supo evaluar a su pupilo y ayudo a colocarlo en una posición que no se merecía, cuando no hay talento suficiente sino para ser un segundón, él, Marcelo, se sacó la lotería. Y, debemos reconocer que a Marcelo, por más que esté panzoncito, le han quedado muy grandes los pantalones de López Obrador. Marcelo se dobló a las primeras de cambio ante las rodillas del ilegítimo, creyendo que podría capitalizar para su capilla los favores de Los Pinos, sin percatarse que para un pequeño traidorzuelo, los maestros de la traición que se robaron la Presidencia de la República y vendieron a PEMEX, se pintan solos. Ahora Marcelo se encuentra viviendo el dilema del perro que perdió las dos tortas.

 

       Gerardo Reyes Gómez

15 de diciembre de 2008

 

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BARAK OBAMA Y LAS REDES DE PODER ESTADOUNIDENSES

Nadie debe olvidar que el presidente electo de los EE. UU. es, ante todo, un producto de un sistema político que si bien cambió de presidente continúa siendo la base de una estructura de poder económico históricamente arraigada en la esencia misma del imperio.

Con lo anterior “Línea Directa” se refiere a que Obama, posee límites más o menos estrechos de actuación que le son impuestos por una serie de poderosísimas redes de poder real, como las militares a las que se ve obligado a obedecer o, por lo menos a tomar muy en cuenta en el proceso de toda de decisiones. Obama, ya se ve desde ahora, no es libre ni está solo en la cúspide del poder. La Casa Blanca es un coto donde se desplaza el presidente, pero no está solo.

Obama tiene la obligación de ir avanzando de acuerdo a aquellas redes que le sirvieron de peldaños cuando le propusieron llevarlo a la Presidencia. Hay cosas que puede hacer, pero otras que le están vedadas, por ejemplo, cambiar la situación geoestratégica de de la base naval de Guantánamo, es terreno que él no pude pisar. Otro ejemplo sería desconocer los acuerdos secretos firmados con las entonces autoridades de la ex unión soviética en torno a la no invasión de la Isla se Cuba y finalmente pasar por alto los acuerdos secretos copulares con los países de la OTAN; éstos siguen siendo la piedra angular sobre la que descansa la paz mundial.

Así que  nadie debe hacerse de falsas expectativas, cierto que se da un cambio de presidente y, si se quiere, de los estilos de gobierno, pero el sistema continúa siendo el mismo. Las cúpulas de poder económico y militar son las mismas, los verdaderos dueños del planeta no cambiaron, están ahí vigilantes y cualquier cosa que ponga en peligro ese principio será rechazada violenta y definitivamente.

Los dueños del imperio consideraron positivo un cambio cosmético del aparato del poder ejecutivo en la Casa Blanca, porque la corrupción, que desquebraja a todos los imperios después de un tiempo, había hecho presa de muchas de las instituciones legales y financieras del sistema y se imponía dar un nuevo “looK” al aparato de poder, pero este no tiene que ser tan drástico que cambie los objetivos fundamentales sobre las que se asienta todo el sistema. Así que olvídense, hasta ahí llegamos y con eso el mundo debe funcionar, después de severo ajuste pero en la médula, será el mismo.  

 

       Gerardo Reyes Gómez

8 de diciembre de 2008

 

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LA RECESIÓN Y LOS CULPABLES

El mundo ha estallado financieramente en mil pedazos, aunque los efectos de la pavorosa crisis apenas se comienzan a sentir de desigual manera alrededor del globo terráqueo. Aun es pronto para predecir sus consecuencias totales, pero entre las más débiles de las comunidades nacionales ya se aprecian estragos.

Durante la gran depresión, en el 29 del siglo pasado, para estas alturas ya habían saltado al vacío por las ventanas de los altos edificios de la Quinta Avenida y en Wall Street en Nueva York un buen número de banqueros y financieros. Se sabían culpables de un fenómeno económico de nivel mundial. Eran otras épocas y otra moral la que predominaba en el mundo.

Hoy, en los días de la ética Bushoniana  no hay ni ética ni sentimientos de culpa, sin embargo, la recesión que hemos comenzado a padecer será aún más violenta y salvaje que la anterior.

Pero que no nos digan que no hay culpables de esta situación que enferma al mundo. La ambición, la avaricia y la injusticia hicieron presa del mundo financiero y los gobiernos de la Dinastía Bush solaparon y cobijaron prácticas irresponsables de desregulación de la economía. Los centros de mando financiero de los EE. UU. fueron omnipotentes para establecer unas reglas del juego tan flexibles que rayaban casi siempre en la ilegalidad. Ahora, que no nos digan que los miles de muertos que ya se dan en las regiones más depauperadas, y la de los millones que vendrán, no tienen culpables.

La más descarada corrupción financiera gubernamental hizo presa del corazón económico del imperio. No se impusieron límites para transgredir los parámetros normales de la más elemental justicia y el resultado será la devastación de los mercados, cuando estallan los equilibrios y los contratos no valen el papel sobre los que están escritos. Ellos los financieros ya no se lanzan por las ventanas impulsados por sus complejos de culpa, pero nosotros los que sufrimos los efectos de la crisis global, deberíamos lanzarlos a la hoguera en leña verde. Es demasiado el daño que están provocando y ni siquiera se ha levantado una voz generalizada para condenar y quitarle toda la confianza a la autoridad política y económica del imperio.

Por todo lo anterior y todo el sufrimiento que causan y continuarán causando entre la gente inocente, yo, como mucha gente pensante del planeta los maldigo y les escatimaré hasta el último gramo de respeto. Han pasado a formar parte de nuestros enemigos y de su antigua leyenda de la “primera democracia del mundo” nunca ha  pasado de ser una vil patraña.

 

       Gerardo Reyes Gómez

1 de diciembre de 2008

 

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EL SALVAJE SAQUEO DE NUESTROS RECURSOS

Un gobierno que pierde o no logra ganar los consensos mínimos de aceptación de la población en general, se aleja la de la legitimidad.

Habiendo llegado al poder en forma controvertida el señor Calderón, debido a un muy cuestionado proceso electoral, en el cual prueba más contundente de su debilidad la dio el hecho de que el PAN nunca aceptó el conteo de voto por voto. Ahora, en el ejercicio real de la gobernabilidad, encuentra dificultades difíciles de superar.

La sociedad mexicana ha detectado con facilidad y con evidencias, que no se está gobernando para las mayorías, sino que las políticas de estado, cuando las hay, privilegian los intereses extranjeros, sobre los nacionales, como en el caso de la Reforma Petrolera, en la que la super mafia formada por los líderes de la coalición de los grandes partidos dictó la privatización disfrazada.

Cuando a ojos vistas, se está saqueando al país utilizando el sistema bancario transnacional y el Gobierno dice carecer de los instrumentos para regular y controlar la actuación de la Asociación de Banqueros de México, la cual pasó a ser un inútil membrete, cuado las decisiones del sector bancario se toman en las casas matrices situadas en los países de los dueños de esos bancos, entonces, completamente minada la soberanía nacional, el señor Guillermo Ortiz, gobernador del Banco de México, afirma que no hay nada que hacer al respecto, dobla las manos y cuando mucho acierta a hacer un exhorto a esas casas matrices para que, en lo posible, no perjudiquen más al país con sus elevadísimas tasas de interés, con sus desmesurados cobros por los servicios bancarios que proporcionan a esa población cautiva, la cual desde hace decenios contrató con instituciones, entonces mexicanas, las condiciones de aceptación.

Ahora siendo otros los dueños de las instituciones bancarias, cambian sin recato las reglas del juego, sin preguntarles a los clientes si aceptan o no esas nuevas reglas. De hecho los clientes bancarios son tratados como ganado que quedó incluido en una transacción de compra-venta, donde no tienen ni voz ni voto. Y todo esto fue el resultado de la altísima corrupción institucional del sistema bancario, cuando era nacional, en colusión con los anteriores gobiernos.

Los clientes bancarios, como otros grandes sectores de la población, fueron también traicionados y Guillermo Ortiz, sus jefes y sus socios fueron los artífices del despojo y lo son del inclemente saqueo de nuestros recursos.

Ahora para frenar la sangría económica que sufre México se requiere una dirigencia con voluntad, tamaños y dignidad y el PAN y el PRI nunca se han caracterizado por tener ni los unos ni la otra.    

 

       Gerardo Reyes Gómez

24 de noviembre de 2008

 

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Hoy 17 de noviembre de 2008, es uno de esos días que fueron transformados en festivos bajo el pretexto de mejorar la productividad, pero que en realidad están inspirados en el periodo de transición para la anexión de México a los EE. UU. de Norteamérica.

Detrás del pretexto explícito de evitar los “puentes” que forman los días festivos y de asueto obligatorio, al juntarlos con los de los fines de semana, se encuentra el propósito de homologación del calendario oficial mexicano con el nuevo calendario propicio al del corazón del imperio.

El lector con curiosidad podrá notar que, en días como hoy, los reporteros de los diversos canales de televisión salen a la calle con la orden de realizar mini encuestas entre los transeúntes citadinos haciéndoles preguntas semejantes a ésta: ¿sabes usted qué se festeja hoy? La gran mayoría ignora que hoy no se festeja nada. Que este día se cambió por el del 20 de noviembre, Día de la Revolución Mexicana. De esta manera el próximo 20 de noviembre, que cae en jueves, estamos obligados a trabajarlo como día normal y casi a nadie se le ocurrirá dejar de trabajarlo para unirlo al viernes y formar un puente, como todavía hace pocos años se hacía. El propósito de aumentar la productividad de la clase trabajadora está cumplido, pero el sentido histórico se ha perdido.

El reportero de la televisión, ducho en su trabajo, abundará para preguntar qué se festeja el día 20 de noviembre y lamentablemente cada año que pasa, son menos los ciudadanos que recuerdan la celebración y el significado de esa fecha histórica. Y así pasa con cada una de las fechas que guardan relación con nuestra historia. Pero tras de ello está el propósito que mencionábamos; hacer olvidar el pueblo lo que de valioso tiene nuestra historia como un elemento de identidad nacional.

Las fechas que nos quieren hacer olvidar son todas las que tiene que ver con las luchas de independencia, la soberanía, las que conmemoran a nuestros héroes, las que exacerban el nacionalismo y refuerzan nuestra identidad.

¡Carajo, quieren hacernos olvidar que el movimiento de la Revolución Mexicana le costó a la patria un millón de muertos! Que el movimiento aportó reivindicaciones sociales que fueron pioneras en los movimientos sociales del mundo, que establecimos avances que revolucionaron los modelos de desarrollo social de países más atrasados que el nuestro e incluso más avanzados y que finalmente, con el advenimiento  del capitalismo salvaje, y modalidades como el neoliberalismo, al que bien representa el actual poder central encabezado por buen número de traidores, están destruyendo y castrando a las nuevas generaciones de mexicanos a quienes con todas las argucias posibles les están robando su identidad.

 

       Gerardo Reyes Gómez

17 de noviembre de 2008

 

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Hoy como hace algunos ayeres, en la época clintoniana, debería escucharse un grito que, en México resonara, tanto en Palacio Nacional como en Los Pinos: ¡ojo con la economía, estúpido, la economía!

Sin proyecto de Nación el grupo en el poder se debate entre su incapacidad e ineficiencia; solo se dedica a dar palos de ciego, tratando de impactar a la piñata.

Desde hace varios sexenios: los de Miguel de La Madrid, Carlos Salinas y no se diga Ernesto Zedillo Ponce de León, en la época dorada del neoliberalismo, los gobiernos priístas y panistas, se acostumbraron a caminar tomados de la mano de dos instituciones estadounidenses al servicio de intereses predatorios: el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, ambas inspiradas por el gurú del neoliberalismo Alan Greenspan.

Cuando más de cinco lustros después, el gran gurú confiesa haberse equivocado al cifrar el éxito de la economía en la libertad de las fuerzas del mercado, mensaje que lleva implícita una declaración de derrota, pero por desgracia llega demasiado tarde. Ha comenzado la recesión en el imperio y en todas sus áreas de influencia, esto es, en todo el planeta. La libertad a que aducía Greenspan al anunciar su hipótesis se convirtió en libertinaje. La corrupción financiera lo pudrió todo y mientras, no hubo restricciones de Estado lo suficientemente poderosas como para frenar los excesos de la excesiva ambición y la ilegalidad.

Los resultados los tenemos a la vista. El hambre amenaza a extensas zonas del planeta, y a economías como la mexicana, que no saben qué hacer. Giran sus ojos hacia el imperio, pero allá ellos están intentando salvarse a sí mismos, no tienen tiempo ni humor para paliar las dificultades de los miembros más débiles de su grupo de influencia; suponen que si logran salvarse, los problemas de sus socios desaparecerán por sí solos. Pero eso es un grave error porque, en el mientras, tendrán que cambiar las condiciones económicas y sociales de los países dependientes y no todos sobreviviremos, al menos en condiciones semejantes a las acostumbradas, previas a la debacle financiera.

Las estúpidas dirigencias económicas mexicanas pusieron todos sus huevos (que nunca han sido muchos) en una sola canasta. Primero nos robaron la independencia económica y luego nos hundieron con sus proyectos de todo tipo.

Hoy los enanos calderonistas, que dan lástima miran hacia la cumbre del imperio en Washington y ya no está la dinastía Bush. Ésta ocupa ya un lugar muy deteriorado en el basurero de la historia. Si bien existen visos de alguna esperanza demócrata, ella no llegará a paliar nuestras condiciones de vida automáticamente. Llevará tiempo para restaurar un camino en malas condiciones que Bush convirtió en casi intransitable brecha. Primero serán ellos y luego ellos y quizá después seguramente podrán venir en ayuda de los demás.

El mundo vive hoy un acelerdísimo proceso de cambio paradigmático, en lo económico, político y social. Ningún premio Nóbel logró vislumbrar siquiera lo que hoy estamos viviendo, ni economista alguno diseñó un nuevo sistema capaz de sustituir, al capitalismo que murió de corrupción, en la variedad estadounidense. Las mentes más brillantes del planeta tendrán que encontrarle solución, antes de que la hecatombe termine con porciones considerables del planeta.

 

       Gerardo Reyes Gómez

10 de noviembre de 2008

 

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Miente quien afirme que en esta primera gran batalla para defender el patrimonio energético de los mexicanos, no hay vencedores ni vencidos. Si alguien ganó el despojo, para usufructuar los bienes de la nación, no existe duda de que alguien perdió; y esta vez no fueron ellos, los poderosos, sino los sectores depauperados.

Cualquier trabajador, sea obrero, campesino, oficinista o ciudadano común, que se vea en la necesidad de abordar un vehículo de transporte de los no subsidiados, como el Metro, está pagando ya los efectos de la primera derrota.

Cualquier propietario de un automotor que se detenga en una estación de gasolina para recargar su tanque, está pagando ya, el precio de la derrota, aportando un impuesto informal y adicional de guerra. Además con incrementos semanales que irán aumentando su obligatoria aportación definida y calculada, por los vencedores. Un impuesto salvaje, altamente inflacionario, que solo redundará en beneficio de la más injusta desigualdad social.

Bien se acordó la elite gobernante de no gravar a su clase social privilegiada  ni con el pétalo de una rosa, crisantemo o margarita. No  se atrevió a tocar el “derecho” de los ricos para no pagar impuestos en las operaciones de la Bolsa Mexicana de Valores, ni los impuestos fiscales de importación por las toneladas de drogas en tránsito que pasan por las aduanas del país, y donde el Aeropuerto Internacional de la ciudad de México, es la joya de la corona. Una elite de la delincuencia organizada desde le mismísimo gobierno federal que, ahora sabemos, ha gozado de protección oficial y servicios de inteligencia y contraespionaje personalizados, durante años. La Procuraduría General de la República ha sido la garante de mantener el orden de privilegios. Una cadena delicuencial donde resulto tan pinto el azul, como el colorado. En donde tienen las manos metidas tanto los verdes de las Lomas de Sotelo, como esa institución de caridad conocida como la DEA, representada con propiedad y altura por el “subprocurador de Hierro” Santiago Vasconcelos, viejo conocido en Línea Directa.

Que nadie se llame a engaño los perdedores, en esta primera mega escaramuza por el petróleo, en la que perdimos los jodidos, habremos de pagar la  osadía de haber retado al Poder ejecutivo, a  los poderes fácticos, y a las instituciones tan ilegítimas como corruptas, nacidas de un mega fraude electoral. Pagaremos por habernos enfrentado al sistema más perfecto de la impunidad oficial, a los organismos copulares, los representantes de los banqueros, los industriales y a los agentes de las empresas transnacionales; a la crema y nata de la delincuencia organizada oficial, la que nace en el seno de las altas esferas de gobierno.

Está de más decir que en esta lucha entre patriotas y traidores, hasta ahora ganada por estos últimos, arrojó un saldo doloroso al mostrarnos cómo somos, un país fracturado, dividido entre, por lo menos, dos grandes fracciones, con el cuento de la modernidad.

Sin embargo, también ellos están hechos pedazos y lo único que los mantiene unidos es la ambición y el poder robado a la nación. Pero no hay mal que dure cien años ni tarugo que lo aguante.

 

       Gerardo Reyes Gómez

03 de noviembre de 2008

 

A partir del nuevo nivel de la violencia en México, el problema social de la migración ha generado una relativamente nueva modalidad de  migración a la que aún no terminamos por acostumbrarnos; la huida de las elites.

El origen de esa nueva forma de migración se encuentra en la incapacidad del gobierno del Estado para garantizar a los ciudadanos mínimos de seguridad aceptables. Grupos cada vez más grandes de ciudadanos de la comunidad nacional se sienten agredidos por los desproporcionados abatimientos de los niveles de seguridad a que está sujeta la sociedad.

Lo anterior ha provocado un acelerado incremento del miedo social que afecta a estratos acomodados de la comunidad los que, al sentirse amenazados, buscan salir del país para encontrar condiciones más aceptables de convivencia. Esta claro que no todos los que quisieran salir huyendo del país pueden hacerlo, porque se requieren, recursos monetarios, educación, facilidades para intentar incrustarse en una capa social equivalente entre diversos países del extranjero. Pero el objetivo de esos grupos es salir huyendo de México y de su nefasto sistema de seguridad que, día con día, muestra mayores niveles de fracaso.

Muy pocos fuimos los que pensamos que al descomponerse la estructura política del país, cuando se rompió el principio democrático basado en un Estado de Derecho, con la usurpación de la Presidencia de la República, estaríamos a merced de la descomposición del sistema jurídico y de los aparatos de seguridad del Estado. Ahora también la sociedad civil está pagando el precio de haber cometido, permitido o solapado un fraude de enormes proporciones, cuyos subproductos nos arrastra a la barbarie, por la proliferación de la delincuencia organizada que alcanza niveles de escándalo. Y, repito, no todos nos podemos salir huyendo, pero el precio que pagaremos los que nos quedamos es altísimo. El miedo social nos lleva nuevas formas de convivencia, a las que no estábamos acostumbrados y, materialmente hay gente que se ahoga en esas nuevas y degradadas condiciones de vida, porque aceptémoslo, eso no es vida.

Los periodistas que al recibir amenazas de muerte de la mafia y de la delincuencia organizada, observamos que, con más frecuencia, éstas se cumplen y el Estado se muestra incapacitado para afrontarlas, porque la colusión entre esos grupos, con las autoridades del Estado se lo impide. Este es el gran fracaso del régimen panista de Calderón y la recompensa que está obteniendo por haber violentado la incipiente vida democrática que comenzábamos a vivir.

Sin embargo, si esto esta pasando en los estratos más acomodados de la sociedad mexicana, ¿cómo pueden continuar soportando esos millones de compatriotas que no tienen la mínima esperanza para emprender una huida hacia otros territorios que les ofrezcan niveles de vida más dignos de supervivencia social y mínimos de seguridad para ellos y sus familias?

Ya no hay ni mínimos de vergüenza, ¿verdad señor Calderón?

 

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LA SILLA QUE NOS SALIÓ REGALADA

Apenas el viernes pasado la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en una votación holgada de su asamblea General, México, contra loa augurios de la lógica más pura, resultó ganador de un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad, el órgano ejecutivo más importante de la Organización.

A muchos mexicanos la noticia nos dejó pasmados. ¿Cómo siendo nuestro país el indiscutible campeón de la inseguridad, había sido premiado con un lugar en el Consejo de Seguridad? Al principio creímos que era una mala broma, porque México ha incrementado los límites de la inseguridad en más de 2000% en los últimos dos años. Nadie, en su sano juicio puede salir de su casa en cualquier ciudad del país, con la absoluta seguridad de que podrá regresar a ella sano y salvo.

Podemos afirmar que cualquier jefe policiaco, sea de la PFP o la AFI, especialmente con nexos con los panistas, pensó en ir a comprar dos docenas de cohetones para el mismo viernes por la noche salir a tronarlos al parque más cercano a su casa, así de alegre debe haber estado, pero a decir verdad, a nosotros nos pareció que en la decisión de la ONU hubo gato encerrado. Sin casi solicitarlo y ganar de calle una votación de la Asamblea General, nos tiene anonadados, en el mejor sentido de la palabra.

Y claro, con lo mal pensado que somos, caímos en cuenta que en esos grandes organismos el control de los puestos estratégicos recaen en las delegaciones que poseen peso político. Que son las que tienen silla permanente en el Consejo de Seguridad, como por ejemplo los EE. UU. de Norteamérica. Entonces caímos en que a ellos les conviene tener un voto potencial más de cualquiera de sus lacayos que los apoye en sus actividades siempre bélicas. Ese es quid del asunto y entonces no necesitábamos merecerla para ganar esa silla en el Consejo.

La última  vez que México ocupó un asiento en ese Consejo de Seguridad lo ocupó Adolfo Aguilar Zinzer durante los años 2003-2004 y al oponerse a respaldar las propuestas del Departamento de Estado de Washington se ganó la enemistad del imperio. Poco después del término de su gestión en la que Aguilar Zinzer aseguró en la ONU que México era considerado el patio trasero de los EE.UU., el murió en circunstancias más que sospechosas, en un “accidente” carretero regresando de Tepoztlán, Morelos. Huelga decir que los accidentes carreteros son uno de los más socorridos modus operandi de la CIA para desaparecer a los disidentes, sea en México u otras partes del mundo.

Así que esperemos una discreta actuación de la canciller Espinosa y omita los grititos de ¡Viva México!, sin darse golpecitos en sus robustos pechos, porque los méritos para conseguir ese asiento no permanente ganado en el consejo de Seguridad, no tiene que ver con ella y quizá sí con el ex canciller Castañeda, por más que obvias razones.      

       Gerardo Reyes Gómez

20 de octubre de 2008

 

 

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LA LEY MORDAZA EN LA UNAM

La UNAM siente sobre su cuello la amenaza de un instrumento de presión muy efectivo, que utiliza frecuentemente el gobierno del Estado para doblegar anhelos de pensamiento libertario generados en la Gran Casa de estudios; nos referimos al presupuesto que ejercerá la Universidad el próximo ciclo anual.

Mientras a las autoridades de Hacienda, responsables de la planeación y elaboración del presupuesto en momentos en que una crisis global, que apenas comienza y agobia al aparato de Gobierno, les es muy fácil maquillar errores garrafales en el ejercicio del gasto público para disminuir el monto presupuestario asignado a la UNAM, y a otras instituciones. Esto es, en la contabilidad oficial se ocultan muy fácilmente aspectos de ineficiencia e ineficacia, como los montos reales destinados a la construcción de imagen de las autoridades del Estado, y de los enormes recursos destinados al pago a los medios electrónicos para llevar a cabo las campañas de propaganda política.

 Debido a lo anterior podemos asegurar que el doctor Narro Robles, no descansa en un lecho de rosas. En momentos muy cercanos de definición política en materia energética, el velo de la mordaza sobre las opiniones e los universitarios cobra vigencia. A un mes escaso de que el rector Narro y los universitarios todos rendimos homenaje al ex rector Javier Barros Sierra, quien en momentos de la última gran confrontación de la Universidad con el gobierno del Estado, supo enarbolar valientemente con pundonor la bandera de la justicia y la verdad, en contra de las posturas autoritarias del poder político que ahogaban o reducían los cauces de la democracia, por medio de la violencia, ahora se abre la posibilidad de un nuevo enfrentamiento, en el que como siempre, la UNAM y el pueblo de México lleva las de perder.

 Sin embargo, la postura de la UNAM es irrenunciable; o está con la justicia que le exige el pueblo o traiciona sus principios, los que le dan vida y razón de ser a la institución. Ni siquiera puede darse el lujo de quedarse en medio o al margen de tan fundamental asunto. El análisis del proceso histórico de la privatización de PEMEX lo delataría. También para la UNAM es cuestión de supervivencia, si pretende contar con la credibilidad, la condición sine qua non para su existencia.

       Gerardo Reyes Gómez

13 de octubre de 2008

 

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LOS PERROS DE LA GUERRA

Parecería que los perros están tristes por el fin de una época que los trató con magnanimidad, pero véanlos bien. Ellos saben que, más temprano que tarde, volverán esos días de gloria, en los cuales vivirán de nuevo y verán resplandecer la marcialidad, los himnos heroicos, la prepotencia de las armas y el estado de excepción que los guardan y los preservan. Los perros del Pentágono solo están a la expectativa.

El cambio de paradigma, creado por el derrumbe de la economía financiera mundial, solo los replegó, como una medida táctica, para tomar más impulso, auque cada vez más tecnificados y sofisticados. Pero no nos engañemos, ellos están para servir a sus amos y hacer pedazos a los enemigos. El Pentágono no duerme y cuando parece hacerlo, está en una permanente vigilia aguardando las órdenes de sus cancerberos. Es parte indivisible e imprescindible del poder imperial.

Ellos parecería que conscientemente ahora rechazan a la dinastía Bush, pero no es así, lo que pasa es que obedecerán la voz del nuevo amo. Al menor chasquido de dedos reaccionarán como un solo perro a la voz de mando. Siempre ha sido así y solo así preservan su lugar en la estructura de poder que gobierna al mundo. Mientras los políticos cumplen con un ciclo, los perros no se desgastan y mañana, si es necesario y cuantas veces lo sea, están prestos a hacer trizas a hombre, mujeres, niños y ancianos, por el solo precio de la “gloria” y cuando hay suerte, talento y entrega total, también unos pocos, los que lo merecen, son bañados de contratos más que generosos que les permitirán vivir a sus descendientes con holgura y hasta rodeados de lujos por varias generaciones. Entonces pasan a formar parte de un nicho de intocables y consentidos del sistema.

Después de haber provocado miles, cientos de miles y hasta millones de muertos, como en Hiroshima y Nagasaki, los perros de la guerra siguen reinando no solo en su perrera, sino en enclaves extranacionales y en vastos territorios, dominados por sus amos,  aunque a ellos de vez en cuando, les acompaña algún político como secretario de la Defensa que, utiliza a los perros para su personal provecho y logra amasar inmensas fortunas para la pequeña mafia a la que pertenecen, usando el juego de intereses en torno al petróleo, o a cualquier otro valor de cambio susceptible de ser atesorado.

En este particular momento por el que atraviesa el imperio, miles de perros de la guerra retornarán a casa y poco a poco reclamarán sus glorias, verdaderas unas, pero las más, ficticias, para integrarse en la maquinaria de poder civil y militar. Y la rueda de la fortuna los hundirá en el anonimato y, por qué no decirlo, a unos cuantos le sonreirá y los convertirá en sus consentidos. Hay perros con suerte y sin ella como, en todos los órdenes de la vida.  

  

       Gerardo Reyes Gómez

06 de octubre de 2008

 

EDITORIAL EDITORIAL EDITORIAL EDITORIAL 

A Línea Directa le complace frecuentemente ilustrar a nuestros lectores con temáticas escabrosas, de actualidad pero que consideramos fundamentales para describir la realidades en las que nos encontramos envueltos; una de ellas, sin lugar a dudas, es la delincuencia organizada.

Cualquiera con un poco de información y un mínimo de talento puede introducirse en el asunto, si no por miles, si por cientos de vías para hacer una descripción interesante que lleve al lector a plantearse interrogantes de cómo, el poder político cubre las operaciones delictivas de grupos de privilegiados. Tomemos el caso del ex secretario de Hacienda de Vicente Fox que, en su momento, fungió como el cajero personal de la familia presidencial y sus amigos. En justicia a este señor no se le debería permitir quitarse el antifaz que identifica a los ladrones.

Sobre el asunto podrían escribirse miles de cuartillas, pero baste decir que una de sus acciones impulsó, como ninguna otra, al representante oficial de las narco-finanzas nacionales; a quien se le  conoce con el nombre de Roberto Hernández Ramírez. El personaje que vendió el Banco Nacional de México a la transnacional Citibank, operación  por la cual, gracias a la protección que le brindó el ex presidente Fox, Hernández no ingresó al erario, ni una de las superdevaluadas monedas de cinco centavos, cuando debería haber pagado, nada más de impuestos legales, doce mil millones de dólares. Esta, la que describimos, sí es una verdadera célula de primer nivel de la delincuencia organizada operando en México, que, desde luego está más allá del bien y del mal, porque continúa gozando de la mayor impunidad.

Sin embargo, como bien dice un conocido refrán. “no tiene la culpa el indio, sino quien lo hizo compadre”. Y en esto el ex secretario de Hacienda, Vil Díaz, ni modo que no supiera a quién estaba beneficiando. Aunque haya recibido órdenes específicas de su entonces jefe, el ex presidente Fox, eso no lo libera de la responsabilidad fraudulenta para disponer discrecionalmente de los fondos del erario.

Está claro que estamos hablando de Hernández Ramírez, el personaje que en el sexenio antepasado prestó su finca en Yucatán para que se reunieran en ella Ernesto Zedillo Ponce de León y Wiliam Clinton, hazaña que volvería a repetirse en este sexenio de Felipe Calderón, reuniendo en las inmediaciones de la finca a George Bush y Felipe Calderón, donde se ultimaron los detalles del Plan Puebla Panamá, el cual, gracias a esa visita, ahora se denomina “Plan Mérida”.

Así que le haga como quiera, el ex secretario de Hacienda Gil Díaz, pero no pretenda ignorar que fue él quien avaló la exención de impuestos de un personaje fundamental de la delincuencia organizada y muy probablemente gracias a ello o, al menos en gran parte, aún recibe la protección del sistema político mexicano.

Cuando falta solo un mes para que prescriba el delito cometido por Gil Díaz. Aunque diversos funcionarios de Hacienda fueron citados oportunamente por el Congreso, no hay manera de que los involucrados en el ilícito de los doce mil millones de dólares se presenten a declarar para delimitar responsabilidades. ¡Vaya mafia, Vaya país en el que vivimos!

  

       Gerardo Reyes Gómez

29 de septiembre de 2008

 

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TERRORISMO DE ESTADO EN MÉXICO

Cuando el pasado día 15, todavía no se apagaban los ecos de las campanas de los edificios de gobierno de todos lo estados de la República, festejando la Ceremonia del Grito de la Independencia de México, se dejaron escuchar los ominosos estallidos de dos granadas de fragmentación que mataron a siete personas e hirieron a un número mucho mayor, en el centro histórico de Morelia, Michoacán. Había nacido en México el terrorismo de Estado.

Hacía apenas un mes que, en los círculos más serios y analíticos de la izquierda, había nacido el clamor de que el llamado presidente formal debía ser sujeto a juicio político para relevarlo del cargo. De llevarse a cabo la medida el gobierno federal se vería obligado a renunciar a todos sus planes para el resto del sexenio y para lo que viniera después.

Aunado lo anterior, así como a lo desmesurado del crecimiento de la violencia, además de la presión casi insoportable que sentía Calderón Hinojosa y resto del grupo gobernante, por evidente falta de gobernabilidad en varias latitudes del territorio nacional, decidieron realizar la estrategia que estaba planeada para acelerar el proceso de transformación de las instituciones del país y enmarcarlas aún más dentro de un Estado policiaco y militarizado. Antes de ello, era preciso realizar una acción inédita y contundente, la que estaba calculada para conmocionar al país. La reciente visita del Director de Inteligencia estadounidense a nuestro país había sido definitiva y aleccionadora; el imperio no podía permitir que se repitiera el caso del sexenio anterior, cuando por un conjunto de errores se les vino abajo el proyecto de privatizar a PEMEX.

En el discurso que Calderón llevaba preparado para ser pronunciado inmediatamente después del atentado terrorista, estaba claramente contemplado un enérgico y reiterativo llamado a la unidad nacional y achacar el mismo a los “terroristas asesinos” enemigos de México, incluso estaba previsto utilizar como pantalla de humo y chivo expiatorio al Cártel de la Familia y enfilar todas las baterías a la persecución de ese grupo delictivo. Claro que no podría faltar una coordinación indispensable para acompañar las acciones con un golpe mediático de todo el espectro de comunicaciones electrónicas. Esta vez harían polvo toda posibilidad de que los medios independientes de comunicación escrita intentaran llevar luz para iluminar los hechos con la verdad.

Qué casualidad que, cuando ya conocemos la pobre capacidad de respuesta clásica, a la que nos tiene acostumbrados el presidente Calderón, en esta ocasión la respuesta estaba bien articulada. Eso solo podría darse si hubiera sido previamente redactada y de acuerdo al plan preestablecido.

Debido al nivel de discreción que requiere un operativo de terrorismo de Estado, en México solo hay dos instituciones que pueden haberlo llevado a cabo: el Ejército o la Armada, con sus respectivos servicios de inteligencia. Se nos ocurre preguntar: por qué no estaba visible el general Galván los días previos al acto terrorista, y por qué, por primera vez en la historia, correspondió a la Marina encabezar el desfile militar del 16 de septiembre.

Adicionalmente, cosa por demás curiosa, ningún cártel reivindicó el  atentado para su causa, antes bien, el Cartel de la Familia lo repudió y actualmente, nos duele decirlo, pero tiene más credibilidad esa organización delictiva que las autoridades federales, especialmente la Procuraduría General de la República.

  

       Gerardo Reyes Gómez

22 de septiembre de 2008

 

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LA BURLA DE LA INDEPENDENCIA

En México, ni siquiera porque vivimos recordando este mes, el de la patria, fuimos capaces de ofrecer la solidaridad oficial con el gobierno del pueblo hermano de Bolivia.

Ante los evidentes ataques de los servicios de inteligencia estadounidenses para desestabilizar al gobierno de Evo Morales, fomentando y subvencionando la insurrección, porque los EE. UU. lo consideran un enemigo abierto, en el cono sur y Centroamérica lo menos que hicieron la mayoría de las repúblicas latinoamericana para ofrecer apoyo moral al gobierno boliviano y su presidente, fue solidarizarse y hacer suyos los reclamos de protesta, contra los planes del imperio para dividir, mediante la lucha de las autonomías provinciales, a una Bolivia profundamente lastimada y puesta contra la pared.

Cada día que pasa México se aísla más del movimiento independentista latinoamericano que ahora encabezan Brasil, Venezuela y Bolivia. Un movimiento que ahora se muestra reacio a aceptar a México, debido a su creciente dependencia política y económica de los EE. UU. Dadas las circunstancias evidentes ¿para qué quieren un esquirol entre sus filas? La política exterior mexicana, como el resto de las políticas de estado, también carece de un cuerpo congruente o proyecto de nación explícito que favorezca la unidad latinoamericana en el Continente.

Sintiéndose México y el gobierno de Felipe Calderón más cercano a  los EE. UU., a pesar de las insistentes muestras de coloniaje que nos prodiga el gobierno de George Bush, y el trato totalmente asimétrico, que nos brindan, no hemos sido capaces de reaccionar con dignidad y marcar una línea de defensa y no agresión a nuestras aspiraciones de autonomía política del imperio. Ellos no necesitan amigos, sino súbditos y, para nuestra desgracia, en Felipe Calderón lo han encontrado.

Bajo esas circunstancias y prevaleciendo en México un modelo de subordinación política y económica, no existen muchas salidas viables al problema. El grupo político que todavía detenta los restos de una cada vez más disminuida capacidad de respuesta, vergonzosamente se pliega a la voluntad del poderoso país de las barras y las estrellas. Y, claro, como una reacción lógica y natural la hermandad latinoamericana, ésta nos rechaza porque han comenzado a ver en nosotros a un enemigo, pero nunca más al líder latinoamericano que tuvo durante más de un siglo, la capacidad de frenar los embates del imperio, aunque en esa lucha hayamos perdido más de la mitad de nuestro territorio.

Ahora, siempre amagados por el poder militar del coloso del norte, se están adueñando de los últimos vestigios de nuestros recursos energéticos estratégicos. Nos dejan la desigualdad social, la pobreza extrema y viviendo tras una barda ignominiosa. Y aún así, el gobierno ilegítimo de México, les tiende una alfombra roja para que terminen de pisotearnos. Por todo lo anterior, lo que ello implica, no existe la menor duda Calderón, además de delincuente, es un traidor a la patria.

  

       Gerardo Reyes Gómez

15 de septiembre de 2008

 

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ESCENARIOS DE GUERRA MUNDIAL

Si en México la tensión y crispación política crecerá en los próximos días hasta resolver, en uno o en otro sentido, la amenaza de despojo del petróleo, todavía hoy a medias mexicano, en el escenario mundial se presenta un momento de coyuntura de dos meses de duración en el cual se hace evidente la amenaza a la paz y la seguridad mundial.

La enorme debilidad de la actual dirigencia del poder ejecutivo estadounidense ha puesto en peligro la seguridad interna de su sistema político. Factores que inciden en la conducción política, como la crisis económica, caracterizada por una violenta y creciente recesión que afecta los equilibrios de la bipolaridad mundial, propician en las fronteras de poder, fricciones que inciden en amenazas cada vez más abiertas entre Rusia, Estados Unidos y sus aliados.

El conflicto más notorio se dirime en el Cáucaso y la amenaza más incisiva está en el Mar negro, confluencia geográfica estratégica donde coinciden intereses vitales tanto de Rusia como estadounidenses.

Debe tomarse en cuenta que la crisis se irá sobrecalentando a medida que se acerca el momento de las elecciones presidenciales en los EE. UU., porque en éstas se reflejará la ganancia o pérdida de poder político específico de importantísimos grupos de poder, como los que  encabezan las industrias militares, los dedicados a la fabricación de armas, y otras industrias como: la aeroespacial, química, farmacéutica, la automotriz, y otras tan o más importantes, encargadas de preservar los intereses que están representados por los señores de la guerra que dirigen El Pentágono.

Sin embargo, para Rusia también es decisivo el incremento de su influencia en la geoestratégica región de los Balcanes y los accesos al Mar Negro. Regiones que no pueden permitirse el lujo de dejar sueltas para no ser estrangulados por un círculo enemigo en el que se define la circulación de los recursos energéticos del Estado ruso y sus zonas de influencia. Es debido a ello que en este momento confluyen, en esos puntos de tanta importancia militar, las fuerzas armadas de las dos potencias. A tiro de piedra de una embarcación a otra de las fuerzas en conflicto puede escucharse el chasquido de las fauces del oso ruso y el característico chillar del águila de cabeza real estadounidense.

Por lo anterior y, además como una medida desesperada para rescatar el poder presidencial de las manos del Partido Demócrata, el Pentágono está dispuesto a amenazar, con la posibilidad de una guerra, con un enemigo que posee todavía un enorme poder nuclear, si eso le sirve para continuar detentando el poder del imperio.

¿Cuánto de esta escenografía de guerra, fue montada para convencer a los votantes de los EE. UU. o tiene sustento de valor real? Y ¿cuánto de ello solo sirve para influir en las preferencias del voto estadounidense? Esto, como es de esperar, ya lo tienen cuantificado los estrategas del Pentágono.

  

       Gerardo Reyes Gómez

8 de septiembre de 2008

 

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EL NARCOTRÁFICO Y LA CODICIA PANISTA

¿El señor Calderón es, o se hace? ¿En qué idioma quiere que se lo escribamos? El desbordamiento de la violencia y de los problema de descomposición social que ha producido el narcotráfico devienen de la desaforada codicia panista.

Línea Directa ha tratado con cierta regularidad estros temas y al círculo de poder de Los Pinos todavía no le cae el veinte. El brutal desgaste de las instituciones políticas, sociales y aun religiosas provienen del mismo origen: la codicia de la clase política panista.

Cuando el régimen de Vicente Fox se encuentra que al margen del gobierno funciona una estructura paralela multimillonaria en dólares, les llenan los ojos del brillo de la codicia y hacen los arreglos para apropiarse del negocio que el PRI montó luego de muchos años de haber utilizado el método de la prueba y el error. Sin embargo, los nuevos panistas no tenían la experiencia para manejar una tan compleja estructura financiera de poder y corrupción. Y claro, rompieron los equilibrios existentes, con todo lo que ello significaba.

A la señora Martha y a sus socios se les ocurrió que deberían poner a trabajar a su favor lo que ya estaba ahí. Utilizando al procurador Macedo de la Concha lograron sacar al Chapo Guzmán de un penal de alta seguridad al que había sido trasladado para poder hacer más fácil el escape y le brindaron protección fondos y reforzaron una estructura que ya funcionaba.

Al mismo tiempo iniciaron los ajustes jurídicos para extraditar a los capos de otros cárteles, que se encontraban presos en el penal de La Palma. Iniciaron una cacería de capos de organizaciones como el Cártel del Golfo y aplicaron el poder del Estado para minimizarlos y destruirlos. Todo ello rompió los acuerdos previos entre el mosaico de cárteles del territorio nacional. Y ahí comenzó una guerra que aún está lejos de terminar.

Pusieron a trabajar en esas estructuras a gente nueva y, sobre todo, cambiaron las reglas del juego y, al mismo tiempo el código de ética del trato entre cárteles. Así lograron abrir la Caja de Pandora del narcotráfico en México. Hombres prominentes del gobierno dejaron de ser los árbitros del juego y se convirtieron en juez y parte. Su codicia es insaciable, después de haber estado fuera del negocio durante décadas se vieron rodeados de lujos y bonanza. Nada era suficiente y nada los llenaba.

Poco antes de eso, la Secretaría de la Defensa Nacional alentada por su contraparte estadounidense había cometido un grave error: enviar a EE. UU. a entrenar y profesionalizar a cuerpos de élite de llamados Gafes, sin la preparación ética y psicológica necesaria para asimilar la capacitación y saber utilizar la fuerza y utilizar adecuadamente el poder de las nuevas armas puestas en sus manos. A su regreso de los EE. UU. no pocos de estos elementos entraron al servicio de un cártel y coadyuvaron al rompimiento de los equilibrios pactados entre las diversas organizaciones.

Todo lo descrito a grandes rasgos, contribuyó a la descomposición, primero de las fuerzas que antes operaban controladas por un sector del Estado contando siempre con un personaje muy cerca del poder presidencial. Pero la codicia rompió los acuerdos y comenzaron a irse por la libre, los que se sentían con más derechos.

El resultado es la situación que ahora vive el país. Una delincuencia organizada desbordada, sobrepasados todos los límites de violencia y saña, las instituciones contaminadas y semidestruidas y el control y la gobernabilidad por los suelos.

Pero ni esta catarsis ha sido capaz de hacer ver a una dirigencia del Estado corrupta e insaciable, la forma de encarrilar de nuevo un proyecto de nación viable y con futuro. Pobre México y pobres de nosotros.

  

       Gerardo Reyes Gómez

1o. de septiembre de 2008

 

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LOS EMPRESARIOS PIDEN EL RELEVO DE CALDERÓN

Este pasado jueves 21,  como si fuera una convención del poder político de México, se fue reuniendo en Palacio Nacional lo más granado de la corrupción de la clase política mexicana. En la reunión de la República estaban bien representados los tres poderes de la Federación.

La reunión sobre seguridad nacional promovida y fomentada aparentemente por organismos no gubernamentales, lo que terminó siendo una mentira, se llevó a cabo bajo las directrices del Poder Ejecutivo. Sin prever que el evento terminaría convertido en un acto de catarsis para intentar lavar culpas, ineficiencias, Irresponsabilidades, penas propias y ajenas.

A pesar de todo la reunión resultó histórica y altamente aleccionadora, cuando se les salió de control, porque los diseñadores nunca previeron el nivel emotivo de auténtica rabia social del que resultó ser el principal orador del evento, el empresario Alejandro Martí, padre del niño recientemente secuestrado y asesinado quien, representando informalmente la voz de muchos empresarios, elevó la denuncia de ineficiencia, corrupción e impunidad de que hacen gala los funcionarios del gobierno federal y los equipos de gobierno locales de las diferentes entidades del país. En materia de seguridad todos los responsables fueron sentados en el banquillo de los acusados, y resultaron culpables, comenzando por el Felipe Calderón.

Con un gesto en el rostro de “trágame Tierra” Calderón, a quien la mayoría de la sociedad califica como presidente espurio, tuvo que soportar la andanada de tremendas y grandes verdades con las que aquel padre, pletórico de dolor e indignación, denunció la irresponsabilidad de las autoridades de todos los niveles en el asesinato de su hijo. A su hijo, y a los hijos de otros muchos padres, no los mató una banda de la delincuencia organizada. ¡No, fueron los allí reunidos los que no hicieron su trabajo y cobran sin trabajar lo cual es una forma de corrupción, incluido Calderón Hinojosa.

Como para confirmar lo que expresaba el empresario allí en la reunión, a la misma hora y bajo el mismo techo, estaban presentes conocidos delincuentes o encubridores de delincuentes: como Mario Marín, el tristemente célebre gobernador poblano, y su socio Emilio Gamboa; el gobernador de Sonora Eduardo Burs, el de los narcocamiones, con la leyenda de Bachoco impresa en los laterales de sus camiones, el también gobernador de Oaxaca, sostenido en el cargo por obra y magia de la colusión PRI-PAN; Ortiz Mayagoitia el protector de delincuentes de la Suprema Corte de Justicia. Esto es, que por donde quiera, en aquel amplio recinto de Palacio, ese día olía a podredumbre, a corrupción, impunidad, ineficiencia e injusticia.

Nunca antes en la historia se le había restregado frente a frente,  públicamente a un  presidente que, además de inepto era corrupto, y se le mencionara que si no podía con el puesto que renunciara. Y Calderón tragó camote en cantidades memorables, como nunca antes en su vida. Hubo de reunir toda la cachaza y cinismo del mundo para resistir toda la andanada del empresario y, sin dibujar en su rostro el menor asomo de sonrisa, salió del recinto sintiéndose tan chinche como en realidad es.

Estamos seguros que Calderón sufrió lo que se llama confusión de lenguajes, pero quienes entendimos el fondo de los mensajes y leímos entre líneas, nos dimos cuenta del fracaso de ese hombre que alimentará irremisiblemente, las atarjeas de las aguas negras de la historia.

  

           Gerardo Reyes Gómez

25 de agosto de 2008

 

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PIENSA MAL Y ACERTARÁS

En tiempos de envenenamiento total de la política en México, cobra actualidad el adagio popular con el que iniciamos este editorial. ¿No le parece al lector altamente sospechoso que casi toda la atención y la crispación ciudadana nacional, producto del intento calderonista para privatizar PEMEX se haya disipado en gran medida, en solo una semana?

Lo anterior, al parecer se achaca al secuestro del joven Fernando Martí, hijo de un prestigiado empresario ampliamente conocido en las elites económicas mexicanas, el cual parece que prendió la mecha de una explosión mediática y una indignación social de proporciones totalmente inéditas en México. Sin embargo, ligando el lamentable acontecimiento del plagiado, con el intento más serio para despojar a nuestro país de su patrimonio energético, surgen preguntas que tendrían que encontrar respuestas en el ámbito de las principales procuradurías del aparato de justicia.

¿Fue asesinado el joven Fernando Martí? O se trató de una ejecución a sangre fría, prefabricada, planeada, y operada por algún aparato de seguridad del Estado, porque si solo fue el acto irracional de un grupúsculo de malhechores, de los que hay cientos desperdigados en el territorio nacional, el acto posee una dimensión estrictamente limitada. Pero si por el contrario, el suceso se debió al cumplimiento de una orden de la delincuencia organizada, entonces la interpretación se torna mucho más compleja, porque en México desde hace décadas, la delincuencia organizada obedece al aparato institucional. En este caso la ejecución es un crimen de Estado y por los resultados que se están observando en la comunidad nacional, parece haber logrado el propósito de hacer desaparecer del especto noticioso y político el tema del intento de despojo de los recursos energéticos del país. 

Durante las investigaciones policíacas del caso de Fernando Martí, han surgido algo más que dudas razonables e incongruencias fundamentales, especialmente cuando todas las autoridades que se han visto involucradas en la investigación coinciden en que el secuestro fue llevado a cabo por un grupo de profesionales que sabían lo que hacían y sería infantil pensar que un pleito por un botín  de escasos cinco millones de pesos echara a perder semanas o meses de planeación y pusiera en  riesgo la propia seguridad de todo el grupo.

No obstante lo anterior, lo más sospechoso del caso ha sido la reacción de los medios de comunicación electrónicos que, en forma notoriamente coordinada respondieron para aplastar cualquier noticia referente al proceso político de la defensa ciudadana contra la privatización de PEMEX. Dieron un vuelco a la atención de la opinión pública, ahora dirigida a plantear soluciones al problema de la seguridad. Como si el acto de traición a la patria del poder central de la Federación, que conlleva a la enajenación de PEMEX a manos extranjeras, no fuera un asunto de seguridad nacional.

Recordemos que un acto de similar inspiración social fue utilizado durante el sexenio de Vicente Fox como cortina de humo para cubrir el desafuero de López Obrador. Las organizaciones sociales participantes fueron casi las mismas que ahora, pero lo más notable es que también las estrategias de los poderes fácticos, entonces, como ahora, son las mismas. Aquí hay gato encerrado.

  

           Gerardo Reyes Gómez

18 de agosto de 2008

 

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UNA DE CAL, POR LAS QUE VAN DE ARENA

Y nos ganó el cinismo…, como alguna vez apuntara que sucedería, en un  momento de inspirada lucidez José López Portillo, aquel muy mexicano y disoluto ex presidente envuelto en sexo, pasión y lágrimas. Hoy, la parte privilegiada de la sociedad nacional enfrenta el rostro horrible del miedo, y el de la violencia organizada.

La Violencia Organizada, esa que prepotente nace en el seno de las instituciones del Estado, haciendo gala de la impunidad más absoluta. Cuando el Estado maltrecho y vapuleado por la realidad, es incapaz de garantizar la seguridad de los miembros de la comunidad, un derecho al que aspira cada ciudadano, entonces el error de unos estúpidos genízaros criminales provoca sentimientos sociales de iracundia entre las capas de privilegiados y sobre protegidos empresarios que evocan unas lágrimas de cocodrilo por los tiempos idos. Aquellos en que el discurso de los cursis hablaba de “los ricos también lloran”.

El joven Fernando Martí, por su juventud y lamentable muerte, ha sido convertido en un icono de la injusticia social que le demuestra a la sociedad que no por ser privilegiado miembro de la oligarquía, se está a salvo de la violenta estupidez que campea por todos los rincones de la nación. 

Es la descomposición social y política de nuestro país el caldo de cultivo que ha propiciado miles de muertes violentas en nuestro territorio. No falta, a estas alturas del partido, alguien que jure que este tipo de acciones corresponden a una estrategia premeditada puesta en marcha desde centros de poder conductista, al servicio de un globalismo hegemónico y deformante.

El hecho real es que la autoridad política del Estado, de alguna manera ha propiciado y hasta avalado la conducta de la impunidad. ¿Con qué cara reclama el Gobierno Federal a la delincuencia que no exceda los límites de la convivencia pacífica, si desde el poder central se propicia y encubren actos de rapiña delincuencial en el otorgamiento fraudulento de contratos para parientes y amigos y, contra los preceptos de la ley fundamental, pone en venta de “garage” el patrimonio de los mexicanos, utilizando los valiosos como corruptos servicios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para legitimar el despojo?

¿Acaso no saben los políticos modernos del calderonismo rapaz, que se debe predicar con el ejemplo? Y si Felipe Calderón y Camilo Mouriño se sienten con derecho a violar la ley, ¿por qué los miembros de las mafias bajas de la jerarquía gobernante no pueden hacer lo mismo? Si esto no es descomposición política, económica y social, díganos entonces qué es.

No señores empresarios, quien mató al joven Martí no solo fueron los genízaros criminales, también tienen metidas las manos hasta los codos, el ilegítimo sistema presidencial que ha propiciado esas conductas y las continúa protegiendo.

Esa fue la buena noticia, la mala es que a partir de ahora los empresarios cómplices de Calderón no podrán dormir tranquilos y sus gastos por el alquiler de personal de seguridad profesional se les irán hasta el cielo, y ni esto les garantizará continuar con vida. Comienzan a pagar justos por pecadores, pero así es la vida o ¿acaso me equivoco, señor Calderón?

  

           Gerardo Reyes Gómez

11 de agosto de 2008

 

 

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BUSINESS ARE BUSINESS; EL PENTÁGONO

En un alarde de cínico pragmatismo moderno, esa organización filantrópica, mundialmente conocida como el Pentágono, pidió autorización al Congreso de Washington para venderle al gobierno pelele de Irak un lote de armas que serán utilizadas para mantener en el poder al grupo hegemónico designado por los EE. UU. para gobernar la nación ofendida por el espíritu bélico del imperio estadounidense.

La operación comercial que muy pronto cerrará el Pentágono con Irak implica una transacción de 10,700 millones de dólares y abarca, desde tanques de guerra, aviones, helicópteros, vehículos blindados, importantes lotes de armas cortas y hasta equipos de radiocomunicación. Lo paradójico del caso es que, mientras que los EE. UU. han dedicado más de dos años a masacrar a la población civil iraquí, produciendo cientos de miles de muertos en ese país, ahora, cuando todavía ambos países oficialmente se encuentran en guerra, se disponen a hacer negocios utilizando los servicios de los contratistas del Pentágono General Dynamics, Raytheon, Armatec (de Canadá) FPI, BAE Systems (del Reino Unido) y Oshkosh Trucos. Que como pueden apreciar nuestros lectores se trata de puras Hermanitas  de la Caridad, tratando de ayudar en sus necesidades bélicas a la desnutrida Irak que, en materia de liquidez económica, no tiene en qué caerse muerta.

La carencia de recursos contantes y sonantes no es un obstáculo tan serio que no pueda ser resuelto por el enorme espíritu emprendedor del Pentágono porque, para eso invadieron a Irak, para poder disponer libremente de sus recursos petroleros. Así que, aunque Irak esté medio muerta de hambre, éste país no ha dejado de ser un cliente solvente y muy valioso para los señores de la guerra estadounidenses.

El humanismo mostrado por el gobierno del presidente Bush sobrepasa las más optimistas expectativas de sus numerosos admiradores en el mundo. Nos tiene anonadados y solo esperamos que en esa “democrática” competencia que se da entre los candidatos a la Presidencia de los EE. UU. gane el mejor norteamericano, el más patriota, el moderno ángel de la guardia de cada famélico iraquí.

¡Bravo! señores de la guerra. Han dado una lección inolvidable al mundo. Una lección capaz de hacer historia y que, con su madre se la coman.

 

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Señor Beltrones ¿por qué, solo para romper su costumbre, no les habla con la verdad a los mexicanos que dice representar en el Congreso y les dice que la privatización de PEMEX ya estaba pactada con antelación al ejercicio de los foros de consulta. Que se organizaron estos con la esperanza de que con ellos se legitimara, aunque fuera solo en parte, una decisión que ni siquiera ustedes ya habían tomado, sino que la orden les venía del exterior del país?

¿Por qué con toda la prepotencia del mundo se montó una perversa mega farsa, organizada por el Senado para consultar a personas de buena fe, a instituciones prestigiadas como la UNAM, la UAM y decenas más, en un ejercicio tan inútil, como tramposo argumento de que en el dialogo y la discusión abierta se encontrarían vías que enriquecerían la toma de decisiones trascendentes para el Estado mexicano en materia de sus energéticos. Especialmente cuando usted y sus socios sabían y habían decidido que pasara lo que pasara en esos foros, no podría variar en un ápice la determinación de arrebatar a PEMEX de las manos de los mexicanos. ¿Por qué  hicieron tan evidente y escandaloso el fraude y la burla del despojo a la comunidad nacional?

¿Que acaso Beatriz Paredes, usted senador Beltrones y Emilio Gamboa no tienen algo mejor que hacer que traicionar constantemente los intereses de la nación y hacer escarnio de gentes y valiosas  instituciones que realmente creyeron que aportando talento, conocimientos, ideas, experiencia y corazón podrían frenar los apetitos de las transnacionales?

Por qué le faltaron tamaños señor Beltrones para decirle al pueblo que el despojo era un acto consumado y que no había nada qué hacer para cambiar los acuerdos tomados en negociaciones ocultas, con los representantes de la hegemonía de poder mundial en materia petrolera. Por que se llevaron entre los pies hasta las docenas de intelectuales orgánicos que cobran por tarifa preestablecida la línea ágata publicada en los medios escritos de mayor penetración en los poderes fácticos de la nación.

Aparte de inútil, cruel y ventajosa la medida de abrir los foros resultó salvajemente aleccionadora; demostró al pueblo la prepotencia tramposa de un poder de la federación haciendo escarnio de la inocencia ciudadana. Pero ustedes se lo ganaron: su credibilidad y legitimidad como parte gobernante, nunca podrá ser reparada a niveles de la mínima decencia exigida por la convivencia política pacífica. Han abierto una brecha difícil de cerrar entre gobernantes y gobernados. Los nombres de Beltrones, Paredes, Labastida, Gamboa,  el nuevo Madero y Creel merecen ser escritas en una pared del recinto del Congreso, no con letras de oro, sino con pinceladas de excremento, para que los mexicanos recordemos el hedor de la traición de una ristra de mal nacidos que fueron la cereza del pastel de tamaña ignominia y que obligaron al pueblo a encontrar, aunque fuera en la violencia y con las armas en la mano, las vías de solución a quienes se robaron al país para entregarlo a los mega poderosos del planeta.

  

           Gerardo Reyes Gómez

28 de julio de 2008

 

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LA PRESIDENCIA SIN VERGÜENZA

El señor Felipe Calderón inauguró en México un nuevo estilo personal de gobernar: la Presidencia sin vergüenza. Que razón tenía el ex presidente José López Portillo, cuando afirmó que traspasados ciertos límites, México corría el peligro de transformarse en un país de cínicos.

Desde hace meses casi no pasa semana en la cual no se denuncien nuevos hallazgos de tropelías, corruptelas, acciones antipatrióticas, delitos tipificados por el derecho penal, administrativo o civil y, a pesar de ello la nave del Estado, dando tumbos y bandazos, continúa precariamente su marcha casi como si nada estuviese pasando.

Un día son decenas de contratos presuntamente fraudulentos otorgados por PEMEX, adjudicados a la familia del secretario de Gobernación. Otras son denuncias documentadas de acciones de macro empresas que evaden el pago de impuestos al fisco, con la complicidad directa de las autoridades de Hacienda. En otras se aprecia la mano cómplice de adjudicaciones sin licitación o concurso previo en dependencias como la Secretaría de Comunicaciones, otras son erogaciones millonarias para el dispendio. Pero las más peligrosas son aquellas que atentan contra la seguridad nacional, porque patentizan acuerdos que, en lo obscurito, han servido para restarle soberanía a la nación como aquellos que permiten y avalan la operación de fuerzas paramilitares estadounidenses en nuestro territorio, como las que puso en evidencia el ilegal tránsito de personas de nacionalidad cubana por nuestro territorio, operación que fue encubierta por las autoridades migratorias de la Secretaría de Gobernación y por la SIEDO de la Procuraduría General de la República.

Sin embargo, y a pesar de lo descrito, aquí no pasa nada. Se extiende un espeso velo de impunidad cubre todas esas conductas delictivas. La Presidencia de la República (formal) ha perdido todo el respeto de los mexicanos e insiste con todo el cinismo del mundo en proteger a centenas de funcionarios corruptos como si fueran blancas palomas de la paz.

Nadie se percata de la enorme debilidad del Estado, porque la fortaleza de éste no depende de la cantidad de efectivos militares que lo respaldan. Sin la fuerza moral que debe detentar la autoridad el gobierno vale muy poco. Pronto llegará el momento en que los ciudadanos, o al menos la mayoría, no cumplan con las disposiciones legales, porque ¿con qué derecho se exige a los ciudadanos el pago de sus impuestos, si el Gobierno Federal otorga mecanismos espurios para eximir a los poderosos empresarios del pago de los mismos?

Del gobierno sordo y el gobierno injusto se transita necesariamente, al gobierno autoritario. Y, si ese es el camino que marca la insensibilidad de la autoridad central del Estado, entonces que se atengan a las consecuencias. 

  

           Gerardo Reyes Gómez

20 de julio de 2008

 

EDITORIAL EDITORIAL EDITORIAL EDITORIAL 

EDITORIAL

Para nadie es un secreto, al menos en el Continente Americano, que México se encuentra librando una guerra entre los débiles contra los poderosos. Un conflicto que adquiere características, según el caso de baja, mediana y alta intensidad, como la del narcotráfico, pero como todas las guerras ésta se desenvuelve en la violencia.

Hoy quisiéramos abordar el conflicto que se da entre el Sindicato Nacional Minero Metalúrgico y los dueños de las concesiones de explotación, como la Minera México del grupo industrial de los Larrea y un sindicato liderado por Napoleón Gómez Urrutia, conflicto que arropan las autoridades federales a favor de la enorme compañía de los Larrea.

En condiciones normales, esto es, si no mediara el conflicto generalizado que ha dividido al país entre los que lo tiene todo y los que luchan por sobrevivir, a Línea Directa le sería muy difícil interceder para defender los puntos de vista y la estrategia de un elegante líder minero, educado en una de las más prestigiadas instituciones del mundo occidental y actualmente legalmente refugiado en Canadá.

Sin embargo, la lucha de los miembros del sindicato minero conlleva más justicia que la de sus oponentes, los poderosos multimillonarios encargados, desde hace muchos años de la sobre explotación y sangría de los recursos minerales de nuestro  país.

El gobierno de ultraderecha de Felipe Calderón, desde su nacimiento tomó partido para defender el saqueo que llevan a cabo todas las empresas que explotan recursos de todo tipo en nuestra nación y eso pone en franca desventaja a un movimiento sindical al que le niegan el derecho de autogobernarse y elegir libremente a sus representantes.

Estando la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, encabezada en este sexenio por una persona acusada de pertenecer a importantes grupos mafiosos del hampa organizada, como fue denunciado en su momento por un famoso traficante de sustancias empleadas en la producción de drogas bajo diseño, no cabe duda que su actuación corresponderá más a la de un mafioso que a la de un funcionario que busque la equidad y el sano desarrollo de la industria minera de México.

En estas circunstancias, el Gobierno Federal ha tomado partido para restringir los derechos legales del sindicato de los mineros metalúrgicos, el mismo que fue víctima de la criminal actuación de la Minera México, cuando provocaron la tragedia de Pasta de Conchos, en la cual les negaron a sus deudos hasta el derecho a rescatar los restos mortales de sus familiares.

La familia encabezada por Germán Larrea Mota Velasco está considerada como la segunda familia más acaudalada de México al poseer el 47 por ciento del capital social del Grupo México, con una riqueza estimada en 8,226.8 millones de dólares, toda ella producto de la rapaz explotación de minerales que ejercen gracias a la explotación que incesantemente realizan de los recursos nacionales, huelga decir que el reparto de la riqueza que bajo concesión federal explotan, no tiene el mínimo sentido de equidad ni con las arcas de la nación ni con el resto de los mineros mexicanos.  

           Gerardo Reyes Gómez

14 de julio de 2008

 

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EL DERECHO A LA SEGURIDAD SOCIAL

Se cierra el ciclo. Hace más veinticinco años quien esto escribe publicó, por primera vez en México en un medio escrito, en la sección editorial del periódico El Universal, el peligro que amenazaba a nuestra sociedad debido a la “colombianización” de la vida institucional en nuestro país. La reacción del entonces embajador de Colombia en México, no se hizo esperar. Airado y sensiblemente molesto, protestó enviando una carta para ser publicada en el medido donde yo argumentaba mis afirmaciones.

Hoy, después de tanto tiempo, los hechos nos dieron la razón. El fracaso de los últimos sexenios priístas, pero sobre todo la debacle producto de las dos primeras administraciones panistas ha demostrado, más allá de toda duda, que teníamos razón. La violencia rompió todos límites que antaño mantenían a raya el fenómeno del narcotráfico.

De hecho hace meses, casi años, que la sociedad mexicana se arrepiente de haber propiciado el advenimiento del panismo al poder político en México. Una pesada atmósfera de sangrienta y cruel violencia se ha apoderado de la comunidad nacional para hacernos vivir con temor y reducir nuestra capacidad de ser razonablemente libres, como antes del advenimiento de las más recientes administraciones del panismo hipócrita y manipulador.

Para estas alturas, algunas comunidades, relativamente aisladas, situadas a no más de dos horas de la capital del país, viven en virtual estado de ley marcial. Esto es, se prohíbe la libre circulación de personas en la vía pública, después de las nueve de la noche y quien infrinja la regla corre el peligro de ser lastimado por grupos voluntarios de vecinos habilitados como vigilantes, por parte de la comunidad. Así mismo está prohibido que los lugareños vendan terrenos o propiedades a gente que no sean lugareños y las jóvenes mantengan relaciones de todo tipo con fuereños.

Si lo anterior no son síntomas de una sociedad enferma de temor, que se ve obligada a defenderse de las amenazas que observa en su entorno inmediato, entonces ¿qué lo es?

Es totalmente incongruente y demagógico que el señor Calderón se pavonee, por mencionar algún lugar, en el Palacio Real de Madrid, España, en el boato de una hipócrita corte que busca deslumbrar al ingenuo con la parafernalia diplomática y el escenario utilizado cuando fue imperio y venda al palurdo su “buena voluntad” para que éste permita la manga ancha en las inversiones y así acabar de despojar a su ex colonia de su patrimonio energético. Mientras en México, la sociedad, desesperada por los fracasos del Gobierno federal panista, vive un retroceso en sus garantías individuales y el derecho fundamental a la mínima seguridad.  

           Gerardo Reyes Gómez

30 de junio de 2008

 

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LAS BARBAS DE CALDERÓN A REMOJAR

El problema migratorio, un fenómeno internacional conectado con la globalización que, en su creciente gravedad de nuevo cuño, se ha convertido en un estigma que impide el desarrollo de muchas naciones es, también en su doble cara, un eslabón de la cadena que mantiene sujetos a los países expulsores de fuerza de trabajo. México, que desde hace lustros, padece sus negativos efectos, pronto será víctima de salvajes embates por parte de los Estado Unidos.

La Unión Europea que cuenta con algunos países saturados de inmigrados, sufre los efectos económicos y sociales de la sobrepoblación y los desequilibrios que necesariamente significan los agobiantes límites de espacio, infraestructura y capacidad económica para sobrevivir, de acuerdo a sus proyectos de vida.

La Comunidad Europea, forzada por la realidad, al descubrir que el Instituto Nacional de Estadística de España registra, que solo en ese país de cuarenta y seis millones de habitantes, más del 11 por ciento de ellos son nacidos en el extranjero, hace consciente que no habrá manera de continuar desarrollándose, si no adoptan una serie de medidas urgentes que les permitan controlar las variables económicas de creación de empleos y mantener estándares de vida deseados por la población. De otra manera agotarán infructuosamente recursos destinados al desarrollo, a la seguridad social, a la educación y a otros renglones estratégicos. Debido a ello, una nueva legislación está en puerta en la Comunidad Europea. Legislación que no en todo el mundo se apreciará como equitativa y no es la solución ideal.

En México, los intentos más serios para tratar de resolver los problemas de migración de México-EE. UU. han fracasado y debido a eso, un gran número de mexicanos indocumentados viviendo más allá del Río Bravo, son sujetos de discriminación, persecución, explotación y otras modernas lacras sociales. Sin embargo, nada podrá compararse con lo anterior, si en un momento dado los EE. UU. deciden, como hizo la Comunidad Europea con sus inmigrantes, repatriar a algunos millones de mexicanos viviendo y trabajando detrás de la frontera de la ilegalidad.

Calderón y su enormemente gris grupito de colaboradores es y será incapaz de defender, o siquiera apoyar en alguna medida, un problema que significará la amenaza del siglo XXI y el reto más grande de nuestra nación.

           Gerardo Reyes Gómez

23 de junio de 2008

 

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LA UNAM EN TIEMPOS DE POLARIZACIÓN Y ENCONO

La Universidad Nacional, en su voz más autorizada la de su rector José Narro Robles, y cumpliendo con sus objetivos sociales, anunció su participación en el polémico debate sobre el proyecto de ley de PEMEX.

Entre los objetivos de la UNAM está el enriquecimiento de la discusión, mediante las aportaciones de sus numerosos expertos científicos y técnicos que, algunos en su momento llegaron a formar la columna vertebral del otrora muy prestigiado Instituto Mexicano del Petróleo y ahora, debido a las prioridades del poder central, se encuentra constreñido y minimizado.

No podemos pasar por alto que no hace mucho, en concordancia y congruencia con la visión de Estado del grupo gobernante en el poder, se formaron desde dos meses antes de la toma de posesión presidencial, en una reunión llevada a cabo el Jueves 28 de Septiembre de 2006 en hotel Fairmont Banff Springs, en Bamff Canadá, las líneas estratégicas para llevar a cabo la privatización de los recursos petroleros mexicanos. Y de acuerdo a esas directrices se hacía necesario el control político de la Universidad.

Un año después de lo mencionado se dio un serio amago a la autonomía de la UNAM cuando en ocasión del proceso de sucesión en la gran casa de Estudios el poder Central participó en ese proceso con su propio candidato de perfil político de derecha, el doctor José Antonio De la Peña. Sin embargo, los grupos colegiados más importantes de la estructura de la Universidad, como la H. Junta de Gobierno, lograron frenar la embestida y realizar una elección libre y democrática, acorde con los cánones y lineamientos institucionales.

Entre la muy variada riqueza en diferentes disciplinas y campos de conocimiento, la Universidad cuenta con juristas, expertos constitucionalistas, administradores, sociólogos, una masa crítica de gente profundamente honesta, comprometida con las mejores causas sociales de la nación mexicana que está, como se podría decir en lenguaje vernáculo, más allá del bien y del mal. Todo ese enorme capital humano dará lo mejor de sí mismo para cumplir su compromiso con el país. Y los resultados no podrán ser mejores; esperemos con todo el optimismo del mundo que sus aportaciones sean aprovechadas, sin manipulaciones ni torcidas interpretaciones.

La agenda de las discusiones tendrá que tocar temas muy difíciles y controvertidos, como los aspectos de corrupción en la paraestatal PEMEX porque, contra lo que se cree, el sindicato petrolero, con todo su negro historial de corrupción, no logra alcanzar los linderos de PEMEX Internacional, donde se llevan a cabo operaciones mil veces más redituables que, comparadas con los cientos de hurtos, fraudes  y malos manejos del sindicato, los deja muy por debajo de sus mega fraudes. ¿Quién audita a PEMEX Internacional, la que se aprovecha y se apropia de los diferenciales de precios del crudo y de los beneficios de las fluctuaciones del mercado internacional, así como de las bonificaciones de compra y renta de equipos, como las plataformas marinas y los buques tanques? Siendo PEMEX una mega empresa con ramificaciones internacionales, también es mega compleja y extraordinariamente difícil de auditar y evaluar, pero por fortuna, no imposible.

El reto más apremiante de los foros universitarios será diseñar una estrategia para que, en caso de que la dirigencia formal del Estado decida ignorar la voluntad popular de los mexicanos, expresada en consultas, plebiscitos o cualquier otra medida lícita que no contravenga el espíritu de la Ley fundamental asentado en la Constitución, presente un frente de lucha no violenta de acciones ciudadanas encaminado a paralizar al país y hacer valer, a como dé lugar, la justicia y no dejarse arrebatar su patrimonio, por un grupo de traidores mal nacidos.

La UNAM, como parte indivisible del pueblo mexicano, tiene la palabra.

           Gerardo Reyes Gómez

16 de junio de 2008

          

 

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ESCUCHEN  LA VOZ DE LA UNAM  

Situado el hombre apenas en el umbral de la más pavorosa crisis que asolará al planeta en los albores del Siglo XXI, en donde se encuentra, más que amenazado, perdido y no acierta a vislumbrar la magnitud total de la próxima hecatombe. El egoísmo y egocentrismo proverbial de nuestra especie, son dos de sus principales debilidades que le impiden afrontar la realidad y continuarán cegando su ya de por sí, corta visión.

Como todavía somos totalmente incapaces de coordinarnos como especie, para ofrecer un solo frente mundial que intente frenar y encontrarles soluciones inteligentes y razonables a los grandes males del futuro inmediato en el planeta, las luchas parciales se entablan buscando cauces que alivien problemas específicos de injusticia que aquejan a nuestras comunidades nacionales. La lucha por la propiedad soberana de petróleo en México es una de ellas.

Así la Universidad Nacional Autónoma de México, en un arranque de valentía institucional anunció su participación con un debate interno que, de hecho se viene dando en la UNAM desde los prolegómenos del intento de despojo de que quiere hacernos víctimas el Imperio, con la complicidad declarada y manifiesta del Poder Ejecutivo Federal y sus apéndices.

La voz del rector José Narro Robles, se dejó leer en la Gaceta de la UNAM, para efectos prácticos, el diario oficial de la Universidad, en donde con toda la mesura y discreción que el caso requiere, sonó madura, analítica y conciliadora, pero firmemente decidida a participar con la verdad que poseen los más altos especialistas e investigadores, constitucionalistas, científicos, economistas, geopolíticos, en un problema que atañe hasta al último de los mexicanos. Son los intereses de la sociedad nacional en su conjunto, los que están en juego y ninguna de las partes está éticamente autorizada para excluir a ninguna de las otras, con el falso argumento de que la complejidad del problema es tanta que está fuera de la comprensión de las mayorías sociales.

La sociedad nacional, deberá escuchar las voces autorizadas de sus expertos y no solo las voces interesadas y voraces de los grupos de poder reproduciendo y magnificando los ecos del Imperio. Este no es un problema de dinero y sí, en esencia lo es de supervivencia de grupos históricamente marginados por los apetitos de insaciable acumulación de la riqueza de parte de los poderosos del planeta. Es el modelo de desarrollo mundial, lo que finalmente está en juego

Si como es deseo de todos los universitarios, las voces más autorizadas de la UNAM logran ser escuchadas en todos los confines de la nación, entonces la misión de la Gran Casa de estudios habrá sido cumplida y estará lista para el siguiente paso.

           Gerardo Reyes Gómez

9 de junio de 2008

 

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PERIODISMO NEGRO IV; LA GUERRA DE MÉXICO

Más de 450 muertos solo el mes pasado en la “Guerra de México”, y eso es más que todos los muertos estadounidenses en Irak y Afganistán en el mismo periodo. Quien piense ilusamente que esta no es una guerra se equivoca de medio a medio.

Sin embargo, hay más indicadores de que en nuestro país se libra una verdadera guerra a la cual los analistas no quieren ver como tal. Por principio de cuentas para este momento las fuerzas del narco poseen mejor y mayor armamento que las policías estatales y, en algunos casos también que las federales. Desde luego también cuentan con mejor infraestructura tecnológica en materia de comunicaciones que las fuerzas del orden, exceptuando el Ejército Federal.

Si alguien piensa que esta guerra nació por generación espontánea o por una casualidad también es un inocente empedernido o no anda sobrado de neuronas. Esta guerra no es un enfrentamiento cualquiera entre las fuerzas del bien (las autoridades) y las fuerzas del mal (los narcotraficantes). Es una guerra que obedece a estrategias y planeación. Que cuenta con sus respectivos órganos de inteligencia y personal capacitado y entrenado, muchos de ellos militarmente. Pero, tan no es espontánea que ni el Ejército Mexicano ha sido capaz de aniquilar a sus oponentes en más de un año de continuos enfrentamientos. Y no porque no haya querido, sino porque no ha podido.

Cualquiera con más de dos dedos de frente, podría inferir que en esta guerra hay gato encerrado. Que es una guerra provocada para obligar al Estado Mexicano a participar con sus fuerzas armadas, aun contraviniendo la Constitución. Cuando por décadas el ejército fue definitivamente reacio a participar en acciones policíacas, porque siempre supo los riesgos que corría su prestigio y su razón de ser. Y de dónde les llegó la inspiración a las fuerzas del bien y del mal para entablar un a guerra que a México no le proporciona  ningún beneficio, antes bien dolor, penas y muerte. Y, lo más importante una degradación social y política que hace padecer a casi todos los sectores nacionales.

En este momento hay poblaciones en la República que viven prácticamente en estado de sitio. Los usos y costumbres de una población sana y más o menos equilibrada han sido dramáticamente cambiados en forma irreversible. ¿A quién le conviene que se haya presentado este estado de cosas en México? ¿Quién tiene los conocimientos militares y la necesidad geoestratégica de llevarnos a este estado de cosas? No hay muchas instituciones en el mundo que posean el potencial militar, los recursos y los conocimientos necesarios para lograr lo que está pasando en México.

Solo el Pentágono, en directo contubernio con el Departamento de Estado, podría montar un operativo de tal magnitud. Pero espérenos, esa ha sido la buena noticia, la mala es que si las cosas le salen como las planeó el gobierno norteamericano, en México se les abrirán las puertas, para el ingreso de militares estadounidenses que comandarán, con asimetrías notorias, la autoridad que deviene del uso de las armas, gracias a la política calderonista para plegarse al Plan Mérida. Ese engendro llamado así para disimular la notoria semejanza con el Plan Colombia. Ahí dará comienzo la segunda parte de la debacle. ¡Gracias señor Calderón por ser tan “patriota y buen mexicano”!

           Gerardo Reyes Gómez

2 de junio de 2008

 

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¿A QUIÉN QUIERE CALDERÓN REGALARLE EL PETRÓLEO?

Solamente por haber sido reacio a firmar el Protocolo de Kyoto y haber permitido que la industria estadounidense lanzara a la atmósfera miles de toneladas de contaminantes que la envenenaron aún más, y aceleraron con ello el cambio climático que ahora provoca, llámense ciclones, tifones o huracanes que producen decenas de miles de muertos anuales en el planeta, George Bush Jr. es merecedor de que todos los habitantes del globo aspiremos a escupir sobre su tumba. Y recordemos, los pueblos tienen los gobernantes que se merecen.

Solamente por haber mentido al mundo inventando una conspiración internacional para acusar a Irak de estar en posesión de armas de destrucción masiva y, con ese pretexto, provocar la más injusta de las guerras que acabó con la vida de docenas de miles de seres humanos, George Bush merece que los habitantes del planeta quisiéramos escupir su calavera.

Solamente por haber utilizado al Pentágono para montar y administrar el negocio de las drogas, provocando millones de adictos dependientes del sucio negocio que produce cientos de miles de millones de dólares de ganancias sucias, dolor, degradación, amén de índices fantásticos de violencia de parte de una delincuencia organizada desde el imperio, George Bush y sus secuaces, deben ser sujetos de escarnio en el momento de su muerte y antes, si es posible. 

Solamente por ser: el fabricante, financiero, proveedor y negociante más importante del mundo en armas de todo tipo, incluyendo, claro está las de destrucción masiva, los EE. UU. y, por encima de ellos, su presidente George Bush, debe ser considerado como el criminal número 1 del planeta Tierra.

Y si a los mexicanos se nos olvida quién es George Bush, y Felipe de Jesús Calderón Hinojosa hace como que no se acuerda, y pretende vendérnoslo como una alma piadosa que solamente desea todo el petróleo de los mexicanos para satisfacer sus apetitos de coleccionista compulsivo, nosotros, los agraviados en proceso de ser víctimas de despojo, tenemos todo el derecho del mundo de mentársela a los dos, y escupir sobre sus malditos huesos.

Como si todo lo anterior fuera poco, no hagamos la estupidez de olvidar que George Bush, hace apenas unos meses, abrió la puerta para que cabalgaran por el mundo, los cuatro Jinetes de la Apocalipsis, al permitir que la desmedida ambición de los banqueros estadounidenses les hiciera especular irresponsablemente en el ámbito hipotecario, provocando que la crisis económica más espantosa esté haciendo presa de todas las naciones, especialmente las más débiles y las más dependientes. La hambruna que amenaza al mundo, en cosa de meses, producirá millones de muertos en el Continente Africano, en Asia, el Caribe y el resto de Latinoamérica.  

 

 

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EL EJERCICIO DEL ESPEJO

Se equivoca quien crea que es muy fácil llevar a cabo este ejercicio. Se trata de verse, sin telarañas en el cerebro, frente a un espejo y aceptar la realidad de lo que se ve. Podemos pedirle al general Galván Galván, secretario de la Defensa Nacional, que se mire en tal espejo y conteste si honestamente cree que resistirá lo que va a ver.

¿Podrá aceptar el general que México se ha convertido en un narco-Estado, donde el poder, también de facto, compite con éxito en la detentación de la violencia indiscriminada del terror social? Podríamos hacerle la misma pregunta al señor Felipe Calderón, pero el no tiene lo que hace falta para dar una respuesta veraz y honesta a la pregunta.

Viéndose en el espejo de la realidad podría contestarnos el general Galván ¿cuántos soldados necesitaría, al ritmo con que se está dando la guerra entre el gobierno del Estado y la delincuencia organizada, para vencer en la contienda? Y que no nos diga que la esta ganando, como falazmente aseguran algunos de sus compañeros del Gabinete Presidencial. A los mexicanos no nos gusta que nos tomen como estúpidos, cuando las bajas de ambos bandos se han incrementado en cada uno de los rincones del país.

¿Se atrevería el general Galván a mencionar públicamente, el nombre de una sola de las instituciones policíacas que no haya sido penetrada por el hampa organizada y esté ajena a la corrupción que campea por todas las instituciones federales y estatales de la república? El espejo de la realidad no miente, como lo hacen los hombres que actualmente dirigen las dependencias oficiales.

¿Acaso no fue ese el sentido del mensaje urgente que envió el iracundo embajador Tony Garza a su jefe, cuando le mataron a Edgar Millán, el hombre de Washington infiltrado en la  coordinación de la policía federal (dos bajas en menos de un año, el otro fue José Nemesio Lugo Félix), para acelerar la liberación, por parte del Capitolio estadounidense, de los fondos del Plan Puebla-Panamá, ahora llamado Plan México?

¿Se atrevería el general Galván a afirmar, con los tamaños en la mano, que no sabe, o ni siquiera sospecha, que la guerra contra la delincuencia organizada en México fue diseñada, así como lo fueron otras políticas estratégicas vitales para nuestro país, en el Pentágono? Acuérdese general, no nos haga extrañar más al general Amaro que, aprobado el Plan México, tendremos a los gringos al borde de la frontera. Con acuerdos que usted, mejor que nadie conoce, para que recibamos en México, sin chistar, a los asesores estadounidenses que deberán entrenar a personal civil y militar mexicano en el uso de equipos y tecnologías para detectar cualquier amenaza por vía aérea, marítima o terrestre de potenciales enemigos de los EE. UU., especialmente en el Golfo de México, que es en donde proyecta el Imperio centrar el interés para proteger la infraestructura petrolera de una PEMEX, cada vez menos mexicana.

Usted, general Galván tiene la palabra; ¿Resistirá mirarse al espejo de la verdadera realidad, no la que fabrican falsamente  los medios electrónicos de comunicación? Dedíquese una mirada, auque sea de reojo, por decir lo menos.

           Gerardo Reyes Gómez

19 de mayo de 2008

 

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LA UNAM BAJO LA PRESIÓN AZUL

Muy pronto el doctor José Narro Robles, rector de la UNAM, tendrá que tomar una decisión crucial en su vida, de la que dependerá en gran medida el destino de la institución que encabeza.

Una decisión que podría incluir el corte del cordón umbilical que aún lo mantiene unido a la poderosa y densa sombra protectora de su antecesor, el Dr. Juan Ramón de la Fuente, quien en explicable y muy humana actitud, se resiste a pasar a segundo término y que continúa cosechando reconocimientos y honores bien ganados durante su gestión. Sin embargo, la crisis política del entorno social del país exige importantes redefiniciones.

Lo más fácil sería, como apuntan algunas actitudes del rector Narro, adoptar la posición poco comprometida de los líderes de fracción de los partidos en el Congreso: cuando permiten emitir, casi libremente, el "voto de conciencia" del rebaño copartidario. No obstante ahora el horno no está para bollos. Se dirimen en la discusión nacional lo que resta de una menguada soberanía en materia energética, y las llamadas fuerzas libres del mercado vienen por todo, para despojar a México de todo aquello que sea redituable para las empresas financieras internacionales.

El despojo total está a punto de consumarse en los próximos meses con el concurso manifiesto de los dos principales partidos políticos del espectro, el PRI y PAN, y si instituciones como la Universidad Nacional, se muestran dubitativas para adoptar la defensa del patrimonio de los mexicanos, la historia hará escarnio de una institución que aún se considera garante de la justicia y de las mejores causas de los mexicanos.

Ya es sintomático que el nombre del rector haya sido propuesto por el PRI para participar en el foro de discusión energética, armado por las fuerzas del Estado. Sin embargo, no está dicha la última palabra porque en alguna ocasión, en largo como confidencial coloquio de dos, el doctor Narro Robles fue capaz de convencerme, más allá de toda duda, de que estaba tratando con un universitario honesto, integro e intachable que anteponía los intereses de México y de la UNAM sobre cualesquiera otros.

También es cierto que la actual crisis política nacional no tiene paralelo en México en las últimas décadas, porque inciden en ella formidables fuerzas extranacionales civiles y militares. Los intereses del Pentágono son tan evidentes, como el hecho de haber enviado a México intempestivamente, al secretario de la Defensa estadounidense Robert Gates, para  presionar a las autoridades de un cada vez más débil gobierno mexicano. Sin embargo, no perdamos la correcta perspectiva. Es en el Pentágono, o bajo su inspiración directa en sus think tanks, donde se diseñan las estrategias geopolíticas del Imperio que afectan a nuestro país, así como a la geoestrategia continental que pretende frenar la, hasta este momento exitosa arremetida disidente de América Latina, en contra de los excluyentes e insaciables apetitos del imperio.

Reconocemos los retos a que se enfrenta el rector Narro Robles, pero aún así, no dudamos que con su gran calidad, inteligencia e integridad universitaria sabrá sortear las amenazas a las que irremediablemente se enfrentará.

           Gerardo Reyes Gómez

12 de mayo de 2008

 

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CANANEA EN PIE DE GUERRA

La respuesta que dio a los medios de comunicación Javier Lozano Alarcón, el testaferro de Los Pinos en materia del Trabajo y Previsión Social, cuando le preguntaron a valores entendidos, por qué Calderón no estuvo presente en la celebración del primero de Mayo, Día del Trabajo, merece quedar grabada con letras de oro en el libro de las más grandes estupideces de la política mexicana. Cuando dijo así: “Porque el Día del Trabajo no es un día de celebración oficial”.

Sin embargo, no nos engañemos, la “brillante” respuesta no es producto de la inmensa estulticia de Lozano Alarcón, a quien a fin de cuentas le pagan para bañarse en el lodo y decir lo que le ordenan. No, la respuesta es exponente y sintomática de la actitud de todo el gabinete panista-calderonista.

Si durante décadas los gobiernos mexicanos festejaron el día de los mártires de Chicago con eventos, como un magno desfile obrero y, al menos en apariencia, se emitían loas a las fuerzas trabajadoras de México y, además, las organizaciones obreras tenían la oportunidad de manifestar sus demandas y posiciones políticas, frente a las posturas proempresariales del régimen. Ahora, de buenas a primeras, llegó el nuevo poder presidencial calderonista y le dio otra lectura muy diferente a los usos y costumbres de los gremios obreros, pasándose por debajo del arco del triunfo, las tradiciones que durante generaciones brindaron unidad social y política a importantes grupos mayoritarios, con los que México continúa en deuda. ¡Qué poca M… 

Por actitudes como la que mencionamos el país se encuentra dividido y bien se ve que, por lo menos, requiere de dos presidentes: uno legítimo y el otro de facto pelele que, en contra de la mayoría de los mexicanos tiene la sartén por el mango y el reconocimiento diplomático internacional. Pero el país fracturado está presente en toda la vida política nacional.

Que “las estadísticas oficiales muestran que ha disminuido el nivel de huelgas en el país”, afirma Lozano, el marrullero gangster vocero de Los Pinos en materia de Trabajo y, sin embargo, como hongos en los húmedos y fértiles terrenos del descontento laboral, brotan los más serios intentos de la renacionalización de la industria minera en México.

Los mineros de Cananea, la de Minera México, (y no por ello menos mexicana) el nido tradicional más auténtico del sindicalismo nacionalista en México, se encuentra en pie de guerra, defendiendo sus intereses y, de paso, los de todo el importantísimo y sufrido gremio que, desde los tiempos de la colonia, representó el sector de los explotados, oprimidos y olvidados. Y si Calderón no los ve es porque su maldita ceguera se lo impide. Una ceguera producto del interés y la desmedida codicia de alguien que nunca tuvo nada, comenzando por principios, valores y sentimientos patrios.

           Gerardo Reyes Gómez

05 de mayo de 2008

 

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CALDERÓN DA PALOS DE CIEGO

Las más recientes derrotas del Estado mexicano en el control de la Delincuencia Organizada nos muestran una vergonzosa situación donde la autoridad de federal, no tiene nada que hacer ante un fenómeno inédito en México y en el mundo.

Una balacera que arroja trece muertos y en una noche y una apreciable cantidad de heridos, a lo largo de tres kilómetros de una avenida en Tijuana, demuestra más allá de toda duda que el fenómeno de la violencia esta lejos de ser controlado por la autoridad federal del Estado sea ésta civil o militar.

Yéndonos a los orígenes del caso, podemos asegurar que Felipe Calderón y su equipo de incapaces colaboradores en todos los niveles, nunca ha tenido oportunidad de tomar en sus manos el timón de la nave del Estado.

Por principio de cuentas “los expertos de Calderón nunca han intentado una redifinición actualizada de lo que es la delincuencia organizada en el siglo XXI (Redes globales de organizaciones al margen de las leyes de las naciones) La gente Calderón no conoce las características que posee una moderna organización  global que se vale de la porosidad económica internacional y, especialmente la financiera, para aumentar su penetración en amplias regiones y territorios.

Para Calderón, la más “brillante” de sus ideas consistió en repartir los principales puestos de la seguridad del Estado entre sus amigos a quienes les debía importantes favores conectados con su proceso electoral. No cuenta con ningún experto de nivel nacional y mucho menos en el internacional que le diera a conocer que la delincuencia organizada internacional controla el 20% de la economía mundial (dato avalado por el Fondo Monetario Internacional). Un enorme aparato dirigido por profesionales de alto nivel económico y financiero, que lo mismo trafica con armas, petróleo, materias primas, y esta imbricado con renglones tradicionales de la economía normal o clásica sin puntos de contacto con la delincuencia.

Sin embargo, el crimen organizado, por el volumen de recursos que maneja, controla aspectos tan importantes como la fabricación, renta y operación de modernas torres marinas de extracción de petróleo y una empresa como Hallyburton, por mencionar una cualquiera, son las encargadas de acometer la avanzada de sus operaciones y sobornar a los altos ejecutivos de las empresas petroleras nacionales latinoamericanas. En el caso de México tratan con los más altos directivos y hacen sus negocios en miles de millones de dólares con PEMEX Internacional, con sede en EE. UU. sin siquiera tomar en cuenta a los cuadros bajos de la administración de la paraestatal mexicana.

La empresa Halliburton posee vínculos directos con el Pentágono y obtiene de ellos apoyos a nivel militar, no solo por el peso de su influencia en el Departamento de Estado, sino porque tiene asignadas tareas de penetración geoestratégica en Latinoamérica. Ellos arguyen que están obligados a hacer negocios de esa manera porque si no lo hicieran perderían su posición ante las agresivas prácticas de importantes oligarcas rusos se han adueñado de un amplio y creciente mercado.

Contando con la enorme liquidez, como la que posee el crimen organizado, tienen a su servicio la mejor asesoría técnica y financiera del mundo, la que les ha recomendado invertir en casos de privatizaciones nacionales. Por ello están como zopilotes a la vera del camino de los procesos en los cuales pueden hincar el diente para llevarse la tajada del león de una privatización, como la que está empeñado Calderón en sacar adelante en México, a como de lugar, en contra de la resistencia ciudadana, encabezada por López Obrador, así le cueste al PAN la Presidencia de la República el próximo sexenio.

           Gerardo Reyes Gómez

28 de Abril de 2008

 

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Acéptelo, señor Calderón, usted últimamente volvió a dividir al país en dos grandes bloques: uno, de aproximadamente 30% de los mexicanos que están dispuestos a vender sus convicciones, y el otro del 70% que esta listo para defender sus principios y el patrimonio nacional.

En el primer bloque están alineados los poderosos: los empresarios, los banqueros, la alta burocracia, los concesionarios, los propietarios, terratenientes, la crema y nata de una sociedad privilegiada e insaciable de bienes y poder. Pero sobre todo, aquellos que vieron en forma natural que usted, señor Calderón, nos haya impuesto, violando la Constitución, a un extranjero en la Secretaría de Gobernación.

Usted, señor Calderón mantiene a Juan Camilo Mouriño en Palacio Covián, en contra de la voluntad de la mayoría de los mexicanos como si fuera su más delicioso sueño de verano. Pero con ello continúa ofendiendo la inteligencia y sensibilidad de los mexicanos, quienes estamos convencidos que un corrupto traficante de influencias no es la mejor opción para dirigir la política interna de nuestro país. No existe ética ni dignidad en su decisión y usted, y solo usted, es el responsable.

Sin embargo, con todo, eso no es lo más grave. Usted, señor Calderón y su “amiguito”, han formado una amenazante dupla para ceder los derechos de propiedad de los mexicanos, en materia energética, a las empresas que ejercen la hegemonía sobre el mercado internacional del comercio del petróleo, en detrimento de los intereses nacionales. Para ello han utilizado una feroz guerra mediática cuyo núcleo lo forma el duopolio de la comunicación electrónica de la televisión y la radio. Difunden abiertamente la mentira, disfrazada de opinión libre y llegan al extremo de manipular en forma indigna y degradante la verdad histórica.

Ahora la tecnología de las comunicaciones no está al servicio de la sociedad, sino de aquellos que manipulan el sentido político impuesto por los grupos de poder económico. Es un burdo intento de legitimar la cesión del patrimonio nacional a manos extranjeras, pero claro, eso no es gratis. Los traidores, Calderón y sus socios, obtendrán sus carretadas de billetes, mientras las mayorías nacionales, las víctimas del despojo, continuarán cabalgando como desarrapados jinetes de una eterna Apocalipsis de hambre, carencias e injusticias.

La hordas de comunicadores falaces, las decenas de intelectuales orgánicos al servicio del mejor postor, venden como barata mercancía su “opinión autorizada” al mejor postor, por el momento a la dirigencia del Poder Ejecutivo Federal. Les va en ello su supervivencia y su privilegiado modus vivendi, sus niveles de ingreso y su calidad de vida. A ello los mueve la despiadada lucha por la chuleta, o como diría Juan Camilo, “el chuletón”. Esta en peligro todo el sistema de complicidades orgánicas e institucionales que ha tomado un siglo construir a una derecha super privilegiada que, al mismo tiempo ha fomentado la creación de millones de compatriotas viviendo en la pobreza extrema.

La hora final de las definiciones está cercana y si la mayoría de los mexicanos no damos la batalla final, se nos diluirán y escaparán por entre las comisuras de las manos, las esperanzas de entregar al país lo mejor de nosotros mismos en defensa de nuestras convicciones y conciencia nacional.

           Gerardo Reyes Gómez

21 de Abril de 2008

 

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HONOR A QUIEN HONOR MERECE

Como una ráfaga de viento fresco huracanado, que en tiempos de contingencia ambiental barre con los aires contaminados del altiplano mexicano, así llegó la voz clara y valiente de Rafael Correa presidente constitucional de la hermana República de Ecuador. Y ese hombre, líder indiscutible de su pueblo, nos dio una lección viva y en directo de la nueva diplomacia latinoamericana.

Comenzó, continuó y terminó su estancia en México hablando con la verdad, sin tapujos, aunque respetuoso y cuidadoso para no ofender innecesariamente la sensibilidad de sus anfitriones. A preguntas frontales de los medios, ese líder carismático y abierto, contestó sobre los últimos movimientos cismáticos en las cúpulas militares de su país y sin ambages contestó que ellos se debieron a infiltraciones de la CIA en las fuerzas armadas de su país y ¡ojo, mucho ojo! mencionó que como sucede en muchos otros países de nuestra América Latina ellos, los ecuatorianos no eran la excepción. Verdad de a kilo que laceró nuestras conciencias.

En este tono de su discurso Correa abundó que ellos “no sería colonia ni patio trasero de nadie” y eso, aunque dolió, tuvimos que reconocerle que dio en el blanco. A preguntas específicas de sus entrevistadores el primer mandatario ecuatoriano reconoció que sus sistemas de inteligencia también habían sido infiltrados por la CIA, cuyos cuerpos pasaban información estratégica de Ecuador a Colombia, con cuyo presidente aún mantiene una importante controversia, y después la daban a conocer al presidente ecuatoriano.

En México, en este espacio de información política, desde nuestra humilde perspectiva, también hemos denunciado en no pocas ocasiones que nuestros servicios de inteligencia han sido penetrados, pero como la tendencia oficial es entregar todo tipo de instituciones al control estadounidense, entonces nuestras autoridades adoptan el cada vez más cínico papel de ciegos y sordos. Sabemos, porque no podemos hacernos tontos, que todos los niveles de gobierno en México están penetrados por los servicios de inteligencia del imperio y que el operador principal funge actualmente como Procurador general de la República. El caso del aseguramiento de más de 200 millones de dólares en efectivo, el más grande aseguramiento de su tipo en nuestra historia, era parte del producto de una organización de la delincuencia organizada que amparada bajo la protección de las más altas autoridades federales panistas, operaba y continúa operando bajo la protección presidencial y ahí, no hay para dónde hacerse. Sin embargo, el pequeño señor Calderón con sus dos únicas neuronas es incapaz de resolver lo que no esté hecho para un Sherlock Holmes purepecha.

En fin, que el presidente Correa nos ha dado una muy bienvenida lección de cómo viene evolucionando una nueva clase de líderes latinoamericanos, los que prioritariamente defienden los intereses de sus pueblos, antes de servirle de lacayos al imperialismo. Estamos seguros que Calderón desestimó la recomendación de dejar de ser líder de derecha, para convertirse en líder socialista. Simplemente no está en su naturaleza. Enhorabuena y gracias presidente Correa.  

              Gerardo Reyes Gómez.

14 de Abril de 2008

 

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LA DEMAGOGIA BASADA EN EL TERROR

Con Ciudad Juárez en estado de sitio y prácticamente bajo la Ley Marcial, parecería que el régimen del presidente de facto ha ganado la batalla contra la delincuencia organizada, pero no es así. De hecho esta es la primera gran derrota de Felipe Calderón y permítanme explicarles porqué.

Enviar miles de elementos militares, pero no de fuerzas regulares del Ejército para amagar a los escuadrones delictivos del narcotráfico, sino a las fuerzas especiales y cuerpos de élite, entrenadas en los EE. UU. los cuales no han llegado hasta allá para detener y juzgar a los malhechores. De hecho no existe en Ciudad Juárez la infraestructura jurídica para enfrentar, ni siquiera medianamente, el fenómeno de sobresaturación delictiva que desde hace muchos años ha padecido la sociedad juarénse. Para estas alturas el espíritu delictivo comunitario ha hecho presa de la mayor parte de la sociedad. Sus juventudes están acostumbradas a la violencia y sus autoridades nacieron y se desarrollaron en la impunidad más descarada de que se tenga memoria en México.

Fueron demasiados años de distorsionar el sentido de la justicia y la equidad; no nos engañemos, esto se ha llevado a cabo bajo la égida del panismo. Y si alguien cree, como el mismo Consejo de Seguridad Nacional parece creerlo, que poniéndole una pistola escuadra calibre .45 apuntando a la cien de cada ciudadano se aminorarán los índices delictivos, están más que equivocados. Apenas se retiren los efectivos del Ejército, la población de Ciudad Juárez volverá a retomar su modus vivendi, sin que alguien pueda detenerlos con medidas de fuerza, como las que ahora están desplegado las fuerzas verdes ante una sociedad más escéptica que convencida.

Se equivoca Calderón si cree que la violencia se combate con el miedo. Se requiere mucho más que eso para concientizar a miles de personas que están, desde hace decenios, acostumbradas a vivir con el miedo al lado. El miedo que les han provocado por lustros las pequeñas y grandes bandas de delincuentes que hicieron del terror su modus operandi, y convirtieron una ciudad, cuna de la Revolución Mexicana, en un nido de atrocidades de fama mundial por sus inauditos feminicidios y ataques sistemáticos al derecho a la vida de cientos de mujeres que fueron ejecutadas en forma despiadada ante la complaciente mirada de las autoridades locales y estatales e, incluso, bajo la mismísima mirada cómplice de la autoridad presidencial, durante el sexenio de Vicente Fox y su pareja. Primero para encubrir el vil comercio de tráfico de órganos vitales para surtir la demanda del mercado estadounidense y luego, solo para satisfacer los más deleznables instintos de grupos de delincuentes interesados en mantener, contando con la impunidad oficial, a una sociedad aterrorizada viviendo bajo la ley del hampa organizada.

El renglón de las enormes ganancias ilícitas logradas por esos cuerpos delictivos, no ha sido tocado y téngalo por seguro el lector, que ese no desaparecerá, así les manden otros diez mil soldados de élite y a sus corruptos generales.

Por ello lanzamos un reto: se aceptan apuestas, porque lo mismo sucedió en la ciudad de Nuevo Laredo el año pasado y fue un fracaso. Sr. Calderón, ya basta de demagogia barata panista, que solo sirve para desprestigiar aún más al Ejército.

              Gerardo Reyes Gómez.

31 de marzo de 2008

 

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LA TRAGEDIA DE LA IZQUIERDA EN MÉXICO

No todos tienen siempre presente el origen del Partido de la Revolución Democrática y tienden a olvidarse de sus raíces. El PRD fue incubado en el vientre del PRI, conocido también como partido oficial. Ahí el huevo de la serpiente encontró las condiciones propicias para su gestación y, claro, tomó algunas cosas buenas y otras que no lo fueron tanto.

En las pasadas semanas el PRD, nido de lo mejor de las esperanzas populares, se topó con muchas de las lacras que le dieron vida, producto de la herencia maldita. Un partido formado por personalidades que en su momento chocaron con una pared de concreto armado que inhibía su crecimiento y consolidación. Frustrados de tanto conservadurismo político, se escindieron de la médula del anacrónico partido y, como el Ícaro libertario,  pretendieron volar solos. Pero ya estaban marcados de origen. Y entre sus filas se encontraba un buen número de traidores. El mismo Cuauhtémoc Cárdenas, su primer candidato presidencial, no podría lanzar la primera piedra, porque no está libre de la culpa original.

Jesús Ortega, cuyo principal mérito ha sido siempre venderse al mejor postor nunca ha sido un líder nato que brille con luz propia, es un empedernido trepador con un olfato privilegiado para otear las debilidades sus copartidarios ofreciendo siempre soluciones burocráticas para curar sus deficiencias. Pero alguna gracia debía tener y esa es unir en su torno a buen número de mediocres, conocidos con el nombre de “Los Chuchos”.

Con estos antecedentes, a los reaccionarios en México les fue muy fácil planear una estrategia ganadora. Les bastó poner en práctica el antiguo principio de: “divide y vencerás”. Los Pinos y la ultraderecha conservadora ya tenía al enemigo: Andrés Manuel López Obrador, el hombre más temido y odiado por las elites mexicanas, y también tenían al traidor: al “señor del Los Chuchos”.

Con esos ingredientes básicos las elites económicas y políticas mexicanas echaron a caminar su maquinaria mediática y política para intentar despedazar al PRD, porque su verdadero líder se atrevió a oponerse a entregar PEMEX a los intereses del capital petrolero internacional, amenazando con llevar la lucha, si fuera necesario, al terreno de la confrontación armada.

Sin embargo, en esta lucha, no debe olvidarse, hay valientes patriotas y astutos cobardes y traidores. Y en medio de ellos los hipócritas santurrones del PAN y los emboscados vendidos del PRI, como Labastida, Beltrones y Gamboa, que están llevando a nuestro país a la confrontación, sabiendo que tienen de su lado al Ejército y al cada vez más robusto aparato de seguridad del Estado.

El PRD todavía tiene un soplo de esperanza, pero si, como pretenden el PAN y el PRI, lo despedazan, el camino del no retorno a la violencia es la única salida. Lo sentimos por México y por los patriotas mexicanos que están dispuestos a morir por racimos en defensa de nuestros recursos y soberanía.

              Gerardo Reyes Gómez.

24 de marzo de 2008

 

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LATINOAMÉRICA AMENAZADA

La semana pasada ocurrieron importantísimos eventos que han quedado para la historia de la vida internacional latinoamericana, pero como un chispazo apareció una foto que dio la vuelta al mundo varias veces: una foto, tomada en la última reunión de Río, en la que la mirada plena de furia e impotencia del presidente Rafael Correa del Ecuador le dirige su contraparte Álvaro Uribe, presidente de Colombia.

Esa mirada con la que en México se sintetiza una mentada de madre, habla por sí sola de la traición que sintieron los países latinoamericanos cuando el mandatario colombiano se prestó a agredir a una nación hermana, bajo la inspiración directa de los EE. UU.

La violación del espacio territorial ecuatoriano no se dio con el auspicio del pueblo colombiano, fue producto de una maquinación geopolítica del Departamento de Estado con el apoyo del Pentágono. Pero también fue un claro aviso a todos los países de la región: Así se harán las cosas en el futuro.

El presidente Correa, en una respuesta algo más meditada, propone que EE. UU. sea excluida de la OEA, por el daño que está causando a la unidad de ese organismo. Una solución ilusoria porque los EE. UU. tienen jetatura e ilegítima influencia sobre muchos de los países más débiles del Continente Americano y en una votación directa al interior del organismo, la propuesta del presidente ecuatoriano, sería rechazada.

Sin embargo, lo valioso de esta experiencia marca con nitidez meridiana la dirección a donde se dirigen las intenciones predatorias del imperio. Evitar a toda costa la unidad de Latinoamérica porque en esos territorios del cono sur se encuentran recursos estratégicos vitales para la supervivencia del imperio y ellos desean apropiarse de ellos. También evitarán la consolidación de una alianza militar entre varios de los estados miembros de la OEA y la delimitación de geografías bajo el control exclusivo de los latinoamericanos. Eso significaría una amenaza para sus proyectos geopolíticos ya en marcha.

Así como en México el imperio está empeñado y se comporta como si ya lo hubiera logrado, de hacerse de todos los recursos petroleros en el mar profundo del Golfo de México, en la zona conocida como “La Dona”, el siguiente paso del imperio es hacer lograr su presencia en Brasil y conseguir el inmenso caudal del Río Amazonas y de ser posible, primero declararlo Patrimonio de la Humanidad, para robárselo a la soberanía de Brasil y luego, conseguir la administración de tan cuantiosos recursos geoestratégicos. Esto que todavía hace veinte años hubiera parecido fantasía, hoy es un proyecto más que plausible.

Si Latinoamérica no encuentra la forma de frenar esos imperiales proyectos, continuarán haciendo de nuestros países casos de crisis y abiertos ataques como el que llevaron a cabo con el concurso incondicional de un pequeño títere que funge como presidente de Colombia. La suerte está echada.

              Gerardo Reyes Gómez.

10 de marzo de 2008

 

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LA TRAGEDIA DE JUAN CAMILO

El joven secretario de Gobernación no podrá nunca quitarse los grilletes que lo atan a su origen y eso para él es una verdadera tragedia, porque a pesar de que una buena parte, no mayoritaria de la población, ha sido inducida mediática y despiadadamente a creer que es mexicano, él en su fuero interno no puede engañarse a sí mismo.

Mucho más ambicioso que inteligente, Mouriño apostó su resto en el juego de los engaños y en su interior sabe que podrá engañar a muchos, pero no a todos. El percibió el enorme orgullo que les produjo a los líderes del poder económico y político de la Península Ibérica el saberlo dueño de una posición estratégica en el organigrama del poder político de los mexicanos; a ellos todo les será más fácil, en sus proyectos financieros y empresariales si se empeñan en una reconquista a fondo de la colonia que, todavía hace pocos años, consideraban perdida. Pero sobrevino Mouriño y las cosas han cambiado, los colmó de nuevas esperanzas, especialmente cuando comenzaron a llover nuevos contratos para llevar a cabo sus proyectos en renglones estratégicos de la nueva geopolítica global.

Mouriño, inexperto en los códigos políticos mexicanos, y sus asesores aún más neófitos, no se percataron de que haberlo destapado como el favorito de Calderón para la sucesión presidencial, porque eso es indiscutiblemente lo que está detrás del asunto, lo pone en la posición de “todos tírenle al negro”. Demasiado temprano en el sexenio le sacaron la cabeza al secretario con aires de mozalbete y éste cayó en la trampa que le tendieron. Aunque digan que no existe mala intención o mala leche en la decisión, por parte de Calderón, los que están detrás del primer círculo si saben que en política, la mala fe es de oficio.

Basta con apreciar el pequeño infierno en que Mouriño está viviendo, sin siquiera saber cómo meter las manos para defenderse de embestidas tan bien organizadas y contundentes como las que le planteó la oposición, en boca de Andrés Manuel López Obrador. Es cierto que el objetivo del primer círculo es que Mouriño reciba en el rostro todas las golpizas que debiera recibir el de Calderón, pero a este ritmo será imposible que Mouriño sobreviva por mucho tiempo.

Si bien los españoles del poder están muy orgullosos de Mouriño, lo están porque éste es español, no porque sea mexicano. Así en España los peninsulares tienen las pruebas del origen español de ambos padres de Mouriño. Ellos, como diríamos a la mexicana, tienen los pelos de la mula en la mano. Saben de qué color es y de qué pata cojea el rapazuelo de Gobernación, por eso en España lo utilizan como vicepresidente de Repsol en Ultramar. Así, en sus ratos libres como titular de Gobernación Mouriño les consigue contratos multimillonarios, como el del gas peruano que le comprará México a Repsol, comprometiéndose México a edificar un puerto para los españoles, cuyo costo a ellos les sale de pilón. Así que la segunda tragedia de Juan Camilo sería que, allá en España, conocen de fijo su nacionalidad y eso, seguro que tiene un precio.

              Gerardo Reyes Gómez.

03 de marzo de 2008

 

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OTRA VEZ EL DESPOJO

Inevitablemente dos fuerzas formidables se dirigen, como dos trenes en la misma vía a toda velocidad y en sentido contrario, a una confrontación que se dará en la segunda mitad del mes de marzo. Los estrategas de Los Pinos han diseñado el choque y utilizado el mañosamente el calendario religioso, esto es, tomando en cuenta la Semana Mayor, para que la sociedad mexicana atempere la violencia de su respuesta al despojo de PEMEX.

Otra vez, los pocos, contra los muchos; los ricos contra los desposeídos, oprimidos y siempre despojados. Una vez más la guerra de los eufemismos de parte de los poderosos para disfrazar el robo en despoblado que le hacen al pueblo mexicano de su patrimonio histórico, el casi último reducto de sus riquezas; el petróleo, para entregárselo a los grandes consorcios internacionales.

El pueblo mexicano se debate en la impotencia. Amafiados y conspirando los grupos de poder para entregar lo que resta del patrimonio nacional han logrado diseñar una campaña mediática de enormes proporciones en la cual hacen de la desinformación su arma más importante y del vil engaño su bandera. Mientras el pueblo inerme solo aporta como estandarte su verdad.  

Sin embargo, a pesar de su iracundia, el pueblo no cuenta con  suficientes ecos que reverberen en todos los confines de la patria. El despojo parece inminente, aunque a decir verdad, el pueblo tiene la certeza de que aún no se está librando la última batalla. Que después de esta lucha se dará otra, con las armas en la mano.

El pueblo se ha percatado que algo falló en el devenir histórico político reciente. El Congreso dejó de ser la Casa del Pueblo para convertirse en un bochornoso instrumento al servicio de los poderosos. Se transformó en un mercado de intereses donde se tazan alto los privilegios personales, y todos los políticos están protegiendo a los pederastas o a gobernadores criminales que se mantienen en el poder a pesar del rechazo popular.

Especialmente son dignos de mencionar los coordinadores de fracciones legislativas, como Manlio Favio Beltrones, Santiago Creel, Emilio Gamboa Patrón y sus coasociados, quienes se bañan en la inmundicia de su excrementosa y traicionera verborrea, los mismos que deberán ser sujetos de la picota, porque no merecen morir como hombres, sino como traidores a la patria.

              Gerardo Reyes Gómez.

25 de febrero de 2008

 

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EL ESPÍA QUE NOS CAYÓ DEL NORTE

Si en el país de los ciegos el tuerto es Rey, en el país de la impunidad el espía doble también lo es; Jorge Castañeda Gutman, el ex canciller que dirigió la diplomacia mexicana durante la primera parte de la administración foxista, logró escaparse del juicio legal al que debió ser sometido.

De lo menos que puede ser acusado Castañeda es de un asesinato de lesa patria; el de la Doctrina Estrada. Aquella doctrina que le dio a nuestro país reconocimiento y respeto frente a los países bananeros de Centro América y frente a las repúblicas golpistas del cono sur del continente.

La noticia del nombramiento de Castañeda como secretario de Relaciones Exteriores de México en épocas foxistas, corrió por aquellos días como reguero de pólvora entre los miembros del cuerpo diplomático latinoamericano; un conocido espía al servicio del Departamento de Estado en Washington había logrado escalar el primer puesto de la diplomacia mexicana. Esa sola pincelada de oprobio y de vergüenza le dio fondo, tono y matiz a todo lo que vendría después en nuestras relaciones internacionales.

A Fox, en quien recayó formalmente el peso de la decisión, ya no puede acusársele de nada: el ya forma parte del basurero de la historia. Requirió de toda la impunidad que puede brindarle Felipe Calderón para dejar de ser perseguido por las innumerables pillerías a instituciones a las que defraudó. Pero Castañeda como una resbalosa sabandija escapó, gracias a la protección que le brindan las redes de influencia que aún están al servicio del Departamento de Estado y de los servicios de inteligencia estadounidenses e israelíes.

El derrumbe del prestigio y del liderazgo moral que México ejerciera durante décadas en el ámbito de la diplomacia latinoamericana, se lo debemos a un solo funcionario: Castañeda Gutman, aquel que traicionó los principios en que estaba sustentada una relación de países hermanos, identificada por un denominador común, la defensa de nuestras comunidades nacionales, ante los incesantes ataques del imperio a nuestras leyes y a nuestros intereses. El Estado predador del Norte, es insaciable en la búsqueda de mayores riquezas a costa de los recursos de nuestros depauperados pueblos hermanos. 

Si alguien tiene alguna duda del enorme poder del imperio para proteger a sus espías, solo necesita hacer un seguimiento cerrado de la sutil manipulación de la información por parte de los modernos agentes del control de la información como Google y sus poderosos asociados. Todos estos agentes juntos dan forma a la voz del Gran Hermano Orwelliano y ellos ya determinaron que, gente como Castañeda, son producto natural de la nueva cultura de dominación y o nos los comemos, o nos los tragamos.

              Gerardo Reyes Gómez.

18 de febrero de 2008

 

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LA CIUDAD DEL CAOS

El pasado viernes primero de febrero de 2008 se presentó la primera contingencia de este año de la administración del caos en el Valle de México. Más de seis millones de personas estuvimos paralizadas durante cinco horas o más en lo que se ha convertido en la ciudad mega conflictiva del orbe en materia de vialidad y transporte.

Más de tres millones de automotores desplazándonos a una velocidad promedio de cinco kilómetros por hora, en una ciudad que tiene varias arterias viales de más de 25 kilómetros de longitud, causamos un caos de colosales dimensiones. Los habitantes de la ciudad al borde del paroxismo y los niveles de adrenalina se dispararon en los sistemas circulatorios de una población que trataba de dirigirse a sus destinos. Ligados por las circunstancias arribaban a algún otro lugar intentando huir, sin conseguirlo, del caos vial más importante de los últimos tiempos en la Ciudad de México.

El origen se debió a la conjunción de varios factores, entre ellos el anhelo de millones de habitantes de esta monstruosa ciudad, para alejarnos, durante un fin de semana largo, de los avatares diarios que supone enfrentar la vida citadina moderna, en la que las manifestaciones callejeras, se presentan en como un caldo de cultivo adverso para modificado los patrones de cultura del habitante urbano, ahora deshumanizado y presionado por los altísimos niveles de violencia que se aprecian en la convivencia social.

La sociedad no sabe quién o quiénes son los responsables del caos. No acierta a responsabilizar a los urbanistas, a los expertos en vialidad, o a los políticos, quienes  no tienen idea de lo que significa tomar decisiones equivocadas en el área del urbanismo y la vialidad, luchando siempre contra la falta de recursos e inteligencia, con la falta de conocimientos que se necesita tener para resolver ese tipo de problemáticas. Y el resultado es el caos. Que nos perdonen nuestros lectores de buena conciencia y hablar culto, modosito y mesurado, pero esta ciudad es un verdadero desmadre. Y lo peor de todo es que nosotros la hicimos así.

En otro países también existen fallas estructurales producto de sus culturas, como en la Comunidad Europea, donde un país puede ser invadido por otro, siempre y cuando lo haga después de la hora de la comida, porque el país entero se encuentra durmiendo la siesta, pero ellos se confían por alguna razón, en que eso es imposible porque los enemigos también están haciendo lo propio. Pero en México basta que nos invadan durante un puente vacacional para encontrarnos a todos paralizados o dormidos.

No contamos con un plan de contingencia que prevea el caos. Y, por desgracia ahora muchos sabemos como se siente tener detrás de nosotros una ambulancia con su sirena funcionando durante un largísimo lapso y sin poderle brindarle paso. La desesperación hace pedazos los nervios del más templado. Se disparan los niveles de presión arterial, azúcar y colesterol. Y para acabarla de fregar nos imponen a un madrileño en la vicepresidencia de la República y a un Ebrad que no tiene idea de la vialidad. ¿Verdad que no tienen M…?

              Gerardo Reyes Gómez.

04 de febrero de 2008

 

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Durante la primera mitad del siglo pasado, un general mexicano de cinco estrellas, dio una lección al mundo sacando de muy adentro su genial sensibilidad política de gran Estadista, en el sentido moderno del término: Un hombre de Estado que tiene en cuenta la visión bien valorada de otros estados; El general Lázaro Cárdenas del Río.

Su notable intuición le permitió darse cuenta a cabalidad, de la realidad política de los estados que lo circundaban, especialmente de su fuerza y sus debilidades y con ese conocimiento se empeñó en hacer de las riquezas del subsuelo mexicano, la plataforma que le permitiría lograr un mayor rango de autonomía, frente a otras naciones del concierto mundial.  Precisamente fue en ese momento cuando actuó y sorprendió al mundo con la expropiación petrolera.

Hoy carecemos de un estadista michoacano que tenga una pizca de la genialidad que hemos descrito. Cuando algunos notables diplomáticos mexicanos han detectado la debilidad del imperio que aplasta con su poderío y hegemonía a gran número de países del mundo, incluido el nuestro. Cuando la popularidad del presidente George Bush Jr. Es la más baja de cualquier otro presidente estadounidense en la historia, al interior y exterior de ese país. Cuando el repudio a sus acciones guerreras es evidente, hasta en el seno de la Organización de las Naciones Unidas.

Hoy, cuando el mundo ha hecho consciente que la política económica estadounidense tiene al planeta al borde de un colapso económico de dimensiones catastróficas, semejante si no más grave, a la gran depresión de 1929, debido a una enorme irresponsabilidad de la dirigencia política del imperio, que más que dirigentes semejan a una pandilla de facinerosos que han sobrepasado extraordinarios límites de corrupción, donde sus fabulosos negocios han logrado empobrecer a la enorme mayoría de habitantes del resto del planeta.

Mientras a la administración calderonista la tienen sitiada en todos los frentes por la violencia de la delincuencia organizada, dirigida por operadores del Pentágono, Inacio Lula da Silva, el presidente de Brasil, se decidió a rascarle la herida al tigre y, con un notable sentido del estadista, logró acuerdos con Fidel Castro Ruz, para perforar pozos petroleros en las costas de Cuba en el Golfo de México. Asimismo, estados como la India están logrando alcances vertiginosos en materia de educación y alta tecnología, mientras México continúa paralizado por la carencia de un liderzazo visionario e innovador.    

Y, lo más triste de todo, es que en México, carezcamos de legítimo liderazgo que pudiera aprovechar la coyuntura para arrebatarle un poco de nuestra autonomía al imperio para ejercer nuestras decisiones políticas con, al menos, una base de independencia y dignidad. Al parecer, la autoridad formal del Estado mexicano ejerce con fidelidad la condición de sumisión, que nos recuerda la marca de fuego del hierro que reclama para sí la propiedad de ganado que pasta en el continente latinoamericano. Esa sumisión que opaca, desde Los Pinos, toda idea libertaria y esperanza de emancipación.  

Así nos tienen, sumergidos en la violencia, e imponiendo sus fraudulentas formas hegemónicas de cultura. Porque esa violencia que nos tiene postrados no es gratis, ni apareció de forma milagrosa. Ha sido diseñada y operada desde el Pentágono y mantiene propósitos muy claros para hacernos sujetos de la moderna sumisión que requiere el imperio para continuar ejerciendo su ilegítimo poder. No. Estas cosas no son espontáneas y solo ellos tienen el poder para manejar los hilos de  marionetas en que nos tienen convertidos, como estados hambrientos y dependientes.

              Gerardo Reyes Gómez.

28 de enero de 2008

 

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LA DELINCUENCIA ORGANIZADA DESDE EL GOBIERNO

Mientras el Consejo Nacional de Seguridad Pública intenta, sin mucho éxito, dar la batalla frontal a la delincuencia organizada, interpretada ésta como la lucha contra las fuerzas del narcotráfico, el lavado de dinero, robo de vehículos, secuestros y otra lindezas, en otro plano de la delincuencia, justamente aquella organizada por el gobierno federal, ya han perdido la guerra.

Este es el caso de la delincuencia financiera que, con el apoyo de la CONSAR, realizan instituciones bancarias en contra de millones de mexicanos, al administrar las famosas Afores.

Queremos preguntarle al “Cara de Piedra” de cuatro estrellas que reina en las Lomas de Sotelo, en feo como anacrónico edificio que se parece a su titular, si ya está listo para mandar sus batallones de Gafes, que aún no se han convertido en Zetas y rescatar a las víctimas de las fuerzas especiales o escuadrones de la muerte de las finanzas, mismas que han diezmado los recursos de las Afores de los trabajadores de México y que, con la complicidad de la C0NSAR, se han visto reducidos a montos que no les permitirán sobrevivir durante el periodo que les resta de vida.

Ésta muy evidente complicidad entre la institución que debiera estar al margen de componendas que sirven para descapitalizar las cuentas de los trabajadores, en beneficio de la mafia internacional bancaria, con la complacencia de las autoridades federales mexicanas, sí es verdaderamente, la más impune de las delincuencias organizadas desde el poder central.

¿Cuándo el Consejo Nacional de Seguridad Pública se ha preocupado por la violencia financiera que, en forma indiscriminada, hace de mucha gente aún viva, verdaderos muertos, al despojarlos del elemento fundamental de supervivencia en su vejez? El saqueo de recursos es tan cuantioso como violento, irracional y es tan desproporcionado, que hasta los representantes de todos los partidos políticos en el Congreso lo han calificado como un robo institucionalizado, con la complicidad de las autoridades federales del Estado. Una delincuencia organizada bajo las mismas barbas de Calderón y su cuadrilla.

Es que ¿no existe alguien con suficientes tamaños en el Gobierno Federal para marcarle el alto al incremento de las comisiones que cobran las instituciones bancarias, en detrimento de los fondos de los trabajadores? Y en esto, no nos hagamos los occisos, que no nos queda. Del manejo de las Afores devienen pagos millonarios a todos los funcionarios de cualquier nivel que exijan su parte del pastel.

La complicidad y la impunidad es la constante. Y ¿qué hacen los órganos que debieran servir de árbitros para evitar que fueran robados los trabajadores de México? ¿Cómo se llena la boca Felipe Calderón, el espurio, con el discurso de que está combatiendo la delincuencia organizada y que su compromiso es con México, cuando los beneficiarios son: el sistema bancario internacional y los cómplices que por debajo del agua, aprueban las comisiones bancarias que cobran los insaciables socios financieros de la cúpula más corrupta de la administración pública federal. Así que, señor Calderón, no se haga… que no le queda.

              Gerardo Reyes Gómez.

21 de enero de 2008

 

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EL ATAQUE

Una vez más se confirma que en política la mala fe es de oficio. El mañoso desalojo de los mineros en huelga en la Mina de Cananea lo demostró por enésima vez.

Todo fue estudiado, planeado y pulido para dar un golpe seco, violento y contundente a un grupo de mineros que forman la nueva generación de esclavos del capitalismo global; el Fondo Monetario Internacional, el Banco mundial, instrumentos del imperio estadounidense, defensores de la satrapía financiera internacional y, desde luego, la ultraderecha empresarial mexicana, lograron manipular a la parte más corrupta de la justicia, para emitir un laudo de ilegalidad de una huelga que llevaba meses de haber estallado.

Fue muy importante la forma en que se planeó el operativo del desalojo de los mineros de la mina, en el cual participaron: el gobierno federal, agentes de la PFP, la fuerza policíaca estatal, y miembros del ejército, llegando el día escogido, a la hora prefijada, previo a la partida de Felipe Calderón a Guatemala, para eludir responsabilidades, en caso de hubiera víctimas fatales. Previo a ese salvaje ejercicio de antidemocracia se llevo a cabo una reunión de coordinación con la presencia del gobernador Bachoco, para no dejar cabos sueltos o detalle sin contemplar.

Claro que, todo lo anterior, fue producto de los antecedentes del caso. El porro de los secretarios de Estado, el de la Secretaría del Trabajo y “previsión” social, al servicio de Minera México, la compañía que viene explotando desde hace muchos años, la mina más rica de cobre de la República mexicana, pero también a los mineros que la trabajan, se había coludido con sus amos para destrabar la huelga que paralizó las actividades.

El espíritu del cruel asesinato colectivo que se dio en Pasta de Conchos, inspiraron los legítimos reclamos de los mineros de Cananea. Una cuenta no saldada; una injusticia no resuelta. Y el porro de la Secretaría del trabajo, como un zopilote esperando muertos para comer de su carroña, se decidió a hacer un lado los derechos de los trabajadores. Bien dice el dicho, como aludiendo al secretario Lozano: “perro, perico y poblano, no lo toques con la mano, tócalo con un palito, o te envenena la mano”. Un político que primero era priísta de altos vuelo, y luego panista de la misma calaña, pero siempre hijo de…  no muy buena madre.

Y así reventó la violencia en el ombligo histórico de las luchas por la reivindicación de los derechos de los trabajadores.

              Gerardo Reyes Gómez.

14 de enero de 2008

 

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EL RETO

Si somos lo suficientemente honestos tendremos que reconocer que ha transcurrido algo más de un año desde que la administración federal tomó el timón de la nave del Estado y la sociedad mexicana aún continúa profundamente dividida. De hecho coexisten precariamente dos “méxicos”: el de los que lo tienen  todo y el que carece de casi todo;

el México de la impunidad, y el de los sin justicia. El México histórico que aún cree en una vieja como cotidianamente violada Constitución y una nutrida minoría de políticos cínicos que se aprovechan de la degradación institucional, fomentada ésta descaradamente por los poderes fácticos de la comunicación electrónica y la prensa escrita. Nada más fácil para un gobierno ilegítimo, el reclutar a cientos de “comunicadores” y falsos líderes de opinión, muertos de hambre y carentes de espíritu solidario con los marginados.

Desde la cima del poder, ahora asociada a los centros del neoimperialismo político-financiero, se diseña el futuro de las naciones. Los objetivos de éstos son coincidentes, a saber: la inmoderada acumulación de capital, la concentración del poder político, el desarrollo y fortalecimiento del poderío bélico, el control de la innovación tecnológica y científica, como una nueva y decisiva fuente de poder para sojuzgar a las naciones dependientes; el control de los recursos alimentarios globales, así como el control de drogas y fármacos para dosificarlos entre las poblaciones mundiales, convirtiendo a las sociedades en adictas y dependientes.

Mientras, México navega en las procelosas aguas de la división social, donde crece la desesperación y el reclamo de equidad y de justicia; Donde nadie posee la certidumbre de que no serán violados sus derechos fundamentales y el miedo social hace presa de una cada vez mayor cantidad de desamparados.

De todo lo anterior se aprovecha esa coalición de facto, formada por la servidumbre de los perros de la política que, a su vez, son títeres de los líderes económicos consolidados en asociaciones como la COPARMEX, el Consejo Coordinador Empresarial; así como los no menos sucios empresarios de los medios de comunicación, los jefes y generales, que son líderes jerárquicos de instituciones castrenses sumidas y perdidas  en la corrupción histórica.

Y sin embargo, el verdadero reto consiste, en medio de todo ese mare mágnum de descomposición social, en alcanzar la posibilidad de organizar a la sociedad para poder ofrecer resistencia y una línea racional unificada de lucha que permita posibilidades de éxito en la reivindicación de los valores fundamentales de los mexicanos.

              Gerardo Reyes Gómez.

7 de enero de 2008

 

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Si bien todo el mundo está consciente en México que el problema de Felipe Calderón es la falta de legitimidad como presidente, no todos se percatan de la gravedad del problema. Pero, para decirlo pronto, en casi un siglo, es más, desde Victoriano Huerta, el país no había contado con un presidente tan ilegítimo como el de ahora.

De los millones de mexicanos que vimos el momento cumbre de su toma de posesión en el estrado del Palacio Legislativo de San Lázaro, pocos olvidaremos cómo había más soldados del Estado Mayor Presidencial, que legisladores que lo arroparan. Cómo Vicente Fox arrebataba la banda presidencial para entregársela en propias manos a Calderón, cuando otro debía ser quien se la colocara y cruzara sobre el pecho. Momentos de ridículo cívico nacional. Esos instantes lo dijeron todo. No había ni coordinación ni genuina verdad en la ceremonia republicana.

Marcado Calderón por el estigma del fraude, comenzó a navegar sujeto férreamente al timón de la nave que los militares le prestaron. Y desde aquel vergonzoso principio, pocas cosas le han salido bien durante un accidentado trayecto de un año que ha puesto a prueba no pocas estructuras políticas de nuestro sistema político. No solo la Presidencia de la República ha sufrido la falta de credibilidad y legitimidad de que debería hacer gala. Las instituciones electorales y  de justicia, pocas veces fueron tan cuestionadas al perder tanta confianza y prestigio por parte de la sociedad pensante mexicana. Y miente quien afirme que, a pesar de las intensas campañas mediáticas, pagadas por el poder central, para apuntalar lo contrario estas se han repuesto de aquel momento que manchó a Calderón para siempre.

Por otra parte, no debemos olvidar que México es más grande que sus desventuras, producto de sus liliputienses políticos. Aunque nada nos impide reconocer que Calderón cuenta con limitaciones que parecen insuperables, como su falta de carisma, su dejo despótico y autoritario, su carácter de ladino contumaz y un persistente gesto de hipocresía. Sin embargo, Calderón sabe que no es monedita de oro, y que tampoco los mexicanos estamos obligados a caer de hinojos ante su falta de sinceridad y manifiestas dobleces.

Calderón es el político que entregará lo último que le queda de patrimonio valioso a los mexicanos. Cederá al gran capital internacional los recursos estratégicos que le restan a un país que se debate en la pobreza y compite con los niveles de crecimiento de países como Haití. Hará de un puñado de panistas un grupo elitista de multimillonarios mientras un enorme número de mexicanos sufrirá en su carne los estragos de la mega corrupción panista. Eso sí, se bañarán con agua bendita y elevarán hipócritas plegarias a quien consideran su salvador y protector de sus rapiñas. Calderón sería como el heredero de aquellos dioses de paganas mitologías que se solazaron en la injusticia.

Depende de los mexicanos decidirse a tomar conciencia de lo que se nos viene encima con el crecimiento y consolidación del Estado policiaco que está ya a la vuelta de la esquina.

            Gerardo Reyes Gómez.  

17 de diciembre de 2007

 

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Para nadie es un secreto que la discusión política forma parte de nuestra cultura y que esta se atiene a reglas no escritas. Los mexicanos, así como en las sociedades de otras naciones hermanas, en fechas próximas a las fiestas navideñas, la actividad política entra en un in pase, o letargo, producto de la disminución de la actividad y de la generación de la información.

Línea Directa, que siempre agradece la preferencia de sus asiduos lectores,  no puede sustraerse a esa condición en la que se encuentra inmersa. De esta manera nuestras actividades se verán disminuidas entre el lunes 17 de diciembre de 2007 y el 7 de enero del 2008.

Lo anterior no significa que no respetemos nuestra arraigada costumbre de monitorear la realidad circundante, de la que pretendemos ser serios estudiosos. Si en el ínterin mencionado algún evento surge con inusitada relevancia, será analizado y tratado como lo merece y tenga la seguridad el lector de que el estudio e interpretación del mismo serán ofrecidos por parte de alguno de los colaboradores en los espacios de Línea Directa.

Sabemos y conocemos bien de nuestra responsabilidad como comunicadores de los aspectos que nos son propios y entre ellas está la de mantener informada a la comunidad cibernética de interesados en aspectos políticos, sociales y económicos, con contenidos de calidad. Claro está que lo hacemos, en la medida de nuestras posibilidades y modestos recursos, pero con toda la honestidad y objetividad. Aunque es nuestra obligación reconocerlo, con toda la pasión que la discusión política exige cuando las causas que se defienden son justas y necesarias. Esa postura siempre entraña riesgos e incluso peligros cuando la crítica política logra tocar puntos sensibles del sistema. Algunos servicios de inteligencia nos pisan los talones, nos vigilan a veces con incómoda como ostensible cercanía, escuchan nuestras conversaciones telefónicas, nos fotografían y, de alguna forma, nos hacen sentir su siempre amenazadora presencia.

Por todo lo anterior este pequeño grupo de colaboradores de Línea Directa, que en no pocas ocasiones ha puesto en jaque a la muy escasa racionalidad de la dirigencia del Estado mexicano, agradece y espera continuar contando con la preferencia de mucha de la gente inteligente de este país, e incluso de aquella que está mucho más allá de nuestras fronteras, en Sudamérica, la Unión Europea y los Estados Unidos, con el legítimo propósito de hacer más humano el planeta en que vivimos.

            Gerardo Reyes Gómez.  

10 de diciembre de 2007

 

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EL IMPERIO CONTRA HUGO CHÁVEZ

Desde el golpe de Estado operado por el Departamento de Estado a través de Henry Kissinger y que culminó con el asesinato de Salvador Allende en Chile, no se repetían las ominosas condiciones que se están dando en Venezuela para sojuzgar a una nación latinoamericana. El vil imperio del norte volvió a sacar el garrote del armario para golpear al mayoritario pueblo venezolano adicto a Hugo Chávez.

La estrategia básica de George Bush y su Condolezza ha sido simple: inyectar una enorme cantidad de recursos para dividir a la población venezolana, entre las elites imperialistas de derecha, acompañadas de su clase media interesada y los numerosos pobres, afines a la nueva izquierda nacionalista bolivariana.

Ahí no ha habido medias tintas. Los pudientes paternalistas del capital que se mueven en torno a la industria y los grandes consorcios de la comunicación electrónica, los barones de la banca y el comercio, en contra de las huestes de la clase trabajadora, marginada de los satisfactores sociales, a quines quieren arrebatarles el poder escoger sus modalidades de gobierno y concepciones nacionalistas. Y, en medio de todo ello, el petróleo que explotan las empresas petroleras norteamericanas como si fuera suyo, protegidas para hacer y deshacer por el poderío financiero y militar del imperio.

De toda esa mezcla de encuentros y desencuentros político-culturales en Venezuela se ha aprovechado Hugo Chávez para exacerbar a su favor los sentimientos nacionalistas que conduzcan a su pueblo a estadios de mayor justicia social y ser  verdaderos aspirantes a mayores y más justos niveles de desarrollo. Lo que el imperio ha tomado como una agresión en contra de sus políticas sociales de sometimiento que permiten a Washington mantener el flujo de energéticos baratos para, a costa de los bienes estratégicos de las naciones esclavas de su imperio, continuar ejerciendo su poder político, con la ayuda de las armas, las conspiraciones y los golpes de Estado.

Ayer domingo la sociedad venezolana tuvo la oportunidad de realizar un ejercicio democrático para modificar mediante un referéndum, su constitución política nacional. El proceso no estuvo exento de envenenamiento proveniente de los intereses imperiales, para mediante su presencia, ejercer presión en la permanente disputa por el poder y escatimarle a Chávez su amplia penetración popular entre las clases marginadas.

Nunca como ahora los medios de comunicación del imperio se vieron tan solidarios con un presidente que solo cuenta con un 30% de popularidad, mientras en Venezuela crece como la espuma la popularidad de Chávez. ¡Vaya contraste!

            Gerardo Reyes Gómez.  

03 de diciembre de 2007

 

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CRISIS EN LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA

México, desde el terminó la Revolución Mexicana nunca había estado tan débil en sus servicios de inteligencia. Prácticamente desde principios de la administración foxista cuando se realizaron los cambios que terminarían dándole la puntilla, estamos sin ojos, oídos, ni capacidad de análisis de la información de inteligencia.

A principios del sexenio estúpido se recibieron órdenes de Los Pinos para permitir la entrada de personal de inteligencia de la DEA en las instalaciones de la Procuraduría General de la República. Le tocó al general Rafael Macedo de la Concha cumplirlas sin chistar.

El CISEN aunque disminuido, continuaba funcionando para cuestiones de política interna, como la vigilancia de los partidos políticos de oposición y el monitoreo de áreas peligrosas. Todavía en el proceso de desafuero político promovido por la Presidencia de la República en contra de Andrés Manuel López Obrador, el CISEN participó activamente para destruir la figura y el prestigio del tabasqueño terco, empeñado en llegar a Los Pinos y fue bajo el comando de Santiago Creel que se puso la piedra angular para terminar con la única agencia de inteligencia de carácter civil del Estado mexicano, con el nombramiento de Eduardo Medina-Mora, como director general del CISEN.

Después de las más controvertidas elecciones presidenciales de la historia moderna en México, pero antes de tomar posesión Calderón, fueron muy claras las muestras de que los servicios de inteligencia nacionales habían pasado a segundo o tercer término, cuando en el evento internacional más importante del nuevo gobierno el CISEN ni siquiera fue considerado para diseñar la mínima estrategia para salvaguardar la importante información de Estado generada durante la Reunión secreta en el Hotel Banff Springs de la Provincia de Alberta en Canadá. Toda la responsabilidad fue tomada por los servicios de inteligencia estadounidenses, los que impidieron en forma muy efectiva que fluyera la información a México. Calderón, aunque no participó directamente en la reunión, estuvo bien representado por Arturo Sarukhán y otros personajes de primer nivel.

Ahora, cuando los acuerdos tomados en la reunión de Canadá han cobrado plena vigencia, y nos referimos a la inclusión oficial de México en el Comando Norte de los Estados Unidos, como sería lógico suponer, los servicios de inteligencia mexicanos han dejado de funcionar y somos dependientes, quizá hasta en un 90 por ciento.

Los efectos no se hicieron esperar y comenzó la desbandada. Se dieron muestras en el mercado negro de que aparecían archivos de inteligencia ofrecidos al mejor postor y se concluyó que ello significaba un peligro grave.

Poco después comenzó a cundir el pánico en las filas de agentes y ex agentes y funcionarios del CISEN, porque se percataron que algunos elementos habían sido “enfriados”. Así llaman en los servicios de inteligencia a los agentes ejecutados por órdenes superiores.

Con los servicios desquiciados, la desbandada de algunos valiosos elementos y plenamente demostrada voluntad política de Calderón, a quien se le ocurrió nombrar a un amigo publicista para dirigir el CISEN, lo único que nos queda es agradecer que no le hay entregado la dirección del antes vital organismo a un amigo, que fuera bailarín de ballet.

            Gerardo Reyes Gómez.  

26 de noviembre de 2007

 

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LA UNAM CONTINÚA AUTÓNOMA

Después de un proceso de sucesión problemático y peligroso se puede afirmar que no es como para echar las campanas al vuelo y mucho menos para el toque de fanfarrias, pero la UNAM supo manejar con discreción y  mesura la amenaza planteada por el poder central a su autonomía. Hubo conciencia y unidad en la gran mayoría de los sectores de la comunidad.

Se alejaron los nubarrones amenazantes pero tendrá la UNAM que  mantenerse vigilante. En esta coyuntura en que se dio el proceso, por fortuna se contó con una cúpula en el gobierno aún débil y errática, pero no siempre va a ser así. El proyecto educativo de derecha contempla una transformación de raíz y la privatización del sistema de educación superior, tan pronto como sea posible.

Vista como negocio, la UNAM desmembrada o parcelada, podría rendir enormes ganancias, a grupos privilegiados de poder económico, provenientes de un grupo de ciencias y disciplinas académicas de la enorme demanda de matrícula por parte del mercado abierto. Aquellas carreras que no reditúan bajo esas expectativas, aun siendo altamente necesarias para el desarrollo integral del país, desaparecerían, como lo han hecho en la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Por fortuna la UNAM, con todo y estar muy alejada de la perfección,  continúa siendo una institución indispensable para conservar el sentido social de la educación superior en un país caracterizado por la desigualdad económica, colmado de necesidades insatisfechas y carencias ancestrales. Es muy cierto que la Gran Casa de Estudios requiere una reforma de fondo y que, si no se intenta por cuenta propia, terminará siendo realizada por extraños.

Sin embargo, si la UNAM logra retomar la inercia, redimensionar y actualizar sus objetivos y abrirse causes viables en medio de las actuales circunstancias, tan opresivas y determinantes como las presupuestales y las políticas de estado que privilegian por sobre todo lo demás a la concentración de capitales y poder, entonces y solo entonces, el flamante rector José Narro podrá intentar con posibilidades de éxito, la refundación de la UNAM del siglo XXI.

El nuevo jefe nato la Universidad tiene toda le experiencia y voluntad para llevar a cabo la empresa más grane de su vida. Sabe muy bien lo que puede hacerse y lo que no debe ni siquiera intentarse, en medio de las adversas circunstancias actuales. Ha vivido muy de cerca las envidias institucionales del poder central y ha sabido sortear el terreno minado, cuando ha sido necesario pisar los espacios antagónicos de la ilegitimidad, escuchado los cantos de las sirenas, y hasta los llantos de las plañideras profesionales de los medios de comunicación electrónicos en la nómina de Los Pinos. El doctor Narro es firme y duro cuando se trata de defender los intereses y principios de la Universidad Nacional. Por lo que se le desea la mejor de las suertes. Enhorabuena.

            Gerardo Reyes Gómez.  

19 de noviembre de 2007

 

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LA UNAM Y LA CONSPIRACIÓN MATEMÁTICA

En el momento actual la Universidad Nacional vive uno de sus procesos de sucesión de rector más críticos de su historia. Los amagos oficiales para vulnerar la autonomía de la UNAM son tan francos como abiertos.

El poder central del Estado ha puesto en juego diversas estrategias para favorecer a su candidato, que van, desde la utilización del aparato mediático bajo su control, cuyo poder no es cosa menor, hasta la guerra sucia inspirada en la teoría del complot.

Ni en los momentos más difíciles de la época del priísmo de Estado, la Universidad se vio tan amenazada como ahora. Haciendo un paralelismo histórico entre una expresión de un famoso político estadounidense que a principios del siglo pasado aseveró: “para dominar a México, basta con dominar a un solo hombre: al presidente de la República”. Aun así al imperio le tomó casi medio siglo seleccionar a un político mexicano al que seleccionó, educó y sedujo  para favorecer abiertamente la geopolítica del imperio.

Así los actuales panistas en el poder central llegaron a la conclusión de que para controlar la UNAM basta controlar a un solo hombre: al rector; sin embargo, están muy equivocados. No obstante se empeñan en llevar a su candidato a la rectoría de la Universidad Nacional.

La historia secreta de la UNAM registra que aun en los peores momentos del priísmo, el poder de Los Pinos guardaba una cierta discreción y respeto por el proceso de sucesión de la gran casa de estudios, aunque no todos los procesos fueron químicamente puros,

el presidente en turno, a través de algún amigo, miembro de la Junta de Gobierno, pidió en alguna ocasión la lista de los candidatos y, a lo más, vetó a alguno de ellos que, por la información que poseía el presidente, podía ser potencialmente peligroso para la UNAM y para el sistema.

Sin embargo, en el actual proceso, el panismo de Estado se ha abierto a una injerencia directa en la UNAM, como lo evidenció las entrevistas del super asesor del señor Felipe Calderón, con un par de candidatos a la rectoría, justo en medio de una etapa sancionada por la Junta de Gobierno lo que, más que inusual, se convierte en descarado ataque a la autonomía universitaria y especialmente a la comunidad pensante de la gran casa de estudios.

Si bien el compartir el pan y la sal con un representante de tal importancia de Los Pinos no es en sí, reprobable en todos los sentidos, si lo es el hecho que no bien habían pasado algunos días, cuando se hizo notoria, en forma descarada, una guerra sucia, en beneficio, curiosamente, del candidato de Los Pinos, el doctor José Antonio de la Peña. Muy particularmente con un libelo publicado para desacreditar al candidato que aparece en primer lugar de las preferencias de amplios sectores de la comunidad universitaria. Detrás del libelo aparecen las relaciones del candidato de Los Pinos, con el aparato de seguridad del Estado el Cisen, y los lazos familiares que lo unen a lo que presuntamente forma parte de una conspiración.

Que nadie se llame a engaño. Las bases para justificar la violencia en la Universidad debido a tales intromisiones de Estado en detrimento de la autonomía están dadas. Si esta estalla o no es otro asunto. La Junta de Gobierno de la UNAM, estamos seguros, sabrá evaluar los hechos, en defensa de la propia soberanía del órgano colegiado responsable de la selección final.

            Gerardo Reyes Gómez.  

|2 de noviembre de 2007

 

 

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SOLIDARIDAD CON TABASCO

La hecatombe que produjo las inundaciones más copiosas del último medio siglo en la capital de Tabasco y sus inmediaciones tiene dimensiones de tragedia. El número de damnificados es impresionante. Y requiere que todos los mexicanos, en la medida de nuestras posibilidades, participemos activamente en el auxilio urgente a la población de la zona.

Algunos ya lo empezamos a hacer, pero pensemos siempre que no es suficiente, que requerimos hacer más para paliar el sufrimiento y las enormes carencias de un valioso jirón de la república. Las necesidades siguen siendo apremiantes en materia de alimentos enlatados, agua embotellada, antibióticos, mantas, leches embasadas y todos los materiales propios, que alivien las penurias de niños, mujeres, ancianos obligados a vivir un sinnúmero de condiciones adversas que le provocó un meteoro fuera de serie.

Algunos tenemos familiares, buenos amigos y como en nuestro caso, espléndidos colaboradores de estas páginas de o quienes conocemos su enorme calidad humana y a quienes debemos y mucho agradecemos las aportaciones de su gran talento, creatividad y ricas experiencias que comparten con nuestros lectores; a ellos y a todo el resto de nuestros hermanos tabasqueños, estamos enviando nuestra ayuda y fraterna solidaridad.

Pasará mucho tiempo antes de que se pueda restañar la herida creada por los efectos de un cambio climático creado por el hombre sobre el planeta. Pero ahí está la lección. La forma en que estamos utilizando los energéticos, especialmente, en los países altamente desarrollados, es criminal, y se hace pagar al mundo subdesarrollado los dispendios de los exageradamente pudientes.

En casos como este de Tabasco, es cuando nos acordamos del enorme daño que produce la falta de responsabilidad del imperio, cuando durante muchos años se ha negado a suscribir el Protocolo de Kyoto, para no poner en peligro el nivel de ganancias de los emporios petroleros que dominan el mundo. Los mexicanos tenemos que sufrir en carne propia los efectos deshumanizantes que produce una política predatoria, a la que no le importa poner en peligro la supervivencia del planeta, con tal de mantener una economía en pie de guerra y dispuesta a concentrar despiadadamente la riqueza y todo tipo de recursos para privilegio de unas elites del nuevo gobierno global.

            Gerardo Reyes Gómez.  

05 de noviembre de 2007

EL US PATRIOT

Cuando el huésped de Los Pinos buscaba integrar su Gabinete le fue, algo más que sugerida, a una persona de la cual ya había oído hablar maravillas, para ocupar la cancillería. Esta persona, claro está, no se llama Telcastipoca o Cuauhtémoctzin, sino curiosamente Arturo Sarukhán Casamitjana y, a pesar del trabalenguas, se ha convertido en el negociador estrella mexicano, apodado ahora el “US Patriot”.

El también llamado canciller sin cartera, en su papel de embajador interino de México en Washington, quién con muy dudosa gloria, vendió un pedacito de playa “donde hacen su nido las olas del mar”, con el poco noble propósito de construir una base militar para los estadounidenses.

Arturo Sarukhán Casamitjana es un muy joven diplomático egresado del Colegio de México, pero en los nuevos lares del honestísimo investigador en historia doctor Javier García Diego, también de vez en cuando se les va una bala perdida y Felipe Calderón no tuvo que ir muy lejos para encontrarlo. Solamente lo buscó en la administración del sexenio anterior y oh ¡sorpresa! Arturo Sarukhán era una hechura completa de “el Güero Castañeda, ya que había sido jefe de asesores en Relaciones Exteriores, con Castañeda Gutman quien, para desgracia de México, es mucho más Gutman que Castañeda.

Así que Arturo Sarukán, el US Patriot, lo lleva en sus genes. Su ADN, tiene impresos en su cadena genética las instrucciones de la traición. Mientras su padre, don José,  traiciona a su alma mater golpeando la autonomía de la UNAM, en beneficio del Poder Ejecutivo Federal, el hijo lo hace con el país por medio de un acuerdo llamado Plan México, ahora rebautizado como “iniciativa Mérida”, que ha dejado de ser secreto y le llevó nueve meses concretar. Un verdadero engendro nonato que ni a los estadounidenses los hace felices.

Todo indica que fue gracias a la valiente resistencia del cuerpo civil de carrera de la Secretaría de Relaciones Exteriores, dentro del cual hay algunos embajadores muy valientes y valiosos, que con su actuación de rechazo lograron, al menos temporalmente, impedir el acceso del US Patriot a encabezar la cancillería, pero no deben cantar victoria. A juzgar por el trato que recibe la actual canciller por parte de Mouriño, Calderón no ha quitado el dedo del renglón.

Son tiempos de búsqueda desesperada de legitimación, muy propicios para la traición a la patria y a las instituciones.

            Gerardo Reyes Gómez.  

29 de octubre de 2007

 

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GOLPE DE ESTADO AL LEGISLATIVO

Si algo hay que reconocerle al señor Felipe Calderón, sin cortapisas, es la eficiencia para convertir al Congreso en un enorme perol donde se cuecen juntos los legisladores de todos los partidos. El gran conocimiento de las relaciones de poder que él ejerció  por muchos años, desde dentro del Poder Legislativo, le permitió manejar ese perol de fétidas heces, y carroña, que no le sirve al país ni a nadie.

Un aparato legislativo que le cuesta al empobrecido pueblo de México erogaciones fantásticas para mantener el estatus quo de corrupción entre las fracciones y la compraventa ge votos y voluntades para hacer prevalecer la iniquidad y los bastardos intereses de grupo y camarilla que alientan las necesidades de Los Pinos.

Debajo de las narices de todos los legisladores del Congreso se lleva a cabo la venta del país, la ocupación extranjera y la intromisión de los servicios policíacos del imperio, y el Congreso, obstruidas sus ventilas olfativas con sus fétidos olores, no son capaces de detectar la mínima amenaza. Los coordinadores de todos los partidos representados en la alta, como en la Cámara baja, la que, dicho sea de paso, cada vez es más humillantemente baja, fueron seleccionados ex profeso por su mínimo nivel ético y patriótico.

Ellos no estaban preparados para semejante golpe de Estado al Congreso. Por ello hay que reconocerle a Calderón los méritos de haber convertido al Poder Legislativo en una corrupta masa amorfa que se mueve al son de los intereses mezquinos, de lo peor de la política.

Denuncias van y denuncias vienen, ampliamente documentadas por servicios de inteligencia confesionales, como los de los jesuitas, quienes logran reunir pruebas documentales, gráficas y textuales y todo ello no es suficiente para meter a la cárcel a una pareja que se burla y se ha burlado siempre de los símbolos patrios, y de las ingentes necesidades de un pueblo empobrecido y humillado por las elites de la delincuencia organizada desde la Secretaría de Hacienda, y las redes empresariales que ahora en un alarde inaudito de poder, participan en negociaciones diplomáticas internacionales para cederle al imperio, lo que resta de nuestro patrimonio.

¿Qué ha hecho el Congreso para hacer justicia en materia de contrabando de sustancias químicas para la elaboración de drogas? ¿Dónde está la investigación que encuentre a los responsables y los lleve a prisión? ¿En qué estado se encuentran las demandas de juicio político de ex funcionarios protegidos por Felipe Calderón? ¿Estamos ciegos, sordos o tullidos, para no darnos cuenta que el Legislativo se está burlando de la sociedad mexicana y solo tiene tiempo para, a manos llenas, guardarse el oro en las alforjas o cuentas bancarias de sus bancos? Repetimos: ¡Que buen trabajo de Calderón!

            Gerardo Reyes Gómez.  

22 de octubre de 2007

 

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A LLENARSE LAS ALFORJAS

Pocas veces como ahora, hemos estado los ciudadanos mexicanos tan divididos políticamente hablando. Debido a ello, México corre peligros sociales e institucionales graves, somos presa fácil de los apetitos geoestratégicos del imperio. Caímos en una partidocracia, dependiente del Ejecutivo, que no ofrece garantía alguna para poder mantener nuestra independencia como nación.

Las presiones del imperio son constantes y con la actual estructura de unidad nacional, es cuestión de días, acaso semanas para que claudiquemos. Nos tienen tomados por arriba (por Los Pinos) y por abajo por los tamaños (los partidos medios podridos y en pugnas intestinas constantes). Pero eso no lo escogimos nosotros, se requirió una labor de zapa de quienes están interesados en fomentar nuestras divisiones, para su propio beneficio.

En estos momentos no hay peligro mayor para el país que el Plan México; una geoestrategia militar, similar a la fue operada en Colombia y que mantiene dividido y profundamente corrupto al país hermano. Así diseñaron en el Pentágono los efectos y de la misma forma diseñaron las modalidad que deberán poner en práctica en el nuestro. En cualquier momento, entre hoy y el último día del año. El congreso será víctima de un albazo partidario que legitimará la abierta actuación de fuerzas militares extranjeras en nuestro territorio. Ese es el compromiso de Felipe Calderón con el imperio y el precio que tuvo que pagar para llegar a la Presidencia de México y mantener a su partido en el poder.

En nuestro país por el momento, no existe un solo partido que, monolítico, pueda ofrecer resistencia a que nuestro territorio sea penetrado por fuerzas militares provenientes de los EE. UU. Existen alianzas evidentes entre el PAN y PRI. Tal conjunción, alegan, se ha dado en el marco de garantizar la gobernabilidad del país y  el desarrollo. Pero eso es tan falso como una moneda de mil pesos oro. Lo que está detrás son intereses de los grupúsculos para mantenerse en el ejercicio del poder, cuando han descubierto que el saqueo, si no es muy limpio, sí es enormemente redituable, especialmente el PAN, que por primera vez acudió el pasado sexenio a sentarse a la mesa del reparto del botín y le gustó tanto que ahora se aferra como un perro a un jugoso hueso que ansió toda su vida.

Cuando a esa nueva elite se le recuerda la mesura y discreción, las rechazan airados porque alegan, que estuvieron reprimidos durante más de medio siglo y ahora cuando todavía no cuentan dos sexenios en el poder, no pueden disimular un voraz, como inaudito apetito para llenarse las alforjas con millones de billetes verdes y todos los recursos ilegales posibles a su alcance en una rebatiña indecoros y descomunal.

En ese caldo de cultivo calderonista que no se da abasto para proteger tantas pillerías cometidas por sus antecesores, ¿qué puede hacer la poca población que se da cuenta de la gravedad que entraña para el país el Plan-México? Y a pesar de todo el pueblo sí sabe a quién le debe la serie de traiciones que han sido necesarias para ofrecer en venta lo que resta del país.

            Gerardo Reyes Gómez.  

15 de octubre de 2007

 

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Alguna vez lo hemos mencionado en estas páginas, Calderón, como un pequeño Prometeo encadenado a la silla de Los Pinos, allá en las alturas del Molino del Rey, esta destinado a que las aves de rapiña le coman las entrañas cada vez que se ofrezcan nuevas pruebas para demostrar que su antecesor Vicente Fox cometió alguna de sus innumerables pillerías, robos en despoblado o inclementes ataques al erario nacional.

Todavía no se termina la resaca de la denuncia de que fue objeto Fox con la indecorosa exhibición de sus nuevas instalaciones en el rancho de la ignominia, cuando le salen otras verdades que han servido para que todo el Gabinete Presidencial meta las manos al fuego, si no para salvarlo si para “quemarse” cada vez más con sus gobernados.

Es tan evidente la complicidad entre Felipe Calderón y Vicente Fox, que dos días después de la publicación en la Revista Proceso, donde se consignó en gráficas memorables la corrupción mostrada por el derroche en sus instalaciones de su Isla de Elba particular, que nervioso y presuroso Fox llegó el martes de esa mañana a averiguar si había alguna línea proveniente de Los Pinos para atacarlo con tal escarnio y exhibirlo como ladrón. De ahí poco después salió más tranquilo y con la seguridad, al menos por ahora, que continuará gozando de la protección de quien, al proporcionársela, se hace cómplice, si no por comisión si por descarada omisión, para torcer la ley y la Constitución.

Esa es la imagen de las relaciones de poder político que trasciende nuestras fronteras y llega al concierto de las naciones hermanas, algunas de las cuales se las hace víctimas de la crítica oficial. Somos especiales para estigmatizar al presidente Chávez por adoptar políticas que abiertamente buscan la aceptación de las masas populares y no somos capaces de fijarnos con qué desvergüenza defendemos a nuestros más conocidos delincuentes políticos, que a diario hacen gala de la impunidad que los cobija.

            Gerardo Reyes Gómez.  

8 de octubre de 2007

 

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DIME PARA QUIEN TRABAJAS Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

Cuando fue nombrado el tamaulipeco José Ángel Gurría Treviño para trabajar en la OCDE (La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) sabíamos que vendrían ataques a México provenientes de ese organismo y, en realidad, estos no se hicieron esperar. El ex secretario de Relaciones Exteriores de Ernesto Zedillo Ponce de León, quizá por empatía o por osmosis, terminó trabajando, como su ex jefe, para los EE. UU. ¡Qué fácil les resulta ser traidores a México!

Enarbolando la bandera de la privatización educativa Gurría y testaferros atacan uno de los flancos más débiles de la todavía República de México. Hablan como si nada del costo beneficio del actual modelo educativo, pero mañosamente hacen de lado del centro del conflicto, el problema de la corrupción en al proceso educativo nacional. La corrupción, personificada en el sindicato más podrido del continente, pero que es utilizado como el principal instrumento de legitimación de la administración de Felipe Calderón.

La solución que propone la OCDE es a grandes rasgos el modelo educativo estadounidense, solo que adecuándolo a nuestro subdesarrollo, pero sin tocar con el pétalo de una rosa las causas que durante decenios han permitido la degradación de nuestro sistema educativo. Hermanado, como está Felipe Calderón con el SNTE que es lo más corrupto que, en materia de sindicatos, existe en el Continente Americano, poca o ninguna esperanza queda para liberar la educación de los grilletes que la sujetan al subdesarrollo. Mismos grilletes que al mismo tiempo sujetan firmemente los tobillos de Calderón y le impedirían, si hablara honestamente, darse baños de pureza y democracia. Al parecer la Escuela Libre de Derecho no le dio los instrumentos éticos suficientes para enfrentar con valentía la prueba de la verdad.

Así que por ahora, que Gurría se vaya con su malévola música a otra parte, porque con Calderón encadenado, como un grotesco Prometeo, a un albañal, nadie hará maldita la cosa para recomponer una situación que tiene a México postrado en los perores niveles de educación del mundo. Pero que no se diga que no hay culpables, que no tienen nombres ni apellidos, y que no sabemos quienes son.

Gerardo Reyes Gómez.   

24 de septiembre de 2007

 

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El pueblo de México exige un claro deslinde de aquellos funcionarios públicos que están  del lado de la violencia institucional para arrebatarle al país su soberanía, permitiendo otorgar concesiones para establecer pies de playa de fuerzas extranjeras en nuestro territorio.

Que se sepa de una vez, quiénes toleran y pactan secretamente los permisos para la intromisión del imperio en nuestro territorio, mientras adormecen con discursos de celestes tonos a las fuerzas armadas de la nación.

Que los enemigos de México den la cara y de frente, acepten su responsabilidad ante la historia. Porque esos enemigos no buscan solamente afectar el desarrollo de México, sino apropiarse de sus bienes patrimoniales para venderlos al mejor postor en los mercados internacionales. Que son ellos, los que desde sus posiciones formales de poder, dividen a la sociedad mexicana en dos grandes mitades: la de los ricos, corruptos y poderosos; y la de los de abajo, humillados, empobrecidos por la explotación y el abandono. Los marginados del desarrollo, los olvidados de la justicia social y la común. Los que dijeron haber llegado para hacer limpia la política, y ahora viven y fomentan la corrupción en todos los niveles de la administración.

Contra esos que usan el discurso mediático para marear al pueblo, mientras le escamotean la verdad, negociando y aceptando acuerdos que llenarían de vergüenza a Victoriano Huerta y al mismísimo José Antonio López de Santa Anna. Esos que van a misa los domingos y con todo el cinismo del mundo se dan golpes de pecho, para ver si así expían sus culpas. Esos hipócritas, protectores de pederastas, que hacen de los juegos de azar y la prostitución grandes negocios asociados con la canalla de los bajos mundos y la delincuencia organizada, como los importadores de sustancias químicas para producir drogas de diseño.

Esos funcionarios que lanzan proclamas de corte castrense llamando a la unidad nacional, cuando son ellos los que fomentan la división entre hermanos del mismo dolor, en lo interno, como en el plano internacional latinoamericano. Esos que cantan himnos marciales de no violencia, cuando se atascan las fauces de carne ensangrentada por la violencia institucional de la ultraderecha que hace victimas a los gobernados. Esos que dictan leyes y específicos reglamentos para proteger los intereses de los poderosos, en detrimento de los jodidos.

Hacemos un llamado a todos los partidos políticos, organizaciones sociales, medios de comunicación independientes, a los miembros de la academia y la cultura de todo el horizonte nacional, a repudiar a esa casta mocha, más que “divina” la cual, con el apoyo político y económico del imperio, se apropió, utilizando ilegítimamente los corruptos instrumentos de validación política, del núcleo de la toma de decisiones nacionales.     

 

Gerardo Reyes Gómez.   

17 de septiembre de 2007

 

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DOS DE LOS RETOS DE LOS CANDIDATOS A LA UNAM

Para estas alturas del proceso de sucesión los precandidatos a la Rectoría de la UNAM ya tienen definidos sus proyectos de trabajo, los que presentarán ante la Junta de Gobierno en búsqueda de la nominación para ejercer el título de Jefe Nato de la gran casa de estudios.

Los precandidatos con posibilidades reales de ocupar el puesto, no llegan a seis y  éstos, sin excepción, están conscientes que el vacío que aspiran a llenar, por el  momento es demasiado grande, así que ninguno pasará por alto dos problemáticas fundamentales: a) Las relaciones con el entorno adverso del Poder Ejecutivo, y con el resto de la federación, y b) la muy pobre movilidad académica de la UNAM, debido a la escasez de recursos y, sobre todo, al poco equitativo modelo social de retiro de sus cuadros académicos, el que, finalmente, está incidiendo en el empobrecimiento del potencial de su planta académica y, como cascada, en la disminución de la calidad de los conocimientos impartidos. La UNAM se está volviendo vieja y no puede contender con otras instituciones que no frenan a sus jóvenes valores intelectuales y científicos. Por el contrario, la UNAM debe centrarse en abrir nuevos caminos de innovación, desarrollo y esperanza.

No le será fácil a la UNAM transitar en tiempos de una ya larga crisis por la que atraviesan las instituciones en México, especialmente por la escasa coincidencia entre  los dos proyectos, refiriéndonos al del gobierno calderonista, por un lado,  y al de la UNAM, por el otro. La falta de coincidencias amenaza con crear roces y probables conflictos. Para decirlo con claridad meridiana, entre los proyectos socio-políticos del poder central y el de la UNAM, existe una brecha llena de objetivos casi divergentes. Es difícil conciliar objetivos de concepción que, de tan alejados, parecen antagónicos. Por desgracia, si tenemos razón, las actuales tendencias, llevan a un choque a no muy largo plazo, en que todos perdemos, pero lo más importante es que los daños para México podrían ser gravísimos.

Si el próximo rector de la UNAM no posee conciencia de éstos diferéndums y de la  necesidad de establecer los equilibrios con el poder político federal y, además, no se trabaje para la creación de un clima compartido de concordia que beneficie al país y a sus instituciones, entonces sobrevendrá el choque de trenes, en el que la UNAM, lleva las de perder, junto con el resto del país.

En estos momentos las políticas de Estado en México, no hablan bien de la equidad y la justicia. Cuando las poderosas transnacionales operando en México abiertamente, les niegan la posibilidad de empleo a los egresados de la UNAM, como una política empresarial cotidiana, y además no lo hacen arguyendo a la falta de calidad de sus conocimientos, sino atendiendo a una consigna política, entonces están jugando sucio, y su objetivo político ideológico es la desaparición de la UNAM, lo cual dañaría a la base social de la República. Indudablemente México sería el gran perdedor de la contienda.

Si el futuro rector tiene conciencia, aunque sea de una parte de lo aquí expuesto, con sus aportaciones, en un marco de positiva creatividad, podrá salvar a la UNAM.  

Gerardo Reyes Gómez.   

10 de septiembre de 2007.

 

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El Día del Presidente ha muerto. Al menos como lo conocía México desde hace mucho más de medio siglo. Y murió, así lo piensan millones de mexicanos, como producto de un fraude cometido a la sociedad civil, por parte de los poderosos. Pero no fue tan malo, porque en Los Pinos el cadáver ya apestaba.

Los mercenarios de los grandes medios de comunicación ya lo veían venir y desde hace semanas, y apoyándose en las técnicas del mercado y la publicidad, comenzaron a modificar y a vender el cambio de símbolos institucionales, adecuándolos a la ilegitimidad presidencial. Una gran industria se ha generado a partir de la machacona venta de símbolos espurios e ilegítimos. Sin embargo, la comunidad nacional sabe que le están construyendo un artificio, que la quieren volver a timar dándoles gato por liebre.

Lejos está de haberse librado la batalla final en el Congreso. Las resistencias maquinaciones y presiones apenas empiezan, pero es indudable que al Poder Ejecutivo le mellaron la armadura de hojalata y deslavaron los colores de la Banda Presidencial, arrebatándole el Día del Presidente. Podrán construir otro símbolo semejante, con la ayuda y colusión de los medios de comunicación, utilizando los millones robados al erario o al patrimonio nacional, pero será tan falso, como lo que ya tienen: un presidente que no representa los intereses de las mayorías empobrecidas de la nación. Un presidente débil, carente de auténtica base social que le brinde entrega, apoyo y legitimidad.

El hijo del “soldado del PRI”, el soldadito de plomo, mercenario consuetudinario, podrá ofrecer cuentas y espejitos a través de las pantallas chicas, pero el resultado final de los esfuerzos le será frustrante, porque lo que requiere una sociedad cada vez más desconfiada y dividida, son consensos de que no los está gobernando una dirigencia que hace de la corrupción su modus operandi y de la entrega de los recursos patrimoniales su divisa. El proceso de integración de México al Comando Norte de los EE. UU. y Canadá, ya firmado por los traidores, es el mejor escudo que tenemos los mexicanos para rechazar a quines nos están robando la dignidad, la independencia y haciendo pedazos nuestra soberanía.

Gerardo Reyes Gómez.   

03 de septiembre de 2007

 

 

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UN FANTASMA RONDA EN LA CONCIENCIA DE LOS MEXICANOS

Por dos ocasiones en esta semana se dejó escuchar la voz austera, clara y concisa del líder de una de las instituciones más prestigiadas de la República. la UNAM; y aún reverberan los ecos de autoridad ética en la conciencia de miles de mexicanos: “¿dónde esta el Estado?”. “Si el Estado no asume su responsabilidad…”  clamó el doctor Juan Ramón de la Fuente, refiriéndose a la falta de un proyecto educativo nacional que dé viabilidad al desarrollo del país. Mientras, entre telones de Los Pinos se da una lucha sorda por posiciones de poder en le sector educativo, también se exhibe la pobreza moral de un régimen sin programa, metas ni derrotero.

Es sintomático que casi un año de cumplir el aniversario de una terriblemente conflictiva toma del poder político, por parte de la actual administración pública federal, aún no se cuente con una actuación congruente con el discurso oficial y solo se exhiba  el triste espectáculo de las politiquerías cortesanas en el seno del primer círculo del poder Ejecutivo Federal.

Al mismo tiempo también es sintomático que la fortaleza ética del rector Juan Ramón de la Fuente se convierta a poco más de dos meses de su reemplazo, en el crítico más certero, y no por ello menos despiadado, del poder central. Al mismo tiempo es cierto que el momento actual, es de debilidad extrema del Ejecutivo, lo cual también es ilustrativo de la pobre legitimidad que ha logrado y, por ello, el régimen hace de este concepto su más cara ambición.

Si la verdad no peca, pero incomoda, Calderón debe estar durmiendo cada noche sobre un lecho de espinas. Y la imagen del fantasma de un buque que navega sin piloto, ronda por la conciencia de millones de mexicanos. Los medios de comunicación pueden intentar llenar ese hueco con falsas imágenes de autoridad y mando, pero eso es tan ilusorio como efímero. La realidad es que aquellos huecos del poder en los que el Ejecutivo no actúa, son llenados de inmediato por grupos fácticos que se aprovechan de la debilidad extrema, producto de la ilegitimidad de quien llegó al poder utilizando el fraude, la mentira y como instrumento de apoyo, a las fuerzas armadas y policíacas.

Mientras el Ejecutivo no dé respuestas leales y honestas a la debacle creada en el sector educativo, y no se dé un golpe de timón para terminar con la política sucia que se adueñó de la mayoría de las instituciones, continuará siendo blanco de los justos como puntuales reclamos de los pocos, pero claridosos, líderes éticos del país.

Gerardo Reyes Gómez

27 de agosto de 2007.

 

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EL PRIMO, CONVERTIDO EN GRAN HERMANO ORWELLIANO

Una identidad sin privacidad, es una identidad defectuosa. El individuo tiene derecho a conservar aspectos, que así convengan a su personalidad y modo de ser, privados. El que otros individuos, corporaciones o instituciones hagan uso de esa información, sin la debida autorización de la persona que se sabe dueño de ella debiera ser legalmente demandado.

Lo anterior viene a cuento porque entre hoy y mañana Felipe Calderón permitirá a EE. UU. en Canadá, que opere en nuestro país un programa de manejo de información llamado “Echelon” que básicamente consiste en la intercepción telefónica, sin autorización de autoridad judicial alguna, para vigilar las comunicaciones de personas públicas y privadas. El programa tiene ya muchos años funcionando en diversas partes del planeta y, en rigurosa esencia sirve para espiar a los individuos, instituciones y aun corporaciones interceptando y grabando todo tipo de información que cruza por las líneas telefónicas.

Como es de suponer, en los EE. UU. sí legalizaron su uso emitiendo una “Acta Patriótica” que permite a las autoridades civiles y militares hacer pedazos la intimidad y la privacidad de sus ciudadanos, siempre con el pretexto de hacerlo en defensa y prevención del terrorismo. Sin embargo, tal medida debiera considerarse como uno de los más flagrantes ataques a uno de los derechos humanos, aún no suficientemente definido constitucionalmente, que atañe a la privacidad de que debe gozar un ciudadano en pleno uso de sus derechos.

Las intercepciones telefónicas han existido casi desde que se inventó el teléfono, los periodistas hemos sido víctimas de esa viciada como extendida práctica, ordenada por los señores con poder para violar las leyes. En mayoría de los casos esa facultad de espionaje la ejercían y la ejercen los cuerpos policíacos, y los servicios de inteligencia, civiles y militares, pero ahora las cosas cambiarán, es una potencia extranjera la que podrá llevar a cabo el espionaje, con la venia y el visto bueno de Felipe Calderón. Los espiados seremos los mexicanos y cualquier otra persona, no importando su nacionalidad, ni el tipo de asuntos de que se trate.

Del uso que den los servicios de inteligencia estadounidenses a esa información captada de los mexicanos, tampoco tendremos control. Ellos podrán conocer hasta el color de nuestras vísceras, y a nosotros ni nos darán noticias de la profundidad del manejo y manipulación de la información. Sin embargo, el juego se llama control, porque nunca debemos olvidar que la información es poder. Si Calderón cree que vendiéndonos como objetos al “gran primo” se merece un paquete de indulgencias y un nuevo escapulario, estamos seguros que habrá muchos que preferirán acodarse de su parentela, en términos nada halagüeños, pero eso será solo como un desahogo, por que para exigir justicia y equidad, otros serían los caminos a seguir.

Gerardo Reyes Gómez

20 de agosto de 2007.

 

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LOS VENEROS DEL DIABLO

Nadie puede restarle importancia al petróleo como fuente de conflicto y de poder mundial. México, por desgracia, de nueva cuenta es victima de manipulaciones de los centros financieros que nos envuelven en poderosos torbellinos en los que solamente somos espectadores y sujetos de sus efectos.

Solo somos víctimas y ni siquiera se nos permiten participar en la designación del director general de PEMEX. No, esa es una decisión tomada más allá de nuestras fronteras en los centros de poder estratégicos que regulan el comercio internacional del petróleo. Los cursos intensivos en los que participó el ahora director de Pemex, antes de ser embajador de México en EE. UU., en el exclusivo centro de estudios de la Rand Corporation, lograron el milagro de construir un clon útil a sus intereses. El imperio no concede discrecionalidad en la toma de decisiones que considera de su exclusiva incumbencia.

Así llegó Jesús Reyes Heroles Jr. a ejercer su hegemonía en la Torre de PEMEX y, claro, su lealtad completa está dedicada a quien lo colocó en el puesto, de ninguna manera al gobierno mexicano, él es sumiso y dependiente de las decisiones del Imperio, muy alejado del pueblo mexicano de quien equivocadamente se dice, es el dueño de los recursos nacionales de oro negro.

De cuando en cuando la enorme paraestatal PEMEX comete fiascos, como el que hoy nos ocupa. Resulta que Reyes Heroles, obedeciendo instrucciones de sus superiores de allá, redujo el precio al crudo de exportación, en el preciso momento en que el energético se encuentra a la alza en los mercados internacionales, y ello con el infantil pretexto de “mantener su competitividad en el mercado internacional”.

¡A otro perro con ese hueso! lo que está detrás de la decisión mencionada es seguir las instrucciones del Departamento del Tesoro estadounidense, con miras a aliviar la debacle económica, producto de los bamboleos bursátiles en las bolsas de valores, generados por el problema del derrumbe inmobiliario en los EE. UU. y, al mismo tiempo, generar un ambiente positivo para la reunión del próximo lunes de George Bush y Felipe Calderón en torno al ASPAN, en Québec Canadá.

Ninguna otra lógica podría encuadrar lo que, a primera vista, parece una estupidez de Reyes Heroles. La perdida de nuestra autonomía política se puede apreciar hasta en los más nimios detalles de un director de PEMEX quien suele apuntar al norte con las posaderas y espera que se le crea hasta las visiones de sus sueños de opio.

 

Gerardo Reyes Gómez

13 de agosto de 2007.

 

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UNA LEGÍTIMA Y MERECIDA DISTINCIÓN ACADÉMICA

Gerardo Estrada, el funcionario universitario más capaz para manejar la imagen de la UNAM y del rector, tendrá que andar con pies de plomo si no quiere resbalar por la peligrosa pendiente de un enfrentamiento con el poder formal del país. Y todo porque el doctor Juan Ramón de la Fuente Ramírez, al término de su gestión como rector de la UNAM, se integrará al Consejo de Gobierno de la Universidad de las Naciones Unidas.

En medio de una atmósfera enrarecida por los antagonismo políticos, el todavía rector de la UNAM fue distinguido con una bien merecida posición en la Universidad de la ONU, lo cual, además de generar beneplácito en la comunidad universitaria nacional, crea al mismo tiempo, por el nivel de prestigio que conlleva, celos profesionales en algunos líderes de instituciones nacionales, incluidas las dependencias de la Presidencia de la República.

Ponderar con discreción y cautela ese logro de nuestro país y de nuestra Universidad Nacional, en la persona del rector De la Fuente ayudará a no exacerbar los ánimos de  personas que en el primer círculo de poder de Los Pinos podrían sentirse lastimadas cuando la vida les niega el reconocimiento y legitimidad que a De la Fuente le sobran.

A los universitarios no se nos olvida que, cuando la presente administración federal todavía no tomaba la rueda del timón en sus manos, se dejaron sentir grandes presiones, vía la aprobación del presupuesto universitario, mismo que había sido recortado basándose en percepciones equivocadas de lo que es la UNAM y lo que representa. La comunidad universitaria cerró filas y en su defensa esgrimió razones apoyadas en información verificable y transparente, con lo cual finalmente, logró una rectificación que propició la supervivencia, así a secas. Fueron momentos difíciles, y extremadamente preocupantes. Los nubarrones no han sido disipados totalmente y se espera que, de continuar la inercia de falta de acercamientos entre la principal casa de estudios del país y el gobierno federal, la próxima revisión presupuestal del siguiente ejercicio, se le trate de forma semejante, si no es que peor.

Es debido a lo anterior que, aunque se quisiera echar las campanas al vuelo, por la distinción y el reconocimiento internacional que se otorga al líder académico universitario, no es posible olvidarse de los contextos y, además cuando De la Fuente fue considerado por muchos intelectuales como el tercer candidato de la pasada contienda a la Presidencia de la República, lo que no a pocos les lastimó el orgullo. Por todo ello consideramos que Gerardo Estrada no tiene fácil el camino inmediato.   

 

Gerardo Reyes Gómez

06 de agosto de 2007.

 

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AFORISMOS PERTINENTES

El globalismo ya hizo su milagro: globalizó la pobreza y concentró en unos cuantos la riqueza.

Un general secretario que no defiende al pueblo de su nación, no requiere de caer a un albañal, para cubrir de lodo su dignidad.

Un mandatario que acude a la mentira por necesidad, se le pudre el alma por obligación.

A un potentado que explota a sus congéneres y se escuda en las migajas de su filantropía, no le alcanzarán sus millones para ocultar su condición de miserable de espíritu.

Un legislador que vende su voto no solo ensucia al Congreso; también hace lo mismo con su estirpe, con sus representados y a todos sus compatriotas.

Un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que atiende las consignas de un presidente de la República, no solo ofende a la justicia y a los ciudadanos, sino, sobre todo, al género humano al que afirma pertenecer.

Un gobernador que hace del pueblo su enemigo y se escuda en las redes del poder político para golpear y asesinar, no merece sino el desprecio de propios y extraños.

Una líder sindical que saquea, vende al poder central los intereses de sus representados y utiliza la traición como modus operandi, le hace más daño al país que mil enemigos manifiestos.

Cuando al pueblo le negaron contar voto por voto, le negaron la democracia, la libertad y la independencia nacional.

Ahora el Monumento a la Independencia, solo sirve para festejar esporádicas victorias de fútbol. 

Nada puede ser más injusto que negarle al pueblo elegir a sus gobernantes.

Gerardo Reyes Gómez

30 de julio de 2007.

 

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EL PROCURADOR MEDINA-MORA; UN ASUNTO DE CONCIENCIA

Se equivoca quien piense que es fácil hacer justicia, esto lo está experimentando el procurador general de la república, cuando en los pocos ratos que le queda libres, se pegunta ¿qué les contestará a sus hijos? cuando le pidan que les explique cómo se hace la justicia. Pero no solo a sus hijos, también a la gente quiere y que respeta, sus maestros, sus amigos y a los que admira.

Cómo podrá convencerlos de que su actuación es recta y alejada de triquiñuelas legaloides, si él actuó habiendo dejado sus principios éticos en el rincón más profundo de su closet. Cómo les puede explicar que fue capaz de girar una orden de aprehensión contra Zhenli Ye Gon y se le olvidó hacerlo para mandar arrestar a sus cómplices directos: aquellos que le firmaron los documentos que hacían legales sus importaciones de enormes cantidades de seudoefedrina, la sustancia que utilizaba su empresa farmacéutica para, juntos con otros componentes, elaborar cientos de miles de píldoras narcóticas de muy alto valor en el mercado.

¿Como explicar que pasó por alto aquello que le enseñaron en la Facultad de Leyes, cuando no puede alegar olvido al dejar de emitir órdenes de aprehensión para los miembros más prominentes de la red de corrupción involucrada en los cuantiosos contrabandos y a todos los miembros incrustados en posiciones de poder en el sistema público federal? ¿Cómo le puede explicar a la opinión pública su brutal parcialidad, sin exhibir su complicidad, en el que debiera ser prístino sistema de justicia de los mexicanos?

¿Así tuerce un procurador la justicia? ¿Así trata de ganar legitimidad para su jefe y el sistema que representa? Por sus acciones el procurador denota que él no obedece a la voluntad popular de la comunidad nacional, sino a camarillas que se adueñaron del núcleo de la toma de decisiones políticas de la nación. Pero ¿él está para eso? ¿Para vender sus principios su ética y su dignidad?

Y qué pasa con la demanda de justicia de una ciudadanía ávida de justicia limpia, y su derecho a aspirar a que termine la violencia desatada que pulula por todos los rincones del territorio nacional. Pero también terminar con la violencia que emana de los centros de poder políticos y económicos que obligan, de alguna manera, a un procurador a torcer la justicia y olvidar su juramento.

¿Tendremos que esperar a que el pueblo, desesperado, se levante en armas y se organice en nuevas formas que exige la modernidad para encontrar caminos alternativos que le lleven a estadios de justicia superiores, y abandonar los albañales en los que está suscrita la actual maquinaria de justicia que atosiga las esperanzas de la mayoría de la comunidad nacional?

Medina-Mora Icaza, si le resta un ápice de ética y pudor, tiene la palabra.

Gerardo Reyes Gómez

23 de julio de 2007.

 

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EL SAQUEO BANCARIO EN MÉXICO

El talón de Aquiles de la economía mexicana resultó ser el sistema bancario transnacional. Ningún país que aspire a ser libe e independiente, puede permanecer prisionero de una estructura bancaria que sangre permanentemente, la riqueza generada por la población.

Durante generaciones la banca internacional, con estoica paciencia, esperó la oportunidad de hincarle el diente a nuestras estructuras financieras; como aves carroñeras sobrevolando a sus víctimas, esperaron el momento oportuno, hasta que la descomposición del sistema político les permitió corromper un puñado de altos funcionarios federales, incluyendo a los presidentes de la república. A partir de entonces la sangría ha sido despiadada.

No solo se aprovechan de los altísimos costos de los servicios bancarios, sino que toda la mística de la banca transnacional esta podrida. A ese privilegiado sector le dieron patente de corzo para robar en despoblado y los modernos sistemas de crédito, mercado y comercialización le han creado un paraíso para el saqueo. No hay mesura ni límite ético para tal despojo.

Cuando un cuenta habiente utiliza su tarjeta de crédito, mal llamado dinero plástico, los intereses que le devenga una deuda son desmesurados y la autoridad financiera del Estado se declara impotente para regular las ganancias bancarias. Esos altísimos réditos no guardan equivalencia con lo que los bancos pagan por manejar el dinero del  cuenta habiente. Entre los réditos que paga el banco a los cuenta habientes que tienen dinero en depósito, y los que ellos cobran a sus clientes existe un diferencial bestial que presupone uno de los renglones más lucrativos de los bancos.

Si a lo anterior agregamos que órgano regulador del Estado, debido a la corrupción desbocada que galopa en todos los niveles de la administración, es cómplice del sistema bancario, entonces pocas o ninguna esperanza existe para sacar a este país del atraso y la pobreza.

Que no cante victoria ningún funcionario federal, mientras tenga metidas las manos en la masa de la injusticia y continúen siendo cómplices de la banca extranjera. Ellos tienen las cifras. Las manejan todos los días y el Congreso, si no pide rendición de cuentas, no es menos cómplice del saqueo bancario.  

Gerardo Reyes Gómez

16 de julio de 2007.

 

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Desde la línea más al norte del Continente Americano, México asiste impávido, pero no por eso menos preocupado, al diferendo entre Brasil y Venezuela, en medio de una negociación crucial para el futuro de la integración latinoamericana: la inclusión de Venezuela en el MERCOSUR.

El gobierno e incluso el pueblo de Brasil no tienen cabal idea, porque no están  acostumbrados como nosotros en México, de lo que significa vivir bajo la pesada y siempre amenazante sombra hegemónica del imperio. Pero quienes lo hemos sufrido por siglos, nos causa tristeza ver cómo los soplos del imperio llegan hasta el cono sur para intentar echar abajo uno de los más importantes proyectos para la unidad continental de nuestros pueblos.

A nosotros, tampoco nos ha ido mejor. Las constantes presiones, insidias y traiciones entre los miembros de nuestras estructuras políticas para favorecer las posiciones intervencionistas del imperio, son práctica tan cotidiana que, por desgracia, ya las vemos y vivimos hasta con una cierta naturalidad. Y por más que las rechazamos y condenamos, reaparecen como hongos en un bosque en tiempos de lluvias y a lo largo de los años se va formando una obsesión: no claudicar.

En el caso que nos ocupa, un núcleo de senadores brasileños se hizo eco de las presiones de los grupos de ultraderecha movilizados por los intereses estadounidenses, para presionar al gobierno de Lula Da Silva y entorpecer el proceso de aceptación de Venezuela como miembro regular de MERCOSUR. El pretexto fue el mismo que intentaron en México, con una campaña en toda forma, para condenar al gobierno de Venezuela por no haberle renovado la concesión al canal de televisión que participó en el intento golpista para derrocar a Hugo Chávez. Como si fuera ilegal e ilegítimo que la dirigencia de un Estado se defienda de los ataques que, mediante la conspiración entre las fuerzas económicas y las extranacionales, persigan desestabilizarlo o derrocarlo.

Por ahí, mis respetables y honorables senadores brasileños, comienza el espíritu de identificación con el pueblo latinoamericano. No por prestar oídos al canto de las sirenas con los ecos provenientes del imperio. Si no somos capaces de señalar con el índice y discernir quien es el enemigo real, entonces seremos incapaces de construir una estructura de mercado y unidad que preserve los intereses latinoamericanos y todos los esfuerzos serán tan vanos como inútiles.

Es muy cierto que el crecimiento económico de Brasil ha impuesto algunas prácticas de pragmatismo económico puro, pero eso no debe rebasar los límites históricos que desborden los que impone la inteligencia y el honor, así como los valores más genuinos para lograr mediante la lucha por la soberanía, la independencia de los centros de poder que primero ven por sus intereses y relegan los nuestros al punto de crear enormes extensiones de pobreza extrema en todo el continente Latinoamericano.

 

Gerardo Reyes Gómez

09 de julio de 2007.

 

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OPERACIONES ENCUBIERTAS DE LA CIA

Estimado lector si usted está leyendo en este momento el editorial de Línea Directa es porque posee un coeficiente intelectual por encima de la media, ya que es capaz de buscar lo que usted y nosotros creemos que es un sitio interesante e informado, con contenidos que vale la pena conocer, aunque como lectores no los aceptemos sin antes haberlos razonado.

Hoy al lector lo hacemos partícipe de nuestras inquietudes. Ominosos signos se están presentando en el mundo que nos inducen a pensar que se está preparando un ataque terrorista de importantes dimensiones en Londres Inglaterra y en otros puntos del planeta. Los vehículos cargados de explosivos descubiertos por la policía londinense y que logran desactivar, son mal presagio para la nueva administración del recién nombrado primer ministro inglés.

Solo queremos llamar la atención del lector al contexto en que se dan estas acciones. Los Estados Unidos requieren contar con una actitud del flamante primer ministro, semejante a la que tenía Tony Blair, para encarar los problemas que genera la  geopolítica estadounidense. Lo que nos obliga a pensar que esos, todavía frustrados actos de terrorismo, son inducidos, para obligar a un cambio de actitud del gobierno inglés.

Otro signo reiterado del problema, es que Scotland Yard, casi inmediatamente declaró que por las características de los atentados explosivos, se trata de las fuerzas de Al Quaeda comandadas por Osma bin Laden.

Por otra parte, ayer se conmemoró en EE. UU. el 5to. aniversario del ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, lo que en palabras llanas significa que después de cinco años de haberle declarado el Imperio la guerra a Al Quaeda y a su líder, los servicios de inteligencia estadounidenses, según ellos los más eficientes del globo terráqueo, han sido incapaces de ubicar y destruir a su enemigo No. 1. Ese, desde luego, que es un cuento chino que no se lo cree ni la más inocente de las despistadas caperucitas rosas que pululan en los más románticos rincones de Inglaterra. Lo que de nueva cuenta nos obliga a pensar que efectivamente, los amagos de terrorismo son operaciones encubiertas de la CIA para obligar a la opinión pública británica a pensar que los ataques provienen de Al Quaeda, cuando todas las personas informadas conocemos  los lazos que existen entre Osama bin Laden y la familia Bush.

Así que, amigo lector, saque usted sus propias conclusiones y que el día de mañana no lo puedan acusar de inocencia extrema. Desde luego que no es la malicia la que nos condiciona para pensar de esta manera, pero atrévase a pensar que dos más dos son cuatro y lo demás son cuentos mediáticos que creados por los medios de comunicación, pagados e inspirados por el Imperio.   

Gerardo Reyes Gómez

02 de julio de 2007.

 

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En tiempos de sucesión, afirmar que la UNAM es un castillo de pureza, va mucho más allá de ser una mentira piadosa. La institución esta a punto de sufrir una sacudida de antología, si no logra mantener los equilibrios que le dieron una gran estabilidad durante los últimos siete años.

El talante de la gente pensante en el país es explosivo. La violencia tiene atemorizados a grandes sectores sociales. Existe un abierto rechazo a un gran número de instituciones en medio de una crisis de liderazgo y credibilidad. El equipo gobernante muestra graves deficiencias de sensibilidad y la cuerda se ha estirado más allá de lo estrictamente razonable.

En medio de todo eso la UNAM se ha mantenido como un faro que en las noches borrascosas, ilumina con nitidez las escolleras peligrosas, los traicioneros bancos de arena y evita el choque con otras naves que pudieran ocasionar conflictos difíciles de resolver. Pero todo tiene su límite.

Si bien el archiprobado sistema de selección de la UNAM con su decisoria Junta de Gobierno ha demostrado que posee más aciertos que posibilidades de error, ello no es una garantía de que continuará ejerciéndose con sabiduría. Recordemos que antes de que tomara la venera el rector De la Fuente la llevó un amigo de Ernesto Zedillo Ponce de León al quien artificialmente lo guiaron por el camino a la rectoría. El resultado fue una huelga universitaria de nueve meses de duración que todavía lamenta la gran casa de estudios.

Las condiciones de extrema iniquidad política se asoman por casi todo el horizonte en extra muros de la UNAM. En una sociedad que a diario se enfrenta y sufre el flagelo de la desigualdad económica, de un estado diferenciado por privilegios oficiales y donde la corrupción se extiende desde las alturas hasta los bastiones más alejados de los epicentros de poder, nuestro país más parece una acumulación de yesca, donde la menor chispa pudiera incendiar, bosques, silos y cañadas.

Qué tipo de rector deberá seleccionar la Junta de Gobierno el próximo noviembre para evitar avivar un legítimo descontento social y salvar a la comunidad universitaria de, llegado el caso, ser masacrada por el ejército y los cuerpos de seguridad.

Qué puede hacer la UNAM sino tratar de encontrar el camino idóneo para no acelerar las tendencias de insurrección que ponen en peligro a grandes masas de la población más desprotegida. A los núcleos más marginados, a los golpeados con el látigo de la nueva justicia, cada vez más alineada con los sectores que hacen usufructo de su ilegítima riqueza y exhiben con descaro el status de sus intocados privilegios.

Sí. La UNAM tiene un enorme reto para salir adelante en medio de esa tormenta y servir de garante de la estabilidad nacional. Pero no pude hacer milagros, cuando conociendo sus ingentes necesidades de nuevos avances tecnológicos, se le constriñe a crecer atada a la semi ignorancia, vía la estrangulación presupuestal. 

Gerardo Reyes Gómez

25 de junio de 2007.

 

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LA ANEXIÓN SIGILOSA

Fidel Castro y su gobierno deberán tomar en cuenta que las condiciones en México han cambiado, desde que la enfermedad del líder cubano le impidió mantenerse en la primera trinchera de su gobierno. Ahora, solo unos meses después, México ya es otro.

Los escarceos de la diplomacia mexicana para intentar restaurar el buen nivel de relaciones diplomáticas entre las dos naciones hermanas, ahora obedecen a otros objetivos. Nuestro país a ojos vistas, ha perdido soberanía y esta inmerso en un proceso acelerado de anexión, ya forma parte del Comando Norte con sede en Washington y las órdenes provienen del Pentágono.

Fidel Castro para estas alturas ya debe tener claro que el pueblo mexicano está con el, y que continúa contando con el respeto de la mayoría de los ciudadanos que conocemos la trayectoria histórica de la Revolución Cubana, misma que ha mantenido a raya, a costa de enormes sacrificios humanos y económicos al imperio. De eso no existe duda, sin embargo, el gobierno espurio en México, el que cuenta con el reconocimiento oficial de los EE. UU., más temprano que tarde traicionará a Fidel y a los cubanos. Como traicionó a los mexicanos que creíamos que la Constitución era letra viva para el gobierno de Felipe Calderón.

Entre los objetivos de la cancillería mexicana para la recomposición de las relaciones cubano-mexicanas esta la de servir de cuña en el proceso de reivindicación latinoamericano, utilizando también a México como puente para acceder e influenciar a las repúblicas de Centro América y del cono sur que muestran abierto rechazo a la intrusión de los EE. UU. a sus políticas nacionales.

Con el pretexto de combatir al narcotráfico y a la delincuencia organizada, se pretende que las redes de inteligencia del Pentágono infiltren los espacios de la región para el control político-militar que ejerce el imperio. El primer objetivo geopolítico del imperio es establecer su total hegemonía sobre el Continente Americano y una vez solidamente integrado y obedeciendo a un mando político-militar unificado, equipararlo como un par más, a conglomerados de naciones como la Comunidad Europea, China, Rusia y sus aliados, y el resto de la comunidad asiática, y, lo que más peligroso, enfrentarlo al mundo islámico.

La superestructura que da sustento al proyecto del imperio son: el sistema financiero mundial, la red de instalaciones logísticas, científicas y militares, las redes sociales paralelas y, entre las más importantes, las religiosas de filiación occidental. Para todo lo anterior es indispensable integrar a la hermana República de Cuba al mapa del continente, en condiciones de igualdad de sometimiento político a la hegemonía del imperio. México ya tiene su tarea.

Gerardo Reyes Gómez

18 de junio de 2007.

 

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Todo hace parecer que el gobierno mexicano está decidido a romper las barreras históricas de nuestra tradicional independencia. A menos que el presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Silvestre Reyes, sea un tarado mental, lo cual no creemos, algún vocero mexicano autorizado comunicó al Congreso de EE. UU. que nuestro país esta dispuesto a aceptar un plan de apoyo, similar al que tienen con Colombia.

La rapidísima respuesta de nuestro embajador en Washington, y la aún más rápida aclaración de la canciller del señor Felipe Calderón, en el sentido de que lo afirmado por el funcionario legislativo Silvestre Reyes, no era rigurosamente cierto, no lograron ocultar las intenciones del gobierno mexicano para que en un futuro cercano nos veamos obligados a recibir docenas de “asesores” militares disfrazados de capacitadotes de nuestras tropas en materia de seguridad; tal como lo han venido haciendo los EE. UU. en Colombia. Se dice que “cuando el río suena” es por algo.

Desde luego que no se han disipado las dudas sobre el asunto. Y aunque el origen del problema fue un error más de la diplomacia mexicana, la falta de coordinación, o el sentimiento nacionalista de algún núcleo de la administración del Ejecutivo federal, permitió filtrar la información para la cual todavía no está preparada ni sensibilizada nuestra sociedad. Pero de que el plan para recibir la ayuda similar a la que recibe Colombia está en marcha, no hay duda, y auque podemos ser un poco lentos, tampoco somos tarados del entendimiento, como para pasar desapercibidos los errores del calderonismo.

El comportamiento de Felipe Calderón en la reciente reunión de los “Ocho, más cinco” no dejó lugar a dudas. En ella no se presentó ni la mínima exigencia de Calderón para que los EE. UU. aceptaran un compromiso serio, encaminado a reducir los índices de contaminación que en materia del medio ambiente y el cambio climático tiene agobiada a la sociedad mundial. No podía lastimar al nada brillante jefe formal del imperio, ni con el pétalo de una rosa.

Y, hasta cierto punto, la actitud de Calderón no es enteramente criticable, cuando hasta las potencias de la Comunidad Europea, como Alemania y Francia, no han actuado con suficiente energía y decisión para defender su soberanía. Sírvanos de ejemplo la conducta de la CIA, desplegada en varios países de la Comunidad Europea para presionar inclemente a los gobiernos de ultramar, y obligarlos a permitirle a la agencia de inteligencia estadounidense contar con centros de detención o pequeñas cárceles de las cuales se sirve para el traslado de sospechosos del terrorismo islámico.

Si esas potencias del Consejo de Europa no pueden o no quieren presentar un reclamo oficial en defensa de su soberanía, entonces ¿qué nos queda a nosotros? ¿Acaso voltear la cara para Rusia y China, en busca de ejemplo o solidaridad?

Gerardo Reyes Gómez

11 de junio de 2007.

 

 

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LAS INCONGRUENCIAS DE UN RÉGIMEN ILEGÍTIMO

Cuando en forma mesurada, pero firme, la cancillería mexicana afirma a los cuatro vientos que hace los esfuerzos que están a su alcance para restaurar la deteriorada relación diplomática con la hermana república de Cuba, y realiza los necesarios acercamientos para distender las tensiones con el régimen de Venezuela, subrepticiamente a Calderón se le aproximan por la retaguardia, y los panistas del Yunque, le levantan la falda, para descubrir cositas muy raras.

Descubrir, por ejemplo que en el régimen de Calderón se solapó y se promovió una feroz campaña mediática para atacar las políticas internas de Hugo Chávez, encaminadas a privatizar empresas nacionales que estaban en poder del capital transnacional, pero además, cuando pusieron el grito en cielo, fue debido a que  el gobierno venezolano le retiró la concesión a la empresa televisora de la oposición (la cual consideraban cedida ad perpetuam), misma a la que se le comprobó que era subvencionada por la CIA y día con día se desgañitaba atacando cualquier medida adoptada por el presidente Chávez. En este punto los ecos del alarido de una bestia herida se dejaron escuchar en las voces de un famoso duopolio en todos los rincones del territorio nacional mexicano, pero claro, en una campaña también subvencionada por el Departamento de Estado en Washington.

La campaña de manipulación informativa logró sensibilizar a importantes núcleos, e incluso sectores de la derecha mexicana, cuando la oposición panista de Calderón, en un movimiento sorpresivo y audaz, se atrevió a levantarle un poco más la faldita y ¡oh sorpresa! El mismo juego de intrigas internacionales salió olorosamente a luz, pero ahora contra México. El gobierno de Calderón aceptó también ser subvencionado con tres millones de dólares, por el Departamento de Estado para la compra de un sofisticado equipo de escucha ilegal telefónica y de espionaje de cuentas de correo electrónicos de los propios mexicanos. Los diarios Los Angeles Times y La Jornada, adelantándose a los acontecimientos, han abierto una ventana a una cloaca de Los Pinos y en los próximos días se ventilarán nauseabundos olores de una antidemocrática como fascista actuación del neocalderonismo.  

Lo que parece ser una serie de incongruencias de Calderón y de su ultra brillante equipo, quizá no lo son tanto y la sutil sombra de la traición se filtra por todas las fisuras de Los Pinos. Un ex presidente que violentamente se niega a dejar de ser llamado como “señor presidente”, aún en el reducto de la que debiera ser su última morada, es capaz de desestabilizar y hacer añicos la piedra clave que sostiene toda la estructura de poder en México. La violencia indiscriminada no es sino el primer paso de lo que vendrá después, ¡sálvese el que pueda!

Gerardo Reyes Gómez

28 de mayo de 2007.

 

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EL PROCESO DE SUCESIÓN EN LA UNAM (2)

Es tan evidente el cambio socio-político en que nos encontramos inmersos los mexicanos, que no debería ser necesario insistir sobre los peligros que enfrenta la UNAM en medio de una profunda crisis de las principales instituciones del país. Por ello se hace indispensable vigilar, analizar y participar en los procesos que aseguren su desarrollo y supervivencia, como es el próximo proceso de sucesión de rector.

La Universidad Nacional es una de las poquísimas instituciones que se mantienen incólumes ante los avatares de una cada vez más avasalladora globalización impuesta por centros de poder mundial. La homogenización de la visión a futuro de la humanidad, si bien posee algunas ventajas evidentes, también ofrece un puntual  peligro de la restricción de las libertades en la libre investigación y el respeto al desarrollo equilibrado de la cultura.

Algunas voces, muy autorizadas, han hecho llegar a Línea Directa sus puntos de vista sobre la necesidad de la creación de un foro de análisis y debate sobre el proceso de  sucesión universitario en el cual se ventilen las principales posiciones de los diversos grupos de la comunidad, interesados en preservar, modificar o desarrollar las mejores expectativas para la auto transformación y consolidación universitaria. Debido a ello esta hoja web, pone a su disposición su correo electrónico para recibir las propuestas que tengan a bien enviarnos para su discusión, análisis, y publicación de las aportaciones más relevantes.

Aclaramos que pensamos firmemente que la UNAM es, ante todo, un patrimonio del pueblo de México el cual ha sido entregado en custodia a los universitarios, los que nos sentimos con derecho y en la obligación de defender y dedicar lo mejor de nuestros esfuerzos a mantener ese faro de luz del conocimiento, vivo, actuante y palpitante  iluminando el horizonte y detectando los escollos y peligros que la amenacen, tanto a ella, como al país que la contiene y cobija, para beneficio y preservación de las siguientes generaciones.

Estamos seguros que, como casi siempre lo ha hecho, la UNAM sabrá encontrar las mejores vías para continuar apoyando a la sociedad que la da vida, con su dedicación al estudio, a la creatividad, y aportando los frutos de su talento en un inquebrantable compromiso con la sociedad que la nutre y la sustenta.

En este contexto, conociendo y respetando la pluralidad y apertura de que hace gala la UNAM en sus procesos, estamos en posición de recibir expresiones sobre los perfiles de aquellos precandidatos a la rectoría de la universidad que, en opinión de los grupos de profesionales, colegios y asociaciones, de la comunidad, merecen ser tomadas en cuenta para la libre discusión de los beneficios potenciales que de ellos se derivan.

Gerardo Reyes Gómez

14 de mayo de 2007.

 

 

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EN UNA GUERRA LA PRIMERA VÍCTIMA ES LA VERDAD

Hace unas semanas, un piquete de soldados, presuntamente obedeciendo órdenes de su superior, durante una incursión en la Sierra de Songolica, violaron tumultuariamente a Ernestina Ascensión Rosario, una anciana indígena. Como resultado de esa deleznable acción ella murió, no sin antes haberles comunicado a sus parientes los detalles del ataque. La alarma cundió entre las instituciones federales y éstas se prepararon para destruir la verdad.

Desde las alturas de Los Pinos un avezado francotirador disparó su bazucazo  declarando que la anciana había muerto debido a una “gastritis mal cuidada”. La verdad, al recibir el terrible impacto de tan certero tirador, en medio de estertores, pareció desfallecer, pero una circunstancia fortuita le restauró vitalidad. Sus familiares aliados con el presidente municipal de la localidad donde habitaba la anciana, con las pruebas encontradas por la Procuraduría del Estado de Veracruz, continuaron la querella y la demanda de justicia.

El secretario de la Defensa Nacional, en un raro lapsus, declaró que ellos tenían en su poder las pruebas y los líquidos seminales para encontrar en el ADN a los responsables de la agresión y prometió que se haría justicia. La verdad rediviva, volvió a resplandecer.

Apenas unos días después, copado el general de la SEDENA porque se habían dado cuenta que había una contradicción fundamental entre lo que afirmó su jefe, el francotirador de Los Pinos, y lo que él dijo, el milite se echó para atrás y negó que tuviera las pruebas. Volvió a renacer la mentira y la verdad, acongojada, se preparó a bien morir.

En esas estaban cuando el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos curiosamente, se ofreció a hacer su propia investigación paralela. Exhumaron el cuerpo de la anciana y ¡oh! sorpresa, se encontró que coincidentemente, el francotirador tenía razón: que no había habido violación y se habían mal interpretado los desgarres anales. Este aval fue devastador, aunque al presidente de la Comisión de Derechos  Humanos nada lo autorizaba para hacer ese tipo de investigación.

El gobernador del Estado de Veracruz se engalló y preguntó si acaso su investigación no contaba. La Procuraduría estatal emitió un peritaje oficial en el que no cabían dudas. La anciana indígena sí había sido violada. Y otra vez la verdad apareció restaurada y la mentira vencida, pero, claro, no contaban con la astucia del sistema federal, ya que le preparaban un nuevo cuadro.

Para no hacer el cuento largo, “La Nauyaca” (que es el alias del gobernador veracruzano Fidel Herrera) finalmente cedió vergonzosamente ante las evidentes presiones del Poder Ejecutivo Federal, cuando nombró a un fiscal especial que determinó, muy orondo, que el francotirador de Los Pinos tenía la razón.

Solo para cerrar con broche de oro el asunto, se presentó en Sogolica, intempestivamente y sin invitación, el secretario de Gobernación para servir de testigo de honor de la defunción de la verdad y que pudiera prevalecer por siempre la mentira.

¿Se habrá cerrado tan sucio asunto con la visita del represor de la mano de seda que empuña el garrote vil? Aquí entre nos, nadie apuesta un centavo a que así sea.

Gerardo Reyes Gómez

07 de mayo de 2007.

 

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EN MEMORIA DE NUESTRO AMIGO Y EX COLABORADOR SAÚL ÁLVAREZ MOZQUEDA

Bajo la vigilante mirada de la superestructura empresarial mexicana, los poderes fácticos ejercen el control político del Estado. Solo en apariencia el Poder Ejecutivo continúa siendo el factotum de las decisiones, pero sobre este existen organismos con suficiente poder como para imponer condiciones, modalidades y matices; el resultado muestra novedosos equilibrios que, coyunturales o no, imponen a la sociedad política su voluntad.

Para citar un ejemplo práctico, si en estos momentos esos poderes fácticos se propusieran aprobar una ley  y promulgarla, como podría ser la decisión de que el gobierno mexicano, atendiendo el descontrolado incremento de la violencia del crimen organizado en México, enviara el tesoro nacional a resguardo de las autoridades de la Reserva Federal Estadounidense en Fort Knox, no existen en este momento instituciones ni mecanismos capaces de poder evitarlo, a menos que un movimiento social, con las armas en la mano, tratara de impedirlo. Claro que este es un caso extremo, pero permite hacer notar la debilidad de la sociedad civil y el peso de sus inermes fuerzas.

Los últimos comicios presidenciales terminaron por fracturar el ya decrépito sistema de partidos en México. De hecho tenemos un partido de Estado en lucha intestina con el Poder Ejecutivo, mismo poder que está débilmente apuntalado por el ejército; una oposición virtual en el Congreso, al servicio del mejor postor y, finalmente un Poder Judicial lacayo del Ejecutivo, presto a empinarse (y no precisamente metiéndose entre Los Pinos) a cambio de las migajas de la corrupción.

Entre las muchas victorias de los poderes fácticos está la de haber creado y mantener incólume la crisis de credibilidad y liderazgo en el país. Es difícil, aunque no imposible, que alguien le crea a alguien en materia política. De esto se valen las fuerzas mediáticas para mantener las divisiones a base de estrategias de comunicación en las cuales la desinformación y manipulación informativa siempre se encuentran, de alguna manera, presentes en la comunicación de masas.

Si a lo anterior agregamos que la presidencia del Partido Revolucionario Institucional no posee ningún tipo de ascendiente sobre los líderes de las bancadas en las dos cámaras, las que son manejadas por dos personas que parecen más gángsteres al servicio de la delincuencia organizada, que legisladores, entonces la posibilidad de aprobar leyes que realmente beneficien a nuestro país es tan remota como los confines de nuestra galaxia; ellos obedecen a consignas de los poderes fácticos y a sus propios proyectos personales y de sus respectivos grupúsculos de poder. Lo anterior no implica que no exista esperanza de arreglar las cosas, pero por ahora y a pesar de la gran debilidad que envuelve a Felipe Calderón el asunto está en chino.

Gerardo Reyes Gómez

30 de abril de 2007.

 

 

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LA AÚN TERSA SUCESIÓN EN LA UNAM

A partir del próximo 16 de mayo se abrirá la lucha que, desde hace meses se ha venido dando de manera soterrada entre los grupos más poderosos de la UNAM para definir quién tomará la estafeta de manos del Dr. Juan Ramón de la Fuente en la rectoría de la gran casa de estudios.

Hasta ahora el proceso de sucesión por la rectoría se ha llevado limpio y terso pero semioculto, más que transparente a los ojos de los profanos. Así dicen los cánones de las buenas conciencias que debe hacerse. Sin embargo, tanto el México y la Universidad de hoy son muy diferentes a los que teníamos hace ocho años, cuando asumió la rectoría De la Fuente, aunque lo más probable es que en el futuro cercano se presenten situaciones inéditas.

La crispación social ha sentado sus reales en amplios sectores sociales debido al desarrollo de los acontecimientos en los que los choques de fuerzas de diferente signo han sido frecuentes y van de dolorosos hasta frustrantes, y no terminan de encontrar cauce madre para aplacar sus aguas. La violencia galopante es el nuevo signo de los tiempos y ningún país está preparado para asimilar tan rápidamente sus efectos. La UNAM no puede estar al margen del entorno y ríe, llora, sufre y sueña al unísono de la sociedad que la nutre de vida.

La nueva dirigencia política del Estado, avanza lastimeramente entre retos que son evidentemente, más formidables que la fuerza que posee el Estado para contenerlos  y así poder controlar con eficiencia las variables de la violenta espiral que por momentos  la rebasa. 

Y en medio de ese maremágnum potencialmente peligroso, la UNAM deberá cambiar de timonel, cuando sabe que no puede equivocarse sin poner en grave peligro la supervivencia de la institución para la cual, desde la cúspide del poder central hay malquerencia.

Muchos son los universitarios distinguidos que podrían aspirar a dirigir la histórica casa de estudios, pero solamente un puñado podrían hacerlo con espíritu humanista y fina sensibilidad política, con conciencia del rol histórico que se desempeña en una de las poquísimas instituciones nacionales que es indispensable salvar como herencia cultural para las nuevas generaciones; con incondicional entrega; con frío discernimiento y cálido de corazón.

Entonces, en los días posteriores al 15 de mayo, Día del Maestro, en que el Dr. De la Fuente seguramente será ovacionado, el rector comenzará el largo proceso de cierre y entrega de proyectos, periodo que le tomará hasta el día que la Junta de Gobierno de la UNAM nombre a su sucesor.

Mientras, un pequeño número de nombres comenzará a sonar entre los miembros de la comunidad. Todos esos nombres, unos más y otros menos, evocarán respeto a la academia, años de esfuerzo, trabajo y dedicación. Capacidad de organización, planeación, comunicación, negociación y diálogo. No podemos olvidar que un rector es, al mismo tiempo que ejerce sus funciones de liderazgo, también, el principal interlocutor con la comunidad, con sus pares del mundo exterior y, lo más importante, con los líderes económicos, políticos y sociales, sin olvidar a quienes detentan el poder formal del Estado. Entre los nombres que se escuchan en la comunidad están los de los doctores José Narro Robles y Diego Valadés, pero no hay que adelantar vísperas. Todavía falta un buen tramo para la decisión que tomará la Junta de Gobierno.

Gerardo Reyes Gómez

23 de abril de 2007.

 

 

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La Universidad Nacional Autónoma de México hace unos días se vistió de gala. Otorgó a un pequeño número de personalidades el grado de doctores Honoris Causa, la más alta distinción que está contemplado entregar a quienes dedican la mayor parte de su vida a las sociedades a que pertenecen.

Ese día la UNAM estuvo de fiesta, una ceremonia de reconocimiento a quienes, en medio de un mundo conmocionado por la violencia bélica, y otras muy graves calamidades, han sabido exhibir en sus conductas su gran calidad humana, su talento y la entrega para transformar positivamente a quienes los rodean, con lo mejor de las ciencias, la academia y la cultura. Un merecido premio a la tenaz perseverancia, a los valores y normas que esgrimen en su personalidad y en su permanente búsqueda de la verdad, la equidad y la justicia.

Sin embargo, en la gran casa de estudios, la universidad más calificada de habla hispana en el mundo, no todo es miel sobre hojuelas, porque la mayor parte del enorme potencial que posee se desperdicia, las condiciones políticas y sociales de su entorno le son adversas. El país, que no pasa por su mejor época, podría y debería sacarle mucho más provecho a sus huestes estudiosas y nutrirse de su juvenil talento y de los variadísimos conocimientos de sus académicos y, en vez de ello, se la margina y muchas veces se la ignora. En no pocas ocasiones a la UNAM se la ve con temor y desconfianza, y a veces como una verdadera amenaza para el sistema político y sus elites económicas. Sus juicios críticos son la mayor parte de las veces, indomables y lapidarios, porque enfrentan a los intereses de grupo o de interés con su verdad, y aunque pueden estar equivocados no son solamente verbo, sino también conciencia. Y ese es justamente su valor.

Felicidades a todos y cada uno de los galardonados con el Honoris Causa de la UNAM, ellos y ellas sabrán honrar con su ejemplo, las sendas de otros universitarios ávidos de recibir inspiración y fortaleza de sus valores y conocimientos. ¡enhorabuena!

Gerardo Reyes Gómez

16 de abril de 2007.

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Sitiada por la Organización de las Naciones Unidas, la Casa Blanca se vio obligada a capitular y establecer negociaciones con George Bush sobre la política del medio ambiente. Finalmente, cuando ya es demasiado tarde y gracias a la debilidad de la Presidencia, el ejecutivo yanqui aceptó reducir, paulatinamente en los EE. UU., el consumo de combustibles fósiles que están deteriorando el clima del planeta.

Bush, quien no tiene capacidad para generar ideas, no sabe el daño que hizo al plegarse a la voluntad de sus potentados industriales al negarse por años, a suscribir el Protocolo de Kioto y, solo por ello, debería ser llevado a juicio político mundial. Las mentes más brillantes del mundo, lamentablemente, coinciden en que el problema es irreversible, y el daño infringido al medio ambiente es irrefrenable; a lo sumo el hombre podrá poner paliativos para desacelerar el proceso, con la esperanza de encontrar algún tipo de solución al problema. Bush, que siempre ha sido amigo de la guerra y el terror, ahora le infringe a la humanidad otro peligro, el de la desaparición de la civilización.

Los EE. UU., como el mayor generador de contaminación en el globo terráqueo tiene una responsabilidad enorme, aunque no quiera enfrentarla. Sus ciudadanos han sido los mayores productores, per capita, de gases contaminantes que han deteriorado la atmósfera y cambiado sus condiciones climáticas; la amenaza ya no está latente, como lo estaba hace pocos años, ahora es directa y hace sentir sus efectos en toda la geografía del mundo.

Nadie le va a pedir indemnizaciones a Bush por los daños catastróficos que se han presentado en numerosos países, pero el daño esta hecho e indudablemente existe una responsabilidad manifiesta. La sociedad norteamericana, especialmente sus grupos académicos e intelectuales, saben que tienen una deuda con el resto de los países del orbe. Ese es el precio que tiene que pagar un imperio que privilegió su economía, sin importarle cómo aplastaba los intereses de supervivencia del resto de la humanidad.

Pretender que los EE. UU. reconozcan algún día la responsabilidad que poseen como potencia mundial, es como pedirle peras al olmo. Pero una condena mundial es lo menos que se merece la nación más poderosa del planeta. Aunque esta condena se la pase Bush por debajo de sus tumbas etruscas.

Gerardo Reyes Gómez

09 de abril de 2007.

 

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El rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, quien cuenta con un buen bagaje político, también sabe comer sapos. Así lo demostró su comunidad cuando recibió en el Edificio de Rectoría a dos tipos de cuidado: el dúo dinámico que en la legislatura anterior defendió hasta la ignominia, en la Cámara de Senadores la Ley Televisa.

Claro que el diputado Jorge Zermeño, el quijotesco Sancho Panza y el “hidalgo” Emilio Gamboa, líder de la fracción priísta de la más baja de las cámaras, no llegaron solos ni de motu proprio, sino invitados y acompañados de los representantes de otros cinco grupos parlamentarios. Se trataba de atender la invitación, más política que cortes, del rector de la universidad de habla hispana más grande del mundo. El objetivo del líder universitario era agradecer a los miembros de la actual legislatura el respaldo financiero a la Universidad en ocasión del último presupuesto de egresos. Y como toda la gente bien nacida, el rector De la Fuente les corrió la cortesía, de su agradecimiento a todos los legisladores.

Quién iba a decir, apenas hace unos meses, que llegaríamos a estar de acuerdo en algo con San…, perdón, con el diputado Zermeño, sin embargo y contra cualquier vaticinio, se dio la coincidencia, cuando sin que mediara señal alguna en medio de aquella solemnidad , soltó una “perla” que arrancó la hilaridad del auditorio cuando pronunció la frase: "queremos cambiar el rostro de los legisladores. Seguramente, cuando ustedes ven alguna encuesta o cuando la gente opina, el legislador está en el nivel más bajo, muy cercano de lo que opinan de nuestros policías". Más de uno de los presentes mascullamos algo así como ¡Bravo! Un hurra y tres Goyas! Al fin este señor dijo una verdad de a kilo. Claro que nadie hizo más aspavientos que las carcajadas. Ellos eran los invitados y la audiencia estaba formada, en su mayoría por una parte de la comunidad universitaria. Ahí no cabía ni se debía, hacer mofa de ese pez, que por su boca muere.

Los universitarios sabemos, porque lo hemos aprendido en las buenas y en las malas, quiénes son nuestros legisladores. De qué pie cojean, conocemos su pasado, sus limitaciones, potencialidades y virtudes. Nuestros tribunos no pueden escapar al escrutinio analítico debido a sus actuaciones y en ocasiones, al juicio lapidario sobre sus conductas.

Así que en adición al convenio suscrito y a toda la parafernalia del evento, la reunión no dejó de ser aleccionadora.  

Gerardo Reyes Gómez

26 de marzo de 2007.

 

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IMPOSTURA DE CALDERÓN

En un arranque inusitado de fervor de latinoamericano, el señor Calderón declaró la semana pasada, su deseo de visitar Cuba y entrevistarse con Fidel Castro, implicando con ello un acercamiento entre nuestros gobiernos. Si no fuera porque la historia reciente entre la dirigencia panista y el régimen cubano evoca profundos desencuentros que tienen su origen en un dramático giro de la política exterior mexicana al tornarse más dependiente que nunca de los EE. UU., ese hasta parecería ser un gesto de verdadera camaradería; pero no nos engañemos, no hay tal.

Especialmente cuando la declaración fue pronunciada cuando todavía sonaban en nuestros oídos los ecos del ruido de las turbinas del Air Forse 1, que regresaba a su país a George Bush, después de su gira por seis países latinoamericanos. Si a lo anterior aunamos que el ánimo generalizado del tour policiaco mencionado causó  rechazo y que en el aire político de nuestro continente siempre estuvieron presentes las figuras de Hugo Chávez, Fidel Castro, Néstor Krishner, Inacio Lula da Silva y Evo Morales, como para amargarle el recuerdo a los estadounidenses y dejarles ver un frente poco favorable, si no antagónico, a la prepotencia imperialista.

Los equilibrios geopolíticos de Latinoamérica están fuera de balance de las expectativas de la potencia continental del norte y nada les daría más gusto a los EE. UU. que tratar de utilizar a México como una cuña que fracture una incipiente solidaridad. Por fortuna en el escenario de los conflictos que realmente cuentan, al Pentágono y a la CIA no les ha ido nada bien y maltrechas, como las ratas de un barco que enfrenta un vendaval, se aprestan a abandonar la nave ante los gritos de sálvese el que pueda.

Mientras, Felipe Calderón, por consigna, se apresta a cumplir el vergonzoso papel de esquirol y punta de lanza para romper el hielo con Fidel. Al imperio le es indispensable un pie de playa en la hermana República de Cuba para intentar preparar la transición a la que, inexorablemente, dará lugar el retiro total de Fidel Castro de los foros del poder continental. Secciones de los servicios de inteligencia mexicanos trabajan intensamente preparando el terreno para incursionar y hacer los enlaces con la rala pero existente disidencia de la Isla. La ultra derecha del partido en el poder en México hará de bisagra para coordinarse con la ultraderecha de origen caribeño de Miami y montar una ofensiva en toda forma.

Fue por ello que el embajador Bolaños, tomó con escepticismo la aparentemente espontánea iniciativa de Calderón. Después de medio siglo de lucha, la dirigencia cubana no se cuece al primer hervor. Hacen falta más que palabras y Calderón no es un hombre que las honre.  

Gerardo Reyes Gómez

19 de marzo de 2007.

 

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DIME YANQUI ¿DÓNDE QUEDÓ TU DIGNIDAD?

Si el repudio a la presencia de tu presidente en América Latina es mayoritario, por qué te empeñas en exportar el sentimiento de rechazo de millones de ciudadanos del cono sur continental, exacerbando los ánimos para escupir a los símbolos del imperialismo más fascista de la era moderna, representados ampliamente por el señor George Bush?

Dime yanqui ¿acaso crees que Latinoamérica está poblada por ciegos, idiotas o sordos que nunca nos enteramos del genocidio causado por los grupos de poder económico que manejan tu país y que provocaron en Irak una guerra civil de horrorosas proporciones con cientos de miles de muertos inocentes, incluidos niños, mujeres y ancianos, porque a tus empresas petroleras se les ocurrió apoderarse de los yacimientos energéticos de ese país?

¿Acaso crees yanqui, que desde tu patio trasero, hasta la Patagonia, la región está formada por impedidos mentales, incapaces de procesar la información que, en la era del conocimiento, fluye a raudales por las redes electrónicas de la comunicación y no nos percatamos que el S-11 fue un montaje terrorista diseñado y autofinanciado para manipular a tus aliados y formar el bloque de “los buenos”, bajo la promesa de incluirlos en el reparto del pastel y en los contratos para la reconstrucción de Irak, una vez que fuera destruida hasta sus cimientos?

Es que no te das cuenta del repudio que en tu propio país has generado, para todavía venir a cosechar en Latinoamérica el rechazo de los millones de víctimas de tus satrapías económicas que durante más de un siglo nos has hecho objeto? ¿Acaso eres un masoquista al que le gusta que le escupan la cara debido a su insensibilidad y afanes imperiales de conquista?

¿Pensaste alguna vez durante tu mandato visitar la ciudad de México, para ver desfilar millones de mexicanos recordándote que representas las políticas más miserables que se han aplicado en nuestros países en materias como los derechos humanos y la depredación financiera, que beneficia solo a tus aliados y produce la degradación social de nuestros pueblos?

¿Acaso crees que se nos olvida que siendo el mayor depredador del medio ambiente, por los volúmenes de combustibles fósiles que quemas en tu país, enviando a la atmósfera enormes cantidades de contaminantes y que ello ha llevado a envenenar nuestro ambiente, hasta convertir algunas regiones en un verdadero peligro para la supervivencia de la humanidad?

Entonces yanqui ¿a qué carajos vienes a Latinoamérica. A provocar?

Gerardo Reyes Gómez

12 de marzo de 2007.

 

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Soy de los que odian tener que decir ¡se los dije! Sin embargo, Osama bin Laden sigue vivo, como hace años afirmamos que lo estaría por mucho tiempo y lo más probable es que muriera de viejo. La CIA, los servicios de inteligencia más caros del planeta, lo protegen porque, como a uno de sus mejores agentes, lo siguen utilizando para todo lo que se les ofrezca.

El próximo 10 de marzo, alguien tendrá que acordarse de enviarle a Osama una tarjeta de felicitación personalizada por el cincuenta aniversario de su natalicio, desde su cuartel general en Langley Virginia; porque se lo ha ganado. Todavía hace un par de semanas quisieron asustarnos en México con el petate del muerto, afirmando que teníamos en puerta de sufrir un atentado terrorista contra alguno de los países exportadores de petróleo del continente americano ya que somos proveedores de los EE. UU. Y en esas estábamos, cuando utilizando la emisora británica Channel 4, el mullah Dadullah tradujo un mensaje que sintetizaba: “Osama aún no se ha convertido en mártir”.

La CIA con su famoso juego de espías, periódicamente manda transmitir imágenes y audio de presuntas apariciones del jefe terrorista de Al Qaeda y todo el aparato de inteligencia se mueve haciendo como que lo busca, levantando cada piedra de la frontera entre Afganistán y Pakistán y ¡nada!; que ya no está.

De la misma forma les sirve Osama bin Laden cuando se trata de montar un acto terrorista para descubrir un viaje de itinerario secreto del vicepresidente Dick Cheney por la región de Afganistán que muy probablemente estaba dirigido a matar al compañero de fórmula de George Bush en el Ejecutivo, tratando de esta manera de soliviantar los ánimos patrióticos norteamericanos con el objetivo de crear un clima de guerra en la población estadounidense, frente a un ataque presuntamente proveniente de Irán.  

Así, mañosamente, Osama se resiste a morir. Cheney se salvó del primer intento de asesinato por parte de la CIA que, cuando no está tratando de llenar ilegalmente la prisión militar de Guantánamo, atascándola de prisioneros islámicos, se encuentra montando operaciones encubiertas para desestabilizar el gobierno bolivariano de Hugo Chávez.

Gerardo Reyes Gómez

05 de marzo de 2007.

 

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DE FOXILANDIA A LA IMPUNILANDIA DE CALDERÓN

La que presagia ser la lacra más grande de la presente administración será la impunidad que se brinda a quienes violaron las leyes buscando su beneficio personal o el de sus familiares. Entre los casos más destacados está el del ex secretario de Hacienda y Crédito Público, Francisco Gil Díaz; un verdadero mercenario de los negocios sucios desde el poder.

La materia prima con la que negoció durante sus 30 años como funcionario público fue siempre el poderoso caballero Don Dinero, además de la parcialidad que ejerció sus favores en beneficio fuera de familiares, socios o protegidos. Pocos han sido los casos que rivalizan con el de este ex funcionario que luego pondría en venta sus servicios al mejor postor del empresariado. Él sabe que su experiencia para quebrantar o torcer la ley es invaluable para quien desee hacerse de ganancias exorbitantes en poco tiempo. Aunque a su favor posee, para quienes lo encumbraron o protegieron una lealtad a toda prueba y nunca fue extremadamente ambicioso.

Gil Díaz les conoce a los ex presidentes para quienes ha trabajado si tienen manchados los calzones y de qué color. Ha participado en no pocas aventuras turbias que han resultado extraordinariamente benéficas para diversos grupos económicos, favorecidos directamente por el jefe del Poder Ejecutivo. Sabe vida y milagros sobre sus jefes. Las  bases de datos electrónicas contienen gigas y gigas de información confidencial que vale oro y podrían utilizarse como aplanadoras contra legiones de hormigas, fraudes documentados, evasiones e irregularidades. A la manera del finado ex secretario de Gobernación Fernando Gutiérrez Barrios, que contaba con los archivos de la Dirección Federal de Seguridad que eran una espada de Democles sobre el cuello de la clase política nacional de izquierda y extrema derecha. Por eso, Gil Díaz, además de ser respetado por sus pares, los ladrones institucionales del sistema, es profundamente temido y gracias a ese escudo que lo protege, ni Fox ni Calderón podrían tocarlo con el pétalo de una rosa. Lo cual, junto con Guillermo Ortiz los convierten realmente en intocables.

Por lo anterior ya podemos desgañitarnos todos los días en los medios, ofreciendo toneladas de pruebas incontrovertibles de las satrapías de Gil, sin percatarnos la mayoría de las veces, que denunciarlo a él es ir en contra de todo el sistema corrupto de la administración pública federal la que en esencia conforma la verdadera delincuencia organizada desde el poder central y su inmediata periferia, la misma que está para protegerlo.

Esto no significa que Gil Díaz quedará totalmente limpio y sobre todo, que a quien ahora le tocaría hacer justicia podría tratar de hacerse a un ladito, para pasar desapercibido. No, porque por omisión quedará como encubridor. Calderón siempre llevará el estigma de que le faltaron tamaños, para hacer justicia y estará impedido para lanzar loas a un Estado de Derecho que todos sabemos que en México no existe.

Gerardo Reyes Gómez

26 de febrero de 2007.

 

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LA DELINCUENCIA ORGANIZADA Y LA CONAGO

Preocupado Felipe Calderón porque las condiciones de inseguridad se han salido de los límites previsibles y afectan el ingreso de capitales de inversión a nuestro país, llevó a cabo la 31 reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO) en Tlaxcala, el pasado viernes 16.

Encerrado en su burbuja de seguridad personal que le proporciona el Estado Mayor Presidencial, Calderón envió mensajes que ya a nadie impresionan, mientras no se ofrezcan resultados. El país hace como que lo escucha, mientras él hace como que trabaja como presidente. Pero la realidad es la que vive la sociedad, inmersa en una violencia institucional que no tiene paralelo en nuestra historia.

Detrás de esos mensajes que se perderán en el vacío, se encuentra una diferencia de concepción que hace más que previsible el fracaso de cualquier intento de continuar adelante con esos esquemas. Para poner un ejemplo y utilizando el discurso oficial citemos textualmente una de sus afirmaciones: “el Estado es más poderoso que cualquier organización criminal”. Y le contestamos; pruébelo señor Calderón, ya estamos cansados de tanta hueca demagogia. Pruébelo estableciendo objetivos a cumplir con cifras y datos duros, no con adustas como pomposas gesticulaciones. Lo retamos a hacerlo. Demuéstrenos que estamos equivocados y que hoy, 19 de febrero del 2007, existe menos violencia en el país que cuando usted tomó la Presidencia hace ochenta y un días.

El problema de la concepción deviene de su muy particular apreciación del problema, porque usted señor Calderón, disocia del Estado a la delincuencia organizada. Y entiéndalo, de una vez por todas, la delincuencia organizada ya forma parte indivisible del Estado. Ha permeado a las instituciones y autoridades federales, estatales y municipales de las cuales se nutre. La sociedad civil se encuentra secuestrada por esa colusión de los poderes públicos y empresariales que alimenta la protección y la impunidad, crea los privilegios de los más fuertes y desprecia al ciudadano común. No existe una lucha frontal entre la autoridad del Estado y las fuerzas abiertamente criminales, porque los límites entre ellas son tan porosos que se confunden.

Por lo anterior, las autoridades formales del gobierno se nutren de los mismos elementos y existe una confusión total de quiénes están a favor del gobierno y quiénes lo están a favor de la sociedad. Usted mismo violó las leyes de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para poder ser investido ilegalmente en su cargo. Entonces ¿Cómo le pide al pueblo que crea que ustedes, los de su grupúsculo, son los buenos y los demás los malos. Y esto no es maniqueísmo, es lógica pura.

Gerardo Reyes Gómez

19 de febrero de 2007.

 

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LA DELINCUENCIA ORGANIZADA EN MÉXICO

Un fenómeno de la delincuencia organizada en nuestro país tiene estupefacta a la sociedad. Las video-grabaciones de recientes ejecuciones de policías en las goteras de Acapulco, a manos de sicarios del narcotráfico, no solo sirvieron para poner en ridículo el más aparatoso montaje de lucha contra la delincuencia organizada del Gobierno Federal, en el que apareció el Ejército y su muy natural y justificada inexperiencia en su combate al crimen, sino que crearon la impresión de que México está a merced de una camarilla de ineptos neo funcionarios que no reconocen la “O” por lo redondo.

La delincuencia organizada campea por todos anchos caminos de la vida nacional. Sin que tenga contraparte que se le pueda enfrentar. El Ejército, como no sea para montar retenes, llevar a cabo deficientes campañas de despistolización y servir de faramalla  y espantapájaros de cuenta, vale para una pura y dos con sal. Los militares son relativamente buenos en campo abierto, para el deshierbe de plantíos de amapola y marihuana, pero nada más.

El grupito de estrategas de seguridad nacional, especializados en delincuencia organizada, son los responsables del desaguisado; todavía no posee una idea cabal de lo que encaran. Ni siquiera han propuesto una redifinición actualizada del problema. Carecen de una legislación modernizada que contemple los nuevos límites de la delincuencia global. Hay giros de esa delincuencia que ni siquiera existen como delitos porque no están tipificados como ilícitos. Las redes de esa neo delincuencia rodean al planeta y los estados nacionales aún vigentes, no tienen herramientas jurídicas ni infraestructura tecnológica para combatirlos.

El Gobierno de Felipe Calderón por falta de oficio y sobra de compromisos con muchos de los financieros que hacen usufructo de la delincuencia organizada, dan palos de ciego a las ramas, sin querer llegarle al tronco.

Hay delincuencia organizada en Televisa, con sus mafias del juego “legal”, en TVazteca con redes globales de lavado de dinero. La hay en la industria farmacéutica nacional y sus conexiones con la red global de fármacos y drogas y sus legiones de empleados de cabilderos donde se incluyen ex secretarios de Estado, ex rectores y ex funcionarios públicos de alto nivel. Recientemente saltó a la palestra de la atención nacional la delincuencia de la pederastia y el comercio de niñas, niños y mujeres para dedicarlos a la prostitución; algunos jefes de sus redes fueron denunciados y se les encontró enclavados en gobiernos estatales, en las jefaturas de las fracciones parlamentarias del Congreso de la Unión y en los más altos organismos de seguridad del Estado Federal.

¿Por qué es mejor la administración de Felipe Calderón que la de Vicente Fox, en materia de lucha contra la delincuencia organizada? ¡Por nada, absolutamente nada! ¿Acaso cree que con esa deficiente, como mañosa actuación con su campaña ganará una pizca de legitimidad entre sus “gobernados”?

Gerardo Reyes Gómez

12 de febrero de 2007.

 

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A BUSH SE LE CAYÓ LA MÁSCARA

No es común que un alto funcionario de la administración diplomática estadounidense cometa un error de párvulos y, sin embargo, John Dimitri Negroponte el flamante subsecretario del Departamento de Estado, la semana pasada dio un resbalón al implicar que Hugo chávez, el líder más rebelde del nuevo movimiento independentista latinoamericano, es una amenaza directa para los EE. UU.

Tal declaración más que un crimen, es una estupidez, porque si todo el mundo percibe a Chávez como el enemigo Número Uno del imperio, el enunciado de Negroponte fue  redundante. Y, además, sitúa a Chávez en la principal prioridad de los enemigos más buscados del FBI, de la DEA y sobre todo de la CIA.

En los años sesenta la CIA cometió una serie de pifias al tratar de matar a quien  entonces consideraban su “Enemigo Número Uno”: Fidel Castro; John y Robert Kennedy murieron sin haber logrado su objetivo, lo que demostró que la CIA era falible.

Con Hugo Chávez la CIA no ha tenido mejor suerte. En el primer operativo encubierto para asesinarlo, la Agencia Central de Inteligencia montó un elaborado complot golpista que fue frustrado en el último momento, gracias a la lealtad que le guardó a Chávez un pequeñismo número de militares que se dio cuenta de la maniobra y logró rescatarlo. Pero eso no significa que el gobierno estadounidense haya renunciado a sus empeños, y la declaración de Negroponte así lo evidencia, diciendo que la cabeza de Chávez tiene precio.

Si el presidente venezolano cae dentro de su bañera y se desnuca, o resbala con una cáscara de plátano y se impacta sobre una acera, o se intoxica y fallece de contaminación radioactiva, la CIA tendrá ingerencia directa sobre los acontecimientos. Ya han pasado las épocas en que la CIA montaba operativos conjuntos con el Pentágono para atrapar a algún enemigo, como sucedió con la invasión de Granada y el operativo en Panamá para aprehender Noriega, el “Cara de Piña”. El mundo ha evolucionado y en la era de la comunicación poco pasa desapercibido.

Aunque, a decir verdad, el impedimento más fuerte que por el momento existe para asesinar a Hugo Chávez, lo constituye la extrema debilidad y credibilidad política de George Bush que, se vería asediado hasta por sus propios aliados, porque su liderazgo ético sobre sus cómplices ha dejado de existir y solo le queda la ley del revólver; seiscientos mil muertos en la Guerra de Irak, lo muestran tal como es. Y no es fácil en el mundo moderno seguir supeditados a una nación cuyo gobierno es ciego y sordo, hasta para sus propios ciudadanos y que, demás se dice democrático y en donde su gobierno carece totalmente de principios. A Bush se le cayó la máscara y lo que le queda le da asco hasta sus aliados menos exigentes. 

Gerardo Reyes Gómez

05 de febrero de 2007

 

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LA UNAM ABRE HORIZONTES AL FUTURO

En días recientes la UNAM dio a conocer lo que podría calificarse como los principios de  de una alianza estratégica educativa con varias prestigiadas universidades españolas. Lazos institucionales los ha habido de mucho tiempo atrás, pero en esta ocasión se apegan a un esquema de aproximación que tienden a hermanar los productos de la ciencia y la cultura en campos más específicos, entre el llamado viejo mundo y el nuevo.

Lo anterior marca un hito en nuestras relaciones porque durante la segunda mitad del siglo XX el modelo prototipo de nuestra educación tenía su referente directo en universidades estadounidenses y habiendo sido tan influyente, formó, y continúa haciéndolo, distorsiones importantes en la concepción de la universalidad socio-política mundial y proporcionó matices no siempre equilibrados, en la visión geopolítica con sus consiguientes efectos en el globalismo rampante del cual se desprenden hoy en día directrices provenientes de Davos.

México, con todas sus deficiencias ancestrales en la educación, padece de una visión unilateral y esta cosmovisión hasta parece manipulada por intereses que provienen de más allá de nuestras fronteras. Al fin y al cabo, la cultura, como otros muchos bienes se exporta e importa, aunque a decir verdad, no siempre las manifestaciones que importamos son prototipos de la cultura y su respectiva cosmovisión que más nos convendría para lograr un desarrollo social que le brinde a nuestro país alternativas de solución a sus problemas más ingentes, como el de la pobreza, por nombrar solo el más lacerante.

El rector Juan Ramón de la Fuente como es su costumbre, arriesgándose en alguna medida, a contravenir las expectativas de la dirigencia política y económica del imperio, siempre en la búsqueda de alternativas útiles para nuestro desarrollo equilibrado y armónico, optó por abrir senderos legítimos a nuevos horizontes, así como a nuevas concepciones afines a las raíces de una parte de nuestra identidad cultural.

Dejarse llevar por la cómoda inercia, sería como remar en la dirección que nos impone la corriente, sin búsqueda ni exploración de alternativas. Y evidentemente, la sociedad mexicana está insatisfecha con los objetivos logrados. A pesar de nuestra brega diaria, no solo no avanzamos, sino en algunos importantes renglones retrocedemos. No estamos equivocados cuando los niveles de justicia alanzados en nuestro país, dejan mucho que desear y se presentan conflictos sociopolíticos, como los de Oaxaca y, además, nos muestran precarios equilibrios sociales originados por una economía predadora y asfixiante, en un país donde los salarios oficiales, de mínimos pasaron a ser ridículos, con toda la complacencia del poder central y del poder imperial que lo sustenta.

Si la educación no sirve para forjarnos una cosmovisión realista, pero también esperanzadora ¿entonces para qué nos sirve?

Gerardo Reyes Gómez

29 de enero de 2007.

 

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El día 18 de diciembre pasado publicamos en Línea Directa un editorial denominado “FIDEL Y SU ÚLTIMA NAVIDAD”; un escrito que causó polémica en círculos especializados. El Pentágono no podía quedarse callado e hizo publicar en las páginas editoriales de un periódico mexicano de circulación nacional sus propios puntos de vista a través de una de sus agentes infiltradas en ese medio.

Días antes el ex embajador John Dimitri Negroponte, actual zar de los servicios de inteligencia estadounidenses, hizo unas beligerantes declaraciones sobre la posición norteamericana ante le eventual falta de Fidel Castro en la cúpula política de mando en el gobierno cubano, y la secuela de los acontecimientos ha venido in crecendo hasta los traspiés declarativos que al respeto hizo el presidente venezolano Hugo Chávez.

Ante los sucesos mencionados se impone una aclaración que en Línea Directa creemos  pertinente hacer. Para la redacción del citado editorial no se recibió ningún tipo de consigna, ni información privilegiada, y ponía de manifiesto solamente nuestra convicción de una sincera impresión sobre la salud del presidente cubano, después de haber estudiado las escenas proyectadas en la televisión pública donde aparece el líder de la Revolución Cubana haciendo ejercicio físico, para tratar de demostrarle el mundo que está en franca recuperación. Con esas escenas llegamos a la conclusión de que, por desgracia, todo era un montaje. Vimos, con todo el dolor en nuestro corazón, en el rostro de Fidel la sombra de la muerte. La vitalidad que antaño lo caracterizaba lo había abandonado y no regresaría jamás a ser el líder incendiario que arremolinaba con sus discursos los corazones de sus compatriotas y no pocos admiradores latinoamericanos.

Fidel salió del gobierno para no volver, y sobre esos hechos que consideramos tan lamentables como inevitables, se debe construir con inteligencia y patriotismo el futuro de Cuba y la nueva política continental latinoamericana, de la cual México, debido a la posición ideológica del régimen que ilegítimamente detenta el poder central, quedó excluido.

De poco sirve en este momento crear una nueva imagen de Fidel que, como don Rodrigo Díaz de Vivar, cabalgue atado a su montura para intentar ganar batallas que en realidad él ya ganó. Nadie en su sano juicio, al sur del Río Bravo, intentará disputarle a Fidel el sitio que se ganó en la historia. Con todos los aciertos y desaciertos propios de un líder humano y terrenal, Fidel enfrentó al imperio y venció en no pocas ocasiones, a los líderes civiles y militares del imperio hasta exhibirlos sin máscara, como ineptos, prepotentes, dominantes, hipócritas y mentirosos. Y esa, hermanos latinoamericanos, es toda una hazaña muy difícil de igualar.

Gerardo Reyes Gómez

21 de enero de 2007.

 

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La sociedad mundial aún no sale de su sorpresa. El espíritu bélico de George Bush Jr. fue repudiado no solo en el exterior, sino en su propio territorio; ese fue el mensaje del pueblo norteamericano en la última de sus elecciones y sin embargo, pasando por alto todas las consecuencias, el perdedor de las elecciones insiste en avivar la guerra, retando a la lógica y a la razón.

Se equivoca quien crea que un solo hombre es capaz de concentrar en su persona todo el poder político del imperio. Bush no gobierna solo, lo rodean una serie de camarillas conformadas por grupos de poder enormemente influyentes, desde los hombres del Pentágono, la casta guerrera de los EE. UU. y no muy atrás representantes del poder económico, como su propio padre, que no actúa solamente como patriarca y jefe de la dinastía Bush, sino también como cabeza de un grupo económico cuyo objetivo fundamental es incrementar los activos financieros de una de las sociedades más poderosas del planeta: el grupo Carlyle. Y así como esa otros grupos que van desde aquellos que manejan las políticas de de los intereses energéticos, petroleros eléctricos, nucleares y demás, que constituyen la piedra angular del poder y la fuerza guerrera de de los EE. UU.

Al presidente de los EE. UU. ni siquiera le dejaron opinar sobre la famosa estrategia sobre Irak, para replantear el futuro cercano de la guerra que ya lleva cuatro años y ha producido cientos de miles de muertos en el mundo islámico. Él es, por decirlo así, un invitado de piedra, a quien le toca pronunciar el discurso que le redactan personas mucho más poderosas y perversas. Las decisiones de enviar más tropas a Irak, en clara oposición a la voluntad mayoritaria del pueblo estadounidense, e incrementar los recursos económicos que requiere tal escalada en las hostilidades, Bush no las comparte, pero las hace suyas como vocero oficial del sistema de dominación política, que no está al servicio de una autodenominada democracia, sino de la elites de poder real.

Los beneficios de las corporaciones de la maquinaria guerrera que viven pegadas a la ubre de los contratos del pentágono, son de tal magnitud que por ellos son capaces de enfrentar la voluntad popular, porque siempre podrán argüir que se equivocaron y que aceptan la responsabilidad de sus errores. Para esos entonces, miles de millones de dólares habrán viajado del tesoro estadounidense a las bóvedas bancarias privadas de las grandes financieras transnacionales. Su filosofía continuará siendo: vale más pedir perdón, que pedir permiso, porque este sí se lo pueden negar en base a que cerca del 65% de la población ya está harta de estar subvencionando una guerra que está perdida, no en términos de la cantidad de muertos por bando, sino en costos beneficios para los estadounidenses. Aunque justo es reconocerlo, a un estrato no muy numeroso, lo ha hecho inmensamente rico, tanto como inconmensurablemente corrupto.

Gerardo Reyes Gómez

15 de enero de 2007.

 

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Infructuosos han resultado todos los esfuerzos de la sociedad civil para frenar la inercia que creara la pasada administración de Vicente Fox en la conformación de un México dividido en dos grandes rubros: la sociedad virtual y la sociedad real mexicana.

El experimento que pusieron de moda los movimientos de derecha en el mundo, consistente en la ilegítima alianza del poder político con las cúpulas de poder económico de los medios de comunicación corre al sistema político, viento en popa a toda vela, avasallando las expectativas ciudadanas en materia de democracia.

En México se ha formado un frente indivisible entre la institución gubernamental y los poderes fácticos de la comunicación. El resultado; por un lado, es la formación de un mundo virtual en el que creen y se apuntalan las clases privilegiadas del sistema político nacional, capaces de defender con las armas en la mano su proyecto político, como lo ha demostrado suficientemente, la intervención policíaca militar en Oaxaca y la pantalla prefabricada en Michoacán y Baja California para mostrarle al mundo un aparatoso como ineficiente operativo de control de la lucha contra la delincuencia organizada. Mucho ruido y pocas nueces.

Por otro lado, se demuestra cada vez menos respeto al sustrato social que forma un mundo real y numerosísimo de individuos marginados del desarrollo, que no tienen acceso a las decisiones políticas que puedan influir en la modulación de las decisiones de Estado. En el reparto del pastel de la justicia, la tajada grande se la comen los poderosos y, los otros, las migajas. Algunas de la situaciones creadas por esta dicotomía, de tan patéticas, resultan ridículas, cuando el aparato económico impuesto a nuestro gobierno por el Banco Mundial, toma medidas como aplicar el incremento anual a los salarios mínimos, los que debieran ser salvaguardas de la subsistencia digna, que resultan además de ridículas, estúpidas. Sin embargo, todo es manipulado y legitimado por los medios de comunicación. Las opiniones disidentes son cínicamente minimizadas, aplastadas y desaparecidas; si no están en las pantallas de televisión no existen. Y el aparato se cierra, rechaza lo que le es inconveniente y muchas veces con desprecio o con desdén.

Hasta este momento los intentos de organizarse, por parte de la sociedad real, han sido precarios. La disidencia se ha impuesto a sí misma, lograr avances en sus objetivos utilizando la vía pacífica, lo cual ha permitido la consolidación de las fuerzas de derecha y la expansión de sus áreas de influencia y poder, pero esa situación los ha sitiado detrás de las barricadas ideológicas y los ha enfrentado a un estado represor policiaco militarizado que no podrán vencer ofreciendo un ramo de blancos crisantemos o claveles a cada soldado disfrazado de granadero.

Se impone una redefinición de objetivos, estrategias, métodos, y nuevos esquemas. Al enemigo lo tienen al frente y por más pantallas de humo que tiendan los medios de comunicación, no pueden difuminar los rostros de sus oprimidos. 

  

Gerardo Reyes Gómez

08 de enero de 2007.

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FIDEL Y SU ÚLTIMA NAVIDAD

El tiempo inexorable continúa su curso dejando atrás el reloj biológico de los humanos, así llega Fidel Castro a cumplir con la última etapa de su vida. Él cree que ya tiene atados los cabos de la transición, sin embargo, en el Departamento de Estado tienen otros planes y se rigen por otras reglas del juego político. Para conectarse con el imperio el “password” de Cuba es la palabra “sumisión”.

Fidel el icono viviente de la resistencia y la Revolución vivirá los primeros días, acaso meses, del fin de su vida, pero en el diseño de la geopolítica del Continente Americano no participaron el pueblo cubano ni sus líderes. Ellos como el resto de los pares continentales fueron dejados al margen de su futuro. Desde hace meses hay escarceos y acercamientos entre políticos estadounidenses y cubanos, porque una cosa es clara, EE.UU. en el largo plazo no renunciará a ejercer la hegemonía en la isla que consideran propia.

Por muchos avances que haya logrado el pueblo caribeño en aspectos sociales humanitarios y científicos, durante medio siglo de aislamiento, marginación y salvaje bloqueo económico, muestra ahora un notable rezago en su desarrollo. La vida nunca le fue fácil al pequeño pero gran pueblo hermano. No solo tuvo que luchar cotidianamente contra las fuerzas del imperio, sino también contra las trampas que le pusimos sus vecinos a instancias de las políticas humillantes que nos imponía e impone a nosotros el imperio. No faltaron los esquiroles, traidores e incondicionales del país de las barras y las estrellas. Siempre que les fue posible impusieron humillaciones, desaires y hostilidad al espíritu solidario latinoamericano.

Para la CIA, que ya tiene diseñada su estrategia, ha sido fácil hacer los ajustes pertinentes. La Casa Blanca y los mafiosos continentales quieren de vuelta su burdel con vista al mar, la alegría de una cultura rica en manifestaciones artísticas de sentido profundamente humano y amantes del ritmo vital de la existencia. Los EE. UU. lograron hacer de un pueblo pobre de recursos, un pueblo digno y orgulloso. Pero ellos, los yanquis, necesitan dar salida al problema que les causó la inmigración cubana cuando aceptaron los gusanos de un régimen que ahora los corroe.

Así que, si México logra mantenerse al margen de la agresión que se les avecina a nuestros hermanos y que necesariamente será traumática, el resto de los latinoamericanos nos lo agradecerá. Espero que estemos para ayudar, no para servirle al imperio como castañedístas o esquiroles baratos de la solidaridad humanitaria latinoamericana.

Gerardo Reyes Gómez

18 de diciembre de 2006.

 

 

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EL CHACAL DE FALLUJA

Finalmente el Estado canalla tomó la decisión de declarar perdida la guerra de Irak; no se necesitaba mucha inteligencia para arribar a esa conclusión. En Línea Directa pudieron haberla encontrado desde hace más de dos años, está ahí, en la base de datos de nuestra hoja Web. Ahora George Bush ya no quiere queso, sino salir de la ratonera.

La comisión Baker-Hamilton, encargada de estudiar la situación en Irak fue contundente, cuando emitió setenta y tres recomendaciones para terminar con el conflicto armado. Todavía la administración Bush busca salidas dignas para no reconocer que los EE. UU. crearon, promovieron y armaron una guerra a la que llamaron preventiva contra el Islam, la misma que, como en Viet Nam, perdieron.

Sin embargo, no perdieron todos. Bastaría buscar los núcleos de poder económico que ganaron enormes cantidades de recursos, fácilmente detectables en la Bolsa de Valores de Nueva York, comparando sus activos de antes del histórico 11 de septiembre con los activos con que cuentan ahora.

Es muy importante para el gobierno de George Bush encontrar la forma de salir más o menos airosa, porque el pueblo estadounidense ahora sabe que los EE. UU. cometieron un genocidio de enormes proporciones. Aunque en estricto rigor no existe justificación alguna para la masacre que cometieron al asesinar a 600,000 iraquíes, la enorme mayoría civiles, entre mujeres, ancianos y niños. Aunque Bush ya tiene su pasaporte a la historia, como el primer gran asesino del siglo XXI, tratará de evitar la posibilidad de ser linchado públicamente en una jaula, como ha venido sucediendo con Sadamm Hussein. Para estas alturas por muy tontos que nos puedan parecer los estadounidenses ya se estarán preguntando ¿acaso no merece la horca también Bush, por ser el chacal de Falluja, población sobre la que arrojaron bombas de fósforo blanco para acabar con toda la población? Mientras solo tres mil muertos y veinte mil heridos de los estadounidenses muestran una espantosa, como injusta, asimetría en la aritmética de la muerte contra el mundo islámico.

Mientras todos los habitantes del planeta, no estadounidenses, no muestren un abierto repudio a las pretensiones imperiales del país de las barras y las estrellas, no habrá posibilidad de poner un límite ético a las criminales acciones de la nación guerrera. Sin embargo, justo es reconocerlo, mientras la opinión pública norteamericana continúe solapando y haciéndose cómplice de sus políticos asesinos, poco podrá hacer el resto del mundo para frenar sus embestidas. Por desgracia los emporios de los medios de comunicación son ahora los legitimadores de las criminales acciones y están al servicio del sistema económico-militar que les da sustento. Se requiere no solamente rechazar a los estadounidenses, sino apoyar a sus competidores y dejar de consumir hasta el último de sus productos. Curiosamente el bolsillo, o dicho más eufemísticamente, sus chequeras, son la parte más vulnerable de su convenenciera personalidad.

Finalmente sería de enorme utilidad para la sociedad mexicana conocer el tipo de adhesiones cultivadas por Vicente Fox, y ahora por Felipe Calderón con el chacal de Falluja y depredador del mundo islámico.

Gerardo Reyes Gómez

11 de diciembre de 2006.

 

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GLORIOSA TOMA DE PROTESTA: LA DE TÉLLEZ

Fue celebrada la más insólita ceremonia de la “democracia” moderna en México. No solamente por las condiciones de violencia que rodearon el magno evento, sino por los valores simbólicos que proyectó para los iniciados. Por primera vez en la historia de nuestro país, el imperio envió, como jefe de la delegación diplomática, al papá de un presidente; George W. Bush Sr., el patriarca de la dinastía texana representó oficialmente al poder del imperio.

Cuál, se preguntará el lector, puede ser la razón de tan gran distinción para con el naciente gobierno de su patio trasero. Desde luego que no es por amor al presidente ilegítimo, porque a Felipe Calderón nunca lo conoció, aunque un expediente con el nombre del michoacano pasó por el escritorio del patriarca para ser palomeado con un OK. Entonces ¿qué lo motivó a pasar una experiencia política con los trogloditas tercermundistas?

Obviamente la razón debe ser otra. George W. Bush Sr. no solamente es el personaje más influyente en la CIA sino, también, el padre del actual presidente estadounidense,  quizá lo más importante para la ocasión, es que él es el principal accionista y miembro más importante del Grupo Carlyle (si le dicen que está jubilado no les crea) ésta es la sociedad de inversión financiera más poderosa del planeta (Carlyle maneja más de $44 billones americanos en 42 fondos de inversión, y gracias a la adquisición de industrias para la defensa, se convirtió en un proveedor militar que vende al Pentágono toda una amplia gama de armas. Con la ocupación de Irak el valor de sus acciones se disparó hasta el cielo. Además es tan poderoso que aún le proporciona impunidad a Osama bin Laden, el “héroe” del 11 de septiembre) Claro que papá Bush no vino a especialmente, darle un espaldarazo a Calderón, aunque a éste le sirve su visita, sino a su ahijado político-económico, Luis Tellez Kuenzler flamante secretario de Comunicaciones y transportes, quien, por cierto, es el representante en México del Grupo Carlyle, y mientras no haga pública su renuncia a ese puesto lo seguiremos considerando como empleado de Bush padre.

Así que la “famiglia” Bush no vino a aplaudirle a Calderón, sino a felicitar y hacer evidente la dependencia de su empleado el “Osito” Téllez, quien encabeza la secretaría más estratégica del gobierno mexicano, en razón de la información técnica y económica privilegiada que maneja, especialmente porque él ya había sido secretario de Energía durante el sexenio de Ernesto Zedillo y, entre los dos, Zedillo y su secretario de Energía, operaron la apropiación de los yacimientos petrolíferos de “la Dona” en el Gofo de México, en beneficio de los EE. UU., con varios testigos de honor, entre ellos; la señora priísta Rosario Green.

A partir de la toma de protesta de Téllez puede afirmarse que México juega en las ligas mayores de la delincuencia organizada transnacional, manejando las vitales comunicaciones de nuestro país, y con el enorme respaldo económico que le hizo evidente la famiglia Bush, los clanes tradicionales que manejan los monopolios locales, como Azcárraga, Slim, Salinas Pliego y compañía, no pasan de ser simples aficionados de segunda, porque ahora sí que tienen enemigo al frente.   

Gerardo Reyes Gómez

04 de diciembre de 2006.

 

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PREÁMBULO DE OTRA OPERACIÓN CÓNDOR

Estando Fidel Castro aún en el vestíbulo de la Muerte, como símbolo de la resistencia antiimperialista, y después de casi medio siglo de bloqueo económico de la bella república cubana, la geopolítica estadounidense se torna tan predecible como despreciable.

Si bien ya los moros con trinchete de la lucha entre los comunistas y el capitalismo, han desaparecido, el origen, que es el principio de dominación del poderoso contra el oprimido, continúa vigente. Y los mecanismos de opresión no han variado tanto.

Actualmente, en el Continente Americano existe un par de focos de tensión localizados en Venezuela y Bolivia y, con menor intensidad, en Argentina y Brasil. Países que sistemáticamente se niegan a ser aplastados por el poderío del estado policiaco de los EE. UU.

Como laboratorio de rebelión política Venezuela, con Hugo Chávez a la cabeza, ha sufrido y continúa sufriendo los embates del imperio con serios intentos de ingerencia en su economía. Sin embargo, han logrado aglutinar la resistencia de derecha en las clases altas de la población, los estratos siempre ambiciosos de riqueza y poder. La CIA subvenciona la rebelión y opera estrategias para derrocar a Chávez e, incluso repetir el intento de ejecutarlo, en la primera oportunidad. Las alianzas que ha establecido el mandatario venezolano con países y potencias ajenas al ámbito de poder estadounidense, ofenden al imperio, mucho más que las conocidas diatribas de Chávez en contra del presidente texano.

En Bolivia las cosas no están mejores. Evo Morales, el único presidente indígena de la actualidad en el continente, entró en conflicto directo con el imperio apenas recibió la solidaridad del presidente venezolano, pero aún más cuando inició una serie de reformas a la legislación de su país para modificar las ancestrales estructuras de dominación imperantes en Bolivia. La defensa de los yacimientos energéticos, especialmente el petróleo y la base de la estructura agraria, casi feudal, que privilegia a una clase parasitaria que ha vivido desde los viejos tiempos en el ocio y usufructuando los derechos de latifundios y explotación de los bolivianos.

Esto, las modificaciones constitucionales, están causando profundas náuseas al gobierno estadounidense porque ven amenazadas todas las estructuras de su poder en le región, lo que ha provocado la utilización de ríos de dólares y movilizado a sus servicios de inteligencia con el claro, como ilegítimo objetivo de frenar a Evo Morales en su deseo de llevar a su país mayores niveles de justicia social y económica para sus compatriotas. Si el imperio considera necesario ejecutar a Evo Morales, no lo pensará dos veces, ya que cuenta con el visto bueno de algunos otros estados, como el de España, que también fue imperio, y ahora utilizando los brazos del Opus Dei intenta retornar a sus días de gloria, mediante sus avanzadas empresariales y financieras como la petrolera Repsol, la que se vio directamente afectada, con las políticas revolucionarias de Evo Morales.

La moneda está en el aire, y la insidia, como el odio de los poderosos estadounidenses, también.  

Gerardo Reyes Gómez

27 de noviembre de 2006

 

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Cualquier referéndum, elección nacional o plebiscito, equivale a un juicio de la ciudadanía en el que el pueblo da su aprobación o rechazo a una persona, proyecto o propuesta. En la última elección estadounidense George Bush perdió el juicio que le entabló el pueblo de los Estados Unidos de Norteamérica; lo cual fue tan elocuente como evidente su derrota.

La pena a que se hizo acreedor Bush fue que, como resultado de su mala y poco popular política, su partido, el Republicano, perdió las dos cámaras: la de Representantes y la del Senado. Sin embargo, retirarle la confianza del electorado viene a ser un castigo demasiado leve, si se le compara con el daño que él produjo a su país y al mundo. Una guerra incruenta que ha arrojado miles de muertos iraquíes y de sus propias tropas. El desprecio de más de ciento cincuenta países representados en la ONU, sustancial pérdida de niveles de liderazgo moral ante sus mismos aliados y haber cosechado el odio islámico mundial.

En México las cosas no están mejores para el clan Bush. Con una abierta y eficiente intervención la administración, Bush logró imponer a un ex ejecutivo de la Coca Cola Co. en la Presidencia de México, a Vicente Fox, quien desde el primer día de su mandato comenzó a trabajar cumpliendo las prioridades de la Casa Blanca, lo que llevó a nuestro país a un proceso de degradación producto del incremento de la violencia indiscriminada y el desmantelamiento de nuestras estructuras de seguridad que, aunque obsoletas, mantenían medianamente a raya el avance de la delincuencia organizada. Fox consintió la operación de los servicios de inteligencia estadounidenses en México y, desde entonces, se dispararon los índices delincuenciales a niveles estratosféricos.

El resultado más halgüeño de todo lo anterior es que tenemos en México un caldo de cultivo propicio a la desestabilización, con focos bien localizados de probables estallamientos sociales, una ciudadanía crispada hasta el extremo y acordándose diariamente de toda la parentela de la dinastía Bush, lo cual si bien no sirve para gran  cosa, al menos desfoga de bilis millones de hígados de compatriotas mexicanos.    

Gerardo Reyes Gómez

20 de noviembre de 2006.

 

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¿Y LA INDEPENDENCIA?

Todavía es temprano para saber si hubo, saldo positivo de la visita que hizo presidente electo mexicano a su desigual contraparte George Bush pero, justo es reconocerlo, nadie tenía grandes esperanzas en el anunciado encuentro.

Temprano, la mañana del día de la entrevista, se colocó una tarjeta técnica sobre el escritorio del huésped de la Oficina Oval de la Casa Blanca, lo que es una vieja costumbre de todos los mandatarios estadounidenses para saber con qué clase de cucaracha se entrevistará el presidente del imperio. La información contenida en la ficha es un resumen pormenorizado preparado por la CIA de los principales rasgos de quien será su visitante, y así permitirle saber los asuntos sensibles que le dolerán a su interlocutor, con solo apretarle un poco en salva sea la parte.

Siempre, y no solo con los presidentes mexicanos, el anfitrión sabe dónde apretar, el cuánto ya es cuestión de estilos. Pero la soberbia es mucha, y la tentación muy grande, la asimetría entre los personajes es la constante, cuando se entrevistan con el hombre políticamente más poderoso del planeta. Para cuando llega el momento de estrechar la mano de su huésped, Bush ya sabe de qué adolece el hombre que tiene enfrente, conoce de sus temores, sus limitaciones, sus falsos orgullos, su retorcida ética conformada por sus ambiciones y lo que tuvo que pisar para escalar los peldaños del poder. Con ese conocimiento el visitante normalmente, está en desventaja. Solo una persona muy inteligente y sin cola qué le pisen, puede adoptar una postura digna y ser merecedor de un mínimo respeto, pero definitivamente no es este el caso.

Bush sabe, hasta la saciedad, lo desastroso que resultó la conducción de la política exterior de México durante la última administración presidencial mexicana y, a juzgar por la información que posee de primera mano, la cosa no está como para mejorar. Estando México en proceso de integración a los EE. UU. lo que ellos deben cuidar es que dicho proceso sea terso y se derrame la menor cantidad posible de sangre. El proceso no está diseñado, como una toma armada del castillo de Chapultepec o una invasión violenta de nuestro territorio, saben que teniendo trabajando para ellos al presidente de México, cualquiera que este sea, la mayor parte del conflicto está salvado.

Si Vicente Fox de milagro terminó su mandato fue porque cumplió con las expectativas que le ellos impusieron y si a éste le faltaron tamaños para enfrentar a la menguada izquierda y a su secretario de la Defensa Nacional, esperan que Calderón esta vez no se equivoque como Fox al seleccionarlo. Refiriéndonos a las facilidades para la penetración estadounidense, mientras el secretario de Marina las dio, el de la SEDENA, dignamente se rehusó.  Siempre es más fácil trabajar con el pelele del pelele que con una digna y orgullosa oposición, especialmente en un sector altamente estratégico. Y no porque no pudieran intentarlo con las armas en la mano, sino que ya está muy debilitado el cuento del país del sueño americano y campeón de la democracia.

Con todos esos avatares, nos quitaron el gusto de sentirnos orgullosos de decirnos mexicanos, especialmente al sur de nuestra frontera, porque los hermanos latinoamericanos saben que hemos sido privados de nuestra independencia. México dejó de ser el último valladar entre nuestros hermanos históricos y los EE. UU.

 

Gerardo Reyes Gómez

13 de noviembre de 2006.

 

EDITORIAL EDITORIAL EDITORIAL EDITORIAL   

En el periodismo escrito, como aquel que se ejerce en el ciberespacio, también a semejanza de algunas artes marciales que utilizan la fuerza del adversario para derribarlo, puede ser utilizado para el mismo propósito. Hoy me permito mencionar las mismas cifras oficiales que proporciona la Agencia de la Administración Atmosférica y Oceánica de la NASA (NOAA por sus siglas en inglés) para apoyar mi argumentación y mostrar cómo, desde el seno mismo del imperio, los EE. UU. están poniendo en peligro a la Humanidad.

Mediciones rigurosas realizadas por los científicos y técnicos de la NOAA, durante el mes de septiembre pasado descubrieron una inquietante realidad: el agujero de la capa de ozono sobre el macizo de hielo austral a crecido y disminuido su profundidad, que ahora cubre 27.5 millones de kilómetros cuadrados, lo que significa que el crecimiento de dicho hoyo no solo no se ha empequeñecido sino que continúa en constante crecimiento. Para dar una referencia del problema pude decirse que el tamaño actual del hueco carente de ozono, cubre una extensión equivalente a todo Canadá, los EE. UU. de Norteamérica y todo la parte norte de México. Lo cual es pavoroso, porque es la mayor dimensión alcanzada en la historia moderna del Planeta Tierra.

Al mismo tiempo eso es paradójico porque los EE. UU. que es el país que consume la mayor cantidad de combustibles fósiles, como el petróleo y sus derivados, los que contribuyen al calentamiento del planeta y continúan siendo la nación más contamínate del mundo. Los EE. UU. consumen alrededor del 25% del petróleo que anualmente se extrae de las entrañas de la tierra, mientras aproximadamente 200 naciones consumen el 75% restante, pero además abierta o subrepticiamente el país de las barras y las estrellas continúa utilizando las substancias químicas que rompen los átomos de ozono en la atmósfera, el mismo que le venía sirviendo al mundo para filtrar los rayos ultravioleta emitidos por la luz solar que, al no contar con esa protección, inciden sobre los habitantes que viven cercanos a la zona austral, conocida como el Polo Sur.

Argumentando razones de carácter económicas los poderosos empresarios estadounidenses han evitado hacerse adherentes el Protocolo de Kioto, firmado por la mayoría de las naciones del mundo en Japón, para tomar las providencias necesarias y proteger, a nivel mundial a la humanidad, de una hecatombe de consecuencias aún impredecibles. Esa es una factura más que los habitantes de la Tierra deberíamos presentarle a George Bush, el más nefasto de los presidentes de la historia en los EE. UU., quien mañana estará de elecciones legislativas en su país y esperamos que, por elemental justicia, y en bien de sus propios compatriotas, las pierda.

 

Gerardo Reyes Gómez

06 de noviembre de 2006.

 

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GUATEMALA SE OLVIDÓ DEL PRESIDENTE ARBENZ

La historia de la Organización de las Naciones Unidas es un catálogo de pequeñas victorias pírricas y grandes como numerosas derrotas de la diplomacia mundial, en materia de justicia. El último vergonzoso ejemplo lo constituye la desigual batalla entre la República de Venezuela y la delegación de los EE. UU. en la ONU; uno por tratar de conseguir un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad y, el otro, el imperio estadounidense, por evitar que lo lleve a cabo.

La diplomacia envenenada del imperio que consigue sus objetivos a base de chantaje, ha logrado introducir la cizaña, como una cuña entre el bloque de países hermanos utilizando a los estados más débiles y dependientes de la economía norteamericana; nada les ha resultado más útil para vencer, que dividir las identidades históricas. Así el gobierno de Guatemala que se prestó a ser el pelele de Washington, para impedir el arribo de Venezuela al Consejo de Seguridad, está dando una lección de divisionismo, servilismo y sometimiento que, para estas fechas, ya ha hecho historia.

México, aplicando la “Doctrina Castañeda”, no se ha quedado atrás en materia de falta de solidaridad latinoamericana, aunque esto tiene su razón de ser en una nueva conformación geopolítica de nuestro país, el cual durante la presente administración fue integrado al Comando Norte de los EE. UU., si no con la complacencia, sí con la moderada reticencia y el silencio cómplice de las Fuerzas Armadas nacionales. Hay que ver cómo la crema y nata de los altos mandos castrenses hoy se abren paso a codazos para tratar de ocupar el puesto de general secretario en el gabinete del próximo presidente panista y cómo, ninguno de ellos, ha contemplado la posibilidad de obtener el mismo cargo en el Gabinete legítimo del candidato que ganó la elección presidencial.

Guatemala, con una patológica falta de memoria histórica, involuciona para lograr imponer de nuevo, machaconamente, la política bananera que la ha caracterizado en los últimos cincuenta años; cuando la United Fruti, y la CIA a su servicio, en guerra con el presidente guatemalteco Jacobo Arbenz Guzmán, financió la insurrección del coronel Castillo Armas para derrocarlo. Por cierto que a Arbenz lo calificaron como comunista, por haber expedido la Ley de la Reforma Agraria en Guatemala, inspirada en la ley mexicana del mismo nombre. Con esa mentalidad los estadounidenses hubieran podido calificar a: Venustiano Carranza, Emiliano Zapata y al general Lázaro Cárdenas, como los más recalcitrantes comunistas de nuestro pasado histórico.

Bajo esos lamentables como agoreros auspicios se prepara la ONU a comenzar una nueva etapa de su dolorosa y a veces vergonzante historia. Una organización que permite la prevalencia de la imposición estadounidense en contra de Venezuela con toda la impunidad diplomática de la que suele hacer gala.

Gerardo Reyes Gómez

29 de octubre de 2006.

 

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CONSIDERANDO:

Que hace ya algún tiempo los EE. UU. han iniciado pasos para oficialmente, controlar la investigación espacial, a la que consideran renglón prioritario de su Seguridad Nacional, pero además han declarado que inhibirán en ese campo los derechos de terceros países a quines consideren sus adversarios, para imponer sus derechos comerciales...

Que todos los países, por el solo hecho de existir en el planeta Tierra, tienen el derecho de ejercer su soberanía en los espacios de su geografía, mientras no lastimen la de terceros y respetando los acuerdos internacionales, derecho que es inalienable e imprescritible, y que ningún país tiene la facultad de imponer sus decisiones a otro, mediante el uso de la fuerza, sea política, económica o militar…

Que ningún país esta jurídica y moralmente autorizado, por acuerdo internacional alguno, a ejercer en forma unilateral sus decisiones y a imponer sus soberanía sobre las de los demás, sin contar siquiera con los mínimos consensos de la comunidad mundial…

Que no existe un tratado firmado por todas las naciones del planeta para aceptar supeditar su soberanía a las de otros estados, con excepción de aquellos estados asociados e integrados a bloques donde las áreas de soberanía compartida están acordadas y avaladas por decisiones de asamblea nacional y/o congresos…

Por lo anteriormente considerado, aquel Estado que pretenda ejercer derechos no sancionados y aceptados por el estado afectado, está cometiendo un acto internacional ilegal y ejerciendo la piratería, espacial, en este caso. Lo cual, en grado de intención,  es el caso de los Estados Unidos de Norteamérica.

De llevar adelante EE. UU. sus intenciones para plasmarlas en su legislación, como es el objetivo que persigue el gobierno del presidente George Bush, convertiría a sus ciudadanos en personas no gratas en el mundo y como delincuentes internacionales, porque la seguridad total del planeta estaría en manos de una sola nación o comunidad de naciones, en contra del resto de los países del concierto mundial.

El acto de piratería que hemos descrito hoy podría dar paso a regresiones peligrosas en la vida de la comunidad internacional y a proferir expresiones, al menos en nuestro país como aquellas de: “haga patria, mate a un gringo” y si ese gringo pertenece a la CIA, mucho mejor.

La Comunidad Europea no ha tendido aún la oportunidad de pronunciarse a este respecto, pero de que les pega y les duele, ¡claro que les duele!

Gerardo Reyes Gómez

23 de octubre de 2006

 

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ESCUCHA FOX

Tu juego ha quedado al descubierto. Nadie puede cometer tantos errores durante tanto tiempo, como en los que se ha incurrido durante los meses que ha durado la “operación Oaxaca”. Entonces puede inferirse que tu juego es un plan con maña; encontraste la forma de sitiar a Felipe Calderón y prolongar el conflicto para tenerlo atado bajo la amenaza implícita de que podría ser él, el encargado de solucionarlo, así sea con un bestial baño de sangre.

Del equipo de Calderón y de él mismo, hizo presa el terror de saberse en la posibilidad de convertirse en un feto muerto de presidente políticamente hablando, teniendo que iniciar un sexenio con la terrible carga de haberse hecho acreedor al calificativo de genocida. Hasta ahora Calderón ha tenido la esperanza de que seas tú quien te veas obligado a solucionar el problema que Ramón Muñoz y tú dejaron crecer irresponsablemente con toda mala fe a dimensiones históricas,

Tu falta de espíritu republicano y sensibilidad política te impidieron darte cuenta que un presidente saliente debe claudicar y desaparecer a tiempo del escenario político, para permitir al entrante comenzar a brillar y, al término de tu administración, pudiera contar con la legitimidad y esplendor indispensable para transitar por la primera etapa de su gestión. Eso para ti, fue imposible entenderlo. Machacona e insistentemente te has negado a dejar el poder, logrando debilitar sensiblemente al  candidato que te impusieron y te faltaron tamaños para, en su momento, haberlo vetado, sin poner en peligro la estabilidad y la paz del país. Ahora estas pagando tu veleidosa e irresponsable actitud. Cualquier asesor, de mil pesos la hora, hubiera podido enseñarte el a,b,c, de la política presidencial en tiempos de transferencia del poder. Así que no te hagas, que no te queda.

Escucha Fox, nunca saques de la funda tu pistola, si no la vas a usar. En el caso de Oaxaca eso, más que un amago, es una valentonada estúpida No insultes la dignidad de un hombre uniformado y menos si porta un águila en el kepí. Con las jerarquías no se juega. No puedes poner a un general a las órdenes de un almirante mil usos vestido de azul, a quien encargaste la coordinación de acciones de lucha en tierra firme y montañosa, como la de Oaxaca. Así no solo ofendes a un secretario de Estado, ofendiéndote a ti mismo, sino también ofendes a la institución que ambos encabezan.

Escucha bien Fox, si no tienes razón, no puedes acusar a alguien de insubordinación, cuando no se negó a cumplir una orden, sino que te la pidió como marca el reglamento, pero aún así, es mucho más grave azuzar a tus perros del micrófono para intentar destrozar, como si fuera un fiambre o pieza de carroña, a un líder formal de las fuerzas armadas.

Y, finalmente, léeme bien Fox, si me dirijo a ti en estos términos es porque después de casi seis años de tus deleznables acciones como: el haber degradado la institución Presidencial (con la Presidencia bicéfala), al Instituto Federal Electoral (obligándolo a cometer un fraude prefabricado) a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (con tus exitosas demandas de sumisión) y a otras varias instituciones claves en un Estado de Derecho; por todo ello, lo siento mucho, pero no puedo tratarte de “usted”, de “don Vicente” y, mucho menos, de “señor presidente”; no te lo mereces.  

Gerardo Reyes Gómez

16 de octubre de 2006.

 

EDITORIAL EDITORIAL EDITORIAL EDITORIAL   

No existe un buen político sin suerte y es el caso del rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, quien ante la expectativa no muy halagüeña para la UNAM, del arribo de Felipe Calderón a la Presidencia de la República, de pronto recibe la Gran Casa de Estudios un bien merecido reconocimiento de nivel internacional al ser calificada como la mejor universidad de habla hispana en el mundo y, además, en el lugar número 74 del total de todas las universidades del orbe, calificación otorgada por el diario británico The Times.

Debe mencionarse con toda justicia que en este caso, la suerte fue  inducida, no fue una gracia caída del cielo, sino el resultado de un esfuerzo académico sobre humano desarrollado durante los últimos años en puntos tan específicos como los macro proyectos de investigación que fueron producto de un ambicioso diseño en el que participaron en forma coordinada los elementos más distinguidos de los cuerpos colegiados universitarios.

Ahora que, en la práctica, la distinción cayó como anillo al dedo, porque la situación política que enfrenta el país ante los resabios de un proceso electoral en extremo conflictivo, ha propiciado peligrosos deterioros en el tejido social y una importante merma en la credibilidad, con la consiguiente pérdida de confianza en muchas de las instituciones políticas, sociales y económicas del país. Por ello es bien recibida la noticia, como una bocanada de aire puro y fresco que hincha los pulmones de la comunidad de la inteligencia nacional.

Hay alarma ante inquietantes rumores que pululan entre la sociedad política en relación a la expectativa de marcha de un complot, originado otra vez, entre los miembros la derecha gobernante. Esta vez no va dirigido a entorpecer el asenso al poder político sino, más bien, para propiciar un cambio y sustituir a quien se espera tome la estafeta de la Presidencia. Y, claro está, no está dirigido a favorecer a las corrientes de la izquierda, sino para dirimir profundas discrepancias entre los proyectos políticos y las ambiciones de las corrientes de derecha.

En ese clima de peligrosa inestabilidad, la UNAM y su rector ofrecen una prueba de madurez y reconocimiento al trabajo y al esfuerzo que deja claro que las instituciones públicas de nivel superior, si se las dota de los recursos necesarios, no han dejado de ser una respuesta idónea para enfrentar problemas estructurales del universo educativo en México. Y si el candidato electo no pudo estudiar su carrera de Derecho en la UNAM, no fue porque fuera rechazado o por carencia de conocimientos, sino que políticas de desconcentración universitaria, a favor de las universidades estatales, propiciaron restricciones a la matricula. Y finalmente, la Escuela Libre de Derecho, por lo que vemos, no fue una mala opción.

 

Gerardo Reyes Gómez

9 de octubre de 2006.

 

 

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