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LA PALABRA
INVITADA
MÉXICO: CRISIS DE CRISIS
Por Víctor Manuel
Barceló (LD 15-03-10)
Correo electrónico:
v_barcelo@hotmail.com
La crisis política en el País, en lugar de encontrar rutas de razonable
negociación, cae en picada y se entrampa en medio de un terrible lodazal.
Lo ocurrido hace días en la Cámara de Diputados es apenas una probadita de
ello. Surge por falta de escrúpulos del gobierno federal, al avalar, con
firma del Secretario de Gobernación –sin duda a nombre de su Jefe- un
documento que contiene acuerdos para el paquete fiscal y en lo electoral.
Éste no solo sirvió para asestar tremendo golpe a la economía popular,
sino para exhibir, una vez más, la incongruencia política y la estulticia
que hunde a la nación.
Calderón no cumple lo pactado del paquete fiscal e impulsa la alianza más
incongruente: PAN (derecha histórica) PRD, PT y Convergencia (izquierda en
construcción). Las fracturas se multiplican, tanto al interior del
gobierno federal –como ejemplo el Secretario de Gobernación renunciando a
su partido familiar- como en estructuras partidarias, como corolario de lo
anterior o previamente.
Así se acentúa la crisis política, cerrando puertas a los acuerdos
posibles, que darían cauces de alivio a las otras crisis –la económica y
la social- que amenazan la paz. Pocas voces –Muñoz Ledo de izquierda,
Corral de derecha, para dar nombres que resaltan- trataron de encausar el
debate, pero éste nació muerto y corrupto.
No es que nos asusten las alianzas. Estas se dan por doquier en el
Planeta, sobre todo con el afán de avanzar en la gobernabilidad. Pero
siempre con miras claras, con objetivos nacionales invariables, que son
comunes a las plataformas ideológicas y programas de acción de los
coaligados. Estas alianzas también se dan cuando es necesario sacar
adelante algún proyecto o acuerdo que beneficie a la sociedad. Ni uno ni
otro caso ocurren, entre los partidos que irán juntos en los próximos
procesos electorales. No hay elementos que cohesionen a tales grupos.
Se dice –para cubrir el expediente- que la razón fundamental es terminar
con cacicazgos, que existen en la mayoría de los estados en que se
plantearon dichos acuerdos. No hay duda que la “soltura” –que nada tiene
que ver con la democracia- con que se maneja la política, desde que hubo
la alternancia en el 2000, provocó que, al interior de los partidos en el
poder, se presenten “purgas” encubiertas, que dejan fuera de participación
electoral, a cuadros de niveles diferentes, sin aplicar las medidas
convenientes, para mantenerles cerca del partido, en el poder estatal, en
cada caso.
En ocasiones, no solo se les opusieron obstáculos insalvables, en tiempo y
forma, para participar –como en la elección de medio período en el 2009-
sino que se buscó y obtuvo el contubernio de personeros de órganos
electorales para, “legalmente”, cerrar el paso a quienes intentaron
participar en las contiendas internas de cada partido.
Algunos de los afectados optaron por otros horizontes políticos en que no
se coartaran sus libertades. Ahora son representantes electos, a diversas
tareas, de otras instituciones políticas, que los “cacharon” por su
viabilidad para dar buenos resultados en las urnas. Otros esperan mejores
tiempos democráticos, en las filas de sus partidos.
Sin embargo, tal momento de la crisis política, se realimenta en la
persistencia del grupo alrededor de Calderón, decidido “a como de lugar”,
a obtener provechos del poder que ostenta, así sea a contrapelo de
intereses, tanto de grupos, como generales de la nación. Para ello actúa
como si contara incondicionalmente con las fuerzas armadas.
Los soldados fueron impulsados en un laberinto de conflictos, que empieza
a molestar a la sociedad, que siempre ha respetado a quienes provienen del
pueblo y a el se deben. El Congreso tiene el compromiso de salvar el costo
de tales acciones que, en seguimiento a su divisa de “siempre leales”, han
tenido que echarse encima los hombres y mujeres en armas.
Por encima de todo, las fuerzas armadas son leales a la doctrina, forjada
con sangre de sus héroes y mártires, en doscientos años de luchas. Así
fueron forjando el coraje y la decisión de morir por la patria, o vivir,
para el bienestar de sus pobladores.
De poco servirá al gobierno federal apretar el nudo en torno a los
partidos políticos, para buscar nuevos acuerdos, cuando está corroborando
su incapacidad para cumplirlos. Hoy el poder se diluye, entre los tres
órdenes de gobierno. No es fácil la presión, ni a municipios, menos aún a
estados de la Federación. El presupuesto, cada vez –en razón de acuerdos
con los diputados- se comparte en mayor medida, entre todos. Aún falta
para que una porción mayor del pastel financiero –presupuesto anual- de
mayor movilidad a los estados, pero sobre todo a los municipios.
En manos de los legisladores está darle mayor posibilidad financiera para
atajar problemas, en el nivel local, a los munícipes; allí se concentran
pruebas palpables de la miseria que corroe a la mayoría de los mexicanos.
Este si es un tema urgente de atacar en el Congreso. Ojalá lleguen las
aguas mansas para que puedan trabajar y no se dejan llevar, nuevamente,
por los cantos de las “sirenas falsarias” del poder federal.
Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com
villah. Tab.14-III-10
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