Linea Directa


EDÉN POLÍTICO

 

 

 

¿Y SI ACCIDENTAN A CALDERÓN?

Por Pedro Lara Hernández (LD 17-11-08)

 

”Dios, no lo quiera”

Dicho religioso

El trágico evento en donde perdieron la vida el Secretario de Gobernación y acompañantes nos vuelve a señalar una de las grandes fallas de nuestro sistema político mexicano: la falta de previsión política. Porque tenemos que preguntarnos ¿Qué sucedería políticamente hablando, si  accidentaran a Calderón, presidente de la república formal de México?

Lo que la ley dicta en el artículo 84 de la Constitución General de la República es lo siguiente:

“En caso de falta absoluta del Presidente de la República, ocurrida en los dos primeros años del periodo respectivo, si el Congreso estuviere en sesiones, se constituirá inmediatamente en Colegio Electoral, y concurriendo cuando menos las dos terceras partes del número total de sus miembros, nombrará en escrutinio secreto y por mayoría absoluta de votos, un presidente interino; el mismo Congreso expedirá, dentro de los diez días siguientes al de la designación de presidente interino, la convocatoria para la elección del presidente que deba concluir el periodo respectivo; debiendo mediar entre la fecha de la convocatoria y la que se señale para la verificación de las elecciones, un plazo no menor de catorce meses, ni mayor de dieciocho.

Si el Congreso no estuviere en sesiones, la Comisión Permanente nombrará desde luego un presidente provisional y convocará a sesiones extraordinarias al Congreso para que éste, a su vez, designe al presidente interino y expida la convocatoria a elecciones presidenciales en los términos del artículo anterior.

Cuando la falta de presidente ocurriese en los cuatro últimos años del periodo respectivo, si el Congreso de la Unión se encontrase en sesiones, designará al presidente substituto que deberá concluir el periodo; si el Congreso no estuviere reunido, la Comisión Permanente nombrará un presidente provisional y convocará al Congreso de la Unión a sesiones extraordinarias para que se erija en Colegio Electoral y haga la elección del presidente substituto.”

Es decir, el aspecto legal de la ausencia física de un Presidente de la República está previsto en la Carta Magna del país. Lo que habría que analizar, es si estamos preparados para resolver el problema desde el punto de vista político, que es lo más delicado. Porque nadie asegura un manejo político sensible e inteligente de parte de los actores y las fuerzas políticas que participarían en la elección de un nuevo titular del ejecutivo, que  evitara una crisis política nacional.

Ese “Talón de Aquiles” de la política mexicana es digno de analizarse, porque dicen los viejos sabios de mi pueblo: “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”. Y como vemos que el fuego empieza a llegar a los aparejos, es importante prever la posibilidad de este complicado e inédito escenario.

La correlación de fuerzas políticas en el país no es clara ni definitiva. En estos momentos, el poder presidencial está en manos de los panistas, pero la integración del Congreso de la Unión, formado por las dos cámaras, la de senadores y la de diputados federales, tiene una connotación política distinta. Lo mismo sucede con el perfil plural de los 32 gobernadores del país, así como de la tendencia política de los Congresos de los Estados y los miles de cabildos en el país. 

Es decir, si accidentan al Presidente de la República, o simplemente le da un paro cardíaco, ¿Cuál sería el mejor método para poner de acuerdo a las diversas fuerzas políticas que existen en el país? ¿Sería esto posible? ¿Quién sería el Juan Camaney que los pondría de acuerdo? ¿Acaso los altos mandos militares del país?

Como he dicho muchas veces, lo más predecible en política es lo impredecible, por lo tanto, no estaría mal prever, mas que lamentar, quizás fortaleciendo el procedimiento de ley, no vaya a ser, como dicen las no tan santas viejitas de mi pueblo, “la de malas”.   


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