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| FOX: MEXICO Y EE.UU.
FORMAN UNA SOCIEDAD ESTRATÉGICA Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 01-10-01) Un
¡bravo! y tres ¡hurras! Se sacó la espina el presidente. En realidad no
pude dormir de la emoción. Resulta que ayer, jueves 21, escuchando el último
discurso del señor de Los Pinos, me di cuenta que mi situación político-social
había cambiado maravillosamente. Ahora, sin haberlo solicitarlo soy nada
más y nada menos que socio estratégico de los EE.UU. Anoche me prometí
que apenas amaneciera y abrieran las oficinas de atención al público de
la Presidencia de la República, me presentaría por mi gafete. Con
toda claridad, y con la elegante dicción a la que nos tiene acostumbrados
el señor de las bellas botas, declaró, acompañado de un pícaro mohín
de sus bigotes, que “somos socios estratégicos” de la familia Bush y
de sus huestes. Ahora podré solicitar visa, cuando se me antoje, y si por
circunstancias de algún viaje lo amerita, sin temor a ser rechazado por
ocupar un ínfimo lugar en las listas negras de la Embajada de USA. Esa
expresión de “somos socios estratégicos” de los vecinos del norte me
cayó como anillo al dedo y me atrevo a asegurar que don Vicente se refería
a los mexicanos en general y no solo al propio Fox, a Castañeda, Zinzer,
Muñoz Leos, Barrio y comparsas que los acompañan. No, él se refería a
todos los mexicanos, ya que, sin querer queriendo, todos fuimos
representados por el señor presidente cuando éste fue recibido en el
Capitolio con una cascada de cálidos aplausos. Entonces, que no nos quepa
duda, en las buenas y en las malas estaremos con ellos. Algunos,
como su humilde servidor, nunca fuimos avisados. Podría jurarles, por
ejemplo, que el popular “Peje” del D. F. ni siquiera sospechaba que ya
era “socio”, y no se diga “el Porro” Martí Batres, a quien, desde
que no lo llevaron a Washington no lo calentaba ni el sol. Al “jefe
Diego” hasta podría resultarle peligroso que lo identificaron de
“socio” sus otros socios, los que representa cuando algún
narcotraficante famoso tiene que morirse en algún hospital y de aquellos
encargados de los servicios fúnebres de esos mismos narcos. Y
qué me dicen de Gilberto Rincón Gallardo, que sin deberla ni temerla
ahora es socio estratégico de Bush y Cía. Él ni siquiera soñó que sería
“socio” cuando quedito quedito, se acercaba para admirar las ardillas
de Los Pinos, mientras habitaba esos parajes el presidente a quien todos
creíamos zonzillo y resultó una bala para los negocios ferroviarios
transnacionales. Sin embargo, a Rincón Gallardo, aún sin ser socio
estratégico, le permitieron revivir el movimiento de la rosa para ayudar
a legitimar lo que vendría después. Ahora, debido a su partido, se volvió
particularmente atractivo para el socio mayoritario que despacha en las
vecindades de la Plaza de las Tres Culturas. Sin embargo todo está tan bien, que no quisiera que nada opacara la felicidad que me embarga y, cómo dijo un famoso púgil mexicano, todo se lo debo a mi manager y a la virgencita de Guadalupe. Perdón por lo de “mi manager”, por alguna razón tendemos a ser posesivos, pero en realidad él es el manager de todos. Por su experiencia empresarial no solamente está encargado de México, sino también de Centro América y para quien lo dude ahí está el Plan Puebla-Panamá. Y perdón también por la de la virgencita de Guadalupe, pero resulta que el manager se la había prestado a George Bush para que le hiciera el milagro de mejorar su economía y así nos fuera a todos muy bien, pero ¡oh! ¡sorpresa! el once de septiembre comenzó a cambiar el espectro económico del imperio, del cual ahora milagrosamente también soy socio estratégico. |
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