Linea Directa


 

EL DOBLE JUEGO DE LOS TRAIDORES

Por Gerardo Reyes Gómez (LD 21-07-08)

Para estas alturas el proyecto de ley para la privatización de PEMEX propuesto por Felipe Calderón se le pudrió en el vientre antes de nacer. Nadie, que posea una pizca de patriotismo y honestidad, apoyará el engendro nonato de las empresas transnacionales.

Sin embargo, todo estaba fríamente calculado; si fallaba la que resultó burda y rupestre iniciativa energética de Felipe Calderón, entraría en acción el Plan “B”; en la estrategia general no solo participaba un gran traidor, sino por lo menos serían dos; Manlio Fabio Beltrones, tomaría la batuta de la orquesta privatizadora.

Esta semana será presentada al Congreso la iniciativa del PRI, otro proyecto para la reforma de PEMEX. Esta se diferencia del  de Calderón en un punto fundamental: la privatización a favor de los consorcios extranjeros internacionales, en principio, estará prohibida. No obstante en ésta se permitirá la privatización pero a solo en manos de los mexicanos. Éste es solamente un subterfugio, porque dará paso, en una primera fase, al ingreso de los prestanombres, quienes careciendo de los cuantiosos recursos necesarios para la adquisición de una de las empresas más exitosas del mundo, como es PEMEX, recibirán flujos de financiamiento internacional y en pocos meses, o en un par de años a lo sumo, los inversionistas extranjeros harán valer sus derechos como los auténticos nuevos dueños de la paraestatal “mexicana”. Y así el PRI ganará prestigio como partido defensor del patrimonio nacional y el espíritu de la actual Constitución no será violado en su totalidad.

El resultado final será el mismo que se propusieron los estrategas calderonistas, con las empresas transnacionales detrás de ellos. Pero ellos piensan que esta píldora será mucho más fácil de tragar para los mexicanos, que la definitivamente burda propuesta de Calderón quien, dicho sea de paso quedó en ridículo ante las instancias internacionales y ante los propios ciudadanos mexicanos, porque fueron meses de enfrentamientos fallidos con los sectores pensantes de sociedad mexicana.

El Plan “B” (no descartemos que puede existir también un Plan “C”) beneficiará políticamente a Manlio Fabio Beltrones, quien no tendría enemigo al frente para los próximos comicios presidenciales, ni dentro del PRI ni fuera de él, incluyendo a la muy seria amenaza del precandidato de la derecha eclesiástica Peña Nieto.

El meollo del asunto es que los consorcios globales del petróleo que no son únicamente estadounidenses, no quitarán el dedo del renglón; ellos han decidido como una de sus prioridades principales dominar las zonas estratégicas donde se asientan los principales recursos del petróleo, del gas, los hidroeléctricos y la fuentes más importantes de agua dulce del planeta. Ese es un punto no negociable para ellos. Esos consorcios globales, están seguros que solo así podrán asegurar su hegemonía en el futuro.

En cada país que posea las condiciones de riqueza de recursos naturales energéticos o vitales para la supervivencia humana, penetrarán los agentes de los centros de poder y sabrán comparar a los traidores, a quienes ofrecerán recompensas adecuadas y suficientes en metálico o en poder o privilegios a los que no podrán negarse, so pena de ser liquidados y tirados al basurero social de sus comunidades, todo esto con una estrategia en la que los medios de comunicación tendrán un papel fundamental de legitimadores de las acciones más viles, francamente antipatrióticas y fraudulentas, como la defensa a ultranza que hicieron y continúan haciendo de un muy pequeño presidente, como Felipe Calderón.


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