Linea Directa


LA PALABRA INVITADA

 

 

 

 

MÉXICO: PERSPECTIVAS DE LA ELECCIÓN DEL 5 DE JULIO

Por Víctor Manuel Barceló (LD 29-06-09)

 

Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com  

     
 

En una semana estaremos llevando a cabo la elección de 300 diputados federales, que renovarán la llamada Cámara baja del Congreso de la Unión. Ese 5 de julio próximo, los votantes –así sea mediante un porcentaje bajo del total de electores, como se prevé- estaremos dando fuerza de representatividad social-popular y legal, a personajes de toda laya. Habrá allí personeros de partidos, de grupos sociales –gremios obreros, campesinos, industriales, comerciantes, artistas y otros- que conocen las necesidades de su congregación. Estará allí parte del México plural.


Pocos tendrán visión objetiva y clara, del proceso grave de deterioro nacional, en todas sus facetas, que lleva al país a situaciones peores de lo vivido, tras la recuperación lograda después de la Revolución, por los años treinta del siglo XX, tiempo de la Gran Recesión. Persiste el peligro de que se complique más.


La degradación de la política, con una concepción negativa de partidos y representación popular, que viven de la greña al interior de cada uno de ellos y entre sí, por intereses ajenos a los de su mandato, se acentuará al participar –según encuestas- solo entre el 30 y el 40% de quienes integramos el Padrón Electoral, nulificando su voto probablemente un 15%. Con ello, la legitimidad de los nuevos integrantes del Congreso, se la tendrán que ganar en la tarea diaria.


El hoyo en que cae, sin parar, la economía familiar, en que 2.4 millones de trabajadores están desempleados, seis millones subempleados, con casi la mitad de la población en pobreza y miseria extremas, está teniendo graves repercusiones en el nivel de vida de todos los habitantes del territorio nacional. Su atención será prueba de fuego para partidos y nuevas bancadas electas. El análisis cuidadoso y profundo de lo que está ocurriendo en la economía internacional, en que varios países latinoamericanos –Brasil, Venezuela, Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador- y de otras latitudes, han tirado a la basura proyectos neoliberales que mucho daño les hicieron, será fundamental. En su base deberán tomarse decisiones prontas de vinculación a grupos y movimientos regionales.


Como corolario de tales cambios, habrán de proponerse correcciones de rumbo económico, político y de atención a los requerimientos sociales, a gobiernos de los tres órdenes –nacional, estatal y municipal- a fin de que recuperen su relación en beneficio colectivo, eliminando los graves enfrentamientos que vemos cotidianamente, con ejemplos muy sonados. El de Tabasco, en que los compromisos federales no bajaron a tiempo para cumplir con la creación de una adecuada infraestructura hidráulica, dejando en la indefensión a miles de Villahermosinos, en peligro de inundarse; resolviéndose ahora, con proyectos desesperados, que afectan a grupos vulnerables. También lo ocurrido en Hermosillo, Sonora, con el caso de la guardería ABC, en que murieron 48 niños y hay 30 más, quemados, sin que se pongan de acuerdo las autoridades, de los tres órdenes de gobierno –por el involucramiento de los tres en el asunto- para fincar responsabilidades y atender a familias afectadas. Esto será asignatura para la inmediata atención de la nueva representación popular.


Muchos de los noveles diputados, llegarán “indoctrinados” por los eslóganes, que en miles y miles fueron lanzados a los medios para caracterizar las formaciones políticas, que tienen cada vez menos respeto y consideración de los ciudadanos. En la práctica, nos quedaremos con imágenes, “aniñadas, talqueadas y coloreadas” de los que pudieron o decidieron entrar a los grandes carteles “espectaculares”, que tapan visiones hermosas de ciudades y poblados. También habremos escuchado en radio y visto en televisión, los spot –utilizados perversamente por la derecha para descalificar a partidos y contrincantes- con que cada formación política pretendió decir a los electores, de que “pié cojean” sus candidatos, en lo general.


La mala fortuna es que muchos de esos partidos, no consideraron las opiniones de sus agrupaciones –solo de sus cúpulas que se despacharon con la “cuchara grande”- para nominar candidatos, desoyendo, no solo encuestas –que de algo sirven- sino determinaciones de sus estatutos internos, incluso yéndose sobre leyes y reglamentos, de la más alta jerarquía constitucional y electoral. Así se construyeron, también, las representaciones de candidatos, por partido, respondiendo a las macollas que, por años, detentan el control de los partidos y corrompen con sus intereses y el uso de recursos económicos a manos llenas, las determinaciones más importantes, alejando la democracia de su seno.


No pocos conflictos fueron creados por esas actitudes, antidemocráticas en alto grado, que ya cobraron sus primeros dividendos negativos, al reducir las distancias probables entre los tres partidos fundamentales, poniendo en riesgo la tarea de gobernabilidad que se le tiene asignada al Congreso federal. En todas las formaciones partidarias –bancadas se les llama al interior- habrá diversas concepciones acerca de que hacer para recuperar a la nación, de la imparable involución en que se encuentra. Las hay, desde la terquedad de que la lucha contra el narcotráfico es el sustento de todo, como lo pregonan desde el poder público y el partido de derecha que pretende gobernar, sin conseguirlo y con conflictos agravados, día con día. Esta posición fortalece un “status quo” en que solo cambiarán personas, o pasarán el “control” del presupuesto de la Cámara, de un partido a otro. Seguiría gastándose en seguridad pública.


Están al extremo quienes, divididos en partidos que no pudieron unirse -dejando a la izquierda en posición delicada- pretenden atraer votos, hiriendo públicamente a su líder histórico, volviendo a las constantes que, en México, han impedido la formación de una corriente –única- que coopere a la comprensión de la agenda nacional, desde la lógica dialéctica. De ahí que durante la campaña no se planteen modificaciones, incluso constitucionales, que recuperen capacidad al Estado para realizar cambios profundos al sistema, en cuanto a economía, educación y la salud. ¿Contemporizarán con el poder, a pesar de que en las Plataformas Electorales del PRI y PRD hay planteamientos para el cambio?


Posturas claras en esos asuntos –tanto en el PRD como en el PRI- darían puerta a una sociedad en que la equidad, el respeto a los derechos humanos –incluidos los electorales- fueran el impulso para recuperar la capacidad del gobierno, en sus tres órdenes, y con su rectoría, aprovechar nuestros recursos naturales para el desarrollo nacional, con justicia social. Sería el camino para recuperar el poder, hoy en la derecha.

 
En medio de tales extremos se mueven posiciones diversas, que pretenden ir al centro del espectro político, pero que necesariamente se inclinan a uno u otro lado, aunque no en el conjunto de sus componentes. Esto hará que estemos a expensas de vaivenes que provoca la promoción de intereses entre los “padres de la patria”, para definir mecanismos que recuperen las actividades económicas, sin depender de las decisiones externas –que se expresan a través de la tras nacionalización de nuestra economía-. Punto neurálgico de la Agenda.


Lo cierto es que, con el pretexto de la “influenza”, de los acosos de la delincuencia organizada y la presión de grupos allegados al poder federal y a los locales, tendremos candidatos hoy, en ocho días diputados electos –a un alto costo social y económico- de los que solo intuiremos como responderán a los reclamos sociales de más y mejor educación, salud de calidad y empleos, atendiendo a la formación política a que pertenecen o que los propuso, a veces sin conocerles bien a bien. Flaco favor se hace a la política con estas actitudes.


Estaremos ayunos de cómo pretenden crear masivamente empleos, tanto para recuperar los cinco millones que ya se perdieron, como evitando mayor éxodo hacia el imperio, en busca de que enviar como remesa a sus familiares. No sabremos como pretenden cumplirle al poder federal en su afán anticrimen, sin perder allí energías, necesarias para recuperar el mercado interno y, por esa vía, cortar el paso a la delincuencia, que se alimenta cotidianamente de la pobreza y miseria de los mexicanos.


Podemos afirmar que se deja en la indefinición, la tendencia que llevará adelante la representación popular, por bancadas y en pleno, sea cual sea su composición y en tanto se cumplan las perspectivas que diversas empresas señalan, dando mayoría de representación al PRI, pero a ninguno capacidad de decidir por si solo, sin concertaciones y consensos de por medio, altamente negociados. Pero esa es la realidad de una sociedad, amenazada en su seguridad alimentaria, educativa, de salud, vida y pertenencias. ¡Cuán lejos está la manera de interpretar al país, por parte de los partidos y la concepción del mismo por la sociedad civil, por el pueblo organizado!.


Ahora corresponde acudir el domingo 5 a la casilla correspondiente, votar como la conciencia nos dicte, que al fin y al cabo el voto es de los ciudadanos y al ser “libre y secreto”, permite expresar nuestra decisión, sin ambages. Con la fuerza de ese voto emitido –que en su conjunto representa un plebiscito para todos los gobiernos estatales y el federal- estaremos preparados para la tarea que la sociedad civil aún no asume: la contraloría social efectiva para toda acción. de los tres órdenes de gobierno, el congreso federal y los locales, así como las Cortes, Suprema de la nación y las locales.


El paso de una democracia representativa –que está terminando en un desastre- a la democracia participativa, en que la sociedad –el pueblo- organizada en todas sus expresiones, sea el contrapeso al poder, a los poderes de la Unión, es una emergencia. Por eso, la Unión debe renovarse, ventilarse, obtener nuevos elementos que den calidad a la Misión del Estado. Venimos de una Revolución social, la más importante del siglo XX en América. Sus postulados vigentes de fondo, requieren cambios en la forma y mecanismos para ir hacia su cumplimiento. La deuda social adquirida es muy grande. Las constantes alteraciones a la Constitución de la República y las violaciones cotidianas a sus mandatos, nos hacen ver que hay que ir a un Nuevo Pacto Social que nos lleve a la justicia.


¿Tendrá potestad la Cámara, que elegiremos en breve, para iniciar tal transición, que no ha podido darse en nueve años? Pronto lo sabremos, pero por encima de sus decisiones estará la acción de los grupos sociales, que ya pudieron, con las bancadas actuales, encausarlas a salvar lo salvable de la industria petrolera. Ahora habrá que recorrer los pasos perdidos en ese terreno y conformar una verdadera reforma del Estado a fin de recuperar el control de la nación, para bien de todos. Esa será la meta para el trienio que inicia.


Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com Villah. Tab. 28-junio-2009.






 


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