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EDÉN
POLÍTICO
LA
EDUCACIÓN EN LAS GARRAS DE ELBA ESTHER GORDILLO
Por Pedro Lara Hernández
(LD 08-03-10)
En días pasados el Relator Especial sobre el Derecho a la Educación de
la Organización de las Naciones Unidas, Vernon Muñoz Villalobos alertó
que la complejidad del sistema educativo en México es resultado de la
simbiosis atípica entre el Sindicato Nacional de Trabajadores de la
educación (SNTE), que encabeza Elba Esther gordillo y la Secretaría de
Educación Pública (SEP), al propiciar una subordinación recíproca que
agrega mayor dificultad al panorama formativo.
El importante funcionario internacional enfatizó que la exclusión
educativa tiene rostro, pues afecta a los más pobres, reconoció que la
relación SEP-SNTE es una situación inexplicable y no recomendable, que
puede tener una raíz histórica que le corresponde resolver a la
sociedad mexicana. Reconoció que el gremio magisterial tiene una
función sindical, pero también es una fuerza política indudable, con
un peso significativo en el sistema educativo. No obstante, subrayó
que en el contexto de las obligaciones del Estado, el actor frente al
cual se exige el derecho a la educación es la SEP y no el sindicato,
por lo que el gobierno mexicano es quien debe responder por su
ejercicio pleno.
Esta acertada afirmación del alto funcionario causó verdadero escozor
en Alonso Lujambio quien declaró que expresaría extrañeza enérgica
pero respetuosa al Relator por haber hecho públicas sus conclusiones
antes de que platicara con él. El cínico funcionario declaró que
analizaría si enviaría una nota diplomática para manifestar su rechazo
a la actuación del funcionario internacional.
Mas que todo, lo que realmente deseaba Lujambio, era ponerse el parche
antes que le saliera el grano, porque durante 10 días (del 10 al 18 de
febrero), el señor Vernon Muñoz realizó en nuestro país un análisis de
la situación educativa que impera en el país, por lo que se reunió con
autoridades nacionales y locales del ramo, académicos, especialistas y
organizaciones de la sociedad civil con el objetivo de integrar un
informe que entregará – en julio próximo - al Consejo de Derechos
Humanos de la ONU, con algunas recomendaciones.
Lo que el Relator de la ONU debe valorar es que la Secretaria de
Educación Pública fue creada en 1921 y se caracteriza por ser una
dependencia federal absolutamente subordinada a las políticas del
Presidente de la República en turno. Ningún plan, programa, acción, se
toman en la SEP sin que sea ordenada por la más alta jerarquía de
gobierno. También debe de mencionar en su informe que el SNTE es un
sindicato corporativo de más de millón y medio de afiliados; que fue
fundado en 1943 por el mismo gobierno para tener subordinada a la masa
magisterial. Que en las décadas de los años 50 y 60, estuvo al
servicio de Jesús Robles Martínez (21 años), en la de los años 70 y 80
de Carlos Jonguitud Barrios (17 años), y en los últimos 20 años de
Elba Esther Gordillo.
En los últimos 60 años, con la complacencia de los titulares del Poder
Ejecutivo, por compromisos políticos, los dirigentes sindicales han
hecho con la SEP lo que han querido. La educación de los mexicanos
nunca les ha interesado, ni a los gobiernos, ni a los corruptos
líderes sindicales. A los primeros les interesa el control político
para que el sexenio transcurra en paz y a los líderes sindicales les
interesa hacer negocios y obtener prebendas políticas.
La educación –afirmó Vernon Muñoz Villalobos-, no es un servicio ni un
privilegio, sino un derecho humano fundamental que representa la
puerta para la consecución del resto de las garantías, por lo que el
Estado tiene la obligación de invertir todos los recursos posibles
para garantizarla a toda la población. Señaló, además, que la
enseñanza no existe para resolver los problemas de los empleadores,
sino que su objetivo es desarrollar las capacidades humanas que tienen
que ver con la filosofía, las letras y el trabajo.
Si la política en materia de educación en nuestro país, sigue estando
en las contaminantes garras de la poderosa lideresa sindical, los
mexicanos estamos muy lejos, de tener la posibilidad de formar una
niñez y una juventud que sea garantía de una sociedad en mejores
condiciones de desarrollo. Lo que nos convierte en un país sin
educación y sin futuro.
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