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EDÉN POLÍTICO

 

 

 

RAÚL BÉJAR NAVARRO, UN MEXICANO EJEMPLAR

Por Pedro Lara Hernández (LD 06-12-10) 

El lunes 29 de noviembre, un día después de cumplir 73 años de vida, nos dejo físicamente quien fue un gran académico y funcionario de nuestra Universidad Nacional Autónoma de México, el Lic. Raúl Béjar Navarro.

Es imposible definir con una sola palabra a un ser humano que dio tanto durante su vida a todas las personas que lo rodearon. Fue un hombre generoso, un profesor sin equivalencia, un académico que compartió sus amplios y metódicos conocimientos en el aula con muchas generaciones universitarias, los permanentes consejos que siempre brindó y su ejemplo de vida, no tuvieron otro interés que formar mexicanos de calidad que ayudáramos a construir un país con mayor calidad humana, con mayor calidad de vida. 

El maestro Raúl Béjar Navarro, de todos mis aprecios, reconocimientos y agradecimientos, sin duda alguna, es un mexicano ejemplar. Porque nadie muere realmente, mientras permanece en el pensamiento de otros. Y el ejemplo de gran ser humano, de maestro, de amigo, de preparado académico y de ejemplar funcionario universitario, siempre estará presente, en cada segundo que tengamos de existencia en esta vida. Doy gracias a Dios y a la vida por haberme dado la oportunidad de conocer a un ser humano tan extraordinario.

Qué privilegio, que en el breve tiempo y espacio de nuestras vidas, el gran arquitecto del universo en sus divinos trazos geométricos nos entrecruce y relacione, en nuestro camino terrenal, con seres tan hermosos en sus vidas personales y profesionales, seres que irradian tal cantidad de luz que la poca que podemos absorber quienes tuvimos el privilegio de estar cerca de él, nos da posibilidades de iluminar con claridad nuestros caminos y ayudar de alguna manera a nuestros semejantes, en la medida de nuestras capacidades, por el arduo camino de la vida.

Jamás mientras tenga un hálito de vida olvidaré el momento luminoso de esa mañana del año de 1975, cuando en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de mi querida UNAM, en un tablero de selección de materias y maestros leía: Investigaciones políticas en México, Prof. Raúl Béjar Navarro, los viernes de 10 a 13 horas, en el salón 18. Contenido: En el seminario se hará un análisis en términos teóricos, metodológicos y técnicos de las investigaciones mas relevantes que se han realizado sobre el sistema político mexicano”. Ese fue mi primer contacto con el nombre de mi entrañable e inolvidable maestro.

Al seminario nos inscribimos un grupo de jóvenes ansiosos de adquirir conocimientos, metodología y técnicas de investigación. Recuerdo a mis amigos, Ambrosio Velasco, Julio Estrada, Roberto Villamil, Norma Ojeda, Jaime Gerardo, a quienes nos prodigó siempre un afecto muy especial. Su vocación magisterial y su amor a la universidad, nos permitió sentir en él, un tutor académico en nuestros últimos semestres en nuestra querida Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y en los primeros años de la academia y la investigación política en nuestra querida Escuela de Estudios profesionales, Acatlán, de la que fue, por muchos méritos, el primer Director General de esa escuela, siendo reelecto para un nuevo periodo, por el destacado trabajo académico realizado. La Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, La Escuela Nacional de Estudios Profesionales, Acatlán, El Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, del que fue Director fundador, y la misma Universidad Nacional Autónoma de México de la que fue su Secretario General durante el periodo del Rector Octavio Rivero Serrano, le deben un merecido homenaje por su prominente trayectoria a favor de los jóvenes universitarios de México.   

Dice el lema de nuestros ingeniosos jóvenes universitarios: ¡Cómo no te voy a querer! Y yo parafraseo, diciendo, -con mis legítimas lágrimas en los ojos-, ¡Como te vamos  a extrañar mi querido maestro! Si fuiste parte fundamental, en tiempos tan importantes de nuestra vida. Tuviste la sabiduría de trascender en la materia y en el espíritu de tus alumnos.

Hay profesores que enseñan en el aula, pensando en un semestre. Pero hay maestros como Raúl Béjar Navarro que enseñaban en el aula, pensando en una generación. Y soy ejemplo de ello, como muchos más que fuimos sus alumnos.

El H. Consejo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, solicitó respetuosamente al Consejo Universitario de la UNAM, el análisis y aprobación en su caso de la nominación del académico Raúl Béjar Navarro como Profesor Emérito de la UNAM. Muchos universitarios nos sumamos con orgullo y conocimiento a tal petición. Pasaron los años y nada pasó. Sin duda, algún pequeño y perverso duendecillo, de los que nunca faltan, atraso su merecida nominación.

Quiero decirles a los consejeros universitarios que tuvieron a su cargo analizar la vida académica y los méritos del postulado. Ya no necesitan darle esa nominación a mi maestro Raúl Béjar Navarro. Se les fue el tiempo para homenajear en vida a quien fue no solo uno de los mejores hijos de la UNAM en las últimas décadas de vida universitaria. No solo dedicó su vida profesional a la academia sino que trabajó intensamente en defensa de los valores universitarios. Recuerdo muy bien, allá por el año 1975, cuando los amigos de la ignorancia y de la intolerancia atacaron a la UNAM para degradarla y demeritarla en época del Dr. Guillermo Soberón Acevedo. Raúl Béjar Navarro siempre estuvo a su lado haciendo equipo en defensa de nuestra universidad.

La universidad siempre ha estado acechada por sus enemigo naturales, los que aman la oscuridad, esos que trabajan en las tinieblas y son adoradores del atraso y la inopia. Esos pequeños que siempre han tenido como objetivo apagar la enorme llama que ilumina con claridad todo el espectro académico científico de la Universidad Autónoma de México. No han logrado sus malévolos propósitos porque la UNAM siempre ha sido defendida por universitarios dignos como Raúl Béjar Navarro que con su actuar diario hicieron acrecentar esa brillante luz en nuestra alma mater.

Mi estimado lector, amigos estudiantes, profesores, trabajadores y autoridades de la UNAM, Raúl Béjar Navarro trabajó y defendió siempre a la universidad, porque estaba convencido que la UNAM es la mejor trinchera para defender a México de sus enemigos naturales. Raúl Béjar Navarro sabía muy bien que la mejor lucha que se puede dar contra los enemigos de México, es la lucha del trabajo limpio, la lucha de las ideas. Raúl Béjar Navarro pensaba en la UNAM porque pensaba en la igualdad y en la libertad del pueblo mexicano. Su limpio trabajo en la vida es ejemplo de la lucha por México.

¡Misión cumplida, mi muy estimado maestro!


 


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