Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

YA BASTA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 11-06-18)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

A 21 días de las elecciones federales, el triunfo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), parece ser una realidad después de 30 años de lucha y fraudes electorales, en los que el país ha sido despojado de su patrimonio y un alto porcentaje de su población ha quedado sumida en la pobreza y la marginación. Las multitudes que en todo el país asisten a sus actos de campaña para escucharlo y aclamarlo dan testimonio de su ventaja sobre Anaya y Meade, como un claro indicador del sentir de las mayorías. Juntos haremos historia. 

Si los resultados de los cómputos distritales no cambian de manera misteriosa, el próximo 2 de julio se iniciará un cambio histórico que abre la oportunidad para reconstruir el país, producto de un movimiento social que no imaginamos y menos ser testigos de un viraje social de gran magnitud favorable a los eternos perdedores, aquellos que menos tienen. El archivo histórico electoral y sus consecuencias no mienten:  

En el año 2000 vino la alternancia panista que durante dos sexenios (Fox y Calderón) se acompañó muy pronto de decepción. No había intención de lograr el cambio prometido. Se derrocharon los recursos petroleros, se incrementó el burocratismo, se benefició a un pequeño grupo de familias y empresarios, muchos de ellos gracias al proceso de privatización y a los contratos de asignación directa. Sin estrategia, lanzaron una guerra inútil generando un escenario de muerte y criminalidad que ha crecido día con día. En fin, se mantuvieron los azotes sociales que nos tienen postrados y que Anaya, el “chico maravilla” no acepta reconocer. 

En el 2012, regresó el priísmo (Peña Nieto) con desbocado afán de enriquecimiento, todo lo negociaron y lo encubrieron. Día a día aparecieron escándalos y corruptelas a escala local, desapariciones forzadas y secuestros, con numerosos funcionarios y gobernadores involucrados y a escala federal con fraudes millonarios como la estafa maestra, que se convirtieron en un lugar común. El PRI quedó exhibido como el vulgar negocio de una camarilla que hoy su malogrado candidato Meade arrastra y paga sus consecuencias.

Este 2018, la lista de inconformidades es inagotable, por ello se requiere de un cambio de raíz. Se nos presenta como el año del quiebre, el momento de construir una nueva convivencia. La expresión común es Ya basta, no podemos acostumbrarnos a la pobreza extrema como si fuera un mal inevitable y no debemos seguir en la simulación y la utilización de las instituciones públicas en favor de unos cuantos. Ya basta, no existe justificación para tener los peores salarios del mundo tragándonos el discurso de que son consecuencia natural del mercado y resultado de la ausencia de productividad cuando sabemos que responden a una política impuesta por el Estado y del charrismo sindical.

Ya basta, tampoco debemos resignarnos a que los criminales impongan su ley en ciudades, pueblos y barrios y en las calles que transitamos cuando sabemos que es la complicidad gubernamental la que los cobija abonada en la ausencia de una política social incapaz de crear empleo sustentable, especialmente para los jóvenes.

Ya basta, por ahora, es preciso no confiarse, todos hemos visto como la desesperación de los que tienen cola que les pisen crece en la medida que la elección se acerca, las miles de llamadas por celular que se han hecho estos días con mentiras sobre Andrés Manuel son sólo una muestra. Insistirán en reproducir toda clase de engaños y estrategias para amedrentar a la población, intentarán generar toda clase de temores y rumores, inventarán lo indecible.

Con todo, no basta que la coalición encabezada por Morena gane la elección, que AMLO sea presidente y que nuevos rostros integren el Congreso de la Unión. Se requiere  tener la capacidad para lograr la participación de la sociedad en sus distintas expresiones y articular esa gigantesca energía ciudadana en una agenda de confianza, de proyectos y soluciones en las distintas regiones del país.

Habrá que impulsar un reencuentro ciudadano a partir de un conjunto de causas comunes en el que no se necesite credencial de Morena para participar. Coordinar acciones en contra de la corrupción, la transformación del modelo de desarrollo, reivindicar el espacio público frente a la indebida apropiación privada, proteger el medio ambiente y promover el respeto a los derechos humanos que incluya a la diversidad y la equidad de género, vincular las cadenas productivas y apoyar con créditos a la pequeña y mediana empresa.

Se necesita también crear infraestructura en las regiones menos favorecidas, practicar sin miramiento la austeridad en el gasto público, conscientes de que es esencial para redistribuir recursos y presupuestos, lograr un proceso de pacificación a partir de un pacto nacional con los apoyos especializados necesarios. Ya basta, impartir justicia es urgente, es impensable que los maleantes sean más fuertes que las instituciones y la sociedad en su conjunto.

Ya basta, la soberbia de los triunfadores suele ser mala consejera cuando en la reconstrucción se requiere de un esfuerzo colectivo, amplio y generoso, puede parecer ingenuo pero no lo es, esa energía explica la insurgencia social que producirá entre otros frutos el triunfo electoral que viene. Para enriquecer el optimismo convendría tener en mente las anécdotas diarias del agotador recorrido de AMLO que día con día exhibe el tamaño del compromiso. Los ríos de gente que espontáneamente lo abordan en los pueblos y rancherías, sin regalos a cambio. Les pide con humildad que lo cuiden y les repite una promesa que ha calado muy hondo en la gente: No robar, no mentir y no traicionar al pueblo.

Lo importante es que saben que ese personaje está de su lado, que entiende el drama de sus vidas y por ello confían en sus palabras, que no será un gobernante de escritorio, que no les va a fallar, que volverá muy pronto a visitarlos e informarles qué se ha hecho o a que le revoquen su mandato si no cumple. Para algunas mentes sofisticadas puede parecer superficial, pero para las masas que lo acompañan no, por eso van a darle un triunfo en una dimensión que ha desconcertado a propios y extraños. Ya basta, las resistencias empresariales son infundadas. Pretender asustar a los electores con experiencias de políticas populares, no populistas, no les resultará. Y no resultará, porque al mismo tiempo quieren que los electores piensen que las cosas se mantengan en el estado desastroso en el que están.

Ya basta, la propuesta económica de AMLO sostiene tres tesis centrales: mantener una estricta disciplina presupuestal de modo que el déficit fiscal no se incremente; mantener la autonomía del Banco de México; mantener el régimen de flotación cambiaria del peso. La posible expansión del gasto será financiada con la eliminación de la corrupción, con los ahorros derivados de una austeridad en el gasto corriente y con la disminución de la deuda pública.

Se trata de experiencias exitosas que han centrado su política en el bienestar social, en la reducción de las desigualdades y en la búsqueda de un dinamismo económico sostenido y sustentable. Ya basta, afuera máscaras, la alternancia en el poder es necesaria, para eso sirve la democracia.

 


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