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| LA CIA; CON LICENCIA PARA
MATAR Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 24-09-01) Finalmente
la CIA, después de alrededor de 20 años de trabajar en la
clandestinidad, sale legitimada nuevamente para ejercer públicamente la
violencia terrorista a que estuvo acostumbrada casi desde su creación, al
término de la Segunda Guerra Mundial. El procurador de justicia del
gabinete de George W. Bush, le dio nuevamente licencia para matar. Cuídense
los malos y síganme los buenos dijo Bush, ante el congreso reunido en
pleno, que incluía a su miembro honorario Tony Blair, más súbdito de
los EE. UU. que de su Majestad Isabel II. En el edificio del Capitolio, la
noche del 20 de septiembre, se legitimó ante el mundo la más bélica de
las actuaciones del imperio de la era moderna: la guerra antiterrorismo.
Pero ese fue sólo el pretexto, detrás de ello está la transformación
del mundo que oficialmente concluyó la etapa de su era bipolar para
ejercer el mando unificado unipolar. Atrás quedaron las aspiraciones de
las minidemocracias del cuasi feudal Estado-Nación y los sueños que las
acompañaron durante dos siglos. El
nuevo mundo está naciendo con inusitada fuerza, gracias a un acto
terrorista dedicado a los vulnerables símbolos de un capitalismo que, a
la usanza antigua, está en proceso de franca desaparición. Un acto
terrorista inédito del cual ha comenzado a sospecharse, no sin razones de
peso, que fue planeado y autofabricado por una especie de cofradía que
ejerce el poder económico mundial, al que no le importó perder buen número
de billones de los que pronto serán obsoletos dólares, así como
sacrificar a algunos miles de víctimas inocentes, para imponer al mundo
el nuevo super orden mundial. ¿Alguien sería tan inocente como para
pensar que una red de terroristas con más de doscientas miembros podría
pasar desapercibida a la CIA, la NSA, y al FBI, especialmente contando
estas agencias con herramientas como los sistemas espías Echelon,
Carnivore y CALEA? La globalización y el
establecimiento de un gobierno centralizado de todo el planeta es el más
evidente de los objetivos del grupo que estuvo detrás del acto terrorista
contra el Pentágono y las Torres Gemelas en Nueva York. Detrás del
escenario de terror, está el escenario de la nueva guerra de los EE.UU.
Ambos escenarios están pletóricos de violencia, de amenaza e
inseguridad. En medio de todo lo
anterior la CIA, el viejo instrumento de inteligencia estadounidense para
exportar su hegemonía, ha recuperado el status de institución con
licencia para matar. Sus directivos podrán llevar a cabo mediante sus
agentes, asesinatos contra cualquier individuo dentro y fuera de los
EE.UU., sin dar cuenta a sus instituciones de justicia y sin solicitar
autorización del Congreso. Si acaso la única autorización necesaria será
el visto bueno del jefe del Poder Ejecutivo, pero eso nunca ha sido obstáculo
para quienes, en el pasado, ejercieron el terrorismo de Estado desde la
Casa Blanca. Los gobiernos de los países
más débiles del planeta estarán a merced de lo que determinen las
“conveniencias” e intereses de la CIA. Ahora, las operaciones
encubiertas que fueron el instrumento legaloide mediante el cual trabajó
la CIA durante las últimas tres décadas, dejarán de ser tan encubiertas
y la impunidad cubrirá las acciones de fuerza de sus agentes 007s. Así que ahora agárrense los “malos”, porque ahí vienen los “buenos” con la pistola en la mano. |
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