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EL DE DIEGO FERNÁNDEZ,
UN SECUESTRO DE ESTADO
Por Gerardo
Reyes Gómez (LD 26-07-10)
Recapitulemos los hechos:
1.- Después
de más de dos meses Diego Fernández de Cevallos, “el Jefe” (DFC)
continúa secuestrado.
2.- En los
órganos de comunicación social o política del Poder Ejecutivo no
tiene prioridad asignada al tema de ese evento y mucho menos
tratándose de un secuestro de Estado.
3.- El mismo
Felipe Calderón borró de su agenda el tratamiento del problema.
4.- Las
filtraciones a los medios se hacen mediante el uso de algún
periodista “amigo” y algunos reciben información ridícula, como por
ejemplo, afirmar que se tienen identificado al grupo delincuencial
definiéndolo como un grupo que opera en la vecindad de la Huasteca,
desde hace más de veinte o treinta años. Lo que implicaría que el
actual grupo ya son hijos o acaso nietos de los fundadores. De risa
o de chunga ¿no?
5.-
Curiosamente, que se sepa, no existió la menor intención del
Gobierno de Calderón para brindar ayuda a la familia de “El Jefe”
cooperando para juntar los treinta millones de dólares que finamente
piden de rescate, lo que no sería lógico, si se toma en cuenta que
la inseguridad en la que México vive es producto de la incapacidad
de los órganos de gobierno para frenarla.
6.- Tampoco
es lógico suponer que todo el aparato y los órganos de inteligencia
y seguridad nacional, así como las agencias internacionales que las
apoyan como la DEA, la CIA y el FBI, estén maniatadas por una
petición familiar del secuestrado. Esto más que utópico, sería
increíble.
7.- Si se
aplica el método de investigación clásico tendrían que hacerse la
pregunta: ¿a quién benefició el secuestro de DFC?
8.-
Finamente y por primera vez, el poder político dentro del PAN lo
detenta en exclusiva y sin cortapisas Felipe Calderón, prescindiendo
(ojo) de “El Jefe”.
Podríamos
continuar enumerando otros veinte o más puntos que demuestran que la
estrategia del gobierno de Calderón que atiende el secuestro de DFC,
es un burdo montaje para el consumo popular. Nuestra hipótesis del
secuestro de Estado continúa siendo más válida que nunca.
Los puntos
eminentemente políticos que no podemos dejar de mencionar son: que
la popularidad de Diego Fernández de Cevallos nunca podrá será la
misma después de su secuestro de Estado; que la calidad de su
liderazgo, dentro del Partido Acción Nacional no podrá recuperar su
nivel de influencia y que su vigor físico, su fortaleza de ánimo y
de lucha saldrá, después de éste operativo, tan disminuido, que
difícilmente se repondrá.
Con lo
anterior queremos decir que el Diego, tal como lo conocimos, quizá
para el bien de México, ha muerto y el objetivo del secuestro se
habrá cumplido, gracias a Calderón y su gran jugada de ajedrez.
Político.
Para
nosotros no existe duda de que Calderón está, de alguna manera,
detrás de la intriga mediática. El lector inteligente tendrá que
reconocer que nuestra hipótesis es tan válida como cualquier otra,
incluso la hipótesis oficial del gobierno central, con el agregado
de que éste ejerce el poder político, y que su alianza con los
poderes fácticos de la comunicación a su servicio, poseen la
capacidad total para distorsionar los hechos.
Estamos
ciertos que en Línea Directa no somos dueños de la verdad, ni
pretendemos serlo, pero en el panorama de claroscuros que nos
presentan las versiones oficiales, son más los puntos oscuros y
Calderón ya no nos da atole con el dedo. El tiempo pondrá a cada
quien en su lugar.
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