Linea Directa


 

LUIS TÉLLEZ HACIENDO EL "OSO"

Por Gerardo Reyes Gómez (LD 17-11-08)

El pasado viernes fueron entregados a la Secretaría de Comunicaciones los primeros estudios de la “caja negra de audio” misma que rescatada en el lugar del impacto aéreo donde perdieran la vida el ex secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño, y todos sus acompañantes, incluida la tripulación.

A primera vista  parecía que las autoridades aeronáuticas estadounidenses habían hecho un buen trabajo, pero como era lógico suponer solo son estudios sesgados y no se apartan un ápice de la versión oficial autorizada, difundida y confirmada en aquella primera reunión del Gabinete de Seguridad Nacional celebrada la noche misma del “accidente” en Los Pinos. Para eso existe la Hermandad Internacional de Inteligencia.

También, hay que decirlo, a partir del primer momento del infortunado evento, la opinión pública mexicana, oliendo, burdas manipulaciones del sector oficial, adoptó su propia convicción. Basando sus razonamientos en el mismo método utilizado por el sector gubernamental, la opinión Pública declaró el evento como un atentado y no cambiará de parecer mientras continúen los juicios ligeros y viciados en los que se apoya el poder central.

La opinión pública se pregunta ¿por qué Luis Téllez, el secretario de Comunicaciones y Transportes está llevando el peso de la responsabilidad de las investigaciones, si él es economista de profesión, y no es un experto en aeronáutica, sino el representante en México del poderoso grupo financiero Carlyle, donde el señor Bush Sr. es su más destacado accionista.   

Por otra parte, producto de la tesis oficial, que achaca el origen del “accidente” a una turbulencia producida por otro avión que se preparaba para aterrizar en el aeropuerto de la Ciudad de México ¿cómo fue que la misma turbulencia no derribó a ninguna otra aeronave y, sospechosamente a la única al la que afectó fue justo aquella en que viajaban los señores José Luis Santiago Vasconcelos y Juan Camilo Mouriño? Aquí cabe pensar dos cosas: o las turbulencias saben ser selectivas, o al buen Dios, como alguna vez lo afirmara Albert Einstein, le gusta jugar a los dados.

Sin embargo, a otro perro con ese hueso. El argumento más convincente de que algo huele mal en Dinamarca lo da el propio Luis Téllez cuando logró “convencer” al aparato mediático del Estado y a lo más granado de los comunicadores controlados por Los Pinos, que defendieran a ultranza, en los medios de comunicación donde trabajan, la tesis del accidente sobre cualquier otra explicación o hipótesis plausible. Esto es es, porque así conviene a los intereses del grupo en el poder.

Reconocer como válida cualquier otra alternativa, conduciría a reconocer que la delincuencia organizada retó, penetró y le ganó al poder federal institucional. No solamente tendrían que reconocer como interlocutor válido el grupo ejecutor del atentado, haya o no reivindicado el mismo, sino ineludiblemente tendrían que aceptar al poder paralelo que retó en el terreno de la violencia a la más alta autoridad del Estado y, por lo pronto, le ganó.

Solo con propósitos de reafirmación de nuestras asertos nos preguntamos ¿podría el señor Luis Téllez publicar los datos estadísticos de cuántas aeronaves lograron derribar las miles y miles de turbulencias que se han producido en el Aeropuerto Benito Juárez, ahora llamado Aeropuerto Central de la Ciudad de México, en lo que va del año, o en el pasado lustro? ¿Cuántos secretarios de Gobernación han aterrizado en ese aeropuerto y a cuántos de ellos los han tenido que levantar con cucharita para enviarlos a la incineradora?

Por favor, señor Téllez, no intente convencernos de torpezas  con sus delirios ni pasarse de listo, cuando usted sabe que a un “osito”, haciendo el “oso”, se le salen los malos pelitos por todos lados.


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